jueves, 28 de mayo de 2026

 Este es uno que iba por la calle y de repente perdió la imaginación. Entonces dejó de creerse humano y se creyó perro y ladró. Y dejó de imaginarse el mes de agosto y todo el mundo de vacaciones y los autobuses que pasaban por Albacete camino de la playa y los castillos de arena y la arena misma y el mar entero. Y por no imaginar, no se imaginó a sí mismo andando por la ciudad y dejó de ser un hombre o quizás, una mujer, con identidad propia. Y ya no era nadie en su propio cerebro, era un ente gris, inanimado y dependiente de una forma expresiva tonta: era un hombre o una mujer que no sabía si era o no era, si iba o venía, si sabría que es un lunes o un sábado, si la luna ya no era luna, etcétera.

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