martes, 16 de junio de 2026

 Mucha o poca gente sabe lo que es convivir con un enfermo mental: sus cambios de humor, sus noches de insomnio, sus temores, sus suspicacias y su incomunicación. Por último, sus brotes psicóticos. La mayor parte del tiempo están bien, menos mal. Pero como haya algo que les moleste, no son personas de fácil trato. Con cualquier cosa se cansan. Las pastillas tienen efectos secundarios que no leemos porque el papel que lleva las pastillas es muy largo y difícil de recordar. Un día pueden estar tranquilos que al otro, no querer nada con nadie. Un día están tranquilos; al otro, se quejan de cualquier cosa. Yo soy un enfermo mental pero parece que estoy bastante curado de mi enfermedad. Mi hermano renquea más, le cuesta tener un comportamiento más normal.

 En lo único que encuentro algún consuelo es en la lectura. Los libros son reflejo de realidades que existen de verdad en el mundo. Si está bien pillada esa realidad, con unos personajes creíbles y con una historia bien contada, me ha ganado el escritor para seguir leyéndolo. Hoy, así que descanse un poco, me voy a poner a leer, como hice el verano pasado. Quizás vaya a la biblioteca también a leer algún periódico. Las penas son menos si encuentro alguna distracción. No viajaré pero leeré cosas interesantes. El verano son dos meses. Hay que encontrar el medio de pasarlos lo mejor posible. Todo me es hostil e inadecuado menos los libros.

 Las cosas, al sol y al aire y al desuso, se arrumban, se llenan de moho o herrumbre. Pero yo no soy una cosa y el sol me da vitamina D y el aire me tuesta la piel y no pienso en dejar de hacer cosas, no quiero caer yo mimo en el desuso. Aunque solo sea escribir en este blog. La política a mí ya me da igual. Es una especie de sufrimiento que todo español debe aguantar. Las noticias no me dicen nada. Repetición de sucesos, de guerras que no acaban, de accidentes. A lo que yo aspiro de verdad es ir a un sitio de una puta vez a ver si puedo hablar de mi libro. Ni que gane la selección me conmueve. Son gentes los futbolistas que, a mi modo de ver, ganan demasiado para lo que hacen. Yo creo que mi familia ha mejorado, hablamos más unos con otros y eso me llena de esperanza. Ojalá siga así mi familia. Yo seguiré rezando por los míos. La oración me salva de tanta ciénaga infecta, que no fango.

 Dice un articulista en el periódico que países como Italia, Inglaterra o Francia tienen en sus constituciones mecanismos para echar a un gobierno corrupto como este. Pero nuestra constitución no tiene margen de maniobra para nada. Y ya está bien de que un gobierno como este siga.  Damos una imagen al exterior de pena. Parecemos no una república bananera sino lo siguiente. Ay, España, que no encuentra dirigentes aptos en ningún sitio. Tendrían que venir marcianos a dirigir la nación. España siempre ha tenido unos gobernantes de chicha y nabo y regodeados en el robo al ciudadano. Debe de tratarse de una maldición. O como dijo un clérigo, por  España anda el diablo. Qué pena das, España, que nadie sabe dirigirte sin echar la mano a tus caudales públicos. 

 A lo mejor, de pequeños, cuando éramos niños, nos imaginábamos nuestra futura vida de un modo que no se ha cumplido o solo se ha cumplido en parte. A lo mejor, algún niño se imaginaba de mayor conducir un Ferrari. ¿Por qué no? Los niños son muy fantasiosos. Luego hay que acatar la realidad en forma de un Peugeot o un Renault. La vida nos descabalga de nuestros sueños así como va pasando el tiempo. La vida es un sitio feo donde se mata al deseo. Poco a poco nuestras expectativas se van truncando. ¿Cómo no advertiste a tiempo que perteneces a una clase social en la que no caben coches de lujo? También yo soñé con triunfar en las letras. Pero, ¿no fui capaz de ver mis condicionantes en mi vida como una enfermedad mental y todo ese tipo de cosas?

 Estoy atado a mi hermano y solamente ir a El pardillo, ya le saca de sus casillas. Como ayer, que después de venir de ese pueblo, tuvo problemas para dormir. Pues vaya rollo. Ya llegará mi oportunidad de viajar a algún lado, a la costa, supongo. Pero creo que pasará tarde, cuando mi hermano esté más estabilizado. Últimamente mi hermano está siempre cansado. Conducir ya no le gusta. Ni para el recorrido más mínimo. Este año mi hermano ha vivido otro brote psicótico. Y así es difícil contar con él. Lo único que se puede pedir es que no se estrese, que no haya conflictos en su vida y que no pase por un duelo, que son los requisitos leídos en internet, para que no le dé otro brote.

 No estoy acostumbrado a viajar y mucho menos solo. Llegó la pandemia y llegó mi sequía viajera. Paco ya no quiere coger el coche. Y tampoco hemos optado por otro tipo de transporte. A Paco no le gusta la playa. Esta semana santa, gracias a mi sobrino, he roto la rutina. Le estoy muy agradecido. Ayer pasamos la ITV y fuimos al Pardillo, donde había una pantalla gigante con el fútbol de la selección pero nos aburrimos y nos fuimos a pasear por el pueblo. El horóscopo me dice que va a haber en mi vida un montón de cambios. Pero yo no veo los cambios. Cuando pase el verano, me voy a apuntar a una asociación de escritores. Las puertas hay que abrirlas uno mismo, no esperar a que se abran solas.