Hoy es lo del eclipse. Parece como si contemplarlo te cambiara la vida o algo así. Una exdiputada de Ciudadanos acabó ciega por culpa de mirar un eclipse. A lo mejor, otra gente también se queda ciega. Hay gente para todo. Ha llegado a mis oídos una llamada amable para andar un rato charlando. Estaré por la gran vía dando paseos hasta la hora de comprar pan y magdalenas y cruasanes. La vida se sale y se mete con una velocidad de vértigo, se sale de tu alma y vuelve a tu alma con una celeridad enorme. Hay que aprovechar la idea de estar acompañado, de estar con un amigo por estar con él, sin que haya nada más. Albricias, Alvar Fáñez, ca echados somos de tierra.
EL PROFESOR
miércoles, 12 de agosto de 2026
Entre los que leemos, siempre hay una diatriba sobre el "Ulises" de James Joyce: que si se debe leer o no. Un tipo que sale en internet y se lee unos tochos gordos en poco tiempo, dice que estuvo un mes leyendo el "Ulises" pero que no le gustaba la lectura. Dice que todo libro que empieza, lo acaba. En el Ulises hay una especie de gusto por lo momentáneo, por la creación de un ambiente. A mí, unas lecturas que se me atravesaron fueron "Los demonios" y "Los hermanos Karamazov", del genio ruso Dostovieski. Sin embargo, como lectura gozosa la tuve con "El idiota", del mismo autor. Hay libros que se atraviesan. Yo los dejo, no los leo hasta el final. Estoy deseando acabar "El nido", de Cynthia Sweeney. Y otro que compré en la librería solidaria.
A Luis, que debía 30 euros de carrera en el taxi, por un mal uso del datáfono, le cobraron 300 euros. Luis llamó a la emisora del taxista y explicó lo que le había pasado. A los tres días, anularon el pago y le cobraron lo justo. Hoy vamos a comer garbanzos con callos. Muy ricos. La vida se amontona en la cama mucho rato, demasiado rato. Pero si madrugo, me fumaría un estanco. Mejor levantarme sobre las diez, como vengo haciendo. El césped de la urbanización cumple su cometido estético y natural, da algo de frescor que acaba viniendo por la ventana. Los espacios naturales como la sierra de Guadarrama han de ser respetados, han de ser queridos por la población, han de ser cuidados por los ganaderos y agricultores que allí tengan sus haciendas.
martes, 11 de agosto de 2026
La urraca chilla, las golondrinas se están pensando volar a África. Los dos caballeros azules duermen hasta las once de la mañana. La hipocresía vive debajo del sayo de los que lanzan coplas al poderoso. Las lunas se suceden como se sucede la verdad: un poco más tarde que la mentira. Suenan los canarios en sus jaulas de alambre. Para algunos el dinero no quita el hambre pero lo disfrutan más porque sale gratis. Hay gente que no quiere trabajar y lo disimula bajo el manto de una vida muy ocupada. Ya hemos llamado a padre: está bien pero se aburre, como nosotros. Todo el mundo se aburre, dice el que no tiene corazón para los demás. La lucha ya estaba trazada de antemano. Todo es lucha, dice el prólogo de "La Celestina". Hoy ni comemos ni bebemos como las almas en pena.
Estos eran dos hombres tranquilos que tenían una enfermedad. Como tenían esa enfermedad, no podían vivir como los demás. Tenían que tomar pastillas, ir al médico varias veces en el mes y tenían que dormir sus horas y tenían que llevar una vida tranquila. Uno de ellos, sabía conducir pues había sido conductor de autobús. El otro, sabía de letras. Los dos vivían juntos, eran hermanos. Pero los demás no se daban cuenta de estas cosas, de que los dos hermanos necesitaban tranquilidad. Y, por pereza propia, mandaban al conductor a todas partes. Y el hermano conductor enfermaba gravemente por salirse de su tranquilidad. Una avecilla me cantaba al albor.
El abuelo vendió el carro y el nieto se cabreó. El abuelo vendió las tierras y el nieto se volvió a cabrear. Pero luego todo siguió como si nada y el abuelo dispuso de su dinero en el banco. El nieto pensaba que se debería declarar al abuelo tonto, como si no supiera, como si estuviera incapacitado para pensar. Pero no fue así sino que se demostró que el abuelo no era tonto, sí que sabía y no estaba incapacitado para pensar. Y fueron pasando los días, hasta ahora tranquilos, y la vida volvió a ser normal. Y el abuelo reía en un asilo que eligió él mismo, donde le trataban bien. E iban a verle los nietos y los hijos y charlaba con ellos y les daba consejos. Que, como dice el refrán, del viejo, el consejo.
lunes, 10 de agosto de 2026
Al que destaca en un ámbito deportivo o literario o de las ciencias, se le da un premio o una medalla. A mi hermano hubo un taxista que le llamaba Paco "medallas". Debería ser porque se ponía muchas él solo. Me imagino a mi hermano contando historias de Navalagamella y otras aventuras por el estilo allí, en la parada de taxi, ante unos taxistas que estaban ya hartos de oírle. Y este taxista le puso este mote, medallas. Luego mi hermano fue claudicando, claudicando en esto del taxi porque casi pilla a un viejo en un paso de cebra (todos casi pillamos a un viejo en un paso de cebra). Y fue a pedir la baja al médico, como hice yo cuando no podía más ante los bachilleres.