sábado, 9 de mayo de 2026

 Voy a hablar de economía. Si un gobierno niega la vivienda a aquellos que más lo necesitan; o sea, a los jóvenes, que de esa manera, se emancipan y habitan el suelo patrio, pues ese gobierno no ha sido previsor. La vivienda es básica y hacerla asequible debe ser tarea importante para un gobierno. Y más para un gobierno que se dice progresista y moderno. No es así como están las cosas en España. Así que el joven bien preparado huye de España. Se le ha formado a ese joven muy bien preparado para que dé rendimiento en otro sitio. Así también pasa con los sueldos. Dicen, no sé muy bien, que los jóvenes que acceden al trabajo, cobran poco y en el alquiler de un piso se les va le 70% del sueldo. Esto está mal pensado. El gobierno interviene en el mercado inmobiliario y echa la culpa a las autonomías de cómo llevan el tema de la vivienda. A mi modo de ver el tema de la vivienda debe ser global, llevado desde el Estado y es el Estado el que ha fallado con esto de la vivienda. Vivienda muy cara, carísima, gobierno muy malo, malísimo.

 La amistad bien entendida no tiene ni un rasgo de queja ni de sospecha. Pero una amiga que se lo pasa muy bien ella sola y que para quedar un domingo por la mañana hay que esperar a que vaya al gimnasio y haga unos recados y tenerme pendiente de ella y sus historias pues es índice de que yo no le intereso mucho. Luego, tomando café, dura cuarto de hora. O sea, que no se hace más que de rogar. Y así no es una amistad. Yo creo que ni los domingos por la mañana nos veremos pasando algún tiempo. Porque es un poco humillante, porque esta chica piensa en su cuerpo más que en sus amigos. Y porque es, más que nada, una cantamañanas. O sea, una singer mornings.

 Mariano Lozano, uno de mi pueblo, dice: amigo que no da y navaja que no corta, que se pierdan, ¿qué importa? No sé si la amistad se puede medir en esas instancias, pero puede que este refrán tenga mucha carga de razón. Desde luego, los amigos que se hacen de rogar no son muy amigos tuyos pues deberían desear verte y pasar un rato junto a ti. Y los que encima, piden, pues para qué hablar. Tengo yo una amiga que me dedica poco tiempo, que me da poco tiempo y creo que el tiempo es como lo básico que se puede dar. Así que la amistad que yo tengo con esa amiga está en el alero pues ni tiempo quiere darme. Esta amiga es vigoréxica, dice que el cuerpo es un templo. Pasa más tiempo en el gimnasio y paseando que con cualquier amigo. Yo le digo a ella que le gusta la soledad y ella dice que no. Pero le gusta más la soledad que sus amigos.

viernes, 8 de mayo de 2026

 Como llueve y hay que estar en casa... Bueno. Hay que estar en casa porque uno quiere. Pero bien preparado, puede uno ir a cualquier sitio. El caso es que como nos habíamos acostumbrado a tanta y tanta sequía, unas gotas de más, ya nos asustan. No nos asustemos y salgamos a la calle con botas y un chubasquero y con ganas de reírnos del cielo. Que no es para tanto. Además, el asunto es intermitente. Tan pronto cae como cede. Las nubes grises casi negras imponen un poco pero cuando uno se acostumbra, ya da igual. No sé quién dijo que hay cambio climático. El calor de abril pasado así lo atestigua pero estas lluvias lo desmontan. Yo ya no sé qué pensar. ¿Y si el cambio climático ha pasado a mejor vida? ¿Y si ya la contaminación con efecto invernadero está declinando? Ya digo que no sé qué pensar.

 ¿Usted es el que ha escrito las comedias, en total seis? Así se dirigía el comisario del gobernador a un hombre de media talla, un poco acongojado y con una daga al cinto. ¿Y todas han pasado la censura real? Sí señor, respondió el hombre. El comisario dijo: cuenta vuesa merced con doce actores, pero dos están enfermos, uno con la sífilis y otro con pulmonía. ¿Se podrán escenificar sus comedias con estas bajas? Atienda vuesa merced que tiene que estar usted y sus comediantes disponibles 6 días que dura la feria de San Ildefonso. Sí señor. Sí podremos. En otras peores nos hemos visto. El comisario miró a los ojos al empresario teatral y le dijo: al alcalde le ha gustado más que ninguna la obra que lleva por título "El castellano celoso". Esa será la que inaugure las fiestas. De acuerdo, dijo el empresario. No hay ningún problema. El comisario, ya más sosegado dijo: y le seguirá "La dulce Dorotea". De acuerdo, de acuerdo. Vaya con Dios, se despidió el comisario y se zampó en otros legajos y asuntos que había encima de su mesa.

 El otro día oí decir a un tipo por la Gran Vía de Majadahonda: está el tiempo tonto, está el día tontorrón. Lo que está es un tiempo de lluvia como ha caído esta mañana. Y esta tarde está todavía más oscura. Se levanta viento y los pájaros andan de aquí para allá, como si barruntaran otro chaparrón de una hora como el que ha caído, ya digo, esta mañana. Como así no se puede ir a Madrid, pues me he puesto a inventar aquí inicios de historia que pueden tener continuación o no, eso depende de mi pereza o de mi voluntad. Pero a este blog ya solo cabe darle fin, pues me he entretenido mucho contando de la atmósfera y el cielo y el amago posible de lluvia y solo, para acabar, decir que toca pasar horas en casa, así que más vale tener entretenimiento que no estar uno comiéndose las uñas mirando por la ventana cuando va a caer esa esperada lluvia. De hecho, ya son las 4 y media y ya está cayendo un lluvia bastante poderosa.

 Como el cielo está gris o casi negro, voy a escribir aquí otro ensayo de historia que podría alargarse si es mi deseo en un documento Word, luego, más tarde, así que lo vea yo conveniente si el relato mereciese la pena. Y empieza así: Mariano, el de la Genoveva, pidió un chato y una rata frita que aparecieron de la mano de Ramón, el mochuelo, sobre la madera de la barra de la taberna. Y Mariano empezó a comerse un lomo de la rata, cuando apareció Mauricio el ronco por la puerta, muy intranquilo, muy desmedrado. Y Mauricio el ronco dijo: ¿a que no sabéis? Han encontrado muerto a Don Mariano, el cura, con una raja de oreja a oreja en su casa. Un asesinato. Ya está allí la guardia civil junto con el alcalde. Dicen que debe de haber sido alguien conocido del cura. Le ha abierto la puerta sin ningún problema. Y dijo Mariano, el de la Genoveva: he sido yo. Esta mañana, a las 8. Ha sangrado más que un gorrino. Estaba harto de que mi mujer me dijera que Don Mariano se metía con Marx y los comunistas. Los curas deben hablar de Dios, no de política. Y empezó a comerse el otro lomo de la rata.