¿Qué te gusta más, las matemáticas o la lengua? Ninguna de las dos. Me gusta jugar a la Nintendo. Unos padres ignorantes hacen hijos ignorantes y a los 12 años quizás esos hijos hayan oído hablar de cosas culturales de los que sus padres no han oído jamás. Pero a esos hijos, las cosas culturales, por un oído les entra y por otro les sale porque en casa no se oye hablar de nada cultural. Solo de la palomita que preñó a la virgen y un poco de los curas, pero muy poco. La gente de casa no ha leído un libro en su vida y, si lo ha leído ha sido prestado, nunca comprado. Y la cultura, en casa, brilla por su ausencia, pues no tiene esa casa una triste biblioteca. Y, así, ignorantes ellos e ignorantes los otros, avanzarán en medio del mundo a ver si el hijo se mete futbolista o destaca en el bádminton, disciplina esta rara de ver y de entender. Pero no. Los hijos ignorantes no destacan en nada que no sea: quiero esa camiseta, quiero comer lasaña y leche merengada y asuntos de estos.
EL PROFESOR
miércoles, 9 de septiembre de 2026
martes, 8 de septiembre de 2026
Los gorriones andan dando saltitos en la plaza. Existió el libro de los gorriones en el que estaban los poemas de Bécquer. Existe la catedral del mar y la zona cero. Existo yo, que no es poco. Las avenidas no se tuercen con facilidad, por eso son avenidas. La vendimia trae trabajo y luego, vino. ¿Quién vino? Vino el señor de las flores. La dudosa luz del día me parece que es el título de una novela bastante antigua. Cela, Camilo José Cela, logró ser Nobel. Qué tío, diría uno de mi pueblo. Hay que ver qué tío. Así fue pasando el día y tan contentos de que no se torciera malamente. El ayuntamiento reparte horas de cola y de preocupación. Evidentemente, esta tarde no tengo qué hacer. La vida se descompone en colores de todos los tipos posibles.
Ayer fue un día malo. Sin comer ni beber y echando líquidos por el ano continuamente. La colonoscopia no fue dura de llevar, apenas lo pasé mal. Lo peor es lo previo: esos medicamentos asquerosos, esa sed que me duró todo el día, ese estar en casa toda la mañana por miedo a cagarme en los pantalones. Al llegar al hospital nos hicieron esperar un poco. Luego, en la cama, me pusieron una vía y, después de una media hora, entré en la sala de operaciones. Hay una pantalla de ordenador donde se ve todo el interior del intestino. No sentía apenas nada. Cuando me dolía, gritaba y las cirujanas o lo que fueran, aflojaban. Dicen que solo es una prueba pero lo previo a la prueba es asqueroso de vivir.
domingo, 6 de septiembre de 2026
Dosis 1 a las 7 de la mañana. Todo sea por la causa. Por mi salud. La vida te trae sorpresas no muy agradables de experimentar. Me he estado acordando de mi padre toda la semana. Ojalá soporte el hombre toda la presión. Los lunes son inciertos, son paradójicos, son azarosos. El fresco aire de la madrugada me refresca las sienes. Un amanecer que me brinda el día, yo que no veo amaneceres. Unos dicen que madrugan mucho y luego es mentira. Esperando, esperando. A ver qué tal día paso. Espero no marearme o cosas así. Las madrugadas se suceden sin mí. A las cuatro de la mañana no hay ni rastro de nadie por las calles. Pero a las 6 y media he visto desfilar a un trabajador de mi urbanización y se oía llorar a un niño.
Creo que todos padecemos ese hormiguillo que da la pura existencia en la mente o en el alma. Nos sabemos mortales y eso duele. Si la vida es penosa, peor aún. Cuando miramos al mar o a las verdes hojas de los álamos un mediodía de domingo, sentimos que ha pasado el tiempo porque el líquido elemento nos abruma con su inmensidad o las hojas de los árboles nos acogotan por su perfección natural. O es que ya es domingo y ha pasado la semana y nosotros con ella y aquí estamos. Y somos como hojas al viento o pececillo en el mar que va de acá para allá disputado de las corrientes. La vida es eso que nos ocurre cuando pensamos en nuestra muerte, nuestro pasar en el mundo. Y no asentaban la cabeza.
Noto cierto relieve en lo que escribo aquí. Podría ser esta sección como escribir en un diario, como escribir en un sitio que tuviera cierto eco. Me acuerdo ahora de una novela de Alberto Moravia titulada "El tedio". Sale un pintor de clase alta que no pinta en absoluto. Pero me gustó muchísimo el estilo de esta novela y quise escribir otra con esa forma de narrar. También leí una novela de otro italiano: Cesare Pavese. Se titulaba "La playa" pero no me gustó mucho su forma. Quizás escribir aquí sustituya el escribir historias. Pero digo eso: lo veo como algo relevante, como algo de interés, aunque a nadie pueda interesarle mis gustos literarios.
sábado, 5 de septiembre de 2026
Si pudiera no pensar en nada, qué bien me iría. Aunque solo fuera por cinco minutos. Los filósofos tenían sus maneras de encontrar el conocimiento y crear una doctrina con él. Yo veo a Nietzsche demasiado difícil. Todo lo de ese pensador se reduce a: Dios ha muerto, viva el hombre. Yo leí un libro suyo donde aparecen osos que hablan, mendigos, gente que quiere subir a una montaña... Y luego está eso del león, del camello que yo no entendí nada aunque me lo repitieran cien veces. Hay una cancha de futbito y luego están esos filósofos. Yo entendía más del balón que de todas esas monsergas de pensadores que pensaron un mundo que no es. Al mundo hay que dejarle que dé vueltas, sin pensarlo mucho. Y por fin ya he escrito 4 blogs. Me ha costado, la verdad.