martes, 7 de abril de 2026

 Tenía dudas sobre si iba a ser capaz siquiera de rellenar este texto porque ayer no me salió más que una pequeña reflexión en este blog. Me está pasando que he dejado de creer en la escritura. Ya no tengo orgullo de escritor y no me sale ni una línea. He perdido todo el gusto por escribir. Lo último que he escrito va sobre la vejez. Y no me gusta mucho. A ver si me centro y me pongo a escribir una novela aunque sea corta para verificar que aún me motiva esto de las letras. Pero no sé qué asunto tratar: la ancianidad o la duda existencial o una invención surrealista. No sé. Sin ese deseo de contar cosas la vida es más aburrida, no se llena de ratos creativos y se me hace más largo el día.

lunes, 6 de abril de 2026

He rellenado un folio con libros que quiero leer sobre la esquizofrenia. Son diarios de gente que la ha padecido. A ver si aprendo cosas para poder evitar un brote de mi hermano. No creo que eso sea fácil pero estas experiencias escritas me vendrán bien para comparar quizás. A lo mejor me llevo una sorpresa y aprendo a cómo prevenir ese brote tan temido. De todas maneras serán unas lecturas interesantes pues a mí también me afecta una enfermedad mental. No sé si buscar en la librería de mi barrio o ir a Madrid a una librería de psicología que hay en Moncloa, en Joaquín María López

Está el día como lento, muy plomizo. Sa ha acabado la semana santa. Se abre el telón. Y aparece quizás un día que no queríamos que apareciera. Tendré que salir a la calle a ver qué hay en ella. Todavía me acuerdo de las parejas y de los niños de esas parejas. Andarán rodando un día como hoy en colegios y oficinas. La vida trae como consecuencia que hay que vivirla. Hace sol. Ayer hizo un calor fuerte, no de abril, más bien de junio. Comimos en el restaurante chino de camino a la estación. Fuimos a ver a mi padre por la tarde. Estaba bien, contento. Y no se me ocurre nada. Una niña quizás ande en bicicleta y un vecino no para de rascarse la cabeza.

domingo, 5 de abril de 2026

 Dijo Jesucristo: el sábado está hecho para el hombre, no el hombre para el sábado. Dijo Anaxágoras, mucho tiempo antes de que naciera Jesús: el hombre es la medida de todas las cosas. Todo en el mundo está hecho por y para el hombre pues el hombre es el centro de la Creación. Digo hombre incluyendo a la mujer pero es que en las disciplinas sociales como Historia o Filosofía siempre se ha dicho "hombre" equivalente a "Humanidad". Se supone que "hombre" engloba hombre y mujer. Pero hay que creérselo, eso de que somos lo mejor creado por Dios. Nosotros mismos nos acoquinamos o nos creemos inferiores o nos entra una depresión. Pero que se sepa siempre que la mujer y el hombre, en la circunstancia que sea, es lo que mejor creó Dios después de Dios mismo.

 El otro día, al sacar dinero del cajero, me dispensó dos de 50. Me fastidia llevar dinero de esas dimensiones, así que enseguida pensé en cambiarlos. Y fui a una administración de lotería y pedí un euro millón, que sale a 2, 50. Ya tenía cambiado un billete. Me faltaba el otro. Yo andaba con Paco y dijo que comprara yo un rasca de la suerte de la Once. Y lo compré. Por un precio de 5 euros. Entonces, lo rasqué con una moneda y un asterisco de esos que se rayan, no se veía bien. Y yo le dije a la empleada de la Once que me lo mirara. Y dijo la de la Once: en el cartón pone que no tiene premio. Pero no me enseñó la máquina que tienen ellos, que esa no falla. Así que pensé que la de la Once me había engañado. En fin. Ya tenía cambiado los dos billetes de 50. Había pasado una media hora y luego fuimos con el Fede, que casi no se contó nada. Le dije al Fede que esperara que le llame yo porque si no, ese tipo es muy cansino.

 El niño Martín hace todo lo contrario de lo que sus padres quieren. El niño Martín está en un constante desafío. La niña Lola es un rabo de lagartija. La niña Lola es que es así, no sirve darle vueltas. Contó Carlos el de la Águeda que una tarde se quedó solo sin niños y tuvo la sensación de que estaba haciendo algo mal. De que le faltaba algo. Hasta tal punto es la relación padre-hijos. La paella estaba muy buena. Vi el fútbol, al Real Madrid. Muy flojo. En el trayecto del pueblo a aquí, salieron muchos temas a relucir. Torrente, presidente, decía el niño Ángel. Es la moda que hay. El niño Ángel estuvo contenido y le vi feliz. Tardé bastante en dormirme porque vine muy excitado. Me dieron la 1 y media. Como decía el personaje de "Diario de un cazador": oí el expreso de Valladolid.

 El taxímetro echa humo para cubrir las necesidades de mujer y prole. La prole de hoy en día no es numerosa pero sí exigente. Hay que estar a la última en todo, no quedarse atrás de las novedades que suceden. Torrente, presidente, se dice ahora. He venido del pueblo muy contento y muy agradecido a mi sobrino y su mujer, que me han hecho un hueco para poder ir. No sé la cantidad de gente a la que he saludado. En un día he cruzado unas conversaciones más o menos largas que en dos meses en la ciudad. Y he estado con otras gentes como la Zara y Carlos el de la Águeda, sus vecinos de Torrelodones, con su hijo problemático Martín. Los niños de mi sobrino se han portado muy bien. La niña es increíble: se retuerce y se escabulle de cualquier atadura. Parece Houdini. Lo he pasado fenomenal.