En este mundo, la generosidad, que vaya por delante. Así funciona el sistema en el que vivimos, creo yo pensar. El dinero en la cartera no cumple su función. Que vayan y vengan los euros. Al final, ese desprendimiento de tu patrimonio, regresa. Da propinas porque a ti te gusta que te las den. No encierres en una cueva mísera al dinero. El dinero está hecho para que corra, se gaste, vaya de mano en mano. La vida, como decía un primo mío, es un gasto. Gasta, pues. Mi primo tenía una idea de la vida espléndida: quería reírse, caer bien, divertirse y no miraba el dinero. Se puede mirar el dinero un lunes. Pero no estar pensando toda la semana: ¿cuánto me he gastado? Gasta, compra, vive, date un gusto cada vez que puedas. Tres euros no son más que monedas. Un bollo de chocolate lo mejora enteramente.
EL PROFESOR
jueves, 14 de mayo de 2026
El trabajo es duro de llevar. Si tratas con clientes, los clientes son exigentes y a veces, no saben muy bien qué quieren. Por eso quizás tiene más psicología un taxista que 20 psicólogos. Los taxistas se fijan en las caras, en los ademanes, en los tics de las gentes que se sientan atrás. Y ya saben de antemano cuál individuo les va a dar la tarde. Así las cajeras de supermercado, los dueños de una tienda, etcétera. Lo que hay que tener en cuenta es que se vive de los clientes y no se debe morder la mano que te da de comer. Ahí consiste la psicología que se aplica a cada uno de estos, sin estridencias, con la voz en calma, dando y quitando, hasta que el cliente cede: lléveme por donde se vaya más rápido.
Qué cansancio extra el del que está en lunes y quiere que ya sea viernes. Yo creo que hay que vivir los lunes igual que los viernes. Deseando que pase el tiempo no hacemos más que ser más viejos antes de tiempo. Yo creo que hay que disfrutar de los lunes lo que tengan los lunes de bueno. Una charla con las compañeras cajeras o teleoperadoras, un café, me refiero. Hay que salvar al lunes y al martes de su inercia hostil. Hay que vivir la vida todos los días independientemente de si unos días con fama de malos preceden a los que tienen buena fama, como los viernes. Todo los días hay que salir del trabajo y aprovechar. Darte un gusto. Un pastel de chocolate, por ejemplo. Un paseo al otro pueblo. De Aluche a Móstoles, por ejemplo. Y allí, en un parque, disfrutar de los árboles de los lunes.
El mar está agonizando, dice una canción de Serrat. Esta canción debe de ser de los años 70. Y ya marca la tendencia del ecologismo reinante hoy en nuestros días. Cuando canto este verso de esa canción que se llama "A quien corresponda" y está montada a base de una solicitud administrativa en la que el cantante-poeta advierte de los males de su presente (por ejemplo, "el mundo cayó en manos de unos locos con carné"). Ya digo. Serrat, muy inteligentemente, hace una relación de males de su tiempo (que las manzanas no huelen, que nadie conoce al vecino) en el EXPONE. Y luego, solicita, a quien corresponda, "se sirva tomar medidas". Pero lo que me sorprende siempre al cantar yo esta canción, que me gusta mucho, es esa idea de que el mar está agonizando. ¿Estaba agonizando ya en los 70 el mar? ¿Qué quería decir Serrat con este verso? ¿Tan mal estaba ya el mar? Ahora debería estar muerto ya el mar si en los 70 estaba agonizando. En fin. No sé qué pensar de ese verso. Ojalá fuera mentira que el mar estuviese agonizando.
Tengo yo un libro que ofrece una semblanza biográfica de cada autor, notas aclaratorias que facilitan la comprensión del texto, panorama de la sociedad y cultura de la época, estudio de la poesía de la época centrado en temas de amor y paso del tiempo. Es una antología del renacimiento y barroco sobre poesía. El mundo está hecho de expresiones que, al cabo del tiempo, hay que interpretar. Del Barroco hasta nuestros días han pasado 300 años. Las cosas que pasaban en el siglo XVII nos son ajenas en muchos aspectos. Hay gente que investiga ese pasado por si sirve para nuestro presente. Historiadores, estudiosos de la literatura, sociólogos, psicólogos, etcétera, pueden ver en esas épocas algún indicio que haya perdurado en la nuestra. O algún pensamiento que sigue siendo válido. O costumbres. O corrientes políticas que podrían dar luz a las de hoy en día por su validez y racionalidad.
miércoles, 13 de mayo de 2026
Lo mejor que se puede hacer con un autor, es leerlo. Me estoy leyendo las poesías de Claudio Rodríguez. Es un poeta que exhibe mucho su conocimiento de la naturaleza. Las nubes, las tareas del campo, el asombro de una casa con sus miembros bien avenidos, el alto jornal de haber hecho bien las cosas día a día, la labranza, la cosecha, etcétera, son símbolos y situaciones que este poeta usa para sus poemas. También me estoy leyendo a Cernuda. Es un poeta más oscuro, de pasiones más bien tristes, que reflejan un malestar en la vida. Habla mucho este poeta, entre símbolos ocultos, de las relaciones humanas chungas, del amor que no se llega a alcanzar del todo, etcétera. Pero son muy buenos los dos, qué duda cabe.
El domingo pasado, después de estar con nuestro padre, Paco y yo fuimos a El Pardillo. Cuando llego a El Pardillo, siempre me acuerdo de esa narradora no muy conocida pero de la que yo leí 3 o 4 novelas. Ya que no cruzo la bahía de Cádiz o me siento en una plaza de un pueblo del norte, por lo menos revivo los argumentos de esas narraciones tan buenas que empiezan con una universitaria y acaban con la búsqueda de un abrigo de piel. Son novelas las de esta escritora que no llegan a contar grandes dramas humanos como los tochos de Tolstoi o Dostovieski pero que sí cumplen con la encomienda de entretener por un rato, no muy largo, pues son breves. Y me acuerdo de ella y de mis escritos, que tampoco son muy allá.