Yo leí a Juan Marsé pero su narrativa la encontré demasiado extraña. Yo leí a Cela pero su narrativa era también un poco extraña. Leí a Delibes y este sí que empieza y acaba las historias linealmente. Luego leí a la Puértolas que empezaba de una manera y luego torcía el argumento de manera insólita. La Puértolas no sale en los libros de texto. En sus novelas, ninguno de estos autores se quejan de la dictadura ni de la falta de libertad política. En "El Jarama", que dura argumentalmente toda la mañana y la tarde de un domingo en diálogos vivos, nadie habla de política ni de la guerra, creo recordar. Nadie que escribiera en tiempos de la dictadura, se quejaba de la misma. La asumía como que tenía que estar. Ni siquiera sibilinamente hablaban de ella en sus historias. Es un dato que es significativo de lo mal o de lo bien que se estaba en esa dictadura.
EL PROFESOR
martes, 5 de mayo de 2026
Esta semana a lo mejor viene movidita. Es lo que me da en mi espíritu. Quizás cojamos el coche para ir a algún lado. Y allí donde vayamos, se me agudizará el sentido literario de la vida recordando por ejemplo a la Puértolas o a algún otro escritor que yo haya leído. En la biblioteca de Las Matas vi yo una pequeña colección de libros de Belén Gopegui, escritora que no se ha vuelto a saber de ella, como de la Puértolas. Hay escritores y escritoras que ya pertenecen a un pasado, a una forma de hacer novelas, al olvido también quizás. Pues no hay quién hable de ellas y sí de raros nombres ingleses que escriben hoy en día best seller sobre temas anodinos o no tan anodinos. Lo único que sé es que últimamente no leo más que libros de poesía, no de narrativa, y ya me está cargando.
Hubo un momento en la tertulia en la que uno dijo: es que tú practicas el sonambulismo político. Y entonces, el aludido empezó a decir unas cosas extrañísimas que le dijo su abuela antes de morir, empezó a divagar con una bicicleta que le regaló su padre para pasear en el pueblo y dijo no sé qué de la extrema derecha y de la derecha extrema, que nos iban a llevar a la catatumba. Y luego se lio a llorar y tuvieron que echarle del plató. Había entrado en una depresión profunda allí mismo, en directo, aunque el mal ya venía de lejos pues se acababa de divorciar de su mujer y sus hijos no le querían. Y entonces, el moderador preguntó: ¿qué entiende usted por sonambulismo político? y el hijo de puta contestó: no sé, me lo inventé para crear confusión en ese contertulio. Me cae mal. Y entonces el moderador expulsó a ese provocador y ya de paso mandó poner dibujos animados en la parrilla de la programación hasta que llegaran las noticias. Y le pegó una ostia al del sonambulismo político, ya fuera de cámaras.
Todo le había salido mal en la la vida, así que se quería morir. Huérfano de padre y madre desde los 14 años. Con trabajos precarios toda la vida, con amigos que no eran tal, con una novia que le abandonó. Se pudo comprar un apartamento, eso sí. Y en el departamento, lloraba ahora su soledad a sus 40 años. Si salía a la calle, todo era recuerdo de algo, solo recuerdo de cuando fue un poco feliz. Si miraba al futuro, le parecía poco y malo lo que le quedaba por vivir. Trabajaba en una pollería despiezando pollos, cosa que le recordaba a la muerte todas las mañanas y las tardes. Pero no se mató. Siguió viviendo su vida precaria, con ideas malas en la mente pero quería ver cómo se acababa la película suya, a ver si había alguien que le diera un poco de protagonismo en la vida, a ver si le tocaba la lotería, a ver si un fin de semana tocaba el optimismo alguna vez. A ver si el Real Madrid ganaba la Champions. A ver algo más allá de su propia vida.
lunes, 4 de mayo de 2026
Toda ciencia tiene sus términos o palabras propias de ella. Así, la palabra "trama" es, en literatura, el desarrollo del argumento en la historia. Otras palabras como mojiganga o zarabanda eran bailes del siglo de oro ejecutados por un número limitado de actores con intención satírica. Heptasílabo o endecasílabo son versos de 7 y 11 sílabas respectivamente. En lingüística, el pretérito perfecto simple se limita con el pretérito perfecto compuesto: "yo amé" limitado por "yo he amado". Perfecto, en gramática, quiere decir tiempo acabado. Puede haber un tiempo acabado en el futuro (el futuro perfecto) en la expresión "yo habré amado". Performativo es toda clase de discurso que, al ser pronunciado, provoca una acción. Como por ejemplo: "yo te enviaré rosas". Es una promesa, una acción que debe ser cumplida. Pronombre es toda aquella palabra que ocupa la misma función de un nombre (ellos, te, yo, nuestro, etc).
El vendedor de perritos en Nueva York se gana la vida. En Alaska, cazan ratas para dar de comer a los perros de tiro. En Madrid capital, los taxistas hacen recorridos cortos las más de las veces para llenar lo que los taxistas dan en llamar la hoja. Los niños autistas no hablan, no dicen esta boca es mía. Dan un poco de pena y desesperación. Los de mi pueblo se levantan pronto para trabajar y ganarse la vida, también, como los de los perritos de Nueva York. Todo es un poco lo mismo, todo es para ganar dinero, ese señor de los anillos desde la época de los fenicios. El dinero no se puede comer, dijeron los indios de las llanuras del middle west a los rostros pálidos. Ojalá no se cumpla la profecía. Para profecía la de Einstein, que dijo que la IV guerra mundial iba a ser con palos y piedras. El dinero recorre el mundo como un día lo recorrió el comunismo.
Apenas un atisbo de grandeza es lo que siento yo por toda la fantasía desplegada estos tiempos de atrás. La luz no acierta a alumbrar tantas horas dedicadas a la invención. Unos renglones tibios, doloridos, que no llegan al gran público. Walt Disney sí llenó el mundo de dibujos. Sí hizo que las historias se distribuyeran por el mundo. Nos ponemos la camisa antigua de los escritos y vamos buceando en personajes creados un día y ese mismo día muertos en las tripas del ordenador. Dejamos que algún cara dura lea nuestras historias y se elevan un poco pero sin la fuerza de lo universal. Yo ya no sé qué hacer con estas parturientas voces de mi literatura. No sé qué hacer, si valen algo.