Te pido por todos aquellos que luchan por la verdad, la justicia, la fe y la razón. Por el amor, la familia, la caridad, la solidaridad. La honra, la honradez. Y todo ese tipo de cosas que llevan al hombre a la felicidad y a la felicidad de los demás. No hay que juzgar. Yo juzgo en este blog pero no hay que juzgar. La gente elige. Los demás, miramos. Las cosas pasan de determinada manera, según se piensa que es la vida. La pena la llevamos todos en el alma o la llevaremos algún día. Por llegar antes no se cobra más, sino que por llegar antes se da la nota algunas veces. No hay que romper el reloj contra ningún castillo. La vida agota el fémur y lo deja hecho polvo. Solos no vamos a ningún lado. La feria tornará a imbéciles en dictadores, de eso no hay duda.
EL PROFESOR
sábado, 20 de junio de 2026
Hay gentes que no asientan la cabeza. Tienen que estar aquí, allí y en el otro lado. Será por la educación recibida de sus padres, que les dejaron hacer y pensar gilipolleces. Yo quiero un Mercedes, papá. Lo tendrás, hijo, lo tendrás. Y así todo. Y luego iban a los institutos y a los demás sitios pisando fuerte, como si fueran especiales, como si el mundo solo estuviera hecho para ellos. Y sacaban un dos en inglés. Y un dos en lengua. Porque no hacían más que lucir uniforme y soñar con chalets que tenían los otros, soñaban con sueños que no eran suyos, soñaban con eso, con un Mercedes. Y no asientan la cabeza.
Como dicen en mi pueblo, hay gente ambiciosa que quiere estar al plato y a las tajás. Tienen algunas maridos y olisquean los maridos de otras. Hablan con unos y hablan con otros y se quieren enterar de todo. Les conviene A pero también quieren conocer de B o de C. Son más putas que las gallinas. Guay del que ande tanteando a los demás. Le deberían cortar la lengua para que no pecara más. La lengua es el primer apéndice con el que se peca. Hablar y sondear, hablar y sonsacar. Hablar y cotillear. Qué malas las lenguas, a cuántos no habrán metido en el infierno las lenguas. Y los cotilleos que no vienen al caso. Y los curiosos, esos curiosos que ya tienen un pie en el error o en el pecado por querer saber cosas que no tendrían nunca que haber sabido.
Las aceras amortiguan la tristeza de los pasos de la gente. Me ha salido un buen y melancólico verso, al estilo Sabina u otros poetas como Barral o Baena o Claudio Rodríguez. La poesía brota del desencanto de la vida, no hay más. La vida se revuelve como una serpiente pronta a morder y la poesía la evita, no quiere su mordisco venenoso. El país va mal y yo también. Los cromos de los niños relucen en sus manitas torpes todavía para arreglar un grifo. ¿O habrá ya niños que sepan arreglar un grifo? No se sabe. En la vida nunca se sabe. Intentamos saber y pegamos una patada a la lógica y la vida nos responde con otra patada, precisamente, a la lógica.
Las aceras reciben los golpes, los amortiguan, los admiten, los sufren. La ciudad es como ese pasillo de casa en que nunca hay nadie. Todos sufriremos los embates del mundo, del siglo, del milenio maldito. Ya estamos a 2026. Quién lo diría. Los insectos no aparecen. Los insectos se los ha tragado la tierra, esa tierra que se vuelve mártir ambiental. Yo sufro en verano muy lentamente, muy difusamente. Los carritos de la compra se agolpan muy poco, no se agolpan en absoluto, quiero decir. Las lunas no aparecen, las lunas están flojas y no llenas, señal de carestía y dolor. Las aceras, ya lo dije, sosiegan los pasos, los duermen en sus baldosas íntimas.
viernes, 19 de junio de 2026
No te atreves a tener que estar cabreado, eso no va contigo ya más. Di el paseo y charlé conmigo mismo. El que habla consigo mismo quiere hablar con Dios un día. Hay gente maleducada que excluye de la conversación a los demás. Eso me pasó en el cumpleaños. Pero se puede comprender. La zona es la zona, hay que explorarla. Y siempre habrá pensamientos nuevos, no todo es repetir y repetir. Cuando ando, ando con cosas nuevas en la cabeza y cuando escribo y cuando ceno un gazpacho y una manzana. Son las diez y media. Hora casi de irme. La vida triunfa gracias a los inocentes y los que no alzan la voz. El que habla consigo mismo quiere hablar con Dios un día.
Many boils spoil the broth. El caldo ya sabe poco. Es lo mismo todos los días. Al fin ya me he tenido que cabrear. Pero no volverá a suceder. Si quiero pipas de girasol, habrá pipas de girasol mucho rato. A mí no me ha insultado, me ha tratado con amabilidad. Todo era por el rollo de la rodilla, que no se aclaraba. Me lo aclaró todo mi hermano. La gente no es como él, él procura ser amable, lo que pasa es que estaba agobiado y por eso no hablaba. Hoy iremos a dar un paseo. Hoy hablaremos camino del supermercado, a ver qué vemos, marcas catalanas y alemanas. Ayer estuvieron antes de la hora. Tenían prisa. Tenían mucha prisa. La vida se reparte entre los ambiciosos del dinero y los que ambicionan un día tranquilo.