¿ Y qué tal si te comes unas galletitas de mantequilla que compró tu hermano ayer y le dices a tu hermano que puedes ir con él a algún sitio donde haya eso que llaman naturaleza, en lo más intrincado del bosque y allí os quedáis mirando las hojas de los árboles, el río que pasa, los pajaritos que cantan? Y eso, ¿dónde está? Hay que buscarlo. Y huir de los problemas del día a día por un rato. Propongo el Alto del León. O el bosque que hay al lado de la estación de Cotos. O los caminos que van a Rascafría. O un pueblo de al lado de Somosierra. Dispuestos a andar, claro está. A buscar el camino interior cada uno de los andariegos. A cansarse del aire dulce que produce el alejamiento de la ciudad. La dulce vida viene cuando andamos.
EL PROFESOR
sábado, 3 de octubre de 2026
Si lo pensamos bien, la vida es un montón de líos que hay que deshacer de la mejor manera para que esos líos no nos interrumpan la contemplación de la misma vida, que suele ser bonita a veces. ¿Cuándo vas a coger el coche y te vas a ir a la naturaleza, como se dice ahora, y vas a disfrutar de un bosque con lago incluido? Cuando resuelvas los lazos que te atan a otra gente, cuando resuelvas el sudoku de vivir rodeado de cuerpos exigentes, de cuerpos que te alinean en el comedor y en tu habitación, coge el coche y lárgate una tarde y estate debajo de los pinos hasta que te mueras de gusto. O hasta que te aburras de contemplar con larga vista un río, un árbol pleno, un camino de cabras, una lucecita en el puerto, un pájaro que andaba por allí.
La ser y el país se dan cuenta ahora de lo importante que es la vivienda. La propaganda de el psoe, también. Todo es vivienda. Viva la vivienda. Una vivienda para mi menda. Pero bueno. Yo no estoy muy centrado hoy para escribir. Me he levantado muy tarde, he hecho una tortilla de patatas y eso era lo importante de hoy. Ya tenemos para comer. La vida se conjuga como un verbo, como el verbo aguantar, quizás. Yo aguanto, tú aguantas, etcétera, etcétera. Vi una película ayer de esas del destape, se le veían las tetas a un personaje femenino. A lo mejor hay que decir personaja, no sé yo. Resulta que ahora sz apela a la conciencia del pp, después de descalificarlos durante toda su vida política. Hay que ver, qué cosas pasan.
viernes, 2 de octubre de 2026
La historia con mayúsculas no tiene vuelta atrás. Y nuestra historia personal, tampoco. Lo que hayamos hecho mal, ahí queda, como un pegote que se queda en nuestro costado para siempre. Y vamos bien si ese error cometido no nos lleva a la puta calle a pedir. Si no triunfó el comunismo en su momento de expresión filosófica y práctica, no creo que triunfe ya de ninguna manera. Si anduvimos en la vida llenos de gastos que no controlamos, hoy nos vemos sin un duro. Me tengo que duchar esta tarde. El día está nublado y gris. Las cosas, simplemente, pasan sin que nos demos cuenta. Pero siempre parece que hay una responsabilidad que nos pica en la cabeza.
Ayer vi una película que iba de mineros asturianos. Son tres hermanos que triunfan con el carbón los días de la I Guerra Mundial. Y luego caen en la ambición de hacerse mucho más ricos y fracasan. Uno de ellos muere, interpretado por Arturo Fernández. Es curioso ver en la película cómo, alrededor del carbón, hay todas unas gentes que compran, venden, especulan, compiten y algunos, fracasan por culpa de un empeño loco de encontrar carbón donde no lo hay. La vida es así: ponemos el empeño en cosas materiales, como el dinero, pongamos, y no nos centramos en las personas que nos rodean. Las personas que nos rodean tienen ese halo infinito de lo válido, pero no lo vemos y vamos en pos de cosas vanas que nos arruinan la vida.
Hoy tengo que hacer carne guisada en trozos de una pieza de la llamada aguja de la ternera. Troceada. Se echa zanahoria, patata, tomate, cebolla y ajo, una cabeza. Primero va el ajo, que se sofríe. Luego, la cebolla. Después, la patata y la zanahoria. Cuando la cebolla esté transparente, se echa un poco de vino blanco y la carne y que cueza. Así, más o menos una hora. Espero que me salga bien, la carne jugosa y no dura. La vida trae consigo algunas alegrías que debemos aprovechar. La vida, a veces, es como una camisa que te sienta bien, que da prestancia. Hay que prepararse para un futuro que no sabemos cómo va a ser porque nada sabemos de esas horas que están delante de nosotros. Nuestro reloj adelanta o atrasa, nunca da la hora exacta.