martes, 27 de octubre de 2026

 Manolo no sabe mucho de arquitectura ni de ingeniería. Es ya casi navidad. Las cosas que ocurren en navidad, a lo mejor luego son más recordadas. "Eso pasó el día de nochebuena", dice la gente. A veces pasan cosas en navidad pero estabas solo, nadie llamó a ver que había pasado y te das cuenta de que no importas a nadie o nadie está pendiente de ti. Eso le pasó a Manolo cuando se emborrachó de pura tristeza que tenía y se quedó tirado en la calle, en una calle de Madrid, el día de navidad, que cayó en jueves.  Y allí se quedó hasta que espabiló y se puso a andar camino del metro. Y dijo Manolo para sí: ojo, Manolo, que estás solo, que estás más solo que la una. Y en el metro, el corazón se le encogió hasta que tuvo el tamaño de una avellana, el tamaño exacto de una avellana cualquiera.

 Me estoy leyendo una novela de José Ángel Mañas, el de "Las historias del Kronen". No está mal. Ya me he leído otra que va de un asesino asqueroso que se queda con una novela de una alumna y, al final, la mata. Esta otra va de un garito en los 90. La gente desparrama mucho: casi todos están enganchados a la coca y a las pastillas alucinógenas y a los porros. Vaya tropa. Está curioso leerla porque salen zonas de Madrid que yo no conozco y salen gentes que deben estar sacados de la realidad, una realidad caótica de drogas y de sexo banal. Me gusta por eso, porque está localizada la acción en Madrid, como "Las historias del Kronen", aquella mítica novela que fue llevada al cine y sorprendió a muchos.

 A Paco le ha entrado el gusto por acompañarme a las Rozas de paseo y me he impuesto a mí mismo redactar algo al llegar de ese paseo. Ayer lo hice, se me ocurrió algo y lo escribí. No sé si valdrá para continuarlo. Ayer me planteé si una persona que vive todos los días en el mismo paisaje, puede sufrir algún tipo de enfermedad mental, una especie de aburrimiento geográfico por no salir en mucho tiempo del mismo recorrido local-vital. La verdad es que no cambiar de aires de vez en cuando sí que lo veo como algo morboso, que ataca a los nervios. No he leído nada sobre este tema, que suceda como digo pero la verdad, estar todo el tiempo de aquí allá y no ver nada nuevo para los ojos debe ser malo.

Hoy he dormido muy bien. Al levantarme, he bebido mucha agua. Y luego, me he fumado un  cigarro. Estoy leyendo la vida de una que fue premio Nobel de medicina. Su familia era de clase alta. Vivía en Turín. En Turín hay unas grandes avenidas llenas de estatuas. Una estatua de esas es de Víctor Manuel, rey de Italia. Esta mujer, de pequeña, era muy tímida y tenía una hermana gemela. Escribe bastante bien, creo que leeré entera la autobiografía. Hay autobiografías pésimas que están muy mal contadas y aburren pero esta no, esta está muy entretenida. No me acuerdo del nombre de esta investigadora que descubrió no sé qué de las terminaciones nerviosas en el ser humano. Pero está muy bien.

lunes, 26 de octubre de 2026

 La luz de octubre rellena las cosas de un sentido. Las cosas se pueden ver hasta que hurte la noche su visión. Hoy es un lunes de dudosa claridad, de poca certidumbre. Las cosas llegan. Llegan a un término oscuro. Es esperar. Es desesperar de la forma que tendrán los días de aquí a unos meses. Y luego, la soledad, la soledad de hermanos, como decía aquel. Por los santos íbamos con padre al pueblo. Una de las pocas distracciones del año. Hay que estar a los asuntos. Hay que ir del corazón a las cosas, de los sentimientos a la cocina. De la pena a la calle. Todo ya será soportar una isla vieja.

 Sentí angustia ayer por ver a mi padre tan mal ya. Está muy escuálido y no quería más que irse  a acostar. En la cama debe de sentir descanso de todo el día. Me vine con una sensación de acabamiento, de que ya se acaba un ciclo de mi vida. Cómo ha perdido en unos meses toda esa vitalidad que tenía. En fin. Nos debemos Paco y yo hacernos a la idea y seguir adelante, ya más solos de lo que estábamos. Porque si no llamaba nadie antes, menos van a llamar ahora. Y estaremos medio incomunicados los dos, a nuestra suerte. Mi hermana a lo mejor se preocupa un poco por nosotros, pero nada más.

domingo, 25 de octubre de 2026

 A los niños no se les hace mucho caso porque los niños creen importantes cosas que para los adultos no lo son. Eso de "mira lo que hago" no parece esencial a ningún padre, así que ni miran. Y cuando hablan los mayores, los niños también están de más. Pero los niños insisten o se callan o ven que no son protagonistas todo el rato. Pero si a un niño se le silencia mucho tiempo, el niño se entristece. Y ve que no le hacen caso. Y quiere ser como los mayores para tener importancia ya que un niño siempre quiere, por encima de todas las cosas, ser importante para los adultos. Ser de alguna utilidad en la vida práctica de su familia. Siendo útiles, los niños se llevan la sorpresa de que alguien les quiere y les dan tarea.