martes, 31 de marzo de 2026

Cuando el alba buscaba un dueño, un tropel de gentes lo pisotearon, lo volvieron aciago y doloroso. Así, el sol salía desaforado y no querido de las gentes. Hasta que un día, allá por el mes de mayo, el sol salió y todos lo buscaron, lo quisieron, lo amaron. El sol representaba el amor por la vida, por los años queridos, por los hijos que iban a la escuela, por los amigos que siguieron siendo amigos, por el mundo que quería paz y despensa, por los enfermos que sonreían, por las familias que volvieron a hablarse, por los enamorados que tenían un futuro. Y las guerras acabaron porque el alba encontró un dueño: un dueño hecho de gentes altaneras y dulces en su pensar.

 Escapar a las convenciones no lo hace mucha gente. La gente suele pensar lo que piensa la mayoría. Alguna gente famosa desafía el pensamiento de todo un pueblo. Algunos personajes públicos piensan diferente, piensan a su manera, una manera muy propia, ellos quieren que su manera de pensar sea distinta, colorista, extravagante. Y por eso dicen cosas que rechinan en las orejas de los demás. Ayer vi a Alaska de joven cómo respondía a unas preguntas. Y lo hacía con originalidad de artista quizás. O de persona que tiene una gran idea del mundo. De persona no fácil de encasillar, de persona libre y enérgica, de persona que ha leído, que sabe, que no se deja dominar por el pensamiento de la mayoría.

Anda aire. El cielo azul impoluto no quiere llover. Ya llevamos un par de meses de sequía. Yo escribo. No escribo con tinta sino con caracteres digitales. Es esto más sostenible. La gente se saluda en la calle. Algún vecino que pasa, algún conocido o quizás un amigo bueno. Es muy difícil tener un amigo. Hoy es martes. La gente se ha escapado de vacaciones. Las carreteras se llenarán de automovilistas que aceleren o que se atasquen o que se choquen. Es difícil encontrar en el mundo un amigo bueno. Hoy ya no salgo a la calle para ver gentes extrañas. Quizás a la tarde pasee. Un amigo bueno es un gran tesoro. Quizás valga más que un tesoro. Para hablar, para entenderte, para recibir un consejo. Un amigo bueno hay que cuidarlo, amarlo, retenerlo.

 No hay mal que por bien no venga. Mi hermano Paco se puso malo. Y esa enfermedad hizo que la familia se uniera. Ahora nos llamamos más, sabemos unos de los otros. En fin. Esto es otra cosa. La vida pasa rápida y hay que llevarla bien. La vida es como jugar a las cartas. No sabes qué carta va a venir. No sabes si tu jugada es mejor que las demás. El buen jugador confía en sus cartas. La vida es como un paseo. El paseo puede ser solitario o contar con amigos para darle. Si te acompañan en el paseo, hay comunicación. Si vas tú solo, vas hablando tú solo o vas hablando con Dios. Escaparse de la vida sería dar un paseo lejísimo, después de cruzar el Atlántico en avión o después de cruzar algunas fronteras. El amor a los demás decanta la vida en estar solo o no.

 Ayer me costó dormirme. A veces pasa. Los domingos de resurrección marcan un hecho histórico. A lo mejor me escapo al pueblo el jueves santo. Si no me entra la pereza. Los días van pasando y ayer fui por primera vez a Las Rozas y volví andando. La mañana escupe luz por medio de su rey el sol. Es verdad. La mañana entroniza al sol, le da alas regias y mucha luz que desperdiciar. La mañana agobia al día a base de claridad inmanente. Ayer anocheció de repente, estaba yo escuchando una historia en Youtube y se hizo de noche. Y tiré el último rastro de dependencia. Un sillón. Un sillón antiguo y vacío. Hoy el día está radiante, soleado, luminoso. Homenaje a la deflagración solar.

lunes, 30 de marzo de 2026

Hoy lunes santo. Hoy esperamos la vacación con la excusa de un acontecimiento religioso. No iré a las procesiones. Me voy a duchar. Es eso lo que sé. La mañana grita su grito de luz en el cielo. Es casi ya mediodía. Al albur de la semana santa hago mi reserva de habitación en mi propia casa. Bebo agua, limito mi deseo a estar con mi hermano y con mi amiga. A lo mejor, vamos a El Escorial o no vamos. Lo más seguro es que no vayamos a ningún lado. Una torrija contiene el sabor de toda la semana santa metidos en casa. Una torrija llena de azúcar y miel. Las constantes vitales del día siguen ofreciendo motivo de vivir. Eso es lo que cuenta. Poco movimiento, poco andar por ahí. Hoy ni salgo a la calle.

 Un besugo asado, unos pimientos rellenos de bacalao con bechamel. Una comida bien servida. Unos familiares que se juntan para hablar aunque sea de tonterías. La gente menuda que algazara la comida. Un niño que ha llegado antes de lo esperado. La comunión de los necesitados de comunicación. Todo lo ha despertado a la vida la enfermedad de mi hermano. Por ello, debo estar contento. Así pasarán días en que la calle sea excusa de hablar. Por fin hablamos los que recelábamos unos de otros. Es bonito que los hermanos hablen. Es bonito que un niño nazca. Es bonita la unión de los corazones. Solo hay que esperar a que la ayuda llegue para salir de estas calles tontas. La amiga del alma está también por aquí, hablando de griegos y romanos.