miércoles, 18 de febrero de 2026

 Crisis del copón. Todo está carísimo. El otro día, compramos 200 gramos de aceitunas (gordas, eso sí). Y nos salió a 5 euros. Cada uno comió 5 aceitunas. Sale la aceituna por 50 céntimos. Yo creí que la chica que nos sirvió se había equivocado pero no. Los bares vacíos. La gente lleva la compra del supermercado en la mano, por escasa e improvisada. No llega la gente a fin de mes. Cada vez es más difícil llegar a fin de mes. Ya digo: todo está carísimo. Se complica la vida para los sueldos bajos e incluso medios. El gobierno está ingresando un pastón por la inflación y los impuestos pero no se ve ningún adelanto. Que pongan muy barato el abono transportes, ¿y eso, qué? No están machacando a impuestos y a precios altos de todo. Este gobierno se parece mucho ya a una tiranía. Tiranía económica.

martes, 17 de febrero de 2026

Me ha dicho el horóscopo que esta semana va a ser inestable. Más inestable han sido las semanas de atrás. En fin, no haré mudanza en mis costumbres y creo que me irá bien. Si yo pudiera contactar con los lectores de este blog y pedirles que hicieran una valoración del mismo, sería una buena piedra de toque para evaluar su valor literario. Como en este blog no hay costumbre de escribir comentarios, no tengo ninguna idea de su precio como literatura. Un amigo que ya no tengo, filólogo como yo, me dijo que podría publicarlo escogiendo las partes más valiosas. Pero yo no sé cuál parte o partes son más valiosas. A lo  mejor lo son las más visitadas. En fin, que no tengo ni idea si este blog tiene algún valor de cara a una aportación a la literatura española o no.

Hay que distinguir entre lengua y habla. La lengua, por decirlo así, son las normas que tiene todo idioma para que nadie se las salte. Esas normas son una convención que nos damos todos los hablantes de una lengua. Si no, cualquiera podría inventar palabras o reglas sintácticas nuevas y todo sería un lío. La literatura tiene esa función, en cuanto todo lo escrito por personalidades que usan la lengua para sus creaciones narrativas o líricas, crean una norma. Nadie diría que El Quijote está mal escrito. O los poemas de García Lorca. Estos autores, con el uso de la lengua y la gramática en sus creaciones, forjan el hueso de la lengua. Los diccionarios, la RAE, con su lema "limpia, fija y da esplendor" también crean unas normas, aceptan unos términos que se usan en el habla. El habla es la manera que tiene la lengua de expresarse en el público general. En términos informáticos, por ejemplo, un gusano es una especie de virus. En términos de delincuencia, a saber qué nombres ponen a la droga con la que trafican para que no sean detectados. Otro término, apalancamiento, define una coyuntura económica y lo usan los economistas. Las mujeres hablan de una manera, los hombres de otra. Los jóvenes hablan distinto que los de una edad. Y, además, existe el idiolecto, que es la manera particular de cada individuo de usar la lengua. Hemos visto la palabra chistorra para referirse a billetes de 500. La corrupción, como es ladrona, también oculta sus manejos.

 Escribir este blog es una tarea agradable que me ocupa gran parte de la mañana. Si entretengo a mis lectores o les doy alguna información útil, pues me doy por conforme. Yo estudié, básicamente, la gramática del español que se traduce en unas obras escritas que son canónicas para la representación del español bien escrito o hablado. El lenguaje coloquial, que es una asignatura que yo estudié, no tiene tantas normas como el lenguaje literario. En el lenguaje coloquial influye la circunstancia de emisión del mensaje como por ejemplo, la calle con sus ruidos y apremios, por lo que se producen anacolutos, que es la ruptura del discurso cabal. En el lenguaje coloquial puede darse un uso de cultismos o tecnicismos que oímos en los medios mezclados con términos más vulgares y repetitivos como eso de "bro" en la jerga juvenil. También se da en este tipo de discurso, el coloquial, anglicismos que vienen de las redes sociales, que son poderosísimas en la creación de nuevo lenguaje. El lenguaje cambia constantemente. Ya no se dice tanto mola como renta. Y se dice scroll a mirar rápidamente las páginas del móvil. Y alguien inculto puede hablar de la "variabilidad de los sentimientos de mi marido".

lunes, 16 de febrero de 2026

Estoy un poco estragado por el tabaco y un café muy feo que me he tomado en un bar. Procuraré no fumar en adelante, esperar un poco a que levante el día. Unos protagonistas de "El Jarama" de Sánchez Ferlosio hablan en el bar que es bueno retrasar el primer cigarrillo de la mañana. El dueño de un chiringuito de al lado del río, está ocupado con el hielo, con las bebidas y el café. Y ya, cuando está libre de tareas, fuma. Es un libro este en el que no se dice nada, nada, nada de política. Como si no existiera. Son los años 50, nadie quiere hablar de la guerra (no me cuente usted su caso, se decía) y mucho menos de política, con la represión que está llevando Franco con los sospechosos de haber colaborado con la república. Sin embargo, "El Jarama" es un libro de pintar ambientes, con unas descripciones preciosas. A ver si lo leo este verano.
Ha vuelto a salir agua clara del grifo. Las lluvias la enturbiaron y me afectó al estómago. Ahora la bebo con total seguridad. El Duero se ha desbordado en Valladolid. Y Grazalema, ese pueblo de Cádiz, está inundado por culpa de sus corrientes freáticas. Ha llovido mucho estos días y a ver cómo viene marzo que quizás mayee un poco o no. La vida en la gran ciudad se define por aquellos que la habitan. Hay algunos expertos en dar pena a los demás a ver qué cae. Otros tienen mucho dinero porque vendieron terrenos antiguos que se revalorizaron. Pero no se les nota que tengan mucho dinero. Llevan una vida ordinaria. Otros que pudieron ahorrar para comprarse un chalet en la playa lo aprovechan y están en verano al fresco del mar. Y luego, unos tienen enfermedades que incapacitan para viajar y no lo hacen. Otros no tienen dinero y no tienen nada: ni chalet ni  vacaciones.

 Cuando los escritores se refieren a la luz de la madrugada dicen algo así como "claridad lechosa". Y es verdad. La incipiente luz del día, tiene un color un tanto denso y blanco, como la leche. Hasta que, a eso de las 9 o 10, ya llega una luz más pura, más diáfana a la Tierra. Por fin  ayer me corté el pelo y estoy contento, ya no me estorba tanto pelo molesto. Hoy me he desvelado a eso de las 5 y ya no he podido dormir más. He estado oyendo radio nacional, que da muchas noticias. Se han muerto cuatro personas en un trastero habilitado como vivienda en un municipio de Barcelona. ¿Por qué tiene que vivir la gente en un trastero? Damos aspecto de pobres los españoles: sin vivienda, sin dinero a fin de mes. etcétera. Supongo que en Francia, Alemania o Inglaterra, con los sueldos que hay, no notan nada la pobreza.