Crisis del copón. Todo está carísimo. El otro día, compramos 200 gramos de aceitunas (gordas, eso sí). Y nos salió a 5 euros. Cada uno comió 5 aceitunas. Sale la aceituna por 50 céntimos. Yo creí que la chica que nos sirvió se había equivocado pero no. Los bares vacíos. La gente lleva la compra del supermercado en la mano, por escasa e improvisada. No llega la gente a fin de mes. Cada vez es más difícil llegar a fin de mes. Ya digo: todo está carísimo. Se complica la vida para los sueldos bajos e incluso medios. El gobierno está ingresando un pastón por la inflación y los impuestos pero no se ve ningún adelanto. Que pongan muy barato el abono transportes, ¿y eso, qué? No están machacando a impuestos y a precios altos de todo. Este gobierno se parece mucho ya a una tiranía. Tiranía económica.
EL PROFESOR
miércoles, 18 de febrero de 2026
martes, 17 de febrero de 2026
Hay que distinguir entre lengua y habla. La lengua, por decirlo así, son las normas que tiene todo idioma para que nadie se las salte. Esas normas son una convención que nos damos todos los hablantes de una lengua. Si no, cualquiera podría inventar palabras o reglas sintácticas nuevas y todo sería un lío. La literatura tiene esa función, en cuanto todo lo escrito por personalidades que usan la lengua para sus creaciones narrativas o líricas, crean una norma. Nadie diría que El Quijote está mal escrito. O los poemas de García Lorca. Estos autores, con el uso de la lengua y la gramática en sus creaciones, forjan el hueso de la lengua. Los diccionarios, la RAE, con su lema "limpia, fija y da esplendor" también crean unas normas, aceptan unos términos que se usan en el habla. El habla es la manera que tiene la lengua de expresarse en el público general. En términos informáticos, por ejemplo, un gusano es una especie de virus. En términos de delincuencia, a saber qué nombres ponen a la droga con la que trafican para que no sean detectados. Otro término, apalancamiento, define una coyuntura económica y lo usan los economistas. Las mujeres hablan de una manera, los hombres de otra. Los jóvenes hablan distinto que los de una edad. Y, además, existe el idiolecto, que es la manera particular de cada individuo de usar la lengua. Hemos visto la palabra chistorra para referirse a billetes de 500. La corrupción, como es ladrona, también oculta sus manejos.
Escribir este blog es una tarea agradable que me ocupa gran parte de la mañana. Si entretengo a mis lectores o les doy alguna información útil, pues me doy por conforme. Yo estudié, básicamente, la gramática del español que se traduce en unas obras escritas que son canónicas para la representación del español bien escrito o hablado. El lenguaje coloquial, que es una asignatura que yo estudié, no tiene tantas normas como el lenguaje literario. En el lenguaje coloquial influye la circunstancia de emisión del mensaje como por ejemplo, la calle con sus ruidos y apremios, por lo que se producen anacolutos, que es la ruptura del discurso cabal. En el lenguaje coloquial puede darse un uso de cultismos o tecnicismos que oímos en los medios mezclados con términos más vulgares y repetitivos como eso de "bro" en la jerga juvenil. También se da en este tipo de discurso, el coloquial, anglicismos que vienen de las redes sociales, que son poderosísimas en la creación de nuevo lenguaje. El lenguaje cambia constantemente. Ya no se dice tanto mola como renta. Y se dice scroll a mirar rápidamente las páginas del móvil. Y alguien inculto puede hablar de la "variabilidad de los sentimientos de mi marido".
lunes, 16 de febrero de 2026
Cuando los escritores se refieren a la luz de la madrugada dicen algo así como "claridad lechosa". Y es verdad. La incipiente luz del día, tiene un color un tanto denso y blanco, como la leche. Hasta que, a eso de las 9 o 10, ya llega una luz más pura, más diáfana a la Tierra. Por fin ayer me corté el pelo y estoy contento, ya no me estorba tanto pelo molesto. Hoy me he desvelado a eso de las 5 y ya no he podido dormir más. He estado oyendo radio nacional, que da muchas noticias. Se han muerto cuatro personas en un trastero habilitado como vivienda en un municipio de Barcelona. ¿Por qué tiene que vivir la gente en un trastero? Damos aspecto de pobres los españoles: sin vivienda, sin dinero a fin de mes. etcétera. Supongo que en Francia, Alemania o Inglaterra, con los sueldos que hay, no notan nada la pobreza.