domingo, 16 de agosto de 2026

 Hay gente que se lo pasa muy bien. Las perras que tiene en el banco las da muy buen aire. Van a Caños de Meca, van a Tarifa, van a la venta del bolo, si les da el gustito. La gente que no hace más que gastar, llega el día que necesitan dinero para algo necesario y no tiene. Y han de pedir un préstamo al banco. Y miran el extracto del banco y no se lo creen. Y luego, andan pidiendo o robando de donde sea. Y luego, que casi no hay para comer. Y luego que tenemos más trucos que una película china. Pero qué bien lo pasaron comiendo un lenguado en Coín. Y nunca asientan la cabeza.

 Yo tengo que andar liado con anomalías del carácter. De mi carácter y del carácter de mi hermano. Cuando mi hermano se levanta un poco quisquilloso, ya me da qué pensar. Y ando de cabeza hasta que se le pasa la suspicacia y la mala leche. Hoy le he preguntado por una cosa y se ha cabreado. No era para tanto. Pero es que mi hermano, de vez en cuando, le sale la vena victimista. Que no sea nada. Hoy hay entrecot. Un buen entrecot puede solucionar muchas cosas además del hambre. La vida anda ligera pero Dios no participa de la ligereza de la vida. A veces Dios pone las cosas pesadas y difíciles para probarnos. Yo ya estoy harto de sainetes y gilipolleces de la enfermedad así que le pediría a Dios que me dejase en paz de pruebas.

 Ayer vi una película que se llama "Wonder". Es de un niño que tiene la cara desfigurada por una enfermedad genética. Sale Julia Roberts. A mí me gustó un montón. El niño tiene que adaptarse al colegio porque todos le miran con burla o desafección. Pero el niño consigue hacer un amigo pero el amigo le traiciona diciendo el día de Halloween, estando el niño raro disfrazado: "si yo fuera fulano (no me acuerdo del nombre del niño), me suicidaría". Esta frase le hunde en la miseria al niño raro. Pero luego acaban las desavenencias y consiguen ser amigos otra vez. La hermana del niño raro hace un papel muy bonito. Representa un papel principal en la función del instituto y se hace amiga de una chica que tiene desestructurada a la familia ya que su padre se ha largado con otra y su madre no lo supera. Al final, todo acaba medio bien y mola mucho la historia.

Me dio tan fuerte el bandazo que no pude respirar por unos momentos el aire de la vida. Ahí estaba yo, componiéndomelas como podía. Y luego todo ya se calmó. Últimamente, solo me fumo un par de cigarros mientras escribo estas cosas. Lo usos del letrerío imponen imaginación y unos pocos ayes al viento. Doy todo lo que soy por un buen día sin aspavientos ni catástrofes del hígado ni las lacrimales ni el humor negro. Ayer, unos conocidos me hablaban de su perro. Lo de fuera, lo de dentro, los puntos que le habían dado al perro, etcétera. Yo ya estaba del perro hasta los cojones. Así que dije que me iba. Y el conocido me dijo: te han entrado las prisas. Es que no me interesa la operación de un perro, la verdad. Ni los puntos superiores o inferiores. Iros a la mierda.

sábado, 15 de agosto de 2026

Estéticamente, estos blogs que hago últimamente, no son muy allá. Pero yo sigo escribiendo como una tarabilla. Habrá un lector que diga: qué cosas raras hace y dice este del blog. ¿Y tú, lector? ¿No haces cosas raras y dices o callas cosas raras incluso delictivas a los ojos de los demás? No hay que juzgar y no seremos juzgados. Yo creo que me ataño mucho a la razón después de haber superado pruebas duras en mi trabajo y con mi hermano. Y esos que se toman un poco la vida a broma: ni sufren en el trabajo ni viven cosas duras de llevar, esos son los que quizás me juzgan. Pero que no se duerman en los laureles esos que viven bien: todo se puede torcer de un día para otro, como yo he comprobado muchas veces.

 No pasarán. No pasarán los días en la playa. No pasarán los días con los amigos de antes. No pasarán los dulces caminares por el camino arbolado. No pasarán ya los días de un café deprisa y corriendo porque hay que comprar cremas en la farmacia. Yo deseaba contar algo a los familiares pero me lo impidió un vendaval. Les iba a contar que Paco y yo no somos normales sino que tenemos una enfermedad. Y para ya de contar pues era eso básicamente lo que les iba a decir. Y que Paco ya no puede ser el taxista de la familia nunca más. Y que tenemos que dormir mucho, más que una persona normal, que por eso tomamos pastillas de noche. Y que el sol sale para todos pero unos pueden y otros, no.

El signo menos es que tienes que pagar. Pero no pagamos. El tiempo de los signos es el signo de los tiempos. Hay muchos signos equívocos en este mundo maldito. La gente que no va de vacaciones tiene un signo en la frente: o no tiene dinero o tiene dificultades de otro tipo. Ni siquiera hemos ido 4 días a Alicante, que era un destino fácil de hacer pues no había que madrugar. A las tres de la tarde había un autobús que nos llevaba. Y un montón de hoteles y hostales cerca de la playa. Pero no hay que desanimarse. Otra vez será. Los veranos son aquellas épocas en que se estira el tiempo como una goma, como un gallinero de muchas gallinas, como el pene de un enamorado a la vista de la enamorada. Qué dolor de días que claudicaban a las diez y media de la noche.