A eso de las 14: 30, miro el televisor y me entero un poco: todo parece empezar en Almorox, pueblo de Toledo. Luego pasa a Villa del Prado. Y también hay un foco en San Martín de Valdeiglesias. Otro foco hay en Ávila, en un pueblo llamado Burgohondo. A eso de las 16:00 horas llegamos a la residencia de mi padre para llevarlo a una revisión de su audífono, en la Gran Vía de Majadahonda. Allí se aprecia una nube entre amarillenta y cenicienta. Volvemos a la residencia. Por la zona de El Pardillo también viene una nube cenicienta. Volvemos a casa. Según qué emisora oigas, así critican al gobierno. En la 1ª hay una serie. En la 2, parece que están haciendo política. En A3 sale una explicando el efecto del fuego. En Telemadrid ha salido el consejero de medioambiente diciendo básicamente que luchan para que no haya víctimas y que esperan a la noche para enfrentar el fuego pues el viento amainará. En la 6ª, había anuncios. Voy a volver a ver la televisión otra vez. He merendado y vuelto a ver la tele. Hablan de Fresnedillas, Navas del Rey y Chapinería, afectadas. Todos esperamos a que llegue la noche y se aplaque el viento. Lo último que he oído es que hay 52.000 personas afectadas. Creo que a mí se me ha levantado dolor de cabeza por el humillo que hay en el aire. Las emisoras del Estado parecen seguir su emisión normal. En 24 horas he visto un alcalde que ha alojado gente afectada de otro pueblo. En las otras emisoras, siguen sus habituales y aburridos temas.
EL PROFESOR
viernes, 24 de julio de 2026
El sol, a mediodía, sube a todo lo alto, es el cénit. Los seres humanos también tenemos un cénit en nuestras vidas y luego, vamos bajando, bajando a terrenos más llanos, a lugares más recónditos donde la memoria habita. Y recordamos nuestro cénit, nuestras conquistas más heroicas, nuestros hechos de más renombre. Pero todo da igual en una fecha concreta. Todo se arrumba con el tiempo. Como dijo un psicólogo de los que están de moda ahora, no está la cosa en llegar al éxito sino a gestionar el fracaso. Y así vamos, dando golpes contra la herradura más que contra el clavo. Y así vamos, retorciendo nuestra propia historia a ver si vemos en ella alguna acción honrada y valiosa.
Hoy voy a comer fuera. En un restaurante. De lo que me ofrezcan, elegiré. Son unos 14 pavos el plato. No está mal. Así me ahorro de hacer comida en casa, que todo se ensucia. La vida pasa lenta por la mañana. No hay novedad más que el maldito incendio. Pero mi hermano y yo haremos lo posible por vivir tranquilos, por vivir austeros. El mundo gira y gira y nunca se para, para bien o para mal. El mundo es así de caprichoso. La marca de dolor que produce la soledad también es la marca de tranquilidad anímica que produce la misma. La soledad está bien cuando todo alrededor es escombro. No dejaré de estar solo aunque me llame la atención una conversación con otros. ¿Para qué una conversación con otros? Todos van a un interés o a desdeñar al que desea compañía.
Se ha incendiado el sur de la comunidad de Madrid. Desde Villa del Prado a Aldea del Fresno y San Martín de Valdeiglesias. Se ha decretado emergencia nacional. Me parece haber oído 10.000 desplazados. Hoy es un día para olvidar. Hoy he dormido a duermevela un gran rato. Los acontecimientos estos del incendio marcarán los días posteriores. Porque Madrid es un área muy poblada. Porque el incendio es muy virulento. Los periódicos chillan, la gente se estremece. El dolor es muy grande. Bueno. La vida continuará de una manera u otra. Seguro que hay destinados allí muchos efectivos de bomberos y medios aéreos. Ojalá se pueda con el fuego todo lo antes posible.
jueves, 23 de julio de 2026
Esta era una banda de rock soriana que todo lo que ganaba al tercer mundo lo destinaba. Tanto destinó a los pobres que ella misma se empobreció. Y dejaron de dar conciertos para dos mil y lo dieron para doscientos. Y esta banda iba tocando para dar dinero a las oenegés. Comían un bocadillo entre actuación y actuación. Se los veía cansados, se los veía tocados de algún mal escondido: la generosidad mal entendida. Y dejaron exhaustos ya de tocar pues se hicieron viejos. Y en la residencia tocaban la guitarra y el saxofón como malditos, como empobrecidos cantantes que todo lo dieron. ¿A quién? A las oenegés. No vayan a pensar que no voy sufrido.
La yegua sombría se pondrá al trote. Y yo también comenzaré a andar, caminar por caminar, todas las yeguas juntas, caminar por caminar. Pondré un cartel muy grande para charlar, solo para charlar y contarnos argumentos de libros ya leídos y casi olvidados. Seré como aquel genio de un país sin corruptos que avanza y avanza hacia su libertad. La vida te pone delante de todo el mundo y de ti mismo. Tú eliges: la gente o tú. Y luego, vas a un barrio clásico de Madrid a ver la miseria y el desorden. Y te mueves como un león al que le están quitando un terreno que fue suyo. Y las carreteras chillarán debajo de su alquitrán para que tú las cruces hacia los cuatro costados de esta península vieja y desgobernada, sumamente desgobernada. Tranquilo majete en tu sillón.