Uno lee la Biblia y está llena de batallas y guerras. Luego, está el libro de Job, que yo he usado mínimamente en una novela mía. Los amigos quieren consolar a Job, pero parece que no lo consiguen. Todos somos Job y todos somos Jonás y en este mundo no se instalará nunca el paraíso. Porque en este mundo existe el pecado. Aquí la envidia y mentira me tuvieron encerrado, dice fray Luis de León. Mientras exista la mentira, no existirá el paraíso en la Tierra. Dice Cervantes que la verdad siempre va detrás de la mentira y llega tarde siempre a imponerse. Son las 10: 45. Hoy comemos monchetas una vez más. La vida es compleja. No se puede resumir en un tratado ni social, ni político, ni religioso. Aunque religioso quizás sí, porque el tratado religioso proviene de Dios, no de un hombre confundido.
EL PROFESOR
jueves, 3 de septiembre de 2026
El comunismo quizás funcione como una religión: creer en lo que no se ve, que es la dictadura del proletariado. Y además, el proletariado ha cambiado mucho. La gauche divina quiere convencer a ese que hace cemento de que debería hacer la revolución. Los comunistas de hace 100 años le daban al asunto un barniz de existencialismo: debemos comprometernos en este mundo con un ideal porque si no, nuestra vida es absurda. El mito de Sísifo pende de los progresismos de ayer y de hoy. Hay que ser activista, enterarse de por dónde va la gente, criticar duramente a la ultra derecha. Los comunistas creen en algo que no sucedió en la historia, que nunca tuvo lugar. Y la religión cree en un Dios. ¿La palabra de Dios es más verdadera que la palabra de todos aquellos que hablaron del paraíso comunista en la Tierra? No se sabe. Los evangelios hablan de prodigios y fe. Marx habló de que la historia se somete a la lucha de clases. ¿A quién creer? La gauche divina cree en el obrero, pero de lejos, en sus urbanizaciones de lujo.
Los discapacitados entramos gratis en los museos, pero a mí no me gustan mucho los museos. Estoy harto de ver la familia de Carlos IV en los libros. Son todos muy feos. Y estaban corruptos. También he visto el retrato de Velázquez de un cardenal que dijo del cuadro: troppo vero. Este tenía cara de avispado. Hay que ser avispado para entrar en la curia. La curia exige discreción y saber de las personas y saber qué decir y qué callar. La curia son esos que mandan, la curia no tiene escrúpulos. La curia gobernante es atea en España. No me gustan los ateos porque si no creen en nada, ni en Dios, se puede esperar cualquier cosa de ellos. Bueno. La curia es la curia y cartucho en el cañón.
Los educadores infantiles han perdido mucho dinero con las huelgas. Quieren que se reconozca su valor didáctico, que se los equipare con los demás profesores. Ojalá ganen los derechos que piden. En El Ferrol, me parece, van a abrir una empresa automovilística china. Ha muerto una cantante de jazz, no sé si es mayor o joven. En la foto, sale joven. Han empezado las tertulias y entrevistas. Han empezado las clases. Esto da normalidad a las familias. Hay familias numerosas, como me dice un vecino, con tres hijos. Quizás salga un poco a la calle a ver qué veo. Ayer hubo una manifestación muy numerosa en apoyo a Ceuta. Algunos marroquíes se van a su país diciendo que este ha sido el peor mes de su vida.
Qué frío hace, dijo el tipo al entrar en la oficina. Nadie le contestó. Era ya común que le trataran como un apestado en el trabajo. Decían de él que era un lameculos del jefe. Volvió a decir eso en el bar y tampoco le contestaron. Hasta que hizo una temperatura de 20 bajo cero. Y ya no hacía falta decir que hacía frío. El frío ocupaba intensamente las oquedades del cuerpo, las extremidades, los pliegues de grasa de la espalda. El frío lo ocupaba todo. La gente fue a la compra una vez solo pero vino cargada de productos llenos de grasa para pasar el frío extenuante que hacía. La ola polar se dejó notar ampliamente en las carnes de los ciudadanos. Y ya al hombre este que decía que hacía frío, le cayó encima el sambenito de gafe. Lo que le faltaba.
miércoles, 2 de septiembre de 2026
Tengo que hacerme una colonoscopia. Para ello debo estar cuatro días ingiriendo solo arroz y pasta. Y luego tengo que beber de un brebaje para limpiarme las tripas el último día. Estoy nervioso. Paco ya se lo hizo el año pasado. Fuimos y venimos en autobús al hospital. Lo llaman una prueba, no una operación. Mi padre está en el hospital, le han operado del fémur. Yo no puede hacer gran cosa por mi padre, prefiero quedarme en casa con Paco, al que la soledad le podría jugar una mala pasada (rumiar ideas malas todo el rato). Paco está a disgusto con mucha gente, no quiere salir mucho de casa, se está volviendo un poco misántropo y agorafóbico. En fin, son dos palabras raras para decir que no quiere salir apenas de casa.
Le llaman a mi hermano de Puerta de Hierro, el hospital. No sé qué le dirán sobre la operación de la que ha desistido. Pero no se entiende con la señora que le está llamando en estos momentos. Dice mi hermano que ha tenido un verano muy malo, con asuntos que le han removido cosas en la mente. No sé si llegará a un acuerdo con la señora que le llama pero parece que la señora está intentando que se opere pronto, cosa que Paco no quiere. Así que se operará más tarde. Luego hablan de la colonoscopia del año pasado. Luego, han hablado de que le llamarán en cuarenta y cinco días. Luego, ha despedido a la señora caballerosamente y ha colgado.