¿Hay alguien ahí?, preguntaba Nicodemo al entrar en la cueva del saltamontes. Y no había nadie. Nunca había habido nadie. En millones y millones de años, no había habido nadie en la cueva del saltamontes. Y aún así, Nicodemo entró con una linterna alumbrando su camino por la cueva. Olía a sulfuro. Fuertemente a sulfuro, índice del diablo. Y ensayó Nicodemo un monólogo sobre el sentido de la vida. Estábamos en una comedia de Calderón. La vida es una barca, Calderón de la mierda. Y pronto, al salir de la cueva, Nicodemo empezó a enloquecer, se lleno de espíritus malignos y salió de la cueva todo enfermo del alma. Y llegó un apóstol y dijo: salgan los demonios de ese cuerpo. Y salieron. Y no se me ocurre más.
EL PROFESOR
martes, 23 de junio de 2026
La vida es transitoria. ¿Hay alguien que se pueda oponer a la idea de que la vida es transitoria? Yo creo que nadie puede hacerlo. ¿Hay que disfrutar de la vida todo lo que se pueda? Solo si las circunstancias vitales te dejan. Las aceras que se manchan con las suelas de los zapatos tienen la respuesta a muchas cuestiones de la vida. La infinitud de las generaciones que han pisado esa acera y la seguirán pisando nos dice claramente que somos un rebaño adusto y cansado que anda y que anda sin saber muy bien por qué. No es disfrutar de la vida, es entenderla un poco, entenderla lo poco que nos deja entenderla.
Nico es una persona desordenada que dice que va hacer una cosa y hace la contraria. Solo está preocupado por sus problemas, no escucha a nadie. Tiene dinero pero solo para él. Estuvo bien la invitación a conocer a sus amigos pero no puede ser esa invitación excusa para aguantarlo indefinidamente. Hubo dos días, lunes y viernes, que quedamos con él y no dijo nada, estaba callado. Nos tuvimos que ir sin saber lo que le pasaba. Luego, le pregunto que por qué estaba callado y me responde que no se acuerda. No quiero misterios en un amigo, si se le puede llamar amigo a este tipo que calla y va solo a su interés. El refrán mejor solo que mal acompañado se cumple aquí de forma completa.
Esta noche he soñado con Gelo, un amigo de la infancia. Estábamos charlando en un basurero no sé de qué. A mí se me había perdido un documento y aparece entre la basura. Hoy tengo que hacer un puré de patatas y zanahorias y cebolla. También tengo que calentar unos callos. Algo simple. El jueves haré ensalada campera, plato único. Los días de verano son terribles. Se hacen muy largos y la compañía no es la adecuada. Ese amigo que tenemos es una persona tóxica, egoísta y fea de alma. No me gusta. La dejaré de ver. Me apuntaré a algo, no sé a qué. La culebrilla de los soles y las lunas se cuela hasta el hueso central y lo corroe desordenadamente, hondamente, infelizmente.
lunes, 22 de junio de 2026
Para que yo me arregle, se ha de arreglar la vida de Paco. Nada de ser el chófer de la familia cuando mi padre se pone malo. Eso es fatal para él. La vida va pasando y cometemos errores que han de subsanarse. Mi padre está ya muy mayor. El dolor de un brote psicótico hay que prevenirlo. Ni Paco ni yo pedimos nada, que nada se nos pida, pues. Yo me siente bien hoy si no se tuercen las cosas. Lo paso un poco mal todo el día metido en casa pero no me quejo, ya he asumido que no iré a la playa. El día a día nuestro no se nota en la familia, no damos qué hacer si estamos bien, así que no nos saquen de esta rutina nuestra.
Es duro vivir del aire. De ese aire que casi no se mueve más allá de la ventana. Es un lujo el aire. Es un lujo no probado todavía por las mentes críticas. La luna esta noche ha estado muy presente, alumbrando el cedro antiguo, alumbrando mi habitación apagada, alumbrando mi deseo de huida a alguna parte. El lunes ha empezado para mí. Soy un campeón, pero no me lo dice nadie. Soy un campeón de la supervivencia en esta vida tan tramposa. Las cosas iluminan el día hasta ponerlo limpio y decoroso para poder vivirlo. Yo ya no sé cómo pasar la mañana ni la tarde.
domingo, 21 de junio de 2026
Las hormigas trabajan en verano. Las cigarras, no. Así es el cuento. Luego, que cada uno saque las consiguientes enseñanzas de las fábulas. Puede parecer que la hormiga es especuladora. Pero para mí no. Para mí es trabajadora a secas. Luego come en invierno. Pero las luces de la ciudad se veían desde lo alto del Alto del León y allí no hacía calor. Qué tarde más buena en el Alto del León. Llama el menda para quedar. Siempre para quedar. No sabe otra cosa. La luna se ha repartido el cielo de la noche con las estrellas. La luna no entiende de luces, de alborotos que protagoniza. Hoy es 21, ya los días empiezan a bajar y las noches a ser más largas.