viernes, 7 de agosto de 2026

 Hay una radio que se llama "informa radio" que pone a parir al puto gobierno sancheztein. Cabrones y corruptos son todos ellos, cualquier ministro está corrupto y es asqueroso en sí mismo. Pero como a mí no me gusta hablar de política corrupción, lo dejo. En lo alto del cerro llegamos y comimos y vivimos la vida un rato. Antes de que cantara el gallo, ya habíamos bajado al valle. Pusimos a parir a más de uno allí, en las alturas. Estaba más cerca el cielo de Dios allí arriba. Volé tan alto, tan alto que le di a la caza alcance. Y nada más. Escucha lo que te dicen porque irá a misa. Y no creo que nos salgamos del guion ni un puto día.

 Mi hermano me ha relatado ya varias veces que empezó el año pasado en septiembre a llevar a mi padre al hospital y a otros viajes en coche. Y no paró hasta diciembre. Eso no va a pasar ya más. Mi hermano no es el chófer de nadie. Luego, mi padre se puso malo y acudió muchas veces para que no estuviera solo. Tampoco va a pasar eso de hacer guardia, una guardia estúpida que no crea más que tensión y estrés. Las causas de un brote psicótico son tres: conflictos, estrés y duelo. Cuando se muera mi padre solo asistiremos a la misa. Después, nos iremos del pueblo. Otra cosa: mi hermana todavía sigue actuando como si fuéramos niños de tres años y eso crea conflicto. Que nos deje en paz mi hermana y a nuestros asuntos.

Un kilómetro. Andar un kilómetro en línea recta. Y luego seguir. Pero yo tengo que tomar pastillas y ponerme una inyección mensual. Envidio a aquellos que son libres de tomar antipsicóticos. Yo no doy problema a la sanidad. Sigo los pasos al pie de la letra que dicta mi enfermedad. Tomo todas mis pastillas. Paco hace lo mismo. Pero eso supone a mi persona una renuncia grande a hacer ciertas cosas. Además, está mi hermano, que cuando se estresa, se pone malo. Para que no le pase, mi hermano no volverá a ser chófer de nadie. Y cuando haya alguien enfermo o muerto, mi hermano se quedará en casa conmigo. Esa es la manera de llevar la enfermedad sin dar problemas. La de mi hermano y la mía.


 La cosa va así: todo el mundo se va haciendo viejo. Cuando ya eres bastante viejo, te cansas de todo. No te hace ilusión ya nada. Pero hay otros que han elaborado a lo largo de su vida un paladar especialísimo a base de buenas paellas, buenos pescados. Ha podido acceder a ellos, a esos sabores especiales. Y, aunque también lleguen a viejos, no renuncian a ellos. Son estos bastantes peligrosos porque han aprendido en su vida que el dinero da esos sabores únicos y disfrutables. Y, aunque ganen mucho, quieren más. Para no dejar de gustar esos manjares a los que están acostumbrados.

 Ya son las 12 en el reló. Suena un ruido como de lavadora. Me parece que es arriba, donde vive la lesbiana con sus padres. O son mis oídos, atrapados en instantes desusadamente caóticos. Me gusta el orden y por eso deseo ser estoico. O quizás por otras razones, pero me gusta la idea de ser estoico. Cuando yo sea viejo, me gastaré todo el dinero mío. Me jode la idea de dejárselo a mis sobrinos. Quizás, después de 10 años, yo ya seré viejo. Quizás, cuando sea viejo, desarrolle la idea vital de gastar dinero, idea vital que nunca he tenido. Ellos son los que acuden cuarto de hora antes, a todos los sitios. El dinero llama la atención a mucha gente, a demasiada gente. O a toda la gente.

 El que se alegra de la buena suerte de los demás ha de ser llamado santo. Yo solo escribo lo que dice un santoral que tengo por aquí rodando como una culebrilla triste. Voy a beber agua. Ya he bebido agua. Ahora voy a echar un cigarro. Hoy he visto a un jardinero usar la azada para remover el suelo del que surgían unas rosas. La tierra estaba seca, era arena pura y dura. Seamos felices mientras podamos. Agosto trae distancias ambiguas que nadie entiende. Agosto premia a los audaces, como hace la suerte. Esa biblioteca de Conde Casal estaba cerca del piso donde vivía, no sé en que régimen, la puta fumadora. No sé por qué regalé mi libro. Es que tenía muchos. La farola de mi calle da alas a la noche, para que esta se sonroje de vergüenza. Y los tulipanes ardieron con su color amarillo en las manos del codicioso.

 El día no favorece la imaginación. Las palomas son esa suerte de dolores sin alma. Yo ya me dejado llevar por la solitud, como decía Rodoreda. Esta escritora todo lo ponía mal, no creía en el ser humano o creía solo en su maldad. Hay gente que no se ha cultivado en la vida, no ha leído un libro, no sabe quién fue Lupercio Leonardo de Argensola. Acabo de leer las poesías de unos cuantos poetas. Hay uno que siempre está en camas ajenas y luego describe la despedida en un amanecer de ciudad, tranquilo y duro como el asfalto. Un día entré en una biblioteca de Conde Casal de mano de una fumadora y encontré allí a Lupercio Leonardo de Argensola, que vivió en Zaragoza hace 400 años. Luego, tuve que desandar lo andado. Los anaqueles de hierro de aquella biblioteca, no sé por qué, los recuerdo muy nítidos, qué hijas de puta son algunas.