jueves, 10 de septiembre de 2026

 Antes, iba yo a una asociación que se reunía todos los martes. Y yo decía: ¿por qué he de reunirme todos los martes? La cosa ya chirriaba y más que chirrió cuando el jefe de esa asociación amenazó a mi hermano Paco. Entonces ya no fuimos y ahora, los martes, hago lo que me da la gana. También iba los jueves. A una cosa que llamaban los voluntarios y usuarios de la asociación "poesía". Mañana hay poesía, decían. Los voluntarios no tenían mucha idea de lo que hacían allí pero mandaban más que los usuarios. Un voluntario de estos se atrevió a decir una vez que "la Wikipedia estaba equivocada" y sandeces por el estilo. Y ahora, no voy los martes ni los jueves a esa asociación. Cuando una puerta se cierra, otra se abre.

 Ayer me corté el pelo al 6. Me libré de una pelambre que ya me estaba estorbando. Mañana viernes iré a Madrid, a encargar unos libros que pueden ser interesantes para mí y quizás para nadie más que para mí. Lo sufrido atrás ha sido importante. Lo bueno del caso es que mi hermano no ha caído en otra crisis. Decía Solana, el escritor y pintor, que la vida es una mierda. Solana es autor de "La España negra" o algo así es el título de su obra por escrito. La España negra no deja de existir. Hay cada caso que pone los pelos de punta. Corre fresco por la ventana, un frescor que ya querría yo para el mes de julio. Haz el bien, te lo agradecerán hasta las piedras.

 Yo tenía un amigo al que veía una vez a últimos de mes. Y me dijo que iba a dejar de fumar. En efecto, al siguiente mes,  no fumaba. Pero, al siguiente, ya estaba fumando otra vez. "Esto tiene una explicación", me dijo. Pero no sé qué me dijo. Como si tuviera que explicarme por qué volvió a fumar, como si tuviera alguna obligación de excusarse conmigo. Luego, un día no sé qué explicación me dio para que no volviéramos a vernos. Y dejamos de vernos. Comíamos en una casa de comidas no lejos de su puesto de trabajo, en Madrid. Este tipo decía que la espada de Damocles debía pender de cada uno para que no nos distrajéramos de nuestras obligaciones. Este tipo se tomaba sus obligaciones muy a pecho. Quizás la espada de Damocles haya caído sobre su cogote. A lo mejor, ha palmado y no me habría enterado.

 Cada día es nuevo. Quiero decir con ello que cada día trae novedades. Este blog es..., es... Quiero buscar un sinónimo de novedad y no lo encuentro. Quizás sea "inédito" lo que busco. O "extrañeza". No lo sé. El caso es que un día no se parece a otro día por los pequeños recovecos que tenga uno que no tenga otro. Un día, el aburrimiento es atroz. Otro día empezamos a idear ir a una agencia de viajes para que nos preparen un viaje ideal. Y lo vamos pensando en la cabeza pero al día siguiente no vamos a la agencia de viajes y el viaje no se concluye, no se materializa. Y la playa sigue sin nuestras pisadas, sigue sin abarcarnos en su arena infinita. Otro día se intuye una pelea pero la pelea no tiene lugar. La pelea era algo virtual, no llevadero a la realidad. Nos aguantamos unos a otros nuestros defectos de un día para otro para que exista la convivencia, tan necesaria.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

 La Isi, mi tía, la última vez que la vi, decía: ¿dónde estamos? Y cuando me despedí, me dijo: ahora tú te vas y yo me quedo aquí (en la residencia) Y me dio mucha pena. Creo que la iré a ver otro día para que no esté tan sola, para que vea una cara conocida, aunque no sé si ya me conoce. La enseñaré fotos, como hace mi hermana, a ver si se da cuenta de que yo soy uno de "los mellicines", como decía ella. Pero creo que tantas horas que lleva mi tía sin alicientes, sin motivos para divertirse, etcétera hacen mella en ella. Pero yo me siento con la obligación de ir a verla pues la Isi es la hermana de mi madre y nos quería mucho y paseaba conmigo hasta la "casa fácil" que había al fondo de la avenida España después de que yo estudiara loa temas de oposición. Y mi tía Isi siempre ha ayudado, como mi tío Francisco, q. e. p. d. Por lo menos, siempre han estado ahí.

 Hay fantasmas en la vida. Fantasmas que han estado antes que tú en todos los sitios que has estado tú de verdad. Hay fantasmas que dicen: he estado allí una hora con él. ¿No te lo ha dicho? Y los fantasmas no leen libros. Sus propios inventos superan cualquier libro. Cualquier libro que no tenga sujeto, verbo y predicado. Los libros que inventan los fantasmas están hechos de invenciones propias. Pero los fantasmas pueden tener también ideas buenas para los demás. Pueden llamar a una ambulancia cuando se precise o pueden llevarte de excursión algún día. Y esto es de agradecer. Las cosas buenas lavan las malas. Los que dicen mentiras obran con verdad en otra ocasiones. Hay fantasmas majos, creo.

 Los psiquiatras recetan sal de litio pero no saben cómo funciona. Los psiquiatras también recetan otros medicamentos que te retienen la dopamina en el cerebro. La ciencia psiquiátrica, como la psicología, está en pañales, nació ayer. 70 pavos vale una consulta de psicología para que hables y hables en balde delante de una estúpida que ni te entiende ni te entenderá. ¿De cuánto estamos hablando?, dijo la hija de puta de la psicóloga. Y así todo. Los enfermos mentales estamos vendidos a un sistema defectuoso del tratamiento de nuestra enfermedad. La vida de un enfermo mental, como tenga muchos altibajos, va de culo. Yo procuro beber mucha agua por lo de las sales de litio y porque fumo. MUCHA AGUA.