La belarra se mete con Roig. La belarra no hace más que ladrar, como todos los de ese partido ignominioso. Había un hombre que no entendía qué era el poder. Se lo explicó un amigo, pero siguió sin entenderlo. Lo vio en las caras de satisfacción que salían en la televisión, pero no lo entendió. El poder se había desfigurado tanto que ya no lo entendió ni este hombre ni nadie. Gente vociferando en mítines: ganaremos, decían esas gentes. La vida siguió y esas caras de locura inhumana pasaron. Pasaron robando y mintiendo, violando y engañando e insultando. Y ya solo eran un recuerdo. Y vinieron otros. Y ya no se sabía por qué gritaban, por qué insultaban, por qué existían.
EL PROFESOR
domingo, 22 de febrero de 2026
Ojalá ese engendro maldito de la coalición sea barrido por la historia para no volver a aparecer nunca más. Ojalá sz pague sus correrías, sus mentiras, sus delitos, sus desmanes. Ojalá que un disparo de hielo borre a la mierda, a estos pseudo gobernantes ladrones y llenos de lujuria. En la habitación brilla el sol esparcido desde lo más alto de la vía láctea. No tengo de qué arrepentirme, no soy nadie. Pero la luz del astro rey me da realidad a manos llenas, me llena el día de contornos limpios, de fresca lumen de Dios. Me siento pletórico de amor del sol, de otros amores que han orbitado por mi casa, de la importancia de ser yo quien soy. La mañana confiada es como un descanso donde poder ver con claridad la bondad, el mal que se ejerce desde el poder, el deseo de que todos esos se vayan a la mierda de una vez por todas.
Alcaraz ha ganado medio millón. Me importa dos huevos duros. El Madrid ha perdido contra el Osasuna. Me importa poco. Tenemos un gobierno altamente delictivo, lleno de violadores, puteros, ladrones, en los que habita la desidia y la mentira. Eso sí que me importa. No quiero este gobierno. Elecciones ya. La vida se retira astuta en la habitación. Por la ventana surge el luminoso anuncio de la mañana. Es domingo y hay que comprar el periódico. ¿Qué se puede hacer contra este gobierno? Leer noticias a ver quién puede luchar por que todo cambie, para que se vaya este indecente y maléfico presidente de una vez por todas. Pero la política está pervertida por partidos de izquierda extrema que ha engañado, que ha insultado a la nación. Váyanse, psoe y podemos, a la mierda.
sábado, 21 de febrero de 2026
No me quiero acercar adonde duerme el sol, adonde las visiones del mediodía son lagunas de calor amarillo. Parece que la mar está cerca cuando los rayos del astro rey tocan el suelo muy profundamente. Y mis pasos se acercan a vivir entre ráfagas, entre columnas calurosas, no tibias, de abundante fulgor. Eran las dos de la tarde y yo salía del centro comercial. Y todo parecía cercano y lejano a la vez, con la distancia irreal de lo invisible. Luego, cogí un autobús que me trajo a casa. Y más tarde, el remedio llegó a nosotros, cansada ya la luz y los cristales transparentes.
Dicen unos versos de Serrat: a la grupa del terral mi chalupa/de blanca vela peinará el mar. Qué soledad te vendrá a buscar/ cuando me vaya. Terral es un viento y es muy bonita la metáfora de la chalupa peinando el mar. Es la historia de una relación rota. Son las 9:30. El mar, ahogado en sí mismo, aparenta una tranquilidad que nunca existe en él. Es de otros la tranquilidad. Yo en eso, me parezco al mar, siempre intranquilo y aguzado el alma para tapar el agujero de lo imprevisto. Qué hacer en contra de la cabeza que gira y gira. Qué movimiento ejercer entre los lodos de la insania, qué corazón habrá que dar hasta la muerte. No es mi culpa todo esto pero no hay que dejar abandonado al que llora tras su nuca.
Parece que las ramas, en sus finísimas extensiones, están dando brotes verdes. Estos brotes sí son de verdad, no como los de zp. La mañana está quieta y callada como un perro dócil. He estado oyendo la radio en la cama. No me gusta lo de pp caca y psoe guay y tampoco al revés. Lo que sí quiero es que Podemos desaparezca del escenario político. Eso sí que lo tengo claro. Las finas brumas que tiñen de blanco la superficie del río, ahogan en su seno al aire, que no se mueve. El sol penetra en esa gasa glauca y gris y la adecenta para que muera al mediodía. Por la mañana temprano, todo eran malos presagios y visiones tristes de mi existencia. Ahora todo ya es más claro. El día se ausenta de la noche y le es infiel con el sol, ese poderoso amante de lo terrenal.
Llevaba ya un gran tiempo; al menos, tres semanas, que no leía ni escribía. Y eso a mí me da la vida. Son las 9:10 de la mañana. Por fin, ayer, fui a buscar un libro que encargué en la Casa del Libro de Gran Plaza II. Se titula "Diario de un esquizofrénico". Debería bastar para mí lo que he vivido pero creía que una comparación con alguien que ha sufrido esa enfermedad, me daría pistas. Sin embargo, este libro, este diario es de una altura literaria bastante importante. El que lo escribe tiene un culturón. Yo creía que este tipo de libros versaba sobre la enfermedad, pero este no. Este habla de la sociedad de consumo aborregada y de un elitismo que convierte al autor en una persona extraña y alejada de la masa imperante. No es la historia de un enfermo. Es la historia de alguien que reflexiona. Y luego leí un poco de ese otro libro que compré. Y es buenísimo. El autor es premio Nobel. Es un rumano, creo.