jueves, 30 de julio de 2026

 A la orilla del río sembré patatas y salieron cangrejos con alpargatas. Este es un típico cantar de la tierra segoviana. Hay otro que me hace también mucha gracia: madre que me vuelvo burro/hijo en qué te lo conoces/tengo pelos en las patas/me arrevuelco y pego coces. El surrealismo lo abarca todo, hasta la canción tradicional. Y es que el hombre debe ser un poco surrealista para entender este mundo tan así como es. El mundo no responde a una lógica clara muchas veces. La lógica se rompe quizás porque no la hay. Uno que va a doscientos por una vía de 120. No es lógico. Otro que reza a Dios pidiendo dinero. No es lógico. Hay un chiste que dice que uno se encontró a la lámpara maravillosa y frotó y salió el genio y le dijo: "hazme rico". Y se lo comió.

 Estando en la tienda de Javi el coyote, que se dedica a arreglos de ropa, charlé con una chica suramericana que me dijo: mi novio es mi hermano, mi padre, mi madre, mi amigo y es todo eso junto para mí. Me quedé bastante impresionado por cómo decía esta frase tan fuerte. Y me dije para mí mismo que mi hermano Paco puede ser eso también para mí, ya que no hay amistad perdurable y fiable en estos tiempos. La amistad que hay ahora por estos barrios de la vida es solo para tomar un café y salir corriendo. Es para sentarse y durar 15 minutos porque todos los demás minutos resultan incómodos. Es como para llevarse las manos a la cabeza de la incultura que hay entre la gente. ¿Cómo puede ser mi amigo un menda que no sabe nada, que todo lo especula, que no se rinde a llamarse analfabeto pero que casi lo es? En algún sitio puede que haya un hombre o mujer con la carrera de Filología hecha. Por aquí no.

 María se está bañando en el excusado, en la parte alta de la casa. En el excusado hay un ventanuco por el que trepa un hombre vamos a llamarle Ambrosio. Ambrosio sube los peldaños pero uno cede, se cae y Ambrosio se desnuca por ver la belleza de María. Así es la vida y el tiempo que da la vida. Al principio queremos oír, ver, oler la vida. La vida nos asombra bastante, con la ligereza de nuestros sentidos puesta en disfrutar de los momentos. Pero llega un instante en que la vida, o sea, María, nos mata en su pura contemplación, nos diseña una muerte pequeña o grande desde la cual ya no disfrutamos de nada. La vida se vuelve sosa. María ya no es atractiva, María se baña sola ya para siempre. Y el cadáver de Ambrosio es nuestro cadáver de cara a la contemplación de la belleza.

 Una persona iba leyendo un libro en el autobús. Y yo alcancé a leer porque venía en letras gordas: "si la vida te da limones, haz limonada". Qué gilipollez. ¿Y si la vida te da marihuana o cocaína? La vida da muchas cosas según estés situado en qué sitio de la vida. Muchas veces la vida te da cosas según sea tu deseo, pero me parece que un gramo de coca sale a 50 pavos. El alcohol es más barato pero deja resaca y fastidia el riñón y el hígado hasta la cirrosis. Los porritos te dejan al cabo del tiempo una cara de gilipollas que no veas. Mejor beber agua, que no hace daño, o un refresco de cola. En buena compañía, si eso es dado al capricho de la vida.

 Me levanto. Resaca de tabaco y pastillas. Somnolencia. No me concentro fácil. De la ventana viene airecillo y el ruido de la segadora de césped. Siempre hay algún ruido. Anoche me dormí pronto. La vida es como un guiso que te tienes que comer. La vida invita, pero solo a lo que hay. Lo que está fuera de carta, ni lo catas. La vida es muy cara, todo cuesta un riñón. El riñón filtra todo líquido que entra en el cuerpo. El agua es el líquido por antonomasia. Dame agua, dame algo, dame dinero. La gente pide pero no a Dios sino al semejante. Y el semejante está ya hasta las orejas de gente que pide. Dormir sería la solución. Una siesta de días, de meses, de años. Y despertar cuando todo haya pasado. ¿Qué tendría que pasar? No sé. Este malestar de vivir, este confinamiento de la voluntad, este sucederse de minutos desagradables.

miércoles, 29 de julio de 2026

 Matar el tiempo, qué alegría. Ayer por la tarde lo matamos en Madrid. Aunque la expresión suene a acción delictiva penal, a mí me suena bien: matar eso que pasa mientras estamos de extraños en el mundo. Las cosas tienen que pasar porque se dice: hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. Las aceras se colman de gentes con un propósito o con un despiste de la vida. Ayer, en una cafetería había un hombre que balanceaba constantemente la cabeza frente a un libro. Y no lo leía, ni siquiera lo abría. Son las 11:00 en el reloj. Se anuncian fiestas, se combinan noches altas y siestas largas. Como si hubiera un mañana diferente, yo escribo esto porque esto es lo diferente de mañana.

Este tiempo de creación me viene bien. Escribo deseos y melancolías a partes iguales. Ayer una chica me pidió un cigarrillo y yo no se lo di. No sé si hice bien. Hoy puedo ganar millones o no ganarlos. Hoy la luz del día es imprevisible porque alumbrará mi decepción. Recorrí el mapa de la frustración demasiado pronto. Mi reloj marcó los días con rapidez. Da la sensación de que me lo estoy perdiendo todo. Los años han pasado y yo habito todavía un centro mesetario y triste. El que ande por ahí diciendo mentiras debería decir la más grande: Dios no existe. Y así, llenarse de una gloria estúpida. La luna, ya digo, es como un globo que aumenta la luz de la noche que falta le hace. Escabullirse del destino asignado no es posible por ahora. Maldita enfermedad de la mente.