La somnolencia y la falta de agua hacen que no esté inspirado. A lo mejor por la tarde escriba aquí unos renglones. La mañana es un camino arduo. De estar en horizontal, a sobrevivir en vertical. Y arrastrando horas de trabajo. Siguen los cielos nublados, sigue el teléfono sonando. La vida te regala oxígeno para que no te mueras asfixiado, te da de comer el pan de cada día. Los hombres y las mujeres (ahora hay que decir así) somos parte de la creación, una gran parte de la creación pero hay cada ejemplar humano que desdice esa grandiosidad. Nosotros y nosotras los seres humanos somos el culmen de la invención del mundo, lo más de lo más pero, ya digo, hay gente que no parece creada por Dios sino por un particular diablo.
EL PROFESOR
martes, 10 de febrero de 2026
Creo que el agua del grifo está mala, sabe mal. Compraré agua Fontvella. En algún lugar de un gran país la gente no se pelea por asuntos del pasado. Hay unos que llevan sombrero y otros, boina. Me cago en la boina es expresión usada en el Norte. Durante siglos España ha sido expoliada. ¿Por qué nos extraña que lo sea también ahora? Me fumo un cigarrillo. Me acuerdo de los días malos, que me marcaron. Los hospitales destilan un no sé qué a carne tullida y casi muerta. La mañana, siempre la mañana. Llaman al móvil desde Salamanca. Me he despertado muy dormido. El agua de lluvia, tan abundante, ha enrarecido el agua del grifo. Pienso en mi futuro. Yo, viejo. Yo, en el centro del país sin ir a la playa.
lunes, 9 de febrero de 2026
Me sentí muy orgulloso cuando, previo test de lógica o como se llame, me cogieron para trabajar en la RAE. (Felipe IV, número 4). Luego seguí carrera por la ribera del Henares, como dijo el arcipreste de Hita. Y aquí me hallo, escribiendo. Victoriano Crémer cumplió 100 años o más. Es el poeta decano de los poetas españoles. Me gusta su poesía. Apoya al trabajador, no al que habla por hablar. Dice cosas como que el obrero tiene un destino de cal y ladrillo. Y creo que no es ofensivo. Trabajé de peón en mi pueblo para la casa de mi cuñado. Sé lo que es una alcotana, un estuco de escayola, una paleta y también sé lo que es enfoscar. Por eso me gusta la poesía de Crémer. Porque apoya al que trabaja, no al que dice que trabaja.
A mí me encanta esto de que llueva, nieve, haga frío, etcétera. A lo mejor vale para que haga un verano más suave. El otro día, cuando Paco estaba malo y estaba yo solo en casa vi en la sexta a un tipo decir: que las hojas de los árboles no nos impidan ver el cambio climático. Otro día, vi a un reportero preguntar a pie de calle a una persona de mediana edad si creía en el cambio climático. Y esta señora dijo que no. La gente no quiere cambios de los que viven una montonera de corruptos de los molinillos y las placas solares. La gente no quiere que le coman el coco con agendas que no se sabe quién las dirige ni quién se beneficia de ellas. La gente no quiere engañifas aunque llevemos 10 años de sequía. Algún día tenía que llover y llover y ya lo ha hecho.
Siempre estaré dispuesto a hablar de mi libro. Pero no encuentro con quién. Porque estoy rodeado de gente que no aprecia la literatura, creo que es la razón. A lo mejor, la gente a la que le contara a qué me dedico, a escribir, no vería en ello un modus vivendi válido. Pero creo que sí lo es. Cuántas veces he pensado que si me redujeran o quitaran la pensión (soy muy pesimista) podría vivir de escribir. Cosas muchísimo peores he leído en forma de novela atractivamente publicada por editoriales importantes. Sé que mi pensión es compatible con publicar, con Rajoy, no. Y publicaría si me viera en necesidad. Pero estoy muy a gusto en el anonimato de mis letras. A los escritores se les maneja, creo, como atractivo de feria. Una novela que he leído últimamente ni tiene argumento ni personajes ni nada. Es una filfa. No sé ni cómo se titula ni quién la escribió. Ahora se publica masivamente y son 20 pavos que te gastas. Deberían tener más consideración con el lector.
Ayer vimos a Luis Meléndez, al que sus padres le regañaban por vago y porque no encontraba trabajo. Ya lo ha encontrado. Cajero en unos almacenes. Supongo que ahora sus padres tienen menos motivos para discutir. Y estaba muy contento, noté yo. Claro. Tiene un horario, un entretenimiento y unas pelas en el bolsillo. Y su prestigio personal seguro que ha subido. Antes no hacía más que dar unos paseos interminables. Parece mentira que haya gente que diga que el trabajo no vale para ese tipo de personas. No tiene ni idea. Tanto ir a reuniones estúpidas a hablar de cosas estúpidas harta a todo el mundo. Ir a trabajar dota a este tipo de personas de una valía y un corazón más grande.
Me he puesto con la novela. Tenía que cambiar el empiece. Me he puesto a leerla. Me ha entrado casi sueño. Me ha dado una pereza enorme. No se crea la gente que esto de escribir es sencillo. Aunque yo creo también que cualquiera podría escribir una novela si tiene tiempo que perder y una historia en mente. El caso es que, como había mucho que cambiar, me he abrumado y no he conseguido hacer mi "trabajo". Lo dejaré para otro día que haya más luz en la habitación. Quizás haya sido un problema de luz natural. Y luego me he puesto a escribir esto, que es más llevadero pero no me da réditos personales, no me satisface tanto como si hubiera aclarado el principio de esa novela que digo. En fin. No se puede ir en contra del espíritu, en contra de una voluntad que se cansa o que ya está cansada de antes.