En el pueblo, todo el verano, nos tuvimos que conformar con hablar con la Elvirita. Nos marginaron. Nadie quería hablar con nosotros. Incluso un argentino forastero me dijo: tú y yo no hacemos dos y no quiso hablar conmigo. El pueblo funciona por clanes o grupos: está el grupo de los come pinchos, de las chirrinas, de las dionisias, etcétera. Y en ningún grupo nos aceptaron. Yo solo podía hablar un poco con Chuchín. Cuando vamos Paco y yo al pueblo, ya no vamos al bar, donde la gente hace grupos impermeables. Fui en semana santa y le doy gracias a mi sobrino de haberme llevado. Me saludó mucha gente pero apenas hablé con nadie. Yo solo recuerdo un día de los santos, fiesta nacional, toda la tarde en la plaza y no vimos a nadie. A nadie. La gente te dice que el pueblo está muerto pero yo creo que hay algo de cachondeo en eso de decir que está muerto. A lo mejor les conviene a los del pueblo que se tenga esa impresión. Porque los de mi pueblo son muy cerrados y de toda la vida he oído decir: a ver si se van ya los madrileños y nos dejan en paz.
EL PROFESOR
domingo, 8 de noviembre de 2026
Hay que tener cuidado con no ofender ni meterse en donde no le llaman a uno. Como dice el verso gaucho, su hacienda está toda llena de asuntos para arreglar. Mi dinero lo destinaré adonde quiera que para eso es mío. Lo que me duele es que destinen un bien común (la casa del pueblo) a un interés que parece un poco particular, el alquiler. Por ayudar a un amigo. La casa es de todos, pero no para remediar la solución habitacional a nadie. Para Paco y para mí esa casa estaría muerta de risa allí en el pueblo, así que no la queremos. ya digo que para ir al pueblo y verlo muerto en la plaza, sobran horas.
No llaman para decir: vamos a quedar una tarde y tomamos algo. Tampoco preguntaban antes: ¿en qué instituto estás? ¿cómo te van las clases? He estado en 17 institutos. No han preguntado por ninguno de ellos. A mí en ese tiempo casi me daba igual, pues iba a mi puta bola, a sacar el jornal bien merecido. Comíamos y cada cual a su sitio, no quedábamos con ellos. Yo andaba con mi novia. Paco se quedó solo. Me cuenta que se aburría un montón. Que se comía una porra a media tarde con un par de amigas tontas y sanseacabó. Luego, me quedé sin novia. Hemos hecho alguna amistad frustrante Paco y yo. Y ahora, no tenemos amigos. La familia está por grupos. Y unos se enteran de las cosas y otros, no. Como que Isi, ese del pueblo, está divorciado. Yo no tengo interés en la casa del pueblo. Que se venda. Al pueblo, con ir un día y no ver a nadie, sobran horas.
Tengo una amiga enferma mental a la que el sábado invité a un café. Me ha contado que la tutela una especie de oenegé o fundación que le va dando dinero según sus necesidades. El otro día, un familiar me dijo que Paco y yo debemos hacer testamento, pero hemos mirado por internet el tema y resulta que las leyes ya fijan adónde va a parar el dinero una vez que uno de los dos esté muerto (le pase algo, decía ese familiar). Yo no pienso hacer testamento y si lo hago, dejaré mi dinero a quién yo considere necesario, no obligatoriamente todo a mi hermano. Cicerón escribió "De senectute". Voy a ver si lo encuentro y me lo leo. Ese familiar también quiso que yo me sacara un carnet que no me puedo sacar hasta los 65. Y es que quieren ayudar. El caso es que casi no los veo en todo el año.
Me he leído hace poco una especie de diario titulado "El viaje al manicomio" de Kate Millet. Esta autora es un referente mundial del feminismo. En el diario cuenta cómo monta una granja junto a su novia Stephen. Y cuenta también que está dejando el litio, un antipsicótico. En la granja (una comuna jipi), las aprendices se portan mal y Kate las regaña. Luego se sabe lo del litio y todas le dicen a la autora que siga con el litio. Luego se monta una especie de conspiración para llevar a la pobre Kate al psiquiátrico. Esta novela me ha recordado otra en la que un hermano mayor quiere ingresar en un centro psiquiátrico a su hermano pequeño, homosexual y enfermo mental. Al final, el hermano mayor paga una indemnización de 100 mil pesetas al autor del libro por coacción, abuso de autoridad, tratos vejatorios y falta a la verdad. Este último libro tiene lugar en los años 80 del siglo pasado. Ahora hay una ley de tutela que beneficia al tutelado y no al tutor. Se han hecho verdaderas barrabasadas con esto de la tutela, por eso los partidos políticos se han unido para cambiarla.
sábado, 7 de noviembre de 2026
Un monólogo, en literatura, es cuando habla un personaje solo. Está el monólogo más famoso ese de: "ser o no ser" que es el monólogo de un personaje, Hamlet, que está pensando en suicidarse. En las obras de Calderón de la Barca hay muchos monólogos porque es una forma de racionalizar la acción, llenarla de reflexión. En la calle parece que hay dos borrachos que están peleados. Lo que hay que ver hoy en día en la calle es bochornoso. Da pena. Los días se agrupan en semanas o meses y nos los venden buenos si no pasa nada. Las horas pasan lentas, muy lentas para los que tenemos ganas de una acción que no tiene lugar.
He intentado leer el periódico digital pero había una publicidad muy agresiva que abarcaba toda la página. El horóscopo decía que este fin de semana habrá sorpresas. Y el gmail estaba lleno de ofertas que no me interesan. Luego, me he puesto a escribir esto. La gente se ha marchado de finde. El lunes volverá la normalidad y yo haré unos boquerones fritos para comer. Los compraré el domingo en Hipercor. El domingo no compraré prensa porque estarán todavía con lo del desastre de los trenes. Los boquerones se salan y se dan en harina y se pasan a la sartén grande. Ojalá me salgan bien.