¿Quién no está afectado por la guerra? Algunos dirán que era inevitable y ya toman ese partido. Otros dicen no a la guerra y se manifestarán prontamente por las calles por el cese de esa aberración. Nadie está libre de contaminarse de la guerra. Todo es un dolor: las muertes, el caos que produce, la sinrazón que provoca en las mentes. Por otro lado, la gente sigue andando por la calle con sus nietos o sin sus nietos. La gente aúlla con el fútbol. La gente chuta a gol el balón de la vida. No todo el mundo está acompañado y alegre. La soledad se ceba con algunos que están quizás ya rotos por la vida. La soledad es muy amarga. La soledad no tiene un gol en el marcador porque nadie pasa la pelota, nadie juega ya con el solitario. Ojalá la soledad se combatiera como la guerra, como el hambre, como la muerte.
EL PROFESOR
jueves, 5 de marzo de 2026
La luz tendría que ser más fuerte, no tamizada por efecto de una neblina perturbadora. Acabar como acaba la historia que estoy escribiendo, la de la vuelta al mundo, es una forma de resignación aplicable a mi propia vida. No hago kilómetros siquiera para desplazarme al pueblo de al lado, colindante con el pueblo o ciudad donde vivo. Todo son trabas e impedimentos para la deslocalización de mi cuerpo y alma. No voy más que a por pan y diario. La guerra es un nuevo ingrediente a la sinrazón que ya vivíamos. Los días aparecen en nuestras cabezas como algo raro, como algo erróneo en el mundo. Y el mundo gira en nuestra razón como una mosca que quisiéramos apartar y no se va. Todo, después de la guerra, es más difícil en nuestra imaginación y en nuestras mentes.
miércoles, 4 de marzo de 2026
En la cadena ser ya dicen que sz va a ganar las elecciones una vez agotada la legislatura. Lo dicen porque se ha enfrentado a Trump. Yo no sé pero lo venía intuyendo. Yo creía que sí, que sz estaría más tiempo con nosotros de presidente. Es un luchador, es un resistente. Sabe dónde ponerse para salir bonito en la foto. Sabe anunciar buenas nuevas y salir del paso de la malas noticias. Sabe liderar lo bonito de la nación y escabullirse de los líos de la nación. Sabe con quién y contra quién debe estar para ganar popularidad. Y la gana en la sorpresa de hacer lo desusado, lo no acostumbrado. Y es un poco mafioso y otro poco oportunista. Y le va bien.
Es propio de un gourmet que trabaja para un periódico ir a un restaurante, observar todo lo que hay en ese restaurante, comprobar el servicio, comer las viandas que haya elegido y luego, dar un veredicto y mandarlo por escrito al diario. Y mucha gente lo lee. Y así, de esa manera, decide ir o no ir a ese restaurante. Ahora se dice: patatas gourmet, pollo gourmet y tontería gourmet. Pero el significado primero de gourmet ya lo he expuesto. No sé si a mí me gustaría ser un gourmet. Y trabajar para un periódico. Y comer cosas nuevas. El turismo del año pasado era de táper, no de gourmet. La gente nos empobrecemos. El día suele ser largo últimamente. Las costumbres se equivocan porque ya no dicen nada. Todo es un pasar. Comer, pasar, dormir, ni escuchamos la vida.
Un conejo para asar o unos calabacines para hacer puré. Dormir y soñar con que me examino en un examen muy importante y no lo hago bien. Esa sensación de que no lo hago bien. Las curiosidades de un día que acaba pronto, de un día en el hospital. Fumar, fumar dulcemente a la salida, ir al bar y un jeta sacarme un café por la cara. Todo está previsto desde por la mañana, todo se ciñe a una única amiga que se queja de una deuda muy antigua. La pena se arremolina en mi corazón de trapo de cocina sucio y manoseado. Carlos quizás sea muy buena persona. El dolor se muestra en cada paso, en cada hora atada por la inconveniencia, en cada tramo del día. No puedo apostatar ni abjurar de mi fe. Yo creo. Es lo que vale.
Inician sus cortejos los pájaros. Parece que el mundo está hecho de paja. Nos tenemos que someter a las circunstancias, las circunstancias del presente y del futuro. No cabe evadirse. No cabe coger la general y llegar al sur y hacer allí una vida nueva entre las montañas interiores de una provincia olvidada. Comería miel de las abejas y langostas. Creo que el día no se extenderá a mis pies para que lo pise con pasos puros y deseantes. Todo será igual que fue. Todo se atará con la misma cuerda en un paquete irrisorio, pertinaz, abúlico. Es la ley del que no tiene suficiente dinero ni voluntad para cambiar de hábitos, de luz esquiva, de mañanas a la intemperie de lo repetido. Un día, otro día y así hasta la eternidad del aburrimiento. Qué poco cuesta ser infeliz.
martes, 3 de marzo de 2026
No soy yo aquel que decía prosas profanas. Yo ya señalo mi alma con un hierro candente. Yo espero que todo vuelva y no para bien. Corto mi trozo de pan y el pan está pendiente de que se pueda comer. Salgo por las tardes a dar un paseo y no dejo de pensar en el mal que me castiga cuando quiere. Las noches van marcando ese destino de otras noches amargas. Se repite el mal en mi casa, dura la triste cordura que se lastima contra las paredes de la habitación. No duerme la enfermedad ni un minuto. Está siempre conmigo y con mi hermano. La incoherencia, el delirio apunta otra vez al futuro desairado de la noche.