Más vale atenerse a una conducta justa y piadosa que no estar pendiente de que se ha hecho algo mal en la vida y lo tenemos como un dolor su recuerdo, el recuerdo de esa fea acción que se ha cometido. Lo malo es como lo feo, no lo queremos, lo rehuimos. Me refiero a lo que tiene que ver con la moral. Así te juzgan luego. Los abusos a los demás se pagan con una mala fama de por vida cuando ese abuso se hace palpable a los ojos de todos. Y por algo material, se pierde todo valor moral. La gente no debería cosechar de lo ajeno. La gente no se da cuenta del escándalo que lleva el hacer el mal, pero lo lleva. Más vale quedarse comiendo macarrones que no comer en cinco tenedores con dinero robado.
EL PROFESOR
martes, 9 de junio de 2026
El desengaño barroco tiene la fase amorosa que va diciendo: disfruta de tu hermosura, mujer, porque todo luego será sombra de lo que fue. Y luego dice, en tono religioso o moral: todo en esta vida se torna ceniza, polvo, humo. No somos nadie. Pero tampoco hay que fustigarse. Hay que disfrutar lo que tenga de bueno la vida. Las relaciones humanas bonitas hay que hacer que perduren todo lo que se pueda. Así, una pareja que ha criado unos hijos y ha llevado una vida unida es bonito que sigan juntos en la vejez, cuando los hijos se han ido del nido familiar. Y así unos hermanos que viven juntos que se han ayudado en mil inconvenientes. Y así las personas que son amigas y desean eternizar su amistad hasta la muerte. Hay muchos motivos para que perduren los lazos humanos porque son eso, bellos y verdaderos a ojos de los demás y a ojos de Dios.
El que oye la palabra de Dios y la obedece está salvado de este mundo transitorio. ¿O no es este mundo transitorio? Yo lo digo mucho en este blog: somos gente que anda por el mundo durante un tiempo limitado. Este mundo no nos asegura nada. Puedes estar en lo alto o en lo bajo de este mundo pero en este mundo no hay certeza. Todo es engañoso y triste en este mundo porque desaparecemos de él algún día. Y si robamos o hacemos cosas feas a la moral, no digo a la vista de Dios, sino a la moral que todo ser humano, por el hecho de serlo, entiende, nos estamos matando en vida. Porque toda la gente sabe qué está mal y qué está bien. Y así nos juzgarán los que han sabido que hemos hecho el mal. Y así seremos juzgados cuando muramos. Dirán: mira, este hizo la vida imposible a este otro. Y en su entierro, sacarán todas su tachas y morirá de forma fea y amoral.
No se acaban nunca los problemas. El ser humano es lo que tiene. Que nunca descansa en paz mientras está vivo. Y así días, semanas y años. El mundo es muy complejo y está lleno de sorpresas desagradables que masticar con el corazón y con el alma. La lucha es diaria pero dicen que no hay mal que cien años dure. De vez en cuando viene a visitarnos el impedimento, la pena, la indisposición, la inconveniencia y mil males más. Para hacernos la existencia difícil y complicada. Ojalá todo lo que siga de aquí en adelante se pueda sobrellevar porque si no, menudo rollo.
lunes, 8 de junio de 2026
Y si no estuviera en sus manos poner coto a tales desmanes, mándeles copiar cien veces: esas cosas no se hacen. Estos son versos de una canción de Serrat que se titula "A quien corresponda". Es una canción muy actual, ha llegado fresca al siglo XXI porque aclara los males de nuestro tiempo. Y hay en ella una conciencia ecológica en un par de versos que son: "el mar está agonizando" y "las manzanas no huelen". Esta canción es de primeros de los 80. Ya entonces se notaba que se echaban muchas porquerías a los sembrados, frutales y demás. Los pesticidas matan muchos animales. Y los herbicidas matan mucho alimento que nutre a esos animales. A ver si inventan algo que no sea tan aniquilador. Me tengo que informar en la red sobre esos animalitos que mueren día tras día por la acción del hombre. La imagen de la avioneta que fumiga campos enteros debería pasar a la historia.
Ayer vi una película, una españolada, de un cateto que se apunta a la brigada paracaidista. Le hacen muchas bromas hasta que viene su madre a verle. Los paisajes urbanos son muy bonitos en esta película: grandes muros dados de cal que acotan el cuartel, árboles, merenderos, etcétera. Luego, la compañía va a la guerra con Marruecos. Y ya no seguí viéndola porque me aburrí de tanto tiroteo. El otro día oí en internet a un filósofo hablar de que la maldad o algo así reside en las prisas que tenemos los seres humanos hoy en día y la negación del otro. Se obvia al semejante, no se le tiene en cuenta. Ya nadie puede hablar de su libro. La gente no pregunta a nadie qué tal está, qué piensa, qué hace, etcétera. Lo malo es que, si negamos al que tenemos al lado, nos negamos a nosotros mismos.