Hoy hace viento, fenómeno atmosférico que no tenía lugar los veranos anteriores. El rumor de las hojas de los árboles trae una novedad sutil en estos días calurosos. La pena de quedarse en tierra se puede subsanar leyendo o escribiendo, como hago aquí. La vida no ofrece mucho. Es cicatera con los acontecimientos. Pero poco a poco, quizás salgamos de la cueva por unos días para ver yerba, ríos, montes, plantas aromáticas y algún animal salvaje. La luna llena alumbra las noches para volverlas de plata. El sol, ese inmenso dios de fuego nos permite la existencia, la respiración y el objetivo último del ser humano: sobrevivir.
EL PROFESOR
jueves, 2 de julio de 2026
¿Quién no tiene en la vida un impedimento, una espinita clavada, un resquemor, unos celos, una falta de autoridad, un deseo que no se cumple, etcétera, etcétera? La vida no es redonda como un balón sino que tiene muchas aristas picudas y asquerosas. La vida se va tornando difícil y llena de obstáculos con el tiempo. La edad, esa edad que ya está aquí nos impide salir de nosotros mismos, hacer cosas grandiosas por nuestro propio bien. Acobardamos y nos conformamos con el día a día que es como el agua de grifo, no como la corriente pura de un río, no como los otros cielos que nos esperan infinitamente, innecesariamente. Y nos convertimos en esos hombres y mujeres deseosos, anhelantes de cosas nuevas que nunca llegan.
Hay una manera de desconectar de tu medio habitual que es viajando, largarte a otro lugar. Descansar está bien pero yo no trabajo, no desconecto de ningún trabajo. Estaría bien planear unos días más o menos lejos de casa, en algún hotel bonito a la montaña. La playa está demasiado lejos, podríamos ir en tren. Pero el tren, como todo el mundo sabe, falla. Podríamos ir en avión. Podríamos, podríamos que nunca lo hacemos. Cuando yo fui a las islas Canarias, toda la organización la llevó mi exnovia. No sé si sabría hacer yo unos preparativos como para ir de vacaciones.
¿No os acordáis de los cielos amarillos de noche? ¿No os acordáis de cómo se sudaba en la cama en las horas nocturnas con el aire quieto, quieto? ¿No os acordáis de esas horas imposibles en que el calor era fuego y luego, a la tarde, a eso de las 7 quedaba como un rescoldo de todo el día? ¿No os acordáis que ya a las 10 de la mañana ya se sudaba? Estas cosas no están sucediendo este verano. Hay brisilla, hay cuartelillo de 3 a 4, hay moderada temperatura todo el día. Los veranos parece que se atemperan. ¿Será que el efecto invernadero se está revirtiendo? Quizás la compra de tanto coche eléctrico ya da sus frutos en el medio ambiente. No lo sé. El caso es que este año el invierno ha sido muy húmedo y lluvioso y le verano está siendo moderado de calor.
miércoles, 1 de julio de 2026
Cuando se hubo comido su café y sus sandwiches, se metió en el baño a mear. Y allí descubrió un mundo nuevo. Un fresquito que no había sentido en toda la mañana. Una musiquilla que le relajó totalmente. Un aislamiento del mundo exterior que ya estaba necesitando. Una caricia en todo el cuerpo como no había sentido nunca. Y se quedó allí sentado toda la mañana. Y no entró nadie. Y fue feliz porque notó una tranquilidad grande en todos sus músculos, nervios y orificios. Y luego fue a casa y no sintió la felicidad que sintió en ese retrete. Y volvió a la mañana siguiente. Y así todo el verano. Las huellas de un depredador son hondas. Al igual que la presa que huye.
Ya he bebido mucha agua y me he fumado un cigarrito. Por las mañanas no soy persona hasta que me pongo a escribir estas cosas. Aquí no hay sitio para nadie. Llevadme al sur donde nací. Las niñas ya no quieren ser princesas. Madrid es muy grande. Se veía desde la planta de psiquiatría del Clínico. Una cantidad enorme de buhardillas y terrazas. Madrid ya son 7 millones y medio de personas. Madrid se convertirá en una de esas que llaman megalópolis. La casa está vacía de estímulos, está llena de horas para pasar vendidos a la causa. La causa es pasar el tiempo como sea. Voy a beber agua pero no fumaré otro cigarrito.
El mundo no es sitio para nadie pero aquí estamos. Estamos como a disgusto, como metidos de capón en un lugar que no es nuestro, que habitamos con descortesía de años. Nos permiten estar aquí pero no nos lo merecemos y por eso estamos mal colocados, malqueridos, mal asentados en nuestras vidas. Nos pica el cuerpo y el alma de estar en el mundo cruel al que nos han echado sin permiso. Si lo sé, no vengo, decimos al destino canalla que tenemos. Nos dan cazalla y después champán que no podemos paladear a gusto. La gente anda rebuscándose el ombligo, con dolores de cuello y alma. Anda la gente dolorida y triste en este mundo feo donde se mata al deseo.