El mundo está lleno de investigadores, mecenas, locos, albañiles, corruptos, presidentes, alcaldes, toreros y mujeres buenas. El mundo es un sinfín de rollos raros, de trabajos aburridos, de labores de vigilancia, de intentos de suicidio, de construcciones de pisos y de mujeres buenas que crían a sus hijos. El mundo allana la obra de los criminales cuando el mundo acoge a la noche. El mundo sorprende con un amor sin igual cuando una mujer da el pecho a su hijo. El motor del mundo es ¿el trabajo?, ¿la ilusión?, ¿la fuerza?, ¿el pensamiento? Todo avanza porque el mundo avanza. Hay que avanzar con el mundo para no sentirse extraño en estos tiempos de cambio y quizás, de confusión.
EL PROFESOR
viernes, 22 de mayo de 2026
Son casi las doce en el reloj. Mantengo mi ansiedad a raya escribiendo, redactando por redactar. La vida es muy breve, es torpe cabrearse con la vida. El verano pasará sin ir a la playa. Las lunas se sucederán en el aire de la noche mientras los murciélagos cazan bichitos (aéreo plancton se llama). Es triste vivir sin fechas, pendiente de una enfermedad que ataca al cerebro. Averías mentales tiene la gente alguna pero no como yo, que son críticas, globales, estructurales, crónicas. Es pesaroso sentir maldad en las horas que no pasan rápidas, que se alargan como un chicle misterioso. Es duro vivir una vida sin alicientes, sin fe en que poner el acento.
Lo que pasa hoy con los hombres que matan a sus parejas me parece que va a seguir pasando. Ya pasaba antes y de estas historias se hacían eco las comedias llamadas de honor. Un título que me viene a la cabeza es: "A secreto agravio, secreta venganza" que no sé de qué autor es pero puede ser de Lope, de Alarcón, de Calderón o de Mira de Amescua. El teatro y la novela son reflejos de la vida y la vida incluye tríos amorosos violentos, que se definen con la muerte de los traidores. La educación puede servir para eliminar de la sociedad estos arrebatos vengativos. Pero un hombre traicionado por su mujer, es un hombre herido, muy herido. No sabemos qué pensamientos corren por su cabeza pero creo que ninguno es bueno. Sin embargo, la mujer traicionada parece que no actúa como el hombre que mata, sino que se lo toma con más calma. Eso parece ser lo que ocurre con estos dramas que existen en el seno conyugal.
Tras escribir un rato, he dado un paseo, a estirar las piernas. No he visto a nadie con quién charlar. Cuando estoy un pelín nervioso, escribo aquí y se me va pasando. No sé muy bien de qué redactar algo interesante. Creo que redactaré por redactar. Las calles están bastante limpias. La gente va acicalada, con prendas veraniegas, muy presuntuosas, muy pagadas de sí mismas. La gente está fabulosa, casi. Está como si hubiera nacido ayer. Cuentan unos cuantos chismes en la calle, se divierten con chascarrillos, narran pequeñas historias graciosas. La gente se conforma con poco, con sacar al aire algún defecto del vecino, con contar algo de las vacaciones del año pasado, con decir que no somos nada.
Mi hermano ha tenido una idea: por las tardes, para que no se nos haga bola, como dicen ahora, tantas horas en casa, nos vamos a ir a eso de las 4 de la tarde a un bar, con un libro quizás, a ver pasar la hora maldita de los calores inmensos. Estudiaremos qué local puede servirnos para pasar una hora tomando un café. Pero no quería yo hablar de esta idea sino de los libros que se publican ahora. Casi todos pretenden ser de ayuda psicológica para el lector. La narración se supedita a una enseñanza de sentimientos. Los libros, hoy en día, no cuentan, sino que enseñan. Enseñan a vivir la vida. La verdad es que un libro como "Crimen y castigo" enseña bastante con lo que cuenta, no hace falta que se añadan a esta historia datos de buen vivir o de recetas para la vida. Los libros buenos son una lección en sí mismos.
Me imagino la vida de un futbolista, todo él rodeado de dinero y sitios donde gastarlo. Se va a esos sitios y abandona su forma física, que debe estar siempre a tono para dar la talla a la hora que suene el pitido de empiece del partido. Quizás ha cogido algo de peso con el alcohol y las comidas excelentes que ha comido. Y no llega a dos o tres balones cruciales que significan un gol para el equipo contrario. Y en el campo de fútbol nota que no ha estado fino. La vida del futbolista es como la de Tántalo, que tiene tantos manjares a la vista pero no puede probarlos. El futbolista de élite debe forjarse un cuerpo de diez, no pasarse de trasnochar ni de comer ni de beber. El futbolista de élite es en sí mismo una contradicción: tanto dinero para estar comiendo lo que le dicen los preparadores físicos, para acostarse a las diez teniendo ganas de juerga. En fin. El jugador de fútbol de élite debe llevar una vida de monje casi todo el tiempo.
En "El sí de las niñas" un tío mayor se quiere casar con una sobrina. No sé si esto era habitual en tiempos de Fernández Moratín. Creo que así debía de ser. Moratín era una mente libre de su época, un hombre intelectualmente muy válido. Y con un gran humor. Había escrito otra comedia titulada "El café", donde critica a toda esa gente que va a hablar de otra gente en esos sitios recreativos de la época. Y escribe "El sí de las niñas" con una técnica no muy vista hasta la fecha. Todo sucede en 24 horas, en el mismo sitio (creo que en la casa del tío) y con una sola acción (ese deseo de casarse del tío). Fue una obra muy aclamada que ha llegado hasta nosotros por su perfección formal y el tema que trata (la libertad de una mujer a la hora de elegir a su futuro marido). Fue revolucionaria en su tiempo. Moliere, por esas fechas, escribía sus mordaces comedias para un gran público, como son "El avaro" y "Tartufo". Larga vida a Moratín y su gran teatro.