Hoy en día, la gente quiere que vayas dando, no pidiendo porque molesta un montón, eso de pedir. Hoy en día, como todo está muy planificado, tampoco les mola a la gente que digas: nos podríamos ver. Porque les rompes la planificación esa. Lo malo es que ellos, a lo mejor sí hacen eso contigo, como si tú tuvieras todo el tiempo del mundo y eso de romper tu planificación, no es tan grave. Y piden. Cosa que tú no haces. Tú tienes que ir dando, como decíamos antes. A lo mejor creen que eres rico y te sobra dinero, dinero que a ellos, siendo mucho más ricos que tú, no les sobra para nadie. Y así va la cosa. Ni pierden un minuto contigo ni un euro. Así que si los bloqueas, casi ganas dinero pues al amigo ya le tienes perdido.
EL PROFESOR
miércoles, 11 de febrero de 2026
Un menda insiste en que le meta su número de teléfono en mi móvil. Al final, lo hago, pero en casa, lo bloqueo. Este menda es un espabilado que pretende saber de todo y no sabe de nada. Todo se lo inventa. Bloquear a una persona da tranquilidad en algunos casos, yo no lo veo como un crimen. Hay personas que uno cree que se preocupan por uno. Luego todo es un paripé. O buscan información o buscan otro tipo de cosas pero no le buscan a uno tal como es. Un interés verdadero sería preguntar por uno a ver qué tal está de vez en cuando. O quedar para verse. Cuando lo que hay es un infinito desinterés o una indiferencia hacia la persona, bloquearlo es una opción. Y en este caso del que hablo, de ese menda, solo me quiere para darle dinero pero ya hace años y años que no le doy ni un duro. Y así, no sé cómo no se da cuenta de que ya no se lo voy a dar. Pero él cuenta con su insistencia. Yo, con el bloqueo.
Tengo yo un escrito que va de que un profesor que da clases en el instituto "Gandhi", un instituto muy curioso, donde se enseña de manera totalmente diferente y donde este profesor triunfa por su humanidad. Este profesor encuentra en la estación de Atocha un huevo que parece de gallina pero es de un ciber insecto venido del año 2345. Yo no he leído mucha ciencia ficción pero la ciencia ficción a mí me vale para reflexionar sobre aspectos de la vida actual como son las especies en extinción y la contaminación del planeta y el consumismo de comprar y tirar que hay ahora. Yo no compro nada que no vaya a usar. Me he tirado años sin comprar ropa. Yo alucino con gente cuando reciben los "reyes" que van a devolver cosas porque no les gustan esos "reyes". En fin, que en el relato este pongo que el ciber insecto viene de un mundo donde los seres humanos se ha congraciado con los otros seres que habitan la Tierra. Pero esto no sé si sucederá. Ya no hay caracoles. Ya no hay saltamontes. Los saltamontes y los leones son más bonitos que una foto de saltamontes o de leones.
Hoy en día no se puede hablar de espiritualidad con nadie. Vivimos tiempos muy carnales, en los que manda lo puesto, lo que se percibe con los sentidos nada más. No se puede hablar de religión o de una novela que trata de algo profundo, algo que se eleva sobre este mundo de cosas vistas, oídas, tocadas, etcétera. El lenguaje del ser humano hoy es muy directo y su referente son solo las cosas, no lo que hay detrás de las cosas. A nadie se le ocurre pensar un día: ¿y todo esto que hay a mi alrededor, quién lo creó? Y luego ya es imposible que una persona de nuestros días alcance a preguntarse: ¿y a mí, quién me creó? Y menos comentarlo con su mujer porque se creería la mujer que esa persona está loca. Aunque son preguntas que nos hacemos los seres humanos de vez en cuando pero que callamos y no compartimos con los demás.
El ser humano es un ser que puede ser parásito de otro ser humano de manera sibilina y recurrente. Hay seres humanos que saben destilar la pena en otros seres humanos que la perciben y actúan matando esa pena ajena. Pero el que va de matapenas de otra persona se harta de una vez y manda a la mierda al que segrega esa pena. Luego hay seres humanos que solo entienden lo material del mundo, el dinero, pero no dan pena sino que le hacen ver a otros seres humanos que, si les quieren algo, se suelten la guita. Hay que soltar el parné con estos creyentes en el dinero pero estos, por lo menos, no dan pena, no están todo el día diciendo: tengo mucho frío. Estos adoradores del dinero quieren que adoptes su lenguaje y su lenguaje es: sacúdete el bolsillo.
Me hicieron unas radiografías de la cadera pero el médico ni las comentó. Me dijo que tomara unas pastillas una semana. Antes de despedirme del médico, este dijo: te voy a llamar. Y luego: no pensarás que queremos sacarte el dinero. Y yo dije: no creo eso. El médico era amable pero no me dio la información exacta. En el prospecto de las pastillas se hablaba de artritis y artrosis. Yo creía que tenía eso. Me comí mucho el coco con eso. Al cabo de una semana, que ha sido ayer martes, le pregunto al médico si tengo artritis o artrosis y me dice que he debido tener un golpe en la cadera. Que es una lesión, un golpe fortuito. Y que me da el alta. Yo me pongo muy contento y a la salida, me fumo un cigarrillo y otro y otro. Entonces veo a un viejo amigo. Y ese viejo amigo me da su teléfono. Cuando llame ese viejo amigo le daré largas, pues es un tío mentiroso y descarado.
martes, 10 de febrero de 2026
La somnolencia y la falta de agua hacen que no esté inspirado. A lo mejor por la tarde escriba aquí unos renglones. La mañana es un camino arduo. De estar en horizontal, a sobrevivir en vertical. Y arrastrando horas de trabajo. Siguen los cielos nublados, sigue el teléfono sonando. La vida te regala oxígeno para que no te mueras asfixiado, te da de comer el pan de cada día. Los hombres y las mujeres (ahora hay que decir así) somos parte de la creación, una gran parte de la creación pero hay cada ejemplar humano que desdice esa grandiosidad. Nosotros y nosotras los seres humanos somos el culmen de la invención del mundo, lo más de lo más pero, ya digo, hay gente que no parece creada por Dios sino por un particular diablo.