Manolo ya está preparando el menú de nochebuena. Al final, se ha juntado con un amigo, Miguel, que vende cupones a la salida del centro comercial. Miguel también es un hombre solo en el mundo. Fue así cómo se conocieron, comprando Manolo un boleto a Miguel y charlando un poco. Hasta que se hicieron amigos y las coincidencias que había en el pasado de los dos, les hicieron más amigos. Manolo está haciendo canapés de ensaladilla rusa con anchoas y salmón ahumado con anchoas también. Y está sazonando una dorada grande para meterla en el horno. Luego, Miguel y Manolo se fuman unos cigarros hasta que se hace la dorada. Y están tan felices de despejarse la soledad el uno al otro en estas perras navidades que han venido como vienen todos los años.
EL PROFESOR
miércoles, 4 de noviembre de 2026
Yo diría que la mañana hoy es como un tirante que se ajusta al cuerpo como podría ajustarse un dolor agudo al abdomen. Uno se levanta y todo es como un dolor, como un dolor antiguo que no mata pero maldice el minuto y la hora de estar en este mundo. Me vuelvo loco pensando si una persona que recorre la misma geografía todos los días puede llegar a sufrir una enfermedad mental de algún tipo. Si hubiera esa enfermedad, se la podría llamar hipotimia por localismo. O depresión por geografía personal limitada. Bueno. La verdad es que creo que habitar el mismo espacio todos los días no siempre es monótono y aburrido. Hay algunas sorpresas diarias, como ese amigo con el que tomas café y te deja hablar un poco de tu libro.
En navidad hay personas que caen mal por el hecho de no felicitar las fiestas. Es solo coger el teléfono a eso de las tantas de diciembre y llamar. Y decir: felices fiestas. No cuesta tanto. Pues hay algunos que no lo hacen. Y quedan mal, muy mal. A mi personaje y amigo Manolo solo le llama un tío desde Cuenca, un tío muy antiguo y dejado de la mano de Dios, pero le llama y le desea una feliz navidad. Manolo se alegra de que haya todavía en el mundo alguien que se acuerde de él y va y se emborracha. Y acaba dando tumbos por la calle Leganitos, que va de Santo Domingo a Plaza España. Y, al día siguiente, se levanta con una resaca horrible, pero va a trabajar a perseguir el delito contra la propiedad de otros.
Óscar Puente quería ser presidente. De guatemala a guatapeor. En fin. Sigamos. La vida se encuentra en ese punto especial en el que no pasa nada. Ni viajes, ni amigos extraordinarios, ni anunciación de algo nuevo por ningún sitio. La navidad ya va dando sus pasos llenando de dulces los supermercados. Mi personaje Manolo se prepara a sufrir su soledad en medio de la alegría de las familias que se hacen regalitos y demás. La vida es como una caja de bombones, no sabes lo que te va a tocar. Es como la lotería también: casi siempre no hay premio. El dolor de no ser es más grande a veces que ser de verdad. Hay que felicitar las fiestas para no caer antipático, eso sí. Por lo menos, llama y di: feliz navidad, que no cuesta nada.
martes, 3 de noviembre de 2026
Este blog sirve para que alguien que no lee novelas, lea estos breves textos si valen para algo. Calculo que son en total 40 líneas en las que se tratan temas variados. No me meto en política casi nunca y he creado a Manolo, que dentro de su sencillez y soledad, puede ser ejemplo de alguien que lucha por su dignidad como persona aún no siendo más que un ser triste y solitario. La tristeza se mide con otros y no debemos caer en la tentación de la auto compasión, como se dice ahora, aunque yo caigo mucho porque no hago lo que quiero sino lo que me está impuesto. La vida es ese menú diario que eliges: eliges entre lentejas o filete. Y está bien que haya lentejas o filete. Para mucha gente en el mundo ni hay lentejas ni hay filete.
Las aceras ya están muy gastadas, ya son de otra edad, ya nos han marcado la vida a ultranza. Como decía uno de mi pueblo, que tenía mi misma edad, el futuro ya no es para nosotros sino para aquellos niños que jugaban en la calle. La edad ha volado, la edad nos ha marcado con la equis de perdedores pues tenemos muchos años ya. Pero aún quedan amaneceres que contemplar y cosas que hacer con estos años cumplidos. La experiencia que vamos teniendo quizás valga para asesorar a otros en la vida. Yo he enseñado cosas a muchos chavales que estaban en los institutos. Yo he dado ejemplo de responsabilidad ante ellos y ante mi asignatura. Puedo seguir enseñando lo que pueda a quien quiera saber. Eso es hacerse uno viejo.
Ya es navidad en Villaverde Bajo. Manolo va al súper y se encuentra con Laura, su antigua novia, que se ha comprado un perrito. Salen del supermercado después de haber comprado turrón los dos. Laura lleva ya diez minutos que no para de hablar de su perrito, así que Manolo le dice que tiene mucha prisa y se da el piro. Manolo se da cuenta de que en esta vida que le ha tocado vivir, hay muchas quimeras, muchas ilusiones vanas, como el perrito de su antiguo amor. Mañana es nochebuena y Manolo quiere preparar un buen menú para su cena en solitario, quiere pasarlo todo lo bien que pueda pero tendrá que ser en soledad y esa soledad le hunde en la miseria antes de pensar en el menú. Laura anda ya para su casa. Laura tiene a su madre. Manolo solo se tiene a sí mismo. Perra navidad.