Lo malo de querer hablar de tu libro, es que el que tienes al lado, también quiera hablar de su libro. Entonces se crea un pitote difícil de solucionar. También es necesario que hables de tu libro con gente que entienda de literatura, de autoayuda, de creación de personajes, de giros en el guion, etcétera. Como hables ante gente lega en la materia, tu discursito sobre tu libro no llegará muy lejos. El libro que has escrito te ha supuesto muchas tardes ante el ordenador escribiendo. Es lógico que quieras hablar de algo que tanto te ha costado crear. Pero hay que tener cierto nivel en tu audiencia. Si no, la charla sobre tu obra no llega ni a comentario suelto. Yo te aviso desde mi posición de observador de la realidad: el 90 % con quien te juntas no ha escrito nada en su vida. Ni una triste carta al novio. Así que tu conversación sobre tu libro está llamada a fracasar desde ya. Luego no digas que no te avisé.
EL PROFESOR
martes, 28 de abril de 2026
Ya estoy normal, ya no estoy depre ni tengo pensamientos de autolisis. Parece que me he adaptado a este sol y este verano que se ha adelantado. Parece que ya sé cómo matar el rato fructíferamente o de cualquier otra manera. El tiempo va lento, la gente ve derrengada, con cara de sofoco, estos calores maltratan. El maltratador es el sol, un sol que lanza sus rayos y luego rebotan en la atmósfera y vuelven a incidir en la superficie terráquea. No hay mal que por bien no venga. Así, los turistas vienen antes y aumentan las divisas. Un día oí en la radio que somos el bar de Europa. Creo que es verdad pero los precios ya están subiendo fuera de órbita. A ver quién se sienta en una terraza en la que, tras tres consumiciones, nos piden casi doce euros. Hay que tener cuidado y si te sientas en una terraza tener la seguridad de que vas a poder hablar de tu libro. Si no es así, es mejor que no te sientes.
Igual que los creyentes, los ateos dudan a veces de su incredulidad. No hay más que ver el mundo, cómo está hecho, cómo no se puede explicar solo por la evolución o por un big bang. En el mundo hay inteligencia creadora. Solo pensar en el sistema locomotor humano. O la perfección de un corazón humano. O cómo estamos hechos los humanos en general. Hay que quitarse el sombrero. También hay que ver la solidaridad que hay en el ser humano con el que sufre. Se fundan asociaciones contra el cáncer, contra enfermedades incurables... Parece que el ser humano está diseñado para ayudar al otro. Me parece que ha sido este año cuando se ha descubierto a un esqueleto humano de no sé que época prehistórica con una señal en el hueso de que alguien le había practicado un torniquete o algo así. El ser humano es solidario. Los seres humanos antiguos ya se desvelaban si alguien estaba herido. Le curaban, no le dejaban tirado. Ayudarse entre humanos es común. Pero también es común hacerse la puñeta por envidias o perniciosas ideologías. El ser humano, concluyo, es muy complejo.
Los periodistas, cuando no tienen de qué escribir, escriben cualquier churro pero escriben. Hay un periodista en el ABC que escribe de su hija, de su divorcio, de sus cosas personales. Cuando escribe sobre política, siempre quita la razón a la izquierda (para eso escribe en el ABC). A mí lo que me asusta de verdad es este calor en abril que supongo que se repetirá en mayo. ¿Y cuando llegue agosto? ¿Cómo estaremos cuando llegue agosto? Este calor es matador, es inhumano. No creo que alguien ya dude del cambio climático viendo gente en pantalones cortos y camisas de manga corta por todos los lados. El verano ya está aquí y quizás nos acompañe hasta noviembre. España ya tiene clima ecuatorial o tropical. El invierno es una filfa. El verano se adelanta y encima se alarga un montón. Que el calentamiento global nos pille confesados.
lunes, 27 de abril de 2026
Un hombre está esperando al tren y su amigo no viene. Hace mucho frío, la temperatura debe de ser de menos 10 grados. No ha venido el hombre preparado para el frío, lleva un jersey nada más. Habían quedado a las 8 de la mañana. Son las 8 y 20. El tren ha parado y se ha ido. La gente ha montado en él como un incierto tropel, como ganado que se refugia en el calorcillo de los vagones. El amigo no viene y el hombre que espera se está helando. Para él, la cita es muy importante. Pero el amigo al que espera no parece importarle tanto. A las 8:35, viene el amigo, con su abrigo bien abotonado, con cara de felicidad. El hombre está aterido, está harto de esperar. Cuando viene el amigo, un tren entra en la estación. Perdona la tardanza, dice el amigo. Luego, el fragor del tren que llega ahoga el diálogo. El hombre ve la cara de felicidad de su amigo, su despreocupación de las cosas y cuando este se acerca, no duda en empujarlo al tren.
Viene un airecillo suave, perezoso, como el viento del sur. La ventana da a unos álamos que ondean sus hojas como banderitas verdes, como pasquines de la paz de la naturaleza. Hoy es lunes. Y ayer estuve rodeado de gente. No pensaba yo que me pudiera relacionar con tantas condiciones humanas, tantas circunstancias vitales, tantos pareceres de personas que ayer nos dimos cita debajo de un árbol. Luego, al llegar a la ciudad, el frescor me dio en la cara, estuve tranquilo. La vida parecía remansarse, acomodarse a la huida del calor de todo el día. Un día impecable, un día asombroso casi, un día lleno de novedades. Los que andan solitarios no se dan cuenta de la variedad humana que les rodea. A lo mejor lo quieren así, sin tener contacto con la gente. Pero la gente es interesante, muy interesante.
Ayer estuve de excursión a la casa de campo. Quedamos en el metro Colonia Jardín. Mogollón de gente; por lo menos, veinte. Nos echamos a andar por una calle y de repente, ya estábamos entre árboles y hierbas y setos. Y un camino que nos condujo a unas mesas debajo de un árbol. Los que me presentó el amigo que nos conducía, luego adquirieron un contorno más definido. Estuve hablando con una María José y con una Nines. Luego, con más gente. Era una delicia estar rodeado de árboles, de fresco prado, de sombras relajantes. Lo malo es que fumé mucho. Lo pasé muy bien. Gente muy maja los amigos de Fede. Lo malo es que ya no se reúnen tanto como cuando eran más jóvenes y subían a la montaña.