Cuando yo termino una historia, un relato, lo paso a papel. Luego, lo leo con desinterés pues he sido yo el que lo he escrito y ya me lo sé. En una balda tengo todas mis historias. Pero no me da por leerlas, me da mucha pereza. Voy a ir a la biblioteca pues ya me he leído la novela que saqué. En esta novela me da mucha pena, muchísima, la figura de un padre. Nunca supo ser feliz el pobrecito. Lo cuenta su hijo. Y es real, no inventado. Se basa en una familia, como tantas, que emigraron de Extremadura a Barcelona. No estamos Paco y yo en la ruina ni moral ni económica. Somos dos tipos legales, algo sumisos y deseosos de vivir experiencias bonitas. Viva la Cibeles. Qué tuno es Neptuno.
EL PROFESOR
viernes, 28 de agosto de 2026
Yo he sido muy primavera en mi juventud. Confiaba demasiado en la gente. Confié en mi hermana, incluso. Pero he aprendido de mentirosos y manipuladores. Y ya no me la van a dar. Seguro que Rosendo tiene un equipo médico detrás para que le diga: sujétate de esto, haz esto otro. A la pública seguro que no va. Un día dijo que su mujer hizo lo que correspondía, que era cuidar de sus hijos mientras él estaba de gira. Iba en furgoneta pero creo que ya no va. No sé si sigue dando conciertos pero debe de tener ya la voz cascada. Si yo tuviera que volver a dar clase, empezaría con eso de sujeto, verbo y predicado, que tan bien sienta a la cabeza. Hay gente que se encapricha de una cosa y te mete en su puto capricho. Hoy ha salido el sol. Para todos o para nadie. No vayan a pensar que no voy sufrido.
La revolución rusa no fue como la francesa. La francesa, en sus derechos, hablaba del derecho a la propiedad privada. La soviética, no. Todo debe ser del estado, el estado de los obreros que nunca existió. Pero sí existió en Rusia una nomenclatura que comía y bebía bien. Y unos dictadores. Eso es el comunismo. Anda que no copió Hitler de la revolución rusa. Lo primero, quitarse de en medio a toda la oposición. En cuanto a la propiedad privada, hay un señor que yo seguía en Youtube que decía: si nada tienes, nada eres y pueden hacer contigo lo que quieran. La dependencia económica del estado de toda la población y el sometimiento a la voluntad de un solo dictador es lo peor que le puede pasar a una nación. Y eso es lo que les ocurre a los países de régimen comunista. Yo he conocido a unos comunistas. Es la gente más ególatra, arbitraria y gilipollas que me he encontrado en mi vida. Vaya ejemplar de primavera.
Yo le digo a Paco: ¿no llevamos una vida un tanto ruinosa? Y Paco me contesta: no. La ruina debe de estar en otras partes. Aunque seamos enfermos, somos, yo creo, inteligentes mi hermano y yo y sabemos lo que nos conviene. Quizás no hemos sabido decir que no a abusos por parte de la gente. En general, somos sociables, nos gusta hablar con las demás personas. Nos gusta la música, todo tipo de música. Hemos colaborado bastante con la familia. No nos quejamos mucho para lo que habríamos podido quejarnos. He perdonado yo a un abuso de mi hermana que ha estado manipulándome en ciertas ocasiones. Mi hermana, o se cree protagonista de todo o se cree víctima de todo. No tiene término medio. Y es muy mentirosa. Pero qué se le va a hacer. Lo hay peor en traje de mujer. Madrid se viste como una dama para saludar a los que vienen de la sal y el vino alegre. Hay en el aire un olor dulzón a jazmín marchito. Solo se aturde si se entera.
domingo, 23 de agosto de 2026
Suenan los perros, suena el sol de modo más sutil, suenan las hojas de los álamos, suena el césped como creciendo todo a la vez. Ya casi llega septiembre. El horóscopo me ha dicho que el nuevo curso será bueno para mí y que hoy viviré acontecimientos interesantes. Me cago en la puta de oros por no haber ido a la playa aunque fuera yo solo. Me cago en la puta de oros por no dejar de pensar que Paco se pondrá malo. Me cago en la puta de oros porque la vida es así de triste, no tengo unos tíos a los que visitar que vivieran en la costa. Me cago en la puta de oros veinte veces porque sigo en el agujero de los días olvidados antes de amanecer.
Estoy mejor que estos días de atrás en los que una angustia muy fina corría por mi alma. Yo lo que me planteo es si una persona que hace todos los días exactamente lo mismo no se volverá loca por causa de la rutina. Cuando veo a Paco metido en casa sin hacer nada o me veo a mí mismo repetir acciones a todas horas, se me forma una idea mala en la cabeza como que algo irá mal si no salimos de este muermo vital. Y no salimos apenas a ningún lado. Fuimos a comer cordero al Alto del León pero para de contar. No nos hemos desplazado a ningún sitio lejos ni casi cerca. Y encima, dice Paco que deja de conducir, que ya le cansa el coche. A partir de ahora, en servicio público todo el rato.
sábado, 22 de agosto de 2026
Agosto de 2026. Historia de dos gemelos.
Voy a usar este formato de blog para analizarme psicológicamente de la mejor manera. Hay una canción de un tipo olvidado y que en su día (años ochenta), parecía un desclasado, un marginado de la movida reinante, una canción, digo, que suena así: tengo una moto que no anda, tengo un loro que no habla y un coche que no arranca e iba ensartando despropósitos de esta clase. Y el estribillo decía: "Y todo el mundo dice qué te pasa y yo no sé qué contestar". Estamos este verano del 26 un poco así todos. Las noticias no ayudan a estar calmados pues las fronteras de España están alteradas. Y nadie hace nada en casi un mes. Lo de Ceuta es como si un pájaro nos estuviera picando la coronilla todos los días y creo que no exagero. Este gobierno ha hecho caso omiso de tal situación y ha abierto la ventana de las dudas en vez de resolver el conflicto con premura y resolución. Es un desastre en todas las dimensiones, en términos de exterior e interior de España. Pero yo pensaba hablar de mí. Tuvimos Paco y yo un desacierto con unas cosas del banco y Paco se desestabilizó un poco. No fue alarmante y se recuperó pronto. Pero a mí me vino a las mientes el montón de veces que Paco me trajo de cabeza y lo paso mal. Me imagino otro brote y cómo estaré yo para aguantarlo. Y esa sensación se extiende en las horas del día y sufro por ello. Estoy con la cabeza volada, como extendida a muchas ideas de tragedia y malestar para Paco y para mí. Y pienso que cualquier conflicto, estrés o duelo que pase Paco, le van a conducir a un ingreso. Y, como los conflictos pueden estar a la vuelta de la esquina, me pongo malo. Yo mismo invento conflictos posibles en que la salud mental de Paco flaquea. Los dos primeros días de agosto (sábado y domingo), yo estuve mal. Veía un montón de días informes, temerosos y dolorosos de vivir. Luego me aclimaté y pasé unos días felices de mediados de ese mes. Hasta que pasó lo del banco.