miércoles, 21 de octubre de 2026

 Y vengan rollos: la navidad, los telediarios, la política, las manifestaciones, Ceuta y Melilla y toda la humanidad hablando sin parar. El silencio que hay ahora en mi habitación vale casi dinero. Había un filósofo que decía que, a veces, lo mejor que podemos hacer es estar quietos y silenciosos en nuestra habitación. Las calles se llenan de un ruido inaprensible por la razón. Unos van hablando de problemas con los hermanos y padres. Otros tropiezan con la vulgaridad de los bares; otros hablan de dinero. Y hay otros que lo mezclan todo: las rencillas familiares, las copas de brandy en los bares y las trifulcas políticas sentados en un banco. Hoy Manolo no sale mucho en mi blog. Ya saldrá con aventuras nuevas. Viva la calle, Pero para pasear y poco más.

 Hay padres amorosos que llevan a su hijo al rugby y a la hija le cuentan un cuento mientras la dan de merendar. Empieza el cuento con un enano que no llega a coger una manzana del árbol y luego sigue con un dragón que es todo un energúmeno y luego, si eso, mete el padre un rollo de una princesa un poco remilgada y ya se acaba con uno que daba de comer al ganado del rey. Y se acaba la merienda y mañana habrá otro cuento mucho más elaborado y a lo mejor, el cuento va de un quinqui que roba coches, no va a ser todo dragones y princesas. Y luego de ir a la piscina y no sé qué más se acaban los cuentos pero no el cuento del padre y los hijos. Viva la familia por partes, por los que son y por los que la cuentan.

 No será la primera vez que una amante y el marido infiel planean matar a la mujer de este último. Aunque solo se quede en un pensamiento y en una cháchara postcoital. También se da la muerte a la mujer con la que se ha compartido una vida. Lo vemos en el telediario. Crimen de género o crimen machista lo llaman. Otras veces es un joven el que mata a sus padres. Fumaba muchos porros ese joven, se metía mucha cocaína y tenía problemas psiquiátricos. Viene en el periódico explicadas las adicciones de ese joven. Cuando cobre lucidez, ese joven estará arrepintiéndose toda su vida. La culpa le hará triste en la cárcel, ese sitio inmundo donde quitan la libertad pero no el pensamiento ni la conciencia. En la cárcel, los días pasan lentos y rápidos los años. Una paradoja que se repite en una vida cotidiana y gris.

 Es navidad. Como no nieva en el cielo, nieva en las películas y en los anuncios. Una nieve absurda de copos artificiales. Hace frío, eso sí pero la gente va bien abrigada y ni se nota. Hay mujeres que llevan una bufanda de dos metros enrollada al cuello. Y gorrito. Y guantes. Parecen muñecas hipertrofiadas. Se hacen notar en la calle y en los restaurantes gentes que son de la empresa y han de comer juntos. Más de uno y de una son despedidos del trabajo ese mismo día. Manolo va a lo suyo. Va a hacer unas sopas de ajo en cuanto llegue a casa y a freírse unos torreznos que ha comprado a un conocido de Soria que trabaja de camarero en un bar. Manolo conoce muchos camareros. Tiene habilidad para comunicarse con ellos. Resulta que mañana es nochebuena. A ver si pasa un buen día en el centro comercial. Para cenar esa noche, se hará una dorada al horno. Viva la navidad bien entendida.

martes, 20 de octubre de 2026

 Estamos ya en navidad y la nieve artificial recorre las pantallas de los televisores porque la nieve de verdad no cae ya en diciembre. A Manolo le cae mal ese detalle, que solo nieve a modo de adorno pueril en los anuncios y películas. Otras cosas de la navidad también le ponen malo. Tuvo que echar el otro día a un borracho que no hacía más que molestar a las jovencitas del centro comercial. Lo hizo razonadamente, hablando con el borracho, que se puso a llorar. La navidad trae, envuelta en ella, estos malditos refugios de la soledad. Habló con el borracho y averiguó que su mujer estaba con otro, que sus hijos le despreciaban. La maldita navidad hace estos estragos mientras suenan villancicos y cae una maldita nieve de mentira en los televisores. Viva la navidad, pero que viva poco.

 Manolo está solo en la vida y cuando es navidad, se siente todavía más solo en contraste con los demás, que hacen vida de familia. Manolo no toma un avión de Iberia a ver a sus padres que viven en Almería. Manolo tiene muy reducido su espacio vital. Va de su casa al bar y de su casa al centro comercial. Sin embargo, Manolo tiene una filosofía que le recorre todo el cuerpo y es capaz de recordar sonetos enteros de Quevedo o de Lope mientras acaricia su porra o va mirando por las tiendas vigilando algún posible delito contra la propiedad. Manolo es un filósofo que trabaja en la seguridad. Ayer, un niño se perdió en el centro comercial. Manolo le contó un cuento mientras esperaban a sus padres. Luego, el niño no quería irse con sus padres, quería quedarse con Manolo. Irónica situación.

 Manolo estudió Filosofía y Letras, como su amigo Andrés. Manolo no tuvo mucha suerte en la vida, estuvo con amigos que le ofrecieron paraísos artificiales de mucha risa. Supo salir de ahí y ahora su lema es: salud y trabajo. Manolo se toma unos güisquis con hielo cuando está deprimido y duerme mucho y no tiene amigos. Solo tiene un amigo: Andrés. Andrés heredó el negocio de su padre. Y tiene 10 pisos alquilados. Andrés es rico. Y va en Iberia a ver a un tío que está en una residencia de Barcelona. Cuando se juntan Andrés y Manolo, hablan del Quijote y del Libro de Buen Amor. En las navidades se suelen ver porque así conjuran la soledad que tiene cada uno. Andrés, aunque sea rico y tenga una familia extensa, no se sabe por qué, se siente muy solo. La soledad es el vicio de las personas que destacan.