martes, 24 de marzo de 2026

Fumo, me lamento de que fumo pero fumo. Es una adicción muy fuerte esta del tabaco. No estamos del todo bien pero tampoco estamos mal. Las cosas parece que se resolverán más pronto que tarde. Eso en cuanto al sofá. La mañana trae en su regazo la postura más agradable, la esperanza de vivir dos juntos, el paseo bonito por la calle del medio. Todo se anda y todo llega. Las puertas del cielo se abrirán una vez para mí y estaré muy contento de que así lo hagan. Hoy estoy mejor que ayer. Hoy pasearé con mi hermano por la Gran Vía majariega. El despertar ha traído una manzana dulce a mi boca, un paisaje urbano apreciable, una farola que se agacha sin luz pero graciosa en su sumisión.
Ayer yo estaba mal, estaba ansioso o malhumorado. Paco callaba. En el bus vinimos callados los dos, de circunstancias. Al llegar a casa, me tumbé a lo oscuro de la habitación y allí pasé tres horas, de cinco a ocho. Es normal en esta enfermedad estar molesto, triste, ansioso, deprimido, malhumorado, crítico, suspicaz y un montón de cosas más. A lo oscuro de la habitación estuve más tranquilo y cuando vino Paco yo ya estaba mejor, después de no ver nada, de no sentir nada y de rezar un poco a Dios. No me gusta este mundo de guerras e imbéciles alrededor. Ojalá inventen algo pronto. Una vacuna para la enfermedad mental, una vejiga llena de agua dulce, un puente larguísimo para ir a la playa.

 La luna ya obró luz en la noche, ya se tiñó de una claridad de polvo, de arena, de una zambullida en el sol. Son ya las 10:00. Me llamará la chica del sofá y hablaremos. La mañana está ya muy metida en vida, en el juego del día, en lo vulgar cotidiano. Pronto será de noche otra vez y nos volveremos a meter en la cama, la sólida cama de los enfermos mentales. Nunca había estado yo tan inseguro sobre mi enfermedad mental, nunca tan consciente de que no somos agradables a la gente los enfermos así. El desprecio de la sociedad se volverá sobre ella. Nadie habla de la esquizofrenia, de lo bipolar. Nadie. Pero algún día tendrán que hablar y decir claramente que somos el 1% de la población mundial y se nos ha de hacer caso, más caso.

 Cuantos hogares habrá de un solo miembro que salen a la calle y aun están solos, sin amigos, sin nadie con quién charlar, oscuridad en sus vidas para siempre. No me debo quejar. No soy quién para sentirme solo. Paco se ha levantado esta mañana de mal humor. No duerme bien, no duerme del tirón. A mí me da pena de él porque le gusta dormir bien y no puede. Y eso que toma muchas pastillas y muy gordas. La mañana se deshace en compromisos pactados con las farolas y los habitantes de la claridad del día. Pronto se resolverá el asunto del sofá. Muy pronto. Mañana mismo. Y qué bien que se resuelva pronto.

 Ayer pasé un día un tanto malo. Fui a Madrid con Paco a eso de las dos de la tarde. Demasiado pronto. No vi casi nada pero vi algún colgado que me hizo pensar que Paco y yo no estamos tan mal. Antes de llegar al bus discutí con Paco muy tontamente porque él no tiene la culpa de nada. Le llamé anti-empático o algo así. Me cuenta esta mañana que se ha levantado a la una de la madrugada y eso no le gusta. Le gustaría dormir del tirón, algo que no hace desde hace semanas. Ayer por la tarde me tumbé en la cama a lo oscuro y ya no salí de mi habitación en toda la tarde. 

lunes, 23 de marzo de 2026

 Sandra, la amiga de Eva, que es un rabo de lagartija, nos ha ofrecido su sofá por 400 euros. Acabo de hablar con mi hermana Ceci precisamente sobre el sofá. Me pregunta mi hermana por qué le digo que si se van al pueblo. Le digo que es que en la semana santa todo el mundo sale y Majadahonda se queda sola, sin gente. Me ha animado mi hermana a salir y divertirnos pero como Paco no conduce todavía, adónde vamos a ir. Iremos a Madrid a ver gente muy bien vestida o estrafalariamente vestida. Llamaré a mi sobrino Carlos, por si tiene idea de ir al pueblo o no.

Mi padre me dijo ayer que yo estoy con Paco y Paco está conmigo. Así debe de ser porque los dos iremos a los sitios juntos. Hoy me he levantado muy a gusto, he dormido todo lo que he querido. Las lunas se suceden desnudas como se sucede la Tierra toda llena de gente. Este blog, desde ahora, será terapéutico. Pondré en él mis cuitas de enfermo mental. Viene la semana santa y a mí me pone un poco nervioso porque la gente se pira de Majadahonda y no se ven ni las ratas, ni esos que se drogan en la Plaza de Pizarro. Hay que vivir el día a día, no pensar en futuros absurdos o irrealizados. La pena del espíritu es como la pena de la soledad: se vive por dentro, no por fuera.