Ha venido un final de agosto que no sabe uno a qué carta quedarse. Hace fresco, aunque haya sol. El piso se ha quedado frío desde el jueves, que fue cuando refrescó bastante por la tarde y había unos nubarrones que daban miedo. No en vano, un par de torrenteras por Tarragona y León, han causado muertes. Yo noto que la gente lleva chaqueta o ya viste pantalón largo. Noto algo de nerviosismo en la gente también. Asuntos que deberían estar resueltos en el terreno social y político no lo están por el emperramiento de un ser estúpido que quiera aguantar hasta el final, dejando a España en mal lugar. La gente no comprende, no asume tanta dejadez, tanta mentira, tanto deshonor. Y la cosa sigue y sigue. Yo escribo aquí alguna cosa y me desahogo. Pero, ¿el que no tenga desahogo?
EL PROFESOR
sábado, 29 de agosto de 2026
Si dijera que mi vejez me obsesiona, mentiría. Pero sí que me preocupa. Hoy en día, con tanta química y tanta pastilla, la vida de los ancianos se alarga en un tiempo que parece un poco inútil, ya que esa vida de los ancianos no tiene mucha calidad. Al revés, es casi espantosa. Los viejos andan cojos, no ven ni oyen bien, están en silla de ruedas algunos, etcétera, etcétera. Conozco un caso, el de mi tía, que estuvo varios años tendida medio muerta. Yo creo que, como de viejo no tengas una afición, por muy tonta que sea, lo vas a pasar mal. Puedes hacer puzles, puedes hacer barquitos con mondadientes, que parece una tontería, pero debes hacer algo para huir de la vejez que te espera. No sé. Pero hay un tiempo en la edad del hombre que todo son quejas y derrumbes.
Mi madre se llamaba María de la Salud y mi hermano mayor, Ángel. Rezo todos los días por ellos, me acuerdo de ellos. Me quedaré sin gente como lo hará mi hermano gemelo. Los días avanzan sin duelo por los vivos, los días no dan tregua pues están regidos por el sol y la luna. Salen los dos astros, se recorta otra jornada. Estamos viviendo días difíciles en el mundo. Paco dice que de España a Ucrania hay a lo mejor solo tres o cuatro horas de vuelo. Tenemos la guerra en Europa, tenemos guerra en el Mediterráneo y en Medio Oriente. Los precios suben y suben. La clase media, sostén del sistema democrático, se acerca a abajo, a las clases más bajas. La gente está loca, está más loca que mi hermano y que yo. La gente no se orienta en este medio hostil. Es como un pez que nada en aguas contaminadas, es como si la población estuviera gilipollas. Los tiempos de crisis son las crisis de los tiempos. Ojalá no hubiera tanto loco en el poder.
Los aviones despegan y aterrizan en otro punto distante. Y en su camino gastan mucho queroseno. Los pájaros visitan a los médicos, costumbre que han cogido desde que hay tantas guerras y dictadores y locuras políticas que nadie entiende. La luz del sol viene a la Tierra un poco amargada, un poco verdinosa, un poco menos luz que hace diez años. La vida se ha vuelto difícil desde que los locos están en el poder. Y los locos estos son casi como graciosos, la gente los ve buena gente pero yo los veo como inútiles innecesarios. La vida también parece un metro a punto de partir, solo eso: un puto vagón con dirección a Argüelles. Mi hermano está preocupado con estas cosas que están pasando. También yo. También cualquier hijo de vecino con dos dedos de frente.
Este gobierno y, en particular el presidente, ha preferido irse de vacaciones y no actuar. Ha habido una violación de fronteras, casi una declaración de guerra. Y no ha habido respuesta. Toma nota Marruecos para la próxima. A mí todo esto me parece increíble. Polonia, cuando fue invadida, mandó a su caballería a luchar contra los tanques nazis y murieron todos, pero la mandó. Era su país, era su patria invadida. La luz del sol deja ver lo que uno hace o no hace y no hay cuentistas suficientes para decir que esta acción de gobierno no es tan mala, que ya todo se va arreglando, que llega la "normalidad". Cuando hay un estúpido inútil de tu cuerda, todo se vuelven mentiras para apoyarlo. Mira Zaide que te aviso.
Noches blancas de hospital, dice la canción. Ahí hay una especie de metáfora. Es una canción pretendidamente de navidad. Las noches en los hospitales no son precisamente blancas aunque los azulejos de las paredes sean de ese color. Las noches de hospital son aburridas, de un color marrón, de sorpresa por lo que está por pasarte. Ayer jueves me llamó mi sobrino para quedar pero mi sobrino no se daba cuenta de que había unos nubarrones grandes y negros en el cielo. No estaba la tarde para ir al parque. Suena un perrillo a lo lejos, de esos que no levantan un palmo. A ver si la vida se tranquiliza para podernos tranquilizar todos pero con estos políticos que hay, estas guerras, estos avatares estamos todos como crispados.
viernes, 28 de agosto de 2026
Cuando yo termino una historia, un relato, lo paso a papel. Luego, lo leo con desinterés pues he sido yo el que lo he escrito y ya me lo sé. En una balda tengo todas mis historias. Pero no me da por leerlas, me da mucha pereza. Voy a ir a la biblioteca pues ya me he leído la novela que saqué. En esta novela me da mucha pena, muchísima, la figura de un padre. Nunca supo ser feliz el pobrecito. Lo cuenta su hijo. Y es real, no inventado. Se basa en una familia, como tantas, que emigraron de Extremadura a Barcelona. No estamos Paco y yo en la ruina ni moral ni económica. Somos dos tipos legales, algo sumisos y deseosos de vivir experiencias bonitas. Viva la Cibeles. Qué tuno es Neptuno.