miércoles, 22 de abril de 2026

 Hey, míster Sánchez, how do you do. Que la vida es dura it´s true. La vida es dura. La vida hay que irla pelando con paciencia. La vida no se deja apoquinar. La vida se impone, el hombre aguanta la vida. Los días pasan y nos arrollan algunas veces, nos descentran nuestro cerebro y nuestro comportamiento. Nos volvemos locos algunas veces por las cosas de la vida. En el mundo hay mucho extrañamiento a veces. No sabemos por qué hacemos las cosas. Las cosas vienen así y no las entendemos. El mundo es un prado donde pastan un montón de seres. Hay que luchar para conservar nuestra parcela donde estamos a gusto. Pero a veces la parcela se alborota, se viene abajo, nos rechaza y no sabemos a ciencia cierta por qué.

Me están saliendo unos blogs muy flojos, sin la floritura de las palabras ni de los hallazgos literarios. En fin. Seguro que en Móstoles, los bachilleres están ahora recibiendo clases en los institutos. Deben prepararse bien para la selectividad. Los institutos son como burbujas que hay en la sociedad, que tienen unas leyes propias y también una manera muy cerrada de funcionar. Muy poca gente se imagina cómo funciona un instituto por eso, por su opaca forma de dirigirse. Son espacios cerrados de consumo propio. No salen a la calle los estudiantes, hay profesores malos y buenos y ni siquiera eso trasciende. Nada de los institutos sale a la luz. Todo es un conglomerado de profesores y alumnos que se retroalimentan. Los alumnos no se quejan y los profesores tienen plaza fija.

 Son las 10:45. Una pena pequeña me embarga el alma. A ver si la hecho fuera escribiendo aquí. Las ninfas de Garcilaso están en el Tajo, que bordea la ciudad de Toledo. Una ninfa muere y todas las demás se apenan. Aves que aquí sembráis vuestras querellas. Cómo debería de ser la naturaleza en tiempos de Garcilaso. Habría mucho más de eso, ¿cómo lo llaman? Diversidad de especies o algo así. No existían los coches. No había contaminación de nada. Garcilaso debió ser un hombre que amaba la naturaleza a juzgar por sus églogas. Églogas pastoriles en las que Salicio y Nemoroso se extendían en sus penas amorosas.

 Beber agua abundante y fumar un cigarrillo parece que me calman estas ansias que me vienen nada más levantarme. El castillo de naipes se sostiene por ahora. La mañana está más fresca que días de atrás. La primavera avanza, los pajarillos están contentos. Que por mayo era por mayo, cuando hace la calor. Este mes de abril casi me lo han robado, me lo han llenado de un vicio grande por la tristeza. Me ha dicho el horóscopo que en mi casa gobierna Júpiter. Buen día para escorpio. Ya no pienso en el dolor de la autolisis. Ya pienso en acabar este blog como sea. Los jazmines olorosos caían de plano sobre el estanque volviéndolo blanco y amarillo. Ayer me burlé de JRJ y de la izquierda. Hoy no creo que me burle de nada.

 La historia de esta mujer es la de alguien a quien quitan el mérito de sus investigaciones y los vuelve a recuperar. Es la descubridora de una hormona que regula la secreción de insulina en el páncreas. Es la que permitió la creación del famoso Ozempic, que sirve para combatir la diabetes y la obesidad. Pero sus propios compañeros le querían quitar la patente. Todo se solucionó legalmente, cuando ella corrigió un artículo plagado de fallos en una revista científica y cuando obtuvo un premio muy importante sobre sus investigaciones. Esta mujer yugoslava ahora, supongo, vive de las regalías que le comporta su descubrimiento y vivirá bastante bien.

 No sé si escribiré mucho o poco. Si lo que escriba será terapéutico o narrativo o reflexivo. La verdad es que hoy estoy un poco renuente. Ayer se levantó tormenta. Al principio, hubo mucho viento, un viento que hacía que se metiera polvo en los ojos y en la garganta. Llovió poco rato. Estaba yo con mi hermano en la calle esperando a un amigo para tomar algo. Tomamos algo mi hermano y yo solos pues este amigo no llegó, tenía que llevar a su madre no sé dónde. Luego, nos fuimos a casa y leí un poco el periódico, oí un poco la radio hasta la hora de acostarme. El día se acababa y no daba para más. Hoy me he levantado con la mosca en la oreja, con resabio mental, con la fe un poco descompuesta.

martes, 21 de abril de 2026

 Las derechas tienen eso de que favorecen al empresario y a lo privado. Las izquierdas quieren la igualdad y el reparto. Hay forofos de ambas tendencias. Pero yo me pregunto: ¿por qué estoy escribiendo tanto hoy? ¿Qué dejaré para mañana? Pues no sé contestar a ninguna de esas preguntas. El caso es que estoy mejor escribiendo que andando tontamente por la ciudad. Porque en la ciudad no hay nada que me interese. No conozco prácticamente a nadie de la ciudad, todos son extraños. Y, para ver extraños, pues estoy mejor escribiendo cosas que se me ocurren, que me pasan por el intelecto, que me oprimen un poco el corazón. Y aquí sigo, bebiendo agua, fumando y escribiendo. Y todo en la vida es aleatorio, provisional y dejado al albur de la casualidad.