domingo, 26 de julio de 2026

 En cuanto deje de escribir aquí, voy a ver las noticias un rato, un rato solo. Pues mucho rato me intranquiliza innecesariamente. Ayer vi un programa antiguo que se llama "No te rías que es peor" y contaron mogollón de chistes de los que memoricé unos pocos. Salieron esos hombres cuentachistes como el del ñogo, ñogo y otros más o menos famosos. La tele de antes tenía mucho de artesana, de humana, de cercanía al espectador. Ahora, los programas son espectaculares, con mucho artilugio y lucecitas. Pero no llegan. La vida es eso también: hay gente que vive llena de placeres que no la llenan. Desearían conocer a alguien cercano y sincero que no encuentran en su círculo de viajes, de andar dando gusto al cuerpo. La verdad es que creo que a lo que hay que dar gusto es al alma. Veo veo mamoneo.

 El País contaba ayer de un matrimonio marroquí que no había desalojado el pueblo de Chapinería cuando lo había hecho toda la gente que vivía allí. Era una noticia medio amable medio jocosa. Todas las personas que están en polideportivos pasando estos días de incertidumbre piensan una sola cosa: si su vivienda haya sido pasto de las llamas. Ayer estuve viendo a ratos las noticias. Salió el general de la UME junto a la ministra de Defensa. El uno dijo que ya todo estaba controlado y la otra que el comportamiento de los ciudadanos había sido ejemplar. Qué mogollón de medios y agentes civiles estarán desplegados en este incendio. Se ven imágenes de bomberos con la manguera, se ven imágenes de otros bomberos que cruzan las llamas en su coche de bomberos, se ven coches de la guardia civil por todos los lados. Como decía un señor tiempo ha cuando hubo una crisis de gobierno: esto es la "deblanque".

 Trataré de abstraerme de la situación y escribiré de algo tranquilo. Las vacas en los prados se quedan mirando al tren, que pasa raudo. Las ovejas van todas juntas por parameras y vallecillos de los arroyos. Los lobos andan al norte, en tierra de nadie, y los de Icona les echan de comer para que estén saciados y no ataquen a las vacas. Los osos están en las montañas de Asturias y viven cerca del hombre, de las vacas y de los panales de miel. Otros animales como ciervos y rebecos y corzos y jabalís habitan montes extensos del centro y norte peninsular y se los caza para luego hacer chorizos y filetes. La vida continúa por el sur de España igual que por el norte. Hay ya unos dos mil linces por la península cuando se creía que se iba a extinguir.

 Ayer por la mañana no había en el cielo majariego rastro de humo, como sí lo había el viernes por la tarde. ¿Qué quería decir eso? Quizás que el fuego había sido atacado de algún modo o que el viento lo había llevado lejos del cielo de Majadahonda. Hoy me ha dicho Paco que ha oído la radio y que había malas noticias, que el fuego seguía desbocado sin poder hacerle frente. En la calle hay un silencio sospechoso a las 10 y media de la mañana. Quieras que no, todo el mundo anda con la mosca en la oreja porque este incendio ha sucedido en una zona muy densa de población. Después de todo, no ha habido ningún muerto, lo que es de alabar, pues el riesgo era muy alto. La coordinación que ha habido para los desalojos ha sido muy efectiva. Casi ya van por los 100.000 los que duermen fuera de sus casas. Habrá que esperar a que cese el viento pero me parece que las mismas llamas provocan ese viento. Xronos panta ejei. El tiempo todo lo tiene.


sábado, 25 de julio de 2026

 Las trenzas de esa chica eran espectaculares. Tenía un bonito cuerpo. Era de un pueblo peruano llamado Chiclayo. La chica que iba con un niño también era muy guapa. Era de un pueblo llamado Tomelloso. En la plaza se daban cita muchas chicas guapas de todos los lados de España y de todos los lados de Suramérica. Pero yo las miraba y su cuerpo no me miraba. Las chicas eran recias y aceradas de carne, eran gentes atrevidas y con ganas de responder al amor que les lanzaban unos ojos jóvenes y ávidos. No eran mis ojos. Mis ojos ya miraban cansados de pastillas para la mente. Mis ojos ya no hacían más que resbalar por sus curvas de modo moderado y flojo.

 No estoy peor que uno que delire y tenga alucinaciones como un enfermo mental pueda tenerlas. No estoy peor que uno que esté en silla de ruedas. No estoy peor que uno que dependa de sustancias ilegales que le quiten la tranquilidad. No estoy peor que alguien que no tenga para comer hoy. No estoy peor que alguien que sufra una depresión por perder un ser querido. No estoy peor que alguien que se ha divorciado y no pueda ver a sus hijos. No estoy peor que una mujer acosada por un exmarido celoso. Estoy mejor que cualquiera de esos casos pero no me conformo. No me puedo conformar en estos días tan monótonos y sin salsa vital. Pero ya digo, no estoy peor.

Ayer estaba yo sentado en un banco de la Gran Vía cuando un joven de barba me dijo: ¿Ismael? Yo contesté: sí. Tú debes de ser un alumno mío. Él contestó afirmativamente. De cuarto de la ESO en el "Leonardo Da Vinci". A mí me jubilaron, le dije. Y le pregunté: ¿qué tal te ha ido? Y él contestó: estudié ingeniería aeroespacial y estoy trabajando en Alemania. O sea, que estás bien asentado, le apostillé. Y luego nos separamos. No quería indagar más. No quería que ese chico joven y bien asenderado me tomara por un pesado cotilla. Bastante me había dicho. Resumió su vida prontamente. Eran chicos todos los de esa clase de Matrícula de Honor. Se podía esperar estos éxitos de ellos. Lo que comenté luego con mi hermano es que se forman en España estos talentos y luego se van. Perdemos, por lo tanto, cerebros privilegiados.