jueves, 16 de abril de 2026

Estoy yo escribiendo un relato de un ciber insecto. Este ciber insecto ha venido del futuro. Puede hacer videos y guardar información de todo lo que ve en el presente actual. Este ciber insecto detecta que no hay ya casi insectos en el planeta Tierra. Y tiene que hallar la solución a esta situación de extinción. Se alía con un ecologista que pasa por la estación de Atocha y lo recoge. El ciber insecto está metido en un huevo como de gallina. El ecologista está muy concienciado sobre el cambio climático. Pero, ¿cómo hacer para que desaparezcan todos los coches que están contaminando el mundo con la quema de combustibles fósiles? El futuro de donde viene el ciber insecto ya se mueve con energía de fusión. Hay un lugar en la Tierra que tiene la clave para sobrevivir al calentamiento global y ese ciber insecto sabe cómo cambiar el futuro del planeta.

 La política está llena de lacayos, de una servidumbre grande dedicada al poder. Pero no hay mal que cien años dure. Y todos caen y no vuelven a salir en ningún sitio. Pero la alianza de izquierdas ha dejado una huella honda en los asuntos públicos. El decoro en el trato al adversario ha dejado paso al insulto, a la bronca, al "a ver si digo la cosa más hiriente y humillante y original esta vez". Pero la gente está harta de eso de "fulano humilla a mengano", como si la humillación gustara a alguien. Los políticos y periodistas van en un tren lleno de suciedad y maledicencia, lleno de palabras hirientes que solo gustan a esa gentuza de las redes sociales. A ver si se recupera la palabra justa y positiva, la palabra honesta. Y el insulto pasa a ser un recuerdo de esas hordas que llegaron una vez a la política.

 Me gusta la revista religiosa Alfa y Omega del ABC porque toca temas de los desfavorecidos y también salen testimonios de gente que cree en Dios. Salen temas de cultura y de barrios olvidados. Salen temas sobre política tratados de otra manera que en el periódico normal. La vida nos sujeta a unos hábitos, a unas querencias que pueden mejorar. Somos seres queridos de Dios, aunque muchas veces parece que vamos a la deriva. El sol alumbra para todos. Todos tenemos derecho a alguna alegría de vez en cuando. Todos somos Job, todos somos Jonás. Pero a veces somos ese profeta que anuncia la palabra. Bebamos el vermú de la concordia y que acaben las guerras de una vez.

miércoles, 15 de abril de 2026

 Era un camarero que llevaba una terraza entera. Era rápido, era gentil y era amable. Le dejamos 50 céntimos de propina, aunque la minuta ascendió a 8, 50. Habría que ir más al gimnasio o andar más al pueblo de al lado. Los médicos aconsejan ejercicio. Los que andan como moscones martirizando la lógica diciendo eso de que el patriarcado los ha llevado a una depresión, deberían pensar más en que son ellos los que labraron su destino y no instancias absurdas. Esto de que cada uno de nosotros crea su destino lo dijo Cervantes, hombre que luchó por la verdad católica en su tiempo. La verdad católica tiene la ventaja de la resurrección. La verdad de gente que se queja tiene como destino la depresión y el desaliento. Hoy comeré en un restaurante o casa de comidas. Es lo que importa de hoy.

 El fascismo surgió de la mano de Mussolini. El nazismo, de la mano de Hitler. El comunismo surgió de Marx, luego de Lenin y luego de Stalin. Toda esta gente que he citado son aberrantes y odiosas en grado sumo. Se debería llamar a la gente de ultraderecha, neofascista o neonazis. Y la gente de ultraizquierda, neocomunistas. Porque todo lo ha borrado el tiempo. Hay gente que quiere la revolución. A mí me gusta la revolución silenciosa de las aulas y de los hospitales y de los juzgados. Pero hay periodistas que sueñan con destruir. Y también políticos que han destruido la convivencia pacífica de la gente con sus insultos y escraches y sus bocas como perros de presa. Les queda poco a esos políticos. Yo conocí a un idiota que no decía más que todos eran nazis. Eran nazis los que no le gustaban. Pero el nazi era él. Más bien un neonazi de ultraizquierda, que también los hay.

 Decía Marat, ese revolucionario francés, que el fracaso existe cuando uno deja de esforzarse. Así que voy a escribir para no dejar de esforzarme. Hay gente que siempre está a sus cosas. Deja las cosas de los demás en un margen que casi nunca pisan. Sin embargo, cuando les ocurre algo, enseguida llaman. Es de sabios no acudir a la llamada de estos egoístas. Mi hermano no piensa ni en egoístas, ni siquiera piensa en aquellos que le han ayudado o le puedan ayudar en un futuro. Mi hermano casi no piensa en nada que no sea su propia biografía, por eso escribe tantos diarios. Mi hermano se pasa la vida escribiendo de sus dolores, de sus angustias, de sus pastillas.

En la jaula de mi vida estoy metido. No habrá aires en los que volar. Me tengo que hacer un croquis de cómo salir. Antes de ayer, lunes, estuvimos a Las Matas, a un restaurante llamado Van Gogh. Antes de ir tomar algo a ese restaurante, estuve yo en la biblioteca de ese pueblo. Vi autores ya vencidos, como Belén Gopegui. Y leí por encima algunas novedades como Claudio Rodríguez, un peruano. Dicen que hay tantos libros publicados que es muy difícil vender muchas cantidades. Luego, ayer martes, estuvimos a Madrid, a hacer una gestión. Cené un bocata de calamares. Vine muy pensativo de Madrid, muy humillado de mí mismo. Tener un libro publicado no debe ser motivo de mucho orgullo, creo. Porque hay infinitos.