lunes, 27 de julio de 2026

 Fede el hijo puta es una persona que invita a café a los mendigos que están a la puerta del bar. Pero luego, se le pega a uno a ver si le invita. Uno no sabe muy bien de qué va Fede el hijo puta. Hasta que a uno le falta el respeto unas cuantas veces. A Fede el hijo puta le encanta que uno le invite a un café. Fede el hijo puta se ha vuelto muy egoísta y muy roñoso, más de lo que era. Fede el hijo puta presume de católico y de ir a misa pero no deja por eso de ser un hijo puta muy grande. Fede el hijo puta le enreda a uno conque quedamos en tal sitio, quedamos en no sé qué lugar para hacer el hijo puta con gran soltura. Pero todo el mundo se encuentra con la horma de su zapato. Hasta los muy hijos de puta.

 Me pasa con la gente que conozco, con los amigos, sean estos malos o buenos, cuando los pierdo. Me gustaría encontrarlos en la calle para mostrarles mi desprecio. Pero luego resulta que nunca los veo. No sé dónde se meten. Pero no dura mucho. Luego, me acostumbro a la soledad y a saludar a algunos que conozco de poco. Al Fede le vería para saludarle fríamente, con un gesto desaliñado de mi mano, como diciendo: vete a la mierda. Es absurdo: verlos simplemente para mostrarles mi desprecio. Si lo que realmente quiero es no verlos a esos hijos de puta. Hoy estaré solo en la gran vía. Me sentaré en un banco, echaré unos cigarrillos, no compraré el periódico y me vendré a casa a hacer de comer.

 El Fede me faltó al respeto unas cuantas veces. Me daba asco estar a su lado pero Paco decía que era buen amigo. Menudo mierdas está hecho el Fede. Ahora es más egoísta, si cabe, que cuando estuvimos una vez con él. Anda presumiendo de católico y es un roñas de mierda que no suelta un duro. Lo que me mató del todo es cuando le invité a una fanta y va el tío y dice que no he comprado patatas fritas. El muy mierdas. Ese tío va mal por la vida o a nosotros nos ha tomado por el pito del sereno. Con otra gente a lo mejor se porta de otra manera pero la verdad es que he acabado hasta la polla del Fede.

 Bebo agua. Es lo único que sé hacer: beber agua. Podría beber vodka, ginebra, güisqui, pero bebo agua. Así las heces se reblandecen y los intestinos se depuran. El hospital está cerca, a unos dos kilómetros tan solo. Si hubiera algún percance, se llegaría pronto. He metido unos platos y cubiertos en el lavavajillas y ahora está funcionando. Hace un ruido como de agua que corre. Mi hermano está con sus cosas. Siempre le pasa algo, algo inusual, algo propio y personal y único. Esta vez es que se ha hecho una herida en un talón por llevar unas zapatillas que le han hecho herida. Mi hermano es un poco gilipó. Mi hermano es el pupas. Le pasa de todo. La vida es como un muñeco travieso que se pierde por la casa y nadie lo encuentra. Parecen días de largo poder del sol, de mucha tirada de brillo y resplandor. Los libros están ahí. No estoy peor que un tío en una silla de ruedas o con una enfermedad dolorosa.

 Hay castigos duros y castigos blandos. Hay situaciones difíciles y hay situaciones no queridas. Hay ordenadores y hay palabras. La vida se sustenta con poco pero la imaginación exige más que un plato de comida. Los lunes son como islas de la semana que se instalan en mitad del cerebro. Los fuegos irán declinando pues ya llevan desde el jueves pasado luchando contra ellos. No veo al taxista en la parada. Debe de ser que madruga mucho y luego, se va a casa. No hay pajaritos cantarines en los álamos. No hay penas que ahogar en alcohol. Por no haber, no hay ni un paseo en coche hasta el pueblo de al lado. Ayer vi a mi padre. Estaba muy bien, muy tranquilo y no tenía los ojos enrojecidos, como otras veces. Charlamos una hora y pico y me vine a casa. Luego vi a mi hermana y a mi cuñado y charlamos también un rato. No se puede pedir más.

 Hay que ir a la compra. Falta un mes para que se acabe el verano. Las lecturas, en esta estación, no me han entretenido mucho, la verdad. No he hallado la concentración necesaria. Hoy preparo huevos con chorizo. Las patatas, las cebollas y los ajos se mueren de risa pues no guiso ni preparo platos de verano. Han dicho que pasarán unos días para poder controlar el incendio monstruoso. Yo me levanto pensando en lugares más o menos lejanos pero me da igual. Los lunes de los jubilados son así: tranquilos, insípidos, aburridos. Iré a la calle a ver mi soledad andando por aceras intranquilas. Se ha juntado Júpiter con el Sol. Eso me traerá suerte. Voy a beber agua.

domingo, 26 de julio de 2026

 En cuanto deje de escribir aquí, voy a ver las noticias un rato, un rato solo. Pues mucho rato me intranquiliza innecesariamente. Ayer vi un programa antiguo que se llama "No te rías que es peor" y contaron mogollón de chistes de los que memoricé unos pocos. Salieron esos hombres cuentachistes como el del ñogo, ñogo y otros más o menos famosos. La tele de antes tenía mucho de artesana, de humana, de cercanía al espectador. Ahora, los programas son espectaculares, con mucho artilugio y lucecitas. Pero no llegan. La vida es eso también: hay gente que vive llena de placeres que no la llenan. Desearían conocer a alguien cercano y sincero que no encuentran en su círculo de viajes, de andar dando gusto al cuerpo. La verdad es que creo que a lo que hay que dar gusto es al alma. Veo veo mamoneo.