Las trenzas de esa chica eran espectaculares. Tenía un bonito cuerpo. Era de un pueblo peruano llamado Chiclayo. La chica que iba con un niño también era muy guapa. Era de un pueblo llamado Tomelloso. En la plaza se daban cita muchas chicas guapas de todos los lados de España y de todos los lados de Suramérica. Pero yo las miraba y su cuerpo no me miraba. Las chicas eran recias y aceradas de carne, eran gentes atrevidas y con ganas de responder al amor que les lanzaban unos ojos jóvenes y ávidos. No eran mis ojos. Mis ojos ya miraban cansados de pastillas para la mente. Mis ojos ya no hacían más que resbalar por sus curvas de modo moderado y flojo.
EL PROFESOR
sábado, 25 de julio de 2026
No estoy peor que uno que delire y tenga alucinaciones como un enfermo mental pueda tenerlas. No estoy peor que uno que esté en silla de ruedas. No estoy peor que uno que dependa de sustancias ilegales que le quiten la tranquilidad. No estoy peor que alguien que no tenga para comer hoy. No estoy peor que alguien que sufra una depresión por perder un ser querido. No estoy peor que alguien que se ha divorciado y no pueda ver a sus hijos. No estoy peor que una mujer acosada por un exmarido celoso. Estoy mejor que cualquiera de esos casos pero no me conformo. No me puedo conformar en estos días tan monótonos y sin salsa vital. Pero ya digo, no estoy peor.
Ayer estaba yo sentado en un banco de la Gran Vía cuando un joven de barba me dijo: ¿Ismael? Yo contesté: sí. Tú debes de ser un alumno mío. Él contestó afirmativamente. De cuarto de la ESO en el "Leonardo Da Vinci". A mí me jubilaron, le dije. Y le pregunté: ¿qué tal te ha ido? Y él contestó: estudié ingeniería aeroespacial y estoy trabajando en Alemania. O sea, que estás bien asentado, le apostillé. Y luego nos separamos. No quería indagar más. No quería que ese chico joven y bien asenderado me tomara por un pesado cotilla. Bastante me había dicho. Resumió su vida prontamente. Eran chicos todos los de esa clase de Matrícula de Honor. Se podía esperar estos éxitos de ellos. Lo que comenté luego con mi hermano es que se forman en España estos talentos y luego se van. Perdemos, por lo tanto, cerebros privilegiados.
viernes, 24 de julio de 2026
A eso de las 14: 30, miro el televisor y me entero un poco: todo parece empezar en Almorox, pueblo de Toledo. Luego pasa a Villa del Prado. Y también hay un foco en San Martín de Valdeiglesias. Otro foco hay en Ávila, en un pueblo llamado Burgohondo. A eso de las 16:00 horas llegamos a la residencia de mi padre para llevarlo a una revisión de su audífono, en la Gran Vía de Majadahonda. Allí se aprecia una nube entre amarillenta y cenicienta. Volvemos a la residencia. Por la zona de El Pardillo también viene una nube cenicienta. Volvemos a casa. Según qué emisora oigas, así critican al gobierno. En la 1ª hay una serie. En la 2, parece que están haciendo política. En A3 sale una explicando el efecto del fuego. En Telemadrid ha salido el consejero de medioambiente diciendo básicamente que luchan para que no haya víctimas y que esperan a la noche para enfrentar el fuego pues el viento amainará. En la 6ª, había anuncios. Voy a volver a ver la televisión otra vez. He merendado y vuelto a ver la tele. Hablan de Fresnedillas, Navas del Rey y Chapinería, afectadas. Todos esperamos a que llegue la noche y se aplaque el viento. Lo último que he oído es que hay 52.000 personas afectadas. Creo que a mí se me ha levantado dolor de cabeza por el humillo que hay en el aire. Las emisoras del Estado parecen seguir su emisión normal. En 24 horas he visto un alcalde que ha alojado gente afectada de otro pueblo. En las otras emisoras, siguen sus habituales y aburridos temas.
El sol, a mediodía, sube a todo lo alto, es el cénit. Los seres humanos también tenemos un cénit en nuestras vidas y luego, vamos bajando, bajando a terrenos más llanos, a lugares más recónditos donde la memoria habita. Y recordamos nuestro cénit, nuestras conquistas más heroicas, nuestros hechos de más renombre. Pero todo da igual en una fecha concreta. Todo se arrumba con el tiempo. Como dijo un psicólogo de los que están de moda ahora, no está la cosa en llegar al éxito sino a gestionar el fracaso. Y así vamos, dando golpes contra la herradura más que contra el clavo. Y así vamos, retorciendo nuestra propia historia a ver si vemos en ella alguna acción honrada y valiosa.
Hoy voy a comer fuera. En un restaurante. De lo que me ofrezcan, elegiré. Son unos 14 pavos el plato. No está mal. Así me ahorro de hacer comida en casa, que todo se ensucia. La vida pasa lenta por la mañana. No hay novedad más que el maldito incendio. Pero mi hermano y yo haremos lo posible por vivir tranquilos, por vivir austeros. El mundo gira y gira y nunca se para, para bien o para mal. El mundo es así de caprichoso. La marca de dolor que produce la soledad también es la marca de tranquilidad anímica que produce la misma. La soledad está bien cuando todo alrededor es escombro. No dejaré de estar solo aunque me llame la atención una conversación con otros. ¿Para qué una conversación con otros? Todos van a un interés o a desdeñar al que desea compañía.
Se ha incendiado el sur de la comunidad de Madrid. Desde Villa del Prado a Aldea del Fresno y San Martín de Valdeiglesias. Se ha decretado emergencia nacional. Me parece haber oído 10.000 desplazados. Hoy es un día para olvidar. Hoy he dormido a duermevela un gran rato. Los acontecimientos estos del incendio marcarán los días posteriores. Porque Madrid es un área muy poblada. Porque el incendio es muy virulento. Los periódicos chillan, la gente se estremece. El dolor es muy grande. Bueno. La vida continuará de una manera u otra. Seguro que hay destinados allí muchos efectivos de bomberos y medios aéreos. Ojalá se pueda con el fuego todo lo antes posible.