Doy las gracias a mi sobrino Carlitos por llevarme al pueblo en semana santa porque así esa semana se rompió y no me comí el tarro. Con la gente que se va y yo siempre me quedo. Lo único que me esperaba en Majadahonda eran paseos a Las Rozas o un paseo en coche con mi hermano como mucho. El pueblo, además, estaba de fiesta y el arroz estuvo bueno. Lo habría pagado yo con mucho gusto pero no me enteré a quién había que pagar. El caso es que paseamos todos, me pareció buen rollo el que se llevaba y maté el sábado de manera excepcional. Se deben fomentar las ayudas en la familia y estar unos pendientes de otros pues así la unión es mayor. Gloria a las familias unidas y a la sensibilidad hacia los que sufren dentro de la familia. Y si algún día mi sobrino Carlitos o mi sobrina política necesitaran algo que yo pudiera hacer, no tienen más que decirlo.
EL PROFESOR
miércoles, 20 de mayo de 2026
En mi pueblo todos los eventos ocurren en la plaza o en el salón. Me refiero a eventos como un homenaje al gaitero del pueblo, una disco móvil por lo de los quintos o un mercadillo con cantantes, que eso es lo que hubo el sábado santo que fui yo. En el salón se celebran comuniones o bautizos o alguna fecha memorable en las familias. Yo celebré mis quintos dos veces. En el último encuentro, Paco y yo nos liamos a contar chistes y estuvimos más de una hora. Luego, yo, con esa borrachera de palabras casi no pude dormir. No me vienen bien los excesos, como puede ser un exceso hablar demasiado. Pero bueno. A ver si hay otro encuentro de los del 69 y cuento unos cuantos chistes más.
Hablando de avaricia, es avaricioso tentarse el bolsillo para no sacar nada de él. Pero bueno. No voy a hablar de tacaños y avariciosos. Esta semana santa se rompió el sábado santo que fui al pueblo y allí vi mucha gente. Yo tenía una idea de que alguna persona del pueblo estaba enfadada conmigo por circunstancias que han ido pasando. Pero no. Ismael, mi tocayo, me habló en términos muy amables. Mariano Lozano me saludó muy efusivamente. No debe de haber envidias sobre mí, sino que me aprecian en algo. La vida va pasando y cada uno de nosotros aceptamos nuestra suerte, mala o buena, y la suerte de los demás, que a veces, es desconocida. La gente no se hace mala sangre porque a mí me den una pensión sino que lo entienden al cabo de un tiempo largo.
El tema de este fin de semana ha sido la casa del pueblo, edificada en un lateral de la plaza. Hay otra casa en el pueblo que se ha quedado a medias de construir. Esta última casa parece que no concita más interés que la casa de siempre del pueblo. Estuvimos hablando con mi padre en la residencia precisamente de la casa del pueblo. A Paco no le gusta conducir, cada vez menos. Y, si queremos ir en autobús, hay que coger tres. Bueno. Dice mi padre que desea que Paco y yo nos quedemos con la casa. Otra opción es compartirla con mi sobrino. Unos días van ellos y otros, vamos nosotros. Como los de la Garabás. No sé si esa solución es buena. No sé nada más de la casa del pueblo. No debo obsesionarme con esa casa. Será lo que Dios quiera.
Oí una charla en Youtube de ese que habla de libros. Habló de que actualmente estamos absorbidos por el móvil. Todo el mundo va pegado a ese aparato siguiendo grupos de wasap, lo de tik tok, lo de instagram y muchas cosas más que surgen en el móvil. La verdad es que una persona debería conformarse con concentrarse en el trabajo simplemente. La vida es cansina ya desde por la mañana para estar haciendo caso a miles de estímulos breves, el scrol ese de los demonios. El de Youtube decía que es muy difícil concentrarse una persona en la lectura de un libro después de todos esos estímulos que recibe en el móvil.
Tengo que comprar aceite pero en el Hipercor, que hay oferta. Luego, tengo que comprar una coliflor y jamón york y pan bimbo porque, después de la coliflor, haré sándwiches mixtos con huevo. Todo avanza, todo cambia. Cuando hay un elemento que se queda en silencio o hay una persona que se queda en fuera de juego, el juicio de las cosas cambia. En lingüística esto se llama algo así como cambio de estructura. Es cuando un elemento muta y hace cambiar a los demás elementos. Yo tengo ideas obsesivas que, si no me las aclaran, se hacen más grandes y peligrosas para mi mente. No estuvo mal ayer. Hablamos y algo se aclaró. La vida son conversaciones. Cada vez estoy más convencido de que la vida son coloquios, diálogos, conversaciones.
martes, 19 de mayo de 2026
El ramaje de los dulces sauces, el césped ameno, los perros que ladran, la vida que no se sujeta, el espíritu burlón de la mañana que surge, el aperitivo de un día que va a ir tranquilo y sedoso y lleno de ventura. Las plazas de los pueblos, muy tranquilas, van llamando a los vecinos a que disfruten del sol. Una vitamina que sale gratis, un accidente diario, un disco lleno de luz y ánimo para vivir. Una estrella que expande la luz, que llena de azul el cielo, que habita nuestros corazones, que crea las cosas porque las alumbra. El día merece que seamos felices. El día de hoy puede ser la confirmación de la primavera verde y llena de flores que lucen sus colores gracias a la luz de Manolo, de Lorenzo, de nuestro querido astro.