jueves, 30 de abril de 2026

 Empieza el puente para muchos. Y muchos cogerán el coche y alguno, en un bache de la carretera, sufrirá un accidente. Porque las carreteras están igual de mal que los trenes. No hay mantenimiento. Pero para los corruptos sí ha habido "mantenimiento", a base de señoritas divertidas y lujos a mogollón. Esto es España, donde los ladrones están en el gobierno, no en otro lugar. Desde los tiempos de Godoy hasta ahora, en los gobiernos no ha habido más que ladrones. Gente con pocos escrúpulos y sí mucha ambición que ha trepado como por una enredadera a lo más alto del ladronicio gubernamental. Así es España. No sé qué será Alemania ni cómo trata esta nación a los ladrones pero aquí, en España, parece que con mucha condescendencia, demasiada condescendencia.

La cuestión es ir echando cosas a la olla: una cabeza de ajo picada, una cebolla, también picada; un pimiento verde, unas zanahorias, unos tomates pelados. Y luego, en último término, la carne troceada. Se echa después un chorro de vino blanco y a cocer. Eso es lo que tengo que hacer en toda la mañana. He leído que la ministra de sanidad lleva un alto tren de vida. El que mucho corre pronto para, dice el refrán. Supongo que irá a los restaurantes más caros, se habrá comprado un coche fantástico y veraneará en sitios exclusivos que ni tú ni yo ni sabemos el nombre. Pero, ya digo: ostentar y vivir a tope tiene un límite.


miércoles, 29 de abril de 2026

 Hoy llueve. Hoy se ha apartado la claridad del sol por un tiempo. Hoy he quedado con un amigo esta tarde. Las solemnidad del astro rey ha cedido el paso a las nubes oscuras. No voy a ir de paseo. Mañana jueves es como un viernes ya que la gente se coge el puente. Las gotas de lluvia ponen un color tranquilo a la mañana. La mañana se logra con buena voluntad que en el fondo, tenemos todos. Los píos de los pájaros son alegres, ven en la lluvia un aliado, un frescor que cae, un alivio al cielo blanco y perverso. Los días van pasando, alguien me ha robado el mes de abril, dichoso verso que se queda en la sesera. Los pocos que no vamos a ningún sitio andamos por las calles, compramos chocolate con almendras, paseamos nuestra impotencia por la ciudad.

 Volvamos a un tema que me gusta: nosotros, los ciudadanos de a pie en este siglo XXI, vivimos mejor que cualquier rey del siglo XIX. Comemos alimentos sanos, cuidados, exentos de toxinas y de bichos. Tenemos un cuarto de baño con el que nos deshacemos de todas nuestras inmundicias digestivas. Tenemos agua corriente. Los primeros trabajos del Canal de Isabel II para que las casas tuvieran agua corriente data de aproximadamente, 1850. Pero fue mucho más tarde cuando se consiguió tal hazaña. Tenemos televisión, ordenador, radio para estar informados. La alfabetización de la población es del cien por cien. Los reyes de entonces no estaban ni un mínimo informados de lo que estamos ahora los ciudadanos, que, con encender cualquier dispositivo, sabemos lo que ha pasado en Irán u otros sitios lejanos, lejanísimos para aquellos reyes. En fin, somos reyes de un mundo democrático y con muchas comodidades que no tenían entonces. También hay inconvenientes: comedura de coco, intento de dirigir a las masas a una ideología o pensamiento, el uso inadecuado de las redes sociales, etcétera.

 Tiene Góngora un soneto muy elogioso a la ciudad de Córdoba. En Córdoba, que yo sepa, está construido el puente romano sobre el Guadalquivir. Me parece que en Córdoba nació Séneca, el gran filósofo al que Nerón obligó a tomar la cicuta. Tiene Lope otro soneto dedicado a la noche y en él dice que la noche es habitadora de celebros huecos, quimerista y loca. Tiene Quevedo algunos sonetos sobre la vida, sobre la existencia. Y en uno de ellos dice que "vivir es caminar breve jornada". Y aquel soneto de Garcilaso que empieza "Cuando me paro a contemplar mi estado", que es un canto al amor encadenado a la voluntad de la enamorada. Los sonetos van diciendo algunas verdades. Los sonetos recordados lo son por la importancia de lo que dicen, aunque el soneto suele ser poesía culta, difícil, de compleja elaboración y resultado.

 Hace mucho tiempo que no escribo sobre literatura, sobre historia de la literatura. Voy a hablar de Lope de Vega. Lope de Vega es el creador del mito de Fuente Ovejuna. ¿Quién lo hizo? Fuente Ovejuna, todos a una. Me parece que Fuente Ovejuna está en Cáceres o Badajoz y el caso fue el abuso que perpetró un militar contra una moza de ese pueblo. Luego, Lope tiene, del mismo tema, "Peribáñez o el comendador de Ocaña" y "El mejor alcalde, el rey". Son temas en los que actúa, precisamente, el rey, que imparte justicia contra los comendadores que se sobrepasan con la población. Luego, Lope tiene un obra dramática muy poética en "El caballero de Olmedo", sobre el destino trágico. Lope tuvo cinco mujeres, que le sirvieron de inspiración en dramas y poesías. Yo me leí "El perro del hortelano" pero me resultó aburrida. También tiene Lope dramas de honor, de capa y espada, de enredo pero no me sé los títulos. Y es que a mí ese jaleo de los celos y de matar a los adúlteros no me gusta.

martes, 28 de abril de 2026

 Lo malo de querer hablar de tu libro, es que el que tienes al lado, también  quiera hablar de su libro. Entonces se crea un pitote difícil de solucionar. También es necesario que hables de tu libro con gente que entienda de literatura, de autoayuda, de creación de personajes, de giros en el guion, etcétera. Como hables ante gente lega en la materia, tu discursito sobre tu libro no llegará muy lejos. El libro que has escrito te ha supuesto muchas tardes ante el ordenador escribiendo. Es lógico que quieras hablar de algo que tanto te ha costado crear. Pero hay que tener cierto nivel en tu audiencia. Si no, la charla sobre tu obra no llega ni a comentario suelto. Yo te aviso desde mi posición de observador de la realidad: el 90 % con quien te juntas no ha escrito nada en su vida. Ni una triste carta al novio. Así que tu conversación sobre tu libro está llamada a fracasar desde ya. Luego no digas que no te avisé.