Esta claridad del día me asusta y me acompleja. El cambio de hora me pilló mal. Son horas de no saber qué hacer. Tengo una historia que escribir pero nunca la escribo. La luz avasalla un poco mi voluntad. La luz da color verde a los árboles. Pero hace demasiado calor, no puedo con él. A lo mejor salgo con mi amiga y mato la mañana. El domingo está sobrio como los animales, como las peñas de las montañas, como un pájaro que no vuela. A veces lloro sin querer. Es el sino del ser humano: cumplir años. Mientras haya de comer no va mal la cosa. Una mujer tiró a su recién nacido al río a que se le comieran los peces. Un limpiabotas ha dado todos sus ahorros a un punto que vive del sable. La vida es así de cruda.
EL PROFESOR
domingo, 19 de abril de 2026
sábado, 18 de abril de 2026
Estos días de atrás tenía yo la autoestima muy baja y me creía inferior a lo que yo soy en realidad. También, eso que llaman la cultura del cuidado me afectaba. Cuando veía a ancianos o niños chicos sentía una especie de estrés en mi conciencia. La tensión que representa cuidar de un anciano lo he vivido yo en los tres últimos meses del año anterior. Mi hermano ha sufrido un brote en su enfermedad por eso mismo, por el estrés de haber cuidado de nuestro padre. No toleraré que Paco vuelva a hacer de chófer ni de acompañante de mi padre ya más. Le afecta y le conduce a una crisis. Hay que prevenir antes que curar. Y se pasa muy mal cuando tengo que estar pendiente de mi hermano con la crisis mental.
Tengo que comprar para mi padre una cámara de fotos de esas que llaman polaroid, de esas que sale la foto en papel al instante. Es un capricho que él tiene para fotografiar la casa del pueblo, según me ha dicho. El día 25, día de su cumpleaños, habrá comilona en Segovia. El quiere llevar en el bolsillo de su pantalón esa fotografía. Hay una tienda de fotografía en Majadahonda, así que ahora iré y la compraré si la tienen. La vida se va pasando. Ayer preguntaba yo a Paco si creía en la resurrección y Paco dijo que sí, que creía en ella porque hay evidencias físicas. Luego habló Paco de misterios como la sábana santa y otras cosas. Yo también creo que esta vida no es la única que existe. Ya otros pensaron lo mismo hace tiempo. Lo que pasa es que hoy en día hay mucho descreimiento. La gente piensa que la religión es un invento de los curas y que, además, todos son pederastas.
La nervadura de mi cerebro, mis neuronas, a veces se rebotan como pelotas de goma que estuvieran dando vueltas por mi conciencia. Y lo paso mal. Es sinuoso mi cerebro. Unas veces alegre y otras, triste. Es mi enfermedad. Un día, mi novia me compró un libro titulado "Bipolar", de una señora que la padecía, la bipolaridad. Y esa señora era un desastre. Yo no llego al desastre en mi vida, parece que controlo bastante pero cuando estoy triste, me hundo y no quiero hacer nada. Suelo tumbarme en la cama y que pasen los minutos. Suelo rumiar mi tristeza y darme al tenebrismo. Suelo parar y pensar en las cosas negativas a ver si se van de una vez. A veces se pasa mal con estas enfermedades del alma y hay que aguantar. Como decía una señora de la asociación: la mejor pastilla es la aguantinina.
No deja de ser un enigma para mí el tipo este. Se rodeó de corruptos y no le ha salpicado ni una gota. Su mujer y su hermano, perece ser que también aprovechados corruptos, no le hacen temblar. Es un tipo, ya te digo, muy misterioso. Que se está haciendo muy popular en las redes, que es odiado por muchos. Que toma medidas sobre la marcha, que su gobierno no tiene apoyos y aún sigue y sigue. Todo el gobierno gira sobre él, que es "el puto amo". Disfruta de todo lo que conlleva el poder, le gusta el poder. Anda como muy chulo, tiene unos andares entre pasota y chulo de barrio. Pero, ya te digo, este tío es un enigma envuelto en un laberinto.
viernes, 17 de abril de 2026
La parsimonia o lentitud de las once de la mañana. La última maldición del día al amanecer de la semana. Los últimos gritos que se oyen en el metro. Gritos callados, gritos del corazón herido. Quizás el viernes venga a suturar esa herida, la herida dolorosa del maldito madrugón. La vida avanza con y sin gritos. La guerra, los tiranos y los jetas hacen que la existencia sea bastante más dura. Aclárate, dolor de vivir, dime qué hay que hacer para pasar este monte de infeliz trasiego. Los currelas no son políticos. Los currelas no son la casta. Hasta que la vida trascienda a la propia vida, seguiremos atados a la vida.
Tengo un loro que no habla, una tristeza enamorada y un coche que no anda. Todos me dicen qué te pasa y yo no sé qué contestar. No sé si me pasa que no hablo con nadie. No sé si me pasa que me siento solo. No sé si hay una circunvalación tonta en mi cerebro que me tiene así, cansado de la vida. Todos se critican unos a otros como si fuera la cosa más importante que hubiera que hacer. Nadie colabora con nadie. Yo me levantado tarde. La vida que hay no me deja reír. Los últimos días de mi vida los he pasado viendo pasar las horas. Los libros ya no me entretienen, son amigos aburridos. El destartalado estado de mi alma no me deja reír. Yo, solo, triste, cansado de los días que pasan, admito que mi mente está en otro lado de la vida.