He oído en internet a unos guitarristas de rock muy afamados. Contaban historias de cantantes (singers) que andaban errantes por el mundo hechos unos zorros. Lo del cantante vagabundo también tiene que ver con el escritor sin fama literaria. El escritor sin fama literaria tiene que poner el doble de esfuerzo en lo que escribe. Simplemente, para creer que vale por sí mismo. El escritor sin fama literaria tiene unas cartas muy antiguas de gente con la que se escribió. La tinta de esas cartas ya es vieja, ya está desgastada. El escritor anónimo, sin premios, sin hipocresía, crea unos escritos muy buenos, muy atentos a la literatura de verdad. Los mundos de unos pocos llenan la luz de muchos. Pero el verdadero arte está escondido en cientos de anónimos artistas que luchan por el verso como titanes.
EL PROFESOR
domingo, 5 de julio de 2026
Se dice mucho ahora: es brutal, es espectacular. O, este evento está levantando mucha expectación. La gente quiere novedades en sus tristes vidas. El verano, en ese aspecto, da esas novedades. El verano es como una liberación en forma de mes pagado por la empresa. El verano es coger una mochila e irte a recorrer España o el extranjero. Según el dinero de que disponga el vacacionista, así comerá en destino y así se lo pasará. Las familias son protagonistas de las vacaciones. Se va toda la familia. Al norte, al sur, al oeste o al este, España regala la emoción de las olas al moverse, por eso somos una península: rodeada de mar por todas partes menos una. La gente huye de su escenario de invierno. La gente quiere morir de amor a un pueblo como Santa Pola, que se llena estos días de un gentío apabullante, de un tropel de gente que equivoca la vida, de una masa veraniega que come, caga y mea.
La última vez que Paco y yo fuimos de vacaciones, a mí me dio la manía, que es lo contrario a la depresión. Yo decía y hacía cosas raras, le di una semana de andar de cabeza. Entonces, es lógico que Paco no quiera ir de viaje a ninguna parte. Pero cuatro días los pasa uno de cualquier manera. O los dos. Yo quiero embarcar a Paco en un viaje. Lo hablaremos. Tiene que ser un viaje de pocos días. La enfermedad que tenemos nos impide muchas cosas. Por ejemplo, Paco no puede estar yendo y viniendo con el coche porque le crea estrés y del estrés pasa a un brote psicótico. Paco necesita estabilidad y eso pasa por no estresarse. Al hospital, en taxi.
Decía un amigo mío al que llamaban "torero" de apodo, que el dinero era de derechas. El dinero es importante. Tener mucho hace que quieras gastarlo, que no te importe. Si no tienes dinero, estás todo el día pensando en, precisamente, el dinero. Y llamas hijo puta al que lo tiene. Por eso, el hijo del chiste quiere ser de mayor, hijo puta. No tengo yo dinero suficiente para alzar las campanas al vuelo. Por ejemplo: yo no puedo contratar a un chófer que me lleve a la playa. Es mucho dinero. Yo no puedo comer en un restaurante fino porque no es mi lugar. Es mucho dinero y no se corresponde por la clase social que tengo. No puedo comprarme un BMW. Es mucho dinero y me quedaría casi a cero en la cuenta. Hay muchos ejemplos de que yo no puedo gastar mi dinero alegremente. Me tomo algo en el Rodilla sin agobios, nada más.
Como Paco tiene el rollo de los dientes pues no podemos hacer planes. Si no, yo quisiera que Paco y yo nos fuéramos a un sitio de playa. Voy a ver si este verano lo consigo. Iríamos a un agencia de viajes y allí, supongo que nos pondrían las cosas fáciles para eso, para viajar. Y luego, ya pegados el chapuzón, nos vendríamos a casa otra vez pero más satisfechos de la vida, por lo menos, yo. Ayer llamó un sobrino y no sé muy bien qué hablamos pero sirvió la conversación para romper un poco la monotonía y eso es bueno. A la monotonía hay que matarla, no hay que tener piedad de ella, es un enemigo a batir y al enemigo, ni agua. Da lo mismo ser de derechas que de izquierdas pero no da lo mismo tener dinero que no tenerlo.
La monotonía. Es ir a por el periódico un día domingo como hoy. Es dormir bien y desear no levantarte de la cama para no vivir. Es hacer como que eres tú pero no eres tú. Es que te coman las horas por dentro. Parece que vas y no sabes a lo que vas. Es como si las diez de la mañana fueran las 7 de la tarde. Lo mismo da. La telarañas del día comienzan a extenderse rápidamente y te atrapan y esperas a la araña y la araña no viene. Es ir por la calle. Simplemente, ir por la calle. Es un abundamiento de ti mismo que quiere salir del círculo. Es el círculo mismo en una esfera redonda, redonda que nunca se acaba. Es caminar lo andado y vivir lo ya vivido un montón de veces.
La monotonía. Es eso de despertarte por la mañana y no ver horizonte alguno al que tender. Es ver por la mañana el mismo dibujo del día apabullante por su similitud con los días de atrás. Es levantarte y mear pensando que ese día en que estás meando nada más levantarte no traerá ninguna novedad a tu vida. Es la asquerosidad de ti mismo en el mismo lugar de siempre a la misma hora y con las mismas pretensiones de vida que tuviste otros días repetidos como la meada del despertar. Es eso que te pasa una y otra vez. Ayer llamó un sobrino que me dijo que estaba trabajando. Charlamos un rato de homosexuales de izquierdas, de un mecánico despistado y de no sé qué más. La monotonía es eso que no permite que seas feliz, que hace que seas el muñeco tonto de un día igual. Que hace morirse los días a pie de la taza del wáter.