sábado, 15 de agosto de 2026

Estéticamente, estos blogs que hago últimamente, no son muy allá. Pero yo sigo escribiendo como una tarabilla. Habrá un lector que diga: qué cosas raras hace y dice este del blog. ¿Y tú, lector? ¿No haces cosas raras y dices o callas cosas raras incluso delictivas a los ojos de los demás? No hay que juzgar y no seremos juzgados. Yo creo que me ataño mucho a la razón después de haber superado pruebas duras en mi trabajo y con mi hermano. Y esos que se toman un poco la vida a broma: ni sufren en el trabajo ni viven cosas duras de llevar, esos son los que quizás me juzgan. Pero que no se duerman en los laureles esos que viven bien: todo se puede torcer de un día para otro, como yo he comprobado muchas veces.

 No pasarán. No pasarán los días en la playa. No pasarán los días con los amigos de antes. No pasarán los dulces caminares por el camino arbolado. No pasarán ya los días de un café deprisa y corriendo porque hay que comprar cremas en la farmacia. Yo deseaba contar algo a los familiares pero me lo impidió un vendaval. Les iba a contar que Paco y yo no somos normales sino que tenemos una enfermedad. Y para ya de contar pues era eso básicamente lo que les iba a decir. Y que Paco ya no puede ser el taxista de la familia nunca más. Y que tenemos que dormir mucho, más que una persona normal, que por eso tomamos pastillas de noche. Y que el sol sale para todos pero unos pueden y otros, no.

El signo menos es que tienes que pagar. Pero no pagamos. El tiempo de los signos es el signo de los tiempos. Hay muchos signos equívocos en este mundo maldito. La gente que no va de vacaciones tiene un signo en la frente: o no tiene dinero o tiene dificultades de otro tipo. Ni siquiera hemos ido 4 días a Alicante, que era un destino fácil de hacer pues no había que madrugar. A las tres de la tarde había un autobús que nos llevaba. Y un montón de hoteles y hostales cerca de la playa. Pero no hay que desanimarse. Otra vez será. Los veranos son aquellas épocas en que se estira el tiempo como una goma, como un gallinero de muchas gallinas, como el pene de un enamorado a la vista de la enamorada. Qué dolor de días que claudicaban a las diez y media de la noche.

 Hoy, en Móstoles, ha amanecido igual que en Caños de Meca o Coín. Lo que pasa es que la historia o la historia con mayúscula pasa más por esos pueblos costeros que por ese barrio de Madrid. Me consta que en esos pueblos costeros hay muchos abogados (porque yo los llamaba y me decían que estaban allí), muchos médicos y enfermeros, muchos financieros, muchos profesores universitarios, etcétera. Todos estaban allí menos yo, como la canción de Sabina. Pero da igual. Pues una divina neutralidad anímica, una dejación del sentimiento me rodea el alma como si fuera el rebozado de una merluza. Y no siento nada más que hambre a la hora de comer y sueño a la hora de dormir. Y paseo ya con mi soledad domeñada en un puño, con los pasos lentos del que no tiene prisa, con el agujero en el pecho del que rehúye de amigos falsos y tóxicos.

viernes, 14 de agosto de 2026

 Hoy está nublado. Es una delicia la temperatura que hace, de unos 25 grados. Estoy leyendo un libro que se basa en contar las vidas de las monjas del siglo XVII en toda Europa y luego, aplicar los avatares que sufrieron o gustaron esas monjas en este siglo XXI. Yo no tengo ganas de nada, me quedaría en casa toda la mañana. Pero he de salir. Tengo que ver gente, tengo que hablar algo con alguien. Si no, me dan los siete males. Siempre hay con quién charlar un rato o ratillo. Hoy tengo que comprar los euro millones. Los euro millones, a lo mejor es la solución a mis problemas. ¿Qué problemas? No lo sé.

 El dolor de la vida está ahí. Si alguien comete un error, otros lo pagan. Y luego hay que andar de cabeza para subsanar ese error de ese estúpido que se ha cruzado en tu vida. Vi cómo se levantaba de la mesa un operario cuando miré dentro. Eso puede ser una señal de que están al tanto del error pero puede ser una impresión mía. Hemos estado tranquilos estos días a pesar del error. El error es rectificable a tope, es muy sencillo dar marcha atrás. Lo resolveremos pronto. La vida, ya digo, está sometida a grandes estupideces que hace la gente y no rectifica porque es idiota. Pero todo saldrá a la luz.

 Me dice hoy Paco que ya no conduce más, que ya está cansado del coche. Que iremos en servicio público de transportes. Bueno. Otro rollo más para apuntar en los rollos de Paco. En una novela que estoy leyendo, unos jóvenes se llaman a sí mismos "los del rollo". Y es que son jipis que le dan al porro e incluso a la heroína. La protagonista se va a Génova con un italiano llamado Valerio. Pero en Génova no se adapta bien al ambiente pijo (pues los jipis ya sabemos que procedían de un ambiente burgués). Y le da esta protagonista llamada Nela a la heroína para poder aguantar en el ambiente hostil. No la he leído del todo pero ya se sabe que la heroína es muy peligrosa.