domingo, 12 de julio de 2026

 Hoy he dormido mal. No sé qué habrá pasado que he dormido en duermevela. Estoy cansado. Ayer hablamos con Fede. Fui a ver el cine de verano. Me pasé de mi hora de dormir. Entre la noche me he despertado varias veces. Dormir bien es importante para mi enfermedad. Hoy hay que bajar por las escaleras un sofá del piso de mi padre. Vendrán mis sobrinos. Me llamará mi hermana para despojar al piso de todo enser. No sé si será difícil hacerlo. Iré a ayudar pero estoy como cansado y un poco nervioso. Pasaré la mañana y me echaré una siesta a ver si me espabilo. Tengo que freír pollo que compré ayer.

sábado, 11 de julio de 2026

 Lo que yo veo no lo ve nadie. Veo un sol y la brisa. Veo vecinos extraños. Veo casi el fondo del vaso vacío. Me precio de observador y veo al funcionario y al psiquiatra y al alcohólico de la cara arrugada. Amortizo con mi mirada la sed de vivir. Voy con mis ojos por delante, voy observando la pobre vida de unos que no saben ni leer ni escribir. Los analfabetos no existen pero sí existen los que ni leen ni escriben. El 90% de los españoles no escriben. Ni un pobre diario escriben. Ni un cuento de final feliz para leérselo a su hijo. Los padres no inventan cuentos para sus hijos. Así nos va.

 ¿Te gustaría hablar de libros? Solo de libros. No de mí ni de ti. Solo de libros leídos por ti o por mí. Y así pasar una hora. Yo soy filólogo, ¿y tú? Los libros, las novelas, hacen desarrollar un instinto de supervivencia grande. Queremos ser como los protagonistas de esos escritos con final feliz, enamorados, orgullosos de ser quién somos, deseosos de paz y  prosperidad. Pero está la televisión, que nos enseña a odiar, como quiere el gobierno. Y están esos parlantes obsesivos con la idea de que somos tontos, cada vez más tontos. PS y el one son el presidente de gobierno. zp ha caído en la trampa del oro. Ya queda poco para que todo caiga por su propio peso.

 Solo hablo de libros. No de mi persona. No de llantos ni de quejas. Los libros salvan de la inmediatez del presente. Háblame de tus libros, yo te hablaré de los míos, de los que he leído yo. Ya he cocido unos huevos y me tengo que duchar. Eso es todo por hoy. Ya he dicho que corre abundante brisa. No hay ola de calor. Terrorismo climático, ¿qué será? Vivan los mundos de Sánchez. A mi lado derecho reposan los libros de poesía que no leo. No tengo paciencia ni concentración para leerlos. Esperaremos a que haga frío, mucho frío para leerlos. La ciencia fabrica de todo un poco, desde aparatos para el frío hasta medicinas para la soledad. Es lo que hay, soledad y pena distribuidas a partes casi iguales.

 Llora un niño chico. Desde la ventana lo oigo. Tendré que aceptar al amigo porque no pide. Tendré que aceptar la monotonía del día porque no hay otra monotonía disponible. Esto de escribir me cansa ya un poco, me llena la cabeza de palabras inasibles y confusas. ¿Te gustaría hablar de libros? ¿Es buena persona aquel que lee libros? Lee algún libro en las horas muertas de la mañana o de la tarde. Te sentará bien. Al menos, los personajes son como un espejo tuyo. Las vidas de los demás importan cada vez menos, son como pañuelos de papel. ¿Quién no ha visto un papel en el suelo lleno de mocos? Ya digo que la vida vale cada vez menos. La vida se esconde, la vida no fluye con otras vidas, la vida es superficial e individual como un pañuelo de papel.

 El verano por un oído me entra y por otro me sale. Corre abundante brisa. Resulta que ahora hay terrorismo climático. ¿Será terrorismo climático negar el cambio climático? No se sabe. Primero se inventa el término y luego ya veremos cómo se aplica. Los programas de la televisión pública han perdido el pudor informativo. Viejas glorias de El País y la Ser dominan la información a favor del gobierno. Nunca la televisión pública fue tan sectaria. En fin. Los dobleces del día me afectan por igual en el cuerpo y en el alma. Los asuntos de mi corazón no se arreglan con calor ni con cera de las iglesias. Ya estamos todos, pero sobran los idiotas del horror.

viernes, 10 de julio de 2026

 Me queda media hora para ir a comer. He leído un poco de un libro que me gusta. Los días se apañan para atraparme, para no dar un respiro a tanta igualdad. Yo invocaría a la igualdad de los días y no a la igualdad de hombres y mujeres para que rigiera mi vida. La igualdad de mis días hacen que tenga que disponer de toda mi inteligencia para pasar el rato. El año pasado me leí "Pasaje a la India", novela muy bella, muy dura. Y también "La chica del tren", muy bonita, muy salvaje. Temo por mi facilidad para caer en el desánimo, inventándome horas que me sobran pero lo daré todo por pasar un verano limpio de quejas y de errores. El verano es una charla en un banco con un maestro. El verano es largar a mansalva de este abominable gobierno.