Decía un filósofo de la antigüedad que no merece la pena sufrir en esta vida para colmar deseos que nunca llegarán a colmarse pues la vida del hombre no es digna de los deseos que esta vida pretende o crea. Uno quiere ir al mar y hacerse marinero. Una estupidez. Uno quiere casarse con Obdulia, la de Mariano el Tariro. Y es otra estupidez. Yo deseo la playa. La deseo porque hace mucho que no voy a ella. Es una estupidez. Ese filósofo murió enamorado de Telesfora la de Milene. Y era una estupidez. Todo lo que voy escribiendo es absurdo pero es que esto ha salido así, qué le vamos a hacer. Entiendo tus cuitas, profesor de matemáticas, estás rodeado de problemas. O los resuelves o acabas como una cabra.
EL PROFESOR
sábado, 18 de julio de 2026
Leo poesías de los poetas del 50 que quisieron hacerse famosos precisamente con sus poesías. Luego bebo abundante agua (unos 3 vasos de agua del grifo). El agua disuelve la sangre, limpia el epitelio de los pulmones, filtra los riñones de impurezas. Decía una vez Claudio Rodríguez que era un alto jornal salir a la calle y no notar la impureza de la vida. Decía una vez Caballero Bonald que el espejo nos muestra nuestra vida en un instante feroz. Decía Carlos Barral que los indicios de una vida tranquila pasa por hacer memoria de los acontecimientos pasados. Han abierto otra vez el bar latino de la esquina. Suena bachata, suena cumbia, suena la voz de los hijos del sur de América. El día ofrece horas. Horas que se llenan o no.
Este era un hombre que allá por 1837, hacía portes con su caballo. Esta vez, le tocaba llevar la talla de un santo desde un pueblo pequeño a otro más grande. Como le dijeron que había bandidos en el trayecto, este hombre empezó su cabalgadura a las 3 de la tarde de un mes de julio con un termómetro que mercaba 43 grados. No se encontró con ningún bandido y a eso de las 10 de la noche, estaba frente a la iglesia donde un cura recibió la estatua del santo. Este hombre luego fue al ayuntamiento donde le indicaron que, en el otro pueblo, había un enfermo que necesitaba un médico. Y llevó al médico, que era ciego, a ver al enfermo. Y el médico ciego concluyó que el enfermo debía ir a un hospital. Y este hombre y su caballo llevaron al enfermo a ese hospital. Después, ese hombre llevó una carta de amor de una enfermera a un soldado que estaba en el frente. Y luego llevó a un muerto en batalla a su familia. Y luego, más tarde, este hombre llevó su alma al cielo sin parar de cabalgar.
jueves, 16 de julio de 2026
Lo que más odia Dios es a un soberbio. Porque hubo ángeles soberbios que quisieron quitarle de su poder. Luego, esos ángeles insurrectos se convirtieron en diablos. Luzbel, Satanás y otros más. No dudes de que en la vida te encontrarás con soberbios que piden y exigen lo que no tienes. Y, como son soberbios, cuando Dios haga ver que son soberbios, no te pedirán perdón. No pedirán perdón por eso, porque son soberbios. Pero quizás Dios los castigue. Los castigue haciéndoles ver que han insultado a las nubes y al sol. Tú vete escribiendo y así sacarás por el hilo, el ovillo. Y te enfrentarás al soberbio de algún modo. O sea, racionalizando el castigo que te está infligiendo ese puto soberbio. Escribe y notarás un descanso. Notarás que tú no has merecido ese trato del soberbio. Escribe y te consolarás. Escribe y retratarás al soberbio y a sus actos. Dios le derribará de algún modo. Porque ya he dicho que a Dios no le gustan los soberbios.
Si hay alguien en este mundo que te saca de tus casillas, a lo mejor no sería malo que llevaras un diario o que escribieras lo que te hace esa persona. Solo como una consolación o un desahogo. Me acuerdo de que yo escribía dos o tres cuadernos de poesías para hacerme entender lo que me estaba pasando. Y no estaba mal, me sentía un poco mejor después de escribirlas. No tenían que rimar ni nada pero volcaba mi furia en esas creaciones ad hoc. Luego, lo mejor es confiar en el tiempo. El tiempo pone las cosas en su sitio. Si esa persona te ha jodido o te está jodiendo no puede estar todo el tiempo haciéndolo. La cosa acabará pero tú no olvidarás lo que te hizo. Porque la justicia, al final, actuará. Y es cuando tú te darás cuenta de que esa persona te hizo un mal innecesario. Y no pedirá perdón porque es mala persona. Lo ha sido contigo. Ya digo: escribe. Escribe y mata tu furia escribiendo.
En Lisboa sobre la mar, barcas novas mandé labrar. En Lisboa cruzamos mi exnovia y yo el puente sobre el Tajo para ir a la playa. Yo venía de sufrir a mi hermana. Mi exnovia empezó a coger celos de mi hermano. Mis males no tenían fin. Duró poco o mucho luego nuestra relación pero acabó. La gente se piensa que un enfermo mental da problemas. A mí, los que me dieron problemas fueron mi hermana y mi exnovia que están como cabras. Las personas no diagnosticadas son las peores. Están locas y no lo saben. Nadie se lo ha dicho eso, que están locas. Yo, por mi parte, me considero un tipo ordenado, inteligente y con los pies en el suelo. A poca gente he dado problemas. He solucionado los míos como he podido. No debo nada a nadie. Hay gente que me debe excusas que nunca han proferido por su boca. El mundo está lleno de locos. Peligrosos locos sin diagnóstico.