"Misericordia", así se llamaba la obra que yo expuse torpemente en la encerrona cuando hice la sexta oposición de mi vida a profesor de secundaria. Antes de entrar en el aula de la encerrona, Mari Luz se despidió de mí. Yo, de Mari Luz no estuve suficientemente enamorado como para ir a Aranjuez y pasar un día con ella. Hubo misericordia en la evaluación y aprobé. No recuerdo en qué barrio hice esa oposición que sería, a la postre, fundamental para mi vida. Quizás lo más importante que he hecho en mi vida. Y a día de hoy, lo más importante que tengo que hacer es evitar otro brote psicótico de mi hermano. A ver si lo consigo.
EL PROFESOR
lunes, 14 de septiembre de 2026
La ciudad le había sido hostil desde primera hora de la mañana, cuando tuvo que aguantar una advertencia del inspector jefe: como esto no esté mañana por la mañana, piense usted que le abriremos un expediente. Luego se cruzó con ese hombre que conoció en las clases de cerámica y, al ir a decirle hola, le dijo: tengo que ir a por tabaco. Habrase visto tal grosería. Luego vio una mujer muy guapa por la calle que le dijo: no me mire tanto el culo. Y encima había pisado una mierda de perro. El futuro se estaba volviendo muy oscuro. Hasta que fue a mear al bar de los sándwiches. Y había una música envolvente que le acarició por dentro. Y un frescor que despedían las baldosas azul clarito. Y se sentó en la taza y le vino una mierda muy aliviadora. Y ya estuvo toda la santa mañana allí sentado, oyendo jazz de los negros de Missouri. Allí sentado como si estuviera muerto, como si estuviera desterrado de la ciudad, como si su vida solo cupiera ya en ese cuarto de baño, como si la paz le hubiera venido a visitar en forma de agua corriente.
Parece que los niños tienen que aprender a no interrumpir conversaciones, a estar sentados, a decir las cosas sin chillar, a respetar a sus mayores y otros tantos etcéteras que son de cajón en una familia más o menos normal. Yo tuve que lidiar con ese tipo de niños que se creían que el aula era un centro recreativo. En familia, no es que sean los reyes de la casa, es que son los tiranos de loa padres. Todo lo piden por imposición: quiero esto y lo quiero ahora. Si les dicen que esperen a comer, enseguida meten la mano en la comida. Si les dicen que no chillen, chillan más. Menudo manojo de petimetres se están criando así en este mundo. No tendrán tolerancia al fracaso porque todos sus caprichos son colmados al instante. A lo mejor, estos niños son un peligro para la sociedad futura, no solo para las familias.
Qué bien me supo el cigarrillo allí sentado en el banco mientras el tapiz de césped regado con agua reciclada nos daba su frescor. Vinieron dos niños con bicicletas. En un momento dado, el padre les dijo a los dos: venid para acá. No tardaron ni un segundo en dar la vuelta y dirigirse donde estaba el progenitor. Me llamó la atención esa autoridad, ese ejercicio de obediencia de los niños. Como todos los días los padres tengan que estar a la rebatiña con sus hijos por simplemente obedecer una orden, se buscan la ruina familiar, se buscan no estar a gusto con sus hijos que, de alguna manera, se burlan de ellos, de los padres. Tú deja hacer, que ya ellos harán por ti. Lo viví de profesor: o mandas o te toman por el pito del sereno.
domingo, 13 de septiembre de 2026
Estoy pensando en el punto kilométrico en el que empieza la primera curva del puerto de Galapagar en dirección El Escorial. Y mientras, me fumo un cigarrillo. Hay que ver cómo suben algunos ese puerto. Andan a las carreras y una mínima distracción, como hay tantas ahora, las llevan a besar el accidente. No sabe uno dónde la suerte se tuerce para mal. No sabe uno dónde está esa combinación de desidia y descontrol que lleva a la debacle personal. Pero no nos pongamos funestos. Hoy es un día para pasarlo bien charlando con unos y con otros, sin interés alguno por el dinero o el lujo, esas cosas que a otros les quita el sueño. Sueñan algunos con la suite del Ritz algunas veces o muchas. Y ese sueño les quita el otro sueño de pobres.
Me tengo que afeitar. Hoy voy a ver a mi padre. Las lunas se conforman con ser espejos del sol. Había un astronauta que iba a aterrizar en el sol. Y le preguntaron cómo lo iba a hacer y el astronauta dijo que iría de noche. ¿Sabes qué es lo mejor de estar contigo? No. No lo sé. Dímelo. No, dímelo tú porque yo tampoco lo sé. Cuando las relaciones amorosas se van disolviendo como un azucarillo en un café muy caliente, los mendas piensan: ¿qué estoy haciendo con esta compañía tan infértil? ¿Por qué sigo estando al lado de esta persona que ya me harta? Hay que ser muy iguales en el pensamiento para poder estar juntas dos personas. Iguales o complementarias. Que la una necesite de la otra y la desee cerca.
La noche del viernes al sábado me desperté a las 5 de la madrugada. Y ya no pude dormir más. Y estuve todo el día de ayer somnoliento y morboso. Por la tarde no oí el telediario ni vi la película. Me tumbé pero no dormí. Luego, a media tarde, se me ocurrió una cosa peregrina: que en las fiestas iba a haber disturbios con la policía. Se me metió eso en la chola. Pero no ha sido tal. Espero que la gente disfrutara de la música y los cacharros de feria. Dimos un paseo muy melancólico por la carretera de la estación, a sentarnos en unos bancos a fumar un cigarro. Yo estaba muy cansado. Hoy me he despertado muy bien. He dormido las horas necesarias.