jueves, 17 de septiembre de 2026

 Siento un poco de ansiedad o angustia nada más levantarme. Espero que se me pase. Somos como unos números con los que un dios inexperto y despistado juega a las matemáticas. Unas matemáticas que hacen sentir a uno una cosa muy pobre, muy oscilante en esta vida, demasiado prescindible. Eso somos en esta vida pasajera y gris. Cada vez en el mundo, parece que contamos menos. Nos quejamos y escribimos o decimos que somos flojos, dubitativos, torpes en esta existencia nuestra. Somos muchísimos, somos una masa informe que compra y disfruta de la carne y de la verdura. Nos acosan con noticias inquietantes. Pero no damos respuesta buena. O nos ansiamos o nos ponemos nerviosos. Y los dirigentes saben que somos así y nos dominan en muchos aspectos de nuestra vida.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

 Estos cambios bruscos de temperatura afectan al carácter. El que gasta, gasta más y el que quiere ser el más rico del cementerio, va mirando al suelo a ver si ve un céntimo que meterse en el bolsillo. Luego están los de yo invito y tú pagas. Y luego están los que echan pocos ingredientes en la paella. Y luego están los que huelen a moho, que solo hablan de sí mismos, no saben conversar. El moho los corroe el cerebro de modo que si tú hablas de cine, ellos hablan de la vecina. Y así todo. Hay mucha sequedad en el ambiente, hay mucho rastrojo seco y amarillo. Y luego está este aire que hace bajar la temperatura muchos grados para que el cerebelo de un cretino se imponga. La duda sobre el ser humano nace de estos cambios atmosféricos repentinos. No digas que has ido a Venus en un barco.

 Es de muy mala educación hacer luz de gas a una persona. Son gentes, estas de la luz de gas, que no han estudiado nada, que no han leído, que no saben siquiera qué es hacer luz de gas. Pero lo hacen y se ponen a hablar de los vecinos, de la iglesia, de dinero. Y al que hacen luz de gas se cansa, se fuma un par de cigarrillos y se larga. Porque esta gente no sabe comportarse con los demás. A lo mejor se creen un poco el ombliguito del mundo, un ombliguito muy pequeño pues no dan mucho de sí, un ombliguito muy remirado y muy orgulloso de ser ombliguito pero nada más. El tránsito de la vida les arrojará a los placeres estúpidos y al gasto. Pero nunca abrirán un libro para saber que hacían luz de gas a una persona.

 "Esto es un atentado contra nuestras fronteras. Me voy de vacaciones." Cojonudo. Dice sz que a mucha gente se le ha hecho larga su legislatura. Pero si es que ha habido de todo. La culpa, al final, es de los jueces que van en contra del psoe, del gobierno y de todo el mundo de izquierdas de este país. Los jueces son fachas. Nadie sale a la calle con el letrero de corruptos. Prestige. Nunca mais. Incendios, nadie se queja. Accidentes. Nadie se queja abiertamente. Mentiras por doquier. Nadie se queja. Nos estamos acostumbrando a que un gobierno saque a relucir sus historias ficticias para tapar escándalos y crisis. A ver al gobierno que venga si se le perdona una mentira.

Cuando estuvimos en Gijón dimos muchas vueltas por el paseo marítimo. Nos hartamos del paseo marítimo. Lo más curioso que vi yo en Gijón fue un círculo grande de sardinas dando vueltas sobre sí mismo. Eran las sardinas como nosotros: venga dar vueltas. Los bares de Gijón son apestosos. En cada bar había una vitrina con un bollo rancio y asqueroso. Yo leía los periódicos locales y en ellos siempre salía una reyerta nocturna saldada con un muerto o un herido. Gijón a mí no me gustó. Me bañé en la playa solo una tarde porque Paco no quería exponerse a las olas y a la arena. El hotel en el que estábamos era de gente estirada y trajeada y nosotros dábamos un toque vulgar, con chanclas y sin corbata. Vaya rollo Gijón. Fuimos a Oviedo. Fuimos a Avilés. Tus cabellos dorados parecen el sol.


martes, 15 de septiembre de 2026

 Alrededor de mi casa, siempre suenan ruidos. Esta mañana es una motosierra que quizás esté podando. A lo largo de la jornada suenan sirenas, suenan pitos de coches, suenan voces de gente, suena el agua de la piscina. Y así. En la plaza de mi pueblo, no suena nada. Me la imagino así: un silencio, una quietud inmensa. Un cuadrado que hace el ayuntamiento y cuatro casas que no despiden ni un sonido, ni el más leve sonido. El silencio es fundamental para los seres humanos. Los seres humanos aman el silencio. Nos hacemos en el silencio cuando pensamos. Nos gusta el silencio porque parece que las ideas surgen en él, las grandes ideas, la emoción más bonita. Se daría dinero por el silencio.

 Vengo de la cocina de beber agua. Beber agua es fundamental. Quizás también sea fundamental tener un piso a pie de playa, quizás un piso doce desde donde ver el mar de lejos. Quizás también sea fundamental tener buena salud mental, no ser un psicópata sin empatía, no ser un esquizofrénico o padecer un trastorno bipolar. Hay lo que se llama psicópatas integrados; o sea, enfermos de la mente que no se notan en la sociedad pero cometen delitos como los demás delincuentes porque no les importa nada los demás. Los demás son solo una excusa para ellos, para triunfar en la vida a costa de ellos, robando y quizás matando si hace falta. Los psicópatas miran pero no ven, dicen pero no hacen. No mueven un músculo por los demás y además, abusan de ellos.