Parece hoy un día tranquilo pero el zumbar de las abejas ya señala una fuente de miel en las flores que han salido ya en el sur. La naturaleza no descansa. La menor oportunidad de crecimiento es aprovechada. Los ancianos, queridos de Dios, pasan los días yendo a la compra o leyendo revistas en las residencias. Los maleantes que se drogan en el parque urbano se juntan, dan voces, se ríen y Dios no los quiere así. Así que Dios manda a la policía a registrarlos, a mandarlos a algún sitio donde se puedan reciclar humanamente. Los jóvenes están en el instituto aprendiendo de qué modo se puede dividir el Quijote en partes lógicas o están aprendiendo binomios matemáticos complejos o están aprendiendo cómo se reciclan los plásticos. Otros jóvenes no bachilleres ya trabajan y ganan bien de dinero pero no hay vivienda para ellos así que votan a la ultraderecha. Despertarse hoy día no es un opción perezosa. Hay que aprender todo el día. Hay que saber por dónde van los tiros de la actualidad.
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