Fui a ver a padre a la residencia ayer. La conversación que tuve con él me alivió mucho. Luego, Paco y yo anduvimos por la Gran Vía. Se me quitó la obsesión del brote psicótico. Ayer también vi a Laura, la de Tú decides, y hablamos según paseamos por la Gran Vía. Me gustó el domingo, estuvo muy bien. Pasearé por la Gran Vía pues es la manera de charlar con algún conocido. La Gran Vía mide 700 metros, así que puede sustituir a un paseo a Las Rozas si la ando varias veces. Hoy he dormido muy largamente, hasta las 10:30. Lo necesitaba porque la noche anterior estuvo muy agitada. Paco sigue durmiendo y son ya las 11:15. La vida sigue su curso excepcional para unos y rutinaria para otros. La vida manda, es la que manda y no la conocemos excepto cuando la vivimos.
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