Ayer vi a mi padre, al abuelo, como digo cuando hablo con mis sobrinos. Está muy delgado, demasiado delgado y encima, no le da por comer. Se salta el desayuno y la merienda a veces. Estuvimos toda la tarde con él mi hermano y yo. El miércoles vamos a verle otra vez. El pobre dice mucho eso de "tengo ya 96 años, qué puedo esperar". Pero yo creo que le volverán las ganas de comer y engordará un poco al menos. Está en una residencia pública, creo del ayuntamiento. Tiene biblioteca, barra de bar y muchos salones y jardinillos. A mí me gustó esta residencia, muchísimo más que la anterior. En la anterior, no había nada. Ni bar, ni biblioteca, ni salones ni nada.
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