No voy a hablar de la mañana ni de las farolas ni de las aceras. Voy a hablar de un burro. Un burro que habita un prado cercado en el llamado "prao grande" de mi pueblo. Este burro pasta tranquilamente, va rasgando la hierba con su dentadura enorme y de vez en cuando, pega alguna coz al aire de la sierra. Este burro tiene todas las esencias de mi pueblo metidas en cuerpo de acero, como el burro Platero, como el burro Platero. Un día le pasearon por el pueblo para recrear un portal de Belén. Y el burro se portó bien, estuvo muy teatral y apacible. Este burro se llama "Machotero" y ha caído muy bien entre la gente del pueblo. Sus rebuznos se oyen más allá de las escuelas y de la plaza, hacia donde empieza el camino de la ermita del santo. San Antonio oye sus rebuznos y trata de buscarle una novia. El burro "Machotero" no bebe más que agua, menos mal.
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