viernes, 6 de marzo de 2026

 Ya está escrito el último relato que me ocupó algunas tardes. Ya está encuadernado. Me han salido 58 páginas. Ahora tengo que escribir otro. Este otro relato haré que pase en Madrid, en Moncloa y aledaños. Y espero que mi prosa sea más descriptiva, más demorada. Debo centrarme más en destalles que en la narración de los hechos. Siempre me han gustado los escritores que se fijan en el cristal del vaso mientras tiene lugar un diálogo. Los que saben describir la atmósfera de una mañana en el despacho del inspector de turno. Los que saben describir una falda, una corbata y le dan el significado apropiado a esa falda o esa corbata. Yo, como escritor, no me fijo en absoluto en los detalles pero debo aprender a fijarme. Así, la narración es más sutil, delicada y lenta.

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