Estoy indefenso ante el cumplimiento de años que es irreversible. Pero eso nos pasa a todos. Lo malo es estar indefenso ante la inmovilidad de mi cuerpo. No me refiero a que mi cuerpo esté prostrado sin poder moverse. Es que mi cuerpo ocupa los mismos lugares todo el tiempo. Mi cuerpo es tonto localmente hablando. No conocen mis ojos otro paisaje que el de parques urbanos, supermercados y calles archiconocidas. En mi casa he experimentado dolor por falta de salud de mi hermano. En mi casa he sabido que la vida es una mierda. Pero debo dar gracias a Dios porque mi cuerpo se mueve, anda sin impedimentos, se traslada de un sitio a otro. Hay gente que no puede decir eso.
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