Si pierdo 400 euros, pierdo dinero. Si pierdo tiempo, pierdo un rato de mi vida pero si pierdo la tranquilidad, pierdo la paz en mi interior. El prólogo de "La Celestina" dice que en la calle todo es guerra, cristales rotos, aceras hostiles. Por la ciudad ya corre el aire de manera abundante. La distancia entre los viandantes es llamativa, descorazonadora y triste. La gente que habita las aceras anda lejos, anda torpe porque no ha aprovechado la oferta turística a tiempo. Luego vienen las noticias que dicen lo que ha ganado Málaga con el turismo. Ha ganado, probablemente, un cinco por ciento más que el año anterior. Han visitado Málaga un millón de gentes. La vida se refugia en una tienda de ropa o en un bar vacío y oloroso a vino. Yo ando por la ciudad y no veo a nadie ni nadie me ve a mí.
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