Hay muchos pensadores comunistas que, como vieron que la dictadura del proletariado no tuvo lugar, explicaron que el comunismo era otra cosa. Los comunistas llevan el comunismo como una religión lleno de dogmas como la solidaridad entre los trabajadores, le fe en una utopía que vendrá en la que ya existirá de algún modo el triunfo obrero. Pero lo que manda en el mundo es el capitalismo y el consumo de cosas innecesarias. Cosas innecesarias que los comunistas compran para hacer el caldo gordo al capitalismo. Los comunistas son ilusos, viven de una ilusión en el futuro que no existirá, que ya no tendrá lugar en ningún modo. Pues, ¿existe la solidaridad entre los obreros? El 1 de mayo, todos los obreros están en la playa y no en manifestaciones que reviven recuerdos. Y el comunismo, desde luego, se puede reducir a la gilipollez de todos, todas y todes.
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