domingo, 15 de marzo de 2026

 Ese tonillo de supremacía, eso de que estoy ocupada los domingos, ese molesto tinte en su voz que quería decir que ella tenía mucho que hacer. Así que llamé y le dije que no quedábamos. Que no nos convenía tanto impedimento de las cosas, tanta dificultad para vernos. Que si tenía tantas cosas que hacer, que las hiciera pero que no contara con nosotros para estar rogando una hora de las mañanas del domingo. Y entonces, volví a ver a esos que se juntaban en la plaza a charlar. Y siempre estaban para contar alguna cosilla de las que pasan en la ciudad. Y deje de ir con esta tonta del bote que no hacía más que crear restricciones a nuestra amistad y ponerlo todo difícil, muy difícil.

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