El mediodía a mi alrededor sonríe. Pacta con el cielo azul un día tranquilo. Es cuando el sol arriba a la matinal hora. Es cuando, dulce como un melocotón, el sol brilla más que en todo el día. Es inalcanzable la dicha por demasiada. Es un árbol que trepa unos milímetros de crecimiento sutil. Es lo que todos deseamos: un sosegado himno que cantan las estrellas que no vemos. El día avanzará deseoso, rutilante, medianero con el entusiasmo. El modo de felicidad de hoy es moverse tranquilamente entre las luces de la tarde, entre los ángulos de la luz que sabe a esplendor de una hierba que crece a golpes de sol y agua.
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