Inician sus cortejos los pájaros. Parece que el mundo está hecho de paja. Nos tenemos que someter a las circunstancias, las circunstancias del presente y del futuro. No cabe evadirse. No cabe coger la general y llegar al sur y hacer allí una vida nueva entre las montañas interiores de una provincia olvidada. Comería miel de las abejas y langostas. Creo que el día no se extenderá a mis pies para que lo pise con pasos puros y deseantes. Todo será igual que fue. Todo se atará con la misma cuerda en un paquete irrisorio, pertinaz, abúlico. Es la ley del que no tiene suficiente dinero ni voluntad para cambiar de hábitos, de luz esquiva, de mañanas a la intemperie de lo repetido. Un día, otro día y así hasta la eternidad del aburrimiento. Qué poco cuesta ser infeliz.
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