El hombre escribe en su ordenador. Es un hombre que ha acabado una carrera de humanidades hace ya algún tiempo. Es un hombre que desea organizar su pensamiento en una novela. Va a verter en una novela todas sus ansias, preocupaciones, dolores de su alma, torceduras de su voluntad. El barrio está tranquilo. Es hora de escribir unos cuantos folios. Empieza así su historia: Era abril y el barrio parecía recibir ese mes con la autenticidad de lo modesto y lo humilde. Por las esquinas, pasaba un airecillo triste, como todas las tristezas que había en el barrio. Un hombre iba a por el pan. Y luego sigue el escritor dale que dale escribiendo del barrio. Un barrio pobre, un barrio que no consta en la historia, un barrio de gente como el propio escritor que un día se licenció con mucho esfuerzo de una carrera de humanidades.
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