lunes, 30 de marzo de 2026

 El vergel que hay en mi casa no está hecho de plantas exóticas ni de peces de colores. El vergel de mi casa está hecho de palabras. Libros que me esperan a la tarde y estos escritos que escribo por la mañana. Letras y letras y renglones torcidos y renglones en línea acaban apareciendo ante mis ojos de lector ávido de cosas y acontecimientos. Me voy a duchar. Son las once y media. La mañana está diciendo su triunfo, su doloroso placer de subir el sol a lo alto. La gente trabaja, la gente apoya un  pie en la pared y rezuma dolor y rezuma aguante. Pronto vendrá la vacación y la gente descansará. Se lo merece. Se merece descanso y una torrija. Mientras, en mi casa todo va despacio, nadie se mueve del sitio, nadie apuesta a la carretera un desplazamiento mínimo.

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