El malditismo que tiene la enfermedad mental la hace difícil de aceptar por los demás. La gente huye del loco, le mira mal, con recelo y con temor. La locura está mal vista, no se comprende bien. La locura te deja tirado con tus pensamientos negativos, con tu dureza existencial, con tu tánatos particular. Yo tengo en mi vida más de tánatos que de eros. Yo voy bajando una cuesta ya. Yo ya he apurado todo el amor que me ha podido dar la vida y ahora tiendo a la muerte más que al amor. El dolor de la vida solo la combato escribiendo o pensando bien de algunas cosas que veo todavía con ojos inocentes en mi vida, pero son cada vez menos cosas las que veo bien. Yo estoy perdido en la vida ya. Yo ya voy buscando la salida de este gris laberinto. Yo ya no amo a nadie. Más bien temo a a mi hermano, por ejemplo, a que tenga otro brote y le tenga que aguantar.
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