sábado, 28 de marzo de 2026

Ya he bebido agua. El agua que bebo me llena de una emoción leve pero dichosa y agradable. Me siento, cuando bebo agua, atado a una naturaleza bonita y gratificante. Luego, fumo un cigarrillo y me lleno de humo los pulmones pero quizás, más protegido el epitelio, más relajado el temor a sufrir un cáncer. El agua ordinario que sale del grifo me sitúa en un amor a las telúricas fuerzas de la naturaleza, me sitúan en una manera fácil de servir a mi cuerpo y a mi alma pues el agua abrevada es una forma de rendir culto a una fuerza sutil que tiene el mundo y los acuíferos y los canales que hace el hombre para que el líquido elemento entre en nuestro cuerpo purificándolo. El agua es sencilla pero también es muy fuerte su efecto en el cuerpo.

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