martes, 3 de marzo de 2026

 No soy yo aquel que decía prosas profanas. Yo ya señalo mi alma con un hierro candente. Yo espero que todo vuelva y no para bien. Corto mi trozo de pan y el pan está pendiente de que se pueda comer. Salgo por las tardes a dar un paseo y no dejo de pensar en el mal que me castiga cuando quiere. Las noches van marcando ese destino de otras noches amargas. Se repite el mal en mi casa, dura la triste cordura que se lastima contra las paredes de la habitación. No duerme la enfermedad ni un minuto. Está siempre conmigo y con mi hermano. La incoherencia, el delirio apunta otra vez al futuro desairado de la noche.

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