sábado, 11 de julio de 2026

 Lo que yo veo no lo ve nadie. Veo un sol y la brisa. Veo vecinos extraños. Veo casi el fondo del vaso vacío. Me precio de observador y veo al funcionario y al psiquiatra y al alcohólico de la cara arrugada. Amortizo con mi mirada la sed de vivir. Voy con mis ojos por delante, voy observando la pobre vida de unos que no saben ni leer ni escribir. Los analfabetos no existen pero sí existen los que ni leen ni escriben. El 90% de los españoles no escriben. Ni un pobre diario escriben. Ni un cuento de final feliz para leérselo a su hijo. Los padres no inventan cuentos para sus hijos. Así nos va.

 ¿Te gustaría hablar de libros? Solo de libros. No de mí ni de ti. Solo de libros leídos por ti o por mí. Y así pasar una hora. Yo soy filólogo, ¿y tú? Los libros, las novelas, hacen desarrollar un instinto de supervivencia grande. Queremos ser como los protagonistas de esos escritos con final feliz, enamorados, orgullosos de ser quién somos, deseosos de paz y  prosperidad. Pero está la televisión, que nos enseña a odiar, como quiere el gobierno. Y están esos parlantes obsesivos con la idea de que somos tontos, cada vez más tontos. PS y el one son el presidente de gobierno. zp ha caído en la trampa del oro. Ya queda poco para que todo caiga por su propio peso.

 Solo hablo de libros. No de mi persona. No de llantos ni de quejas. Los libros salvan de la inmediatez del presente. Háblame de tus libros, yo te hablaré de los míos, de los que he leído yo. Ya he cocido unos huevos y me tengo que duchar. Eso es todo por hoy. Ya he dicho que corre abundante brisa. No hay ola de calor. Terrorismo climático, ¿qué será? Vivan los mundos de Sánchez. A mi lado derecho reposan los libros de poesía que no leo. No tengo paciencia ni concentración para leerlos. Esperaremos a que haga frío, mucho frío para leerlos. La ciencia fabrica de todo un poco, desde aparatos para el frío hasta medicinas para la soledad. Es lo que hay, soledad y pena distribuidas a partes casi iguales.

 Llora un niño chico. Desde la ventana lo oigo. Tendré que aceptar al amigo porque no pide. Tendré que aceptar la monotonía del día porque no hay otra monotonía disponible. Esto de escribir me cansa ya un poco, me llena la cabeza de palabras inasibles y confusas. ¿Te gustaría hablar de libros? ¿Es buena persona aquel que lee libros? Lee algún libro en las horas muertas de la mañana o de la tarde. Te sentará bien. Al menos, los personajes son como un espejo tuyo. Las vidas de los demás importan cada vez menos, son como pañuelos de papel. ¿Quién no ha visto un papel en el suelo lleno de mocos? Ya digo que la vida vale cada vez menos. La vida se esconde, la vida no fluye con otras vidas, la vida es superficial e individual como un pañuelo de papel.

 El verano por un oído me entra y por otro me sale. Corre abundante brisa. Resulta que ahora hay terrorismo climático. ¿Será terrorismo climático negar el cambio climático? No se sabe. Primero se inventa el término y luego ya veremos cómo se aplica. Los programas de la televisión pública han perdido el pudor informativo. Viejas glorias de El País y la Ser dominan la información a favor del gobierno. Nunca la televisión pública fue tan sectaria. En fin. Los dobleces del día me afectan por igual en el cuerpo y en el alma. Los asuntos de mi corazón no se arreglan con calor ni con cera de las iglesias. Ya estamos todos, pero sobran los idiotas del horror.

viernes, 10 de julio de 2026

 Me queda media hora para ir a comer. He leído un poco de un libro que me gusta. Los días se apañan para atraparme, para no dar un respiro a tanta igualdad. Yo invocaría a la igualdad de los días y no a la igualdad de hombres y mujeres para que rigiera mi vida. La igualdad de mis días hacen que tenga que disponer de toda mi inteligencia para pasar el rato. El año pasado me leí "Pasaje a la India", novela muy bella, muy dura. Y también "La chica del tren", muy bonita, muy salvaje. Temo por mi facilidad para caer en el desánimo, inventándome horas que me sobran pero lo daré todo por pasar un verano limpio de quejas y de errores. El verano es una charla en un banco con un maestro. El verano es largar a mansalva de este abominable gobierno.

"España es un concepto discutido y discutible". Eso dijo zp siendo él el presidente de, precisamente, España. De ese concepto vinieron todos los males a España. zp fue un gobernante sectario y malhadado que quiso arrinconar al pp. zp fue un muy mal gobernante que creó la división en España que ahora se está acentuando. Pero zp se ha enriquecido de mala manera, se ha postrado ante el becerro de oro. Y eso tiene consecuencias. zp tendrá juicios. zp ya no será el mismo después de que se compruebe que es corrupto. La democracia está arrinconando a zp y a su amigo sz. El psoe es un cubo lleno de mierda. El psoe ha robado, ha chantajeado, ha hecho la vida imposible a mucha gente. Los jueces de antes, que juzgaron al pp, ahora están juzgando al psoe. Y los hipócritas socialistas dicen ahora que estos jueces no valen, que persiguen objetivos políticos. No, querido tertuliano socialista: los jueces de ahora persiguen las malas artes de tu puto partido.

 Lo malo del verano es que se conforma de días informes, desusados, solo sacudidos por un partido de fútbol o una vista a Moncloa. La verdad es que cuando voy a Madrid me siento mejor persona, dispuesto a aceptar al otro, aunque el otro sea muy distinto a mí y no esté en las coordenadas vitales mías. sz debería dimitir. Él es el one, él es el eje de toda la corrupción. Ya ha maltratado la constitución de manera elocuente. Ya ha practicado el robo y el chantaje y el tráfico de influencias. ¿Por qué no se aparta? Huele como una oveja enferma todo su gobierno. No soy de unos ni de otros pero sí veo la podredumbre del gobierno. Ojalá sz se vaya.

Había un señor o señora que no tenía dónde dormir esa noche. Había pasado ese señor o señora por mil circunstancias desagradables y caóticas y muy tristes de ser vividas. Hasta que se encontró en la calle. En medio de la calle, exactamente. El gobierno no se sentía aludido ante esta tesitura de este señor/señora. Había, sí, oenegés que daban un bocadillo y un poco de café por las noches a estos señores o señoras que se quedaban al cielo raso, a la intemperie, al lado oscuro de la vida. Sería culpa de los impuestos, del machismo reinante, de los trans o de los trons, pero este señor/señora no entendían en ese momento de su vida de nada de estas cosas gubernativas. Y durmió en la acera, en la triste acera que yo tanto invoco en este blog.

  Ya parece que la fiebre de la playa ha desaparecido. No creo que vaya a Alicante. El que viaja se expone a mil inconvenientes y uno solo puede cometer muchos errores. Ha estado bien estar centrado en preparativos, en buscar el modo de ir, de dormir allí, etcétera. Pero no voy. Lo dejaré para cuando Paco esté mejor y quiera ir conmigo. Paco se estresó cuando tuvo que hacer de taxista y así le fue. Ojalá ya no tenga Paco que estar de aquí para allá y así no le dé el estrés y así no le dé el brote psicótico. Para eso están los taxis. La vida es un tonto devenir de ideas, deseos y máscaras.

jueves, 9 de julio de 2026

 Me imagino una riada de hostales en Alicante, todos muy pegados a la playa. Me imagino entonces también una riada de restaurantes, todos en calles cercanas a esos hostales. Quizás todos ellos, hostales y bares, sean modestos. Lo más seguro es que no luzcan mucho lujo ambos negocios sino que sirvan para pasar la noche y llenar el buche. Y no creo que Alicante sea muy lujoso, sino de gentes afanadas en el euro, afanadas en sacar rendimiento de uno como yo, que va a pasar unos días a bañarse, simplemente a bañarse. Porque ya estaba bien eso de "perdido en playas insomnes de dudosa luz y realidad".

 Me percato de que no hago comidas este verano. Ni siquiera tengo que planear nada con respecto a eso, a guisar o a preparar ni unas tristes monchetas en ensalada. El último gesto culinario que tuve fue cortar medio melón y echar encima lonchas de jamón. A veces, he comido un bocadillo y ya está. Todo ha surgido así por las idas y venidas de mi hermano al dentista. Mi hermano venía que no podía comer, así que solo comía yo. Este modo de operar se ha consolidado y apenas he cocinado nada este verano. Mi hermano se ha preparado lo suyo y yo lo mío. Y así, no he pisado la cocina a mediodía.

 Para mi enfermedad mental, yo tomo una sustancia, una sal que no está naturalmente en el cuerpo humano. Y mi psiquiatra tiene que controlar su presencia en sangre. Esa sustancia o sal es litio. Es curiosa la historia de esta sal en la historia de la enfermedad mental. Se usaba para fijar la urea en sangre de los enfermos terminales. Pero se dieron cuenta de que, cuando la aplicaban a estos enfermos, su depresión se atenuaba. Y de ahí se aplicó a los enfermos psiquiátricos como un estabilizador de ánimo y un potente antipsicótico. Pese a su antigüedad, es un medicamento de primera línea en psiquiatría, aunque ni los mismos psiquiatras saben cómo funciona. El litio. Una sal. Un medicamento eficaz. Que hay que medir. Por eso yo he ido hoy a hacerme un análisis de sangre y casi me mareo esperando en extracciones del Puerta de Hierro. Me mareaba oyendo los números sin que saliera el mío. Y cuando ya decidí largarme, sonó mi número: IMH270. Me ha sacado la sangre una adusta enfermera y adiós al ayuno. Casi me piro. Casi no lo logro. Pero lo logré. El litio, el zyprexa, la olanzapina. Lo que me permite vivir y me destruye los órganos. Lo que me ata a la cordura y lo que me va destruyendo el hígado. Las malditas pastillas que tengo que tener al lado. En fin.

miércoles, 8 de julio de 2026

 Haber estado haciendo gestiones para ir a Alicante ya me vale como tareas destinadas a un fin concreto. Con eso casi me valdría. Pero hay que llevarlo a efecto. Saldría un domingo a eso de las 15 horas. El hostal ya estaría elegido. Y luego, nada más llegar, iría a la playa. Tantas playas imploradas aquí en este blog se volvería una playa concreta, una playa que me llenaría la piel de agua de mar. Una playa ya hecha, no imaginada. Una playa única y perfecta en su diseño para mi disfrute. Hay que ir a Alicante. No me queda otra.

 Me resulta extraño pensar en la misma cosa todo el rato. Pero es que es importante para mí. Debería serenarme y verlo todo como una cosa normal que hace mucha gente. Gente que no tiene amigos de fiar. Gente que está sola y necesita un alivio de toda la matraca esta de levantarse y volverse a acostar sin novedad frente a sus ojos. Es natural que uno quiera huir, salvarse como puede de esta artimaña cotidiana que nos urden los días. Yo estoy venga pensar cómo hacerlo y así, me entretengo y sueño con un destino feliz. es cuestión de cronometría. Es cuestión de hacerlo, de atreverse a hacerlo.

 Como todo se disuelva en agua de borrajas, me daría pena. Total. El destino elegido es modesto y sencillo de llevar a cabo. Quizás saldría un domingo. Los domingos son de tráfico tranquilo. Es todo una novedad pero no tanto pues yo ya fui en autobús a algún sitio hace algún tiempo. Tengo que darme ánimos y hacerlo. El domingo pasaría rápido en el trayecto y en la llegada. Los días pasarán también muy rápido y casi ni me enteraré de haber estado de vacaciones. Desconexión es la palabra clave. A ver cómo me lo monto. A ver qué distancias me separan de la monotonía. A ver si todo se cumple de una vez.

 Me vengo abajo en cuanto lo de viajar. Pero tengo que viajar. Lo veo como un hito de este verano. Lo pienso mucho. Lo visualizo y no veo el problema. Pero luego lo pienso mucho, demasiado. Hoy he dormido bien. Muy bien. Ya es miércoles. Corre brisa. La oportunidad de alejarme es tentadora. Alejarme física y mentalmente de Majadahonda. O lo hago o no lo hago pero pensarlo ya me da ánimos algunas veces. Hay que hacer previsiones. Todo yo solo. Todas las gestiones las haré yo solo. De lunes a jueves. O de viernes  a lunes. No sé. No sé nada más que marcaría un antes y un después.

martes, 7 de julio de 2026

Todo está en los libros, decía una canción en la televisión a eso de media tarde. Pero no todo está en los libros. Viajar no está en los libros. Viajar está en un autobús o en una ciudad por descubrir. Yo quiero viajar y viajaré. Y el libro que me acompañe en el viaje, lo tendré como bueno. El día de hoy he tirado muchos libros leídos, otros que intenté leerlos y otros de los que guardo una memoria bonita. Los libros son ayudas en la educación sentimental del ser humano. Son los libros algo que nos ahuyenta el miedo a hacer cosas, a probar experiencias y a salir de un mundo inmóvil y terco.

 Hay libros que leo por leerlos. Solo quiero a ver qué pasa o a ver si aprendo algo. Sin embargo, hay lecturas que se me quedaron grabadas y no recuerdo nada del argumento. Eso me pasó con "El siglo de las luces", de Alejo Carpentier. Quiero decir que no recuerdo nada de la novela pero sí el ambiente universitario en el que yo leí esa novela: las aulas, el olor a humo de los pasillos, las lecciones de los profesores, las visitas a la biblioteca. Fue un libro que me enganchó. Que leí de corrido y del que ahora no recuerdo nada, solo recuerdo su ambiente idealizado que tenía yo como estudiante de letras en una facultad un tanto caótica, un tanto entrañable, un tanto formadora de mi corazón y de mi cabeza.

 Los libros dejan un recuerdo, qué duda cabe. Yo recuerdo una mañana en El Escorial leyendo a Baroja, una de sus novelas extrañas sentimentales y baratas de pasiones. Me parece que se titulaba "El mundo es ansí". Y cuando fijo el recuerdo en esa plazoleta con ese libro entre las manos pienso que ya no habrá otros libros ni otras mañanas como esa, tan felices. Porque todo ya pasó. Mi novia ya no es mi novia y El Escorial ha dejado de significar aquello que significó aquella maravillosa mañana. Baroja, fácil de leer, la plazuela entre sol y sombra (era primavera) y todo ya es ceniza en los labios como dice Machado. Una ceniza que en la memoria es entre dulce y amarga. Una memoria que casi duele por perdida que noto.

 Mi hermana y yo hemos hecho un expurgo de libros que había en la casa paterna. No se ha salvado ningún ejemplar. Todos han ido al contenedor de los papeles. He visto de reojo un "Tokio Blues", de Murakami. En ese libro, los tres personajes principales se suicidan pero me dio mucho gusto leerlo, está muy bien escrito. He echado a "los papeles" gramáticas de inglés, diccionarios de italiano y libros de cocina. También novelas que me han hecho pasar un buen rato y libros en inglés. En fin, el papel se supone que se convertirá en papel otra vez y así se ahorran cortar árboles. Eso es lo bueno del tema.

lunes, 6 de julio de 2026

 Como hemos dicho, si pensamos en cosas bonitas del mundo, el mundo resplandecerá. A lo mejor a nadie le resulta bonito el vuelo de estas aves negras y afiladas y su chillido en el aire. A lo mejor a nadie resulta bonito los álamos que están repletos de hojas, que bullen de un verdor exuberante. A lo mejor no resulta bonito este césped tan bien cuidado que adorna mi urbanización llenándole de una luz verde como la de pasar el semáforo, llenando el suelo de un matiz asilvestrado en contra del duro asfalto. Y quizás no es bonita esta mañana azul como el mar pero en lo alto. Pero todo es bonito. Todo merece la pena apreciarse. La vecina que no puede casi andar tiene un mérito enorme y hay que apreciárselo y decir: qué bonito su empeño, su fuerza de voluntad y sus arrestos.

No hay otro tiempo que el que nos ha tocado. Es una frase. Es un dictamen sobre nosotros mismos. Puestos a poner difícil la vida, pongámosla hasta cuando escribimos sobre ella. La vida sería más fácil si pensáramos cosas bonitas que hay en ella. No imposiciones que resultan obvias como que el mundo que vivimos no será ni el de 1903 ni el de 2309. Quizás el mundo no llegue al siglo XXIII. Quizás el mundo se deshaga en mil fragmentos o millones de ellos cuando algo haga crack, crack del todo. Pero ya hemos dicho que si ponemos el acento en lo bonito de este mundo, quizás este mundo nos resulte más atractivo y mejor. Pongamos el acento en el sol: ese astro fenomenal que está de guardia mientras dormimos al otro lado de la esfera para volver a salir, fiel a todo el mundo, por la mañana.

 

 Tanto pensar ayer en irme a Alicante y hoy es como un espejismo. Tengo la mente en blanco. No pienso en nada. Las ilusiones duran poco si no son avivadas por la voluntad. Cuatro días. Solo cuatro días para estar en la playa. Y quitarme este muermo de la ciudad. Lo planearé poco a poco. De la mañana y de los días que pasan y de la vida y de las aceras ya he dicho muchas cosas. Estoy harto de mentarlas. Hoy hablaré del gobierno. El gobierno está mal. Hay mucho corrupto; corruto, diría un amigo mío. Los corruptos van a lo que van. Vi un grafiti el otro día: los locos gobiernan, vivan los locos. No sé qué pensar de ese grafiti. Los locos deben tomar pastillas para estar cuerdos. Los locos no saben bien lo que dicen. El presidente de España dicen que es psicópata. Habrá elecciones y gobernará otra vez.

domingo, 5 de julio de 2026

 He oído en internet a unos guitarristas de rock muy afamados. Contaban historias de cantantes (singers) que andaban errantes por el mundo hechos unos zorros. Lo del cantante vagabundo también tiene que ver con el escritor sin fama literaria. El escritor sin fama literaria tiene que poner el doble de esfuerzo en lo que escribe. Simplemente, para creer que vale por sí mismo. El escritor sin fama literaria tiene unas cartas muy antiguas de gente con la que se escribió. La tinta de esas cartas ya es vieja, ya está desgastada. El escritor anónimo, sin premios, sin hipocresía, crea unos escritos muy buenos, muy atentos a la literatura de verdad. Los mundos de unos pocos llenan la luz de muchos. Pero el verdadero arte está escondido en cientos de anónimos artistas que luchan por el verso como titanes.

 Se dice mucho ahora: es brutal, es espectacular. O, este evento está levantando mucha expectación. La gente quiere novedades en sus tristes vidas. El verano, en ese aspecto, da esas novedades. El verano es como una liberación en forma de mes pagado por la empresa. El verano es coger una mochila e irte a recorrer España o el extranjero. Según el dinero de que disponga el vacacionista, así comerá en destino y así se lo pasará. Las familias son protagonistas de las vacaciones. Se va toda la familia. Al norte, al sur, al oeste o al este, España regala la emoción de las olas al moverse, por eso somos una península: rodeada de mar por todas partes menos una. La gente huye de su escenario de invierno. La gente quiere morir de amor a un pueblo como Santa Pola, que se llena estos días de un gentío apabullante, de un tropel de gente que equivoca la vida, de una masa veraniega que come, caga y mea.

 La última vez que Paco y yo fuimos de vacaciones, a mí me dio la manía, que es lo contrario a la depresión. Yo decía y hacía cosas raras, le di una semana de andar de cabeza. Entonces, es lógico que Paco no quiera ir de viaje a ninguna parte. Pero cuatro días los pasa uno de cualquier manera. O los dos. Yo quiero embarcar a Paco en un viaje. Lo hablaremos. Tiene que ser un viaje de pocos días. La enfermedad que tenemos nos impide muchas cosas. Por ejemplo, Paco no puede estar yendo y viniendo con el coche porque le crea estrés y del estrés pasa a un brote psicótico. Paco necesita estabilidad y eso pasa por no estresarse. Al hospital, en taxi.

 Decía un amigo mío al que llamaban "torero" de apodo, que el dinero era de derechas. El dinero es importante. Tener mucho hace que quieras gastarlo, que no te importe. Si no tienes dinero, estás todo el día pensando en, precisamente, el dinero. Y llamas hijo puta al que lo tiene. Por eso, el hijo del chiste quiere ser de mayor, hijo puta. No tengo yo dinero suficiente para alzar las campanas al vuelo. Por ejemplo: yo no puedo contratar a un chófer que me lleve a la playa. Es mucho dinero. Yo no puedo comer en un restaurante fino porque no es mi lugar. Es mucho dinero y no se corresponde por la clase social que tengo. No puedo comprarme un BMW. Es mucho dinero y me quedaría casi a cero en la cuenta. Hay muchos ejemplos de que yo no puedo gastar mi dinero alegremente. Me tomo algo en el Rodilla sin agobios, nada más.

 Como Paco tiene el rollo de los dientes pues no podemos hacer planes. Si no, yo quisiera que Paco y yo nos fuéramos a un sitio de playa. Voy a ver si este verano lo consigo. Iríamos a un agencia de viajes y allí, supongo que nos pondrían las cosas fáciles para eso, para viajar. Y luego, ya pegados el chapuzón, nos vendríamos a casa otra vez pero más satisfechos de la vida, por lo menos, yo. Ayer llamó un sobrino y no sé muy bien qué hablamos pero sirvió la conversación para romper un poco la monotonía y eso es bueno. A la monotonía hay que matarla, no hay que tener piedad de ella, es un enemigo a batir y al enemigo, ni agua. Da lo mismo ser de derechas que de izquierdas pero no da lo mismo tener dinero que no tenerlo.

La monotonía. Es ir a por el periódico un día domingo como hoy. Es dormir bien y desear no levantarte de la cama para no vivir. Es hacer como que eres tú pero no eres tú. Es que te coman las horas por dentro. Parece que vas y no sabes a lo que vas. Es como si las diez de la mañana fueran las 7 de la tarde. Lo mismo da. La telarañas del día comienzan a extenderse rápidamente y te atrapan y esperas a la araña y la araña no viene. Es ir por la calle. Simplemente, ir por la calle. Es un abundamiento de ti mismo que quiere salir del círculo. Es el círculo mismo en una esfera redonda, redonda que nunca se acaba. Es caminar lo andado y vivir lo ya vivido un montón de veces. 

 

 La monotonía. Es eso de despertarte por la mañana y no ver horizonte alguno al que tender. Es ver por la mañana el mismo dibujo del día apabullante por su similitud con los días de atrás. Es levantarte y mear pensando que ese día en que estás meando nada más levantarte no traerá ninguna novedad a tu vida. Es la asquerosidad de ti mismo en el mismo lugar de siempre a la misma hora y con las mismas pretensiones de vida que tuviste otros días repetidos como la meada del despertar. Es eso que te pasa una y otra vez. Ayer llamó un sobrino que me dijo que estaba trabajando. Charlamos un rato de homosexuales de izquierdas, de un mecánico despistado y de no sé qué más. La monotonía es eso que no permite que seas feliz, que hace que seas el muñeco tonto de un día igual. Que hace morirse los días a pie de la taza del wáter.

sábado, 4 de julio de 2026

También he leído yo algunos comics. Ahora, los comics aceptan cualquier tema, no son solo de aventura y acción de unos héroes como eran antes. He leído "The cartoonist", que va, precisamente de uno que dibuja comics y también estoy leyendo "El viaje", de un tipo que se divorcia y pierde un vuelo y está en un sitio perdido de Argentina. Tiempo ha, leí sobre la Alemania antes de Hitler, un Berlín pobre pero con mucha actividad cultural, jazz y esas cosas. Pero el libro que me está gustando es uno titulado "The nest" que quiere decir "El nido" y es una herencia de un padre a sus cuatro hijos que andan con el bolo colgando. Los niños siguen chillando, chillando, en la piscina. ¿Qué saldrá de esos niños chillones en el futuro? Nadie lo sabe. Nadie lo sabe.

 Chillan los niños en la piscina. Parece un jaula de locos el espacio dedicado al baño. Va a haber un eclipse total en agosto. Pero hablaré aquí de algún escritor. Yo leí a Herman Hesse en su día. Leí unos cuentos muy buenos de él y también su novela "El lobo estepario", de la que no recuerdo nada apenas. Herman Hesse estuvo muy de moda. También he leído estos días un libro del húngaro Nobel del 25. Para decir que un personaje cruza la calle, 5 páginas. Es un absurdo total ese libro que se titula "Melancolía de la resistencia", que también se podría titular: "Bodrio palabrero". En fin, me gustó mucho un personaje del gran Galdós que era profesor y repelaba la cabeza de sus alumnos hasta que aprendían la primera declinación.

 Moriremos sin soñar. Morir es irse de aquí. La energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma. Llamémosla energía, mejor todavía. ¿Y Buda y Mahoma? Con su pan se lo coman. Me acuerdo ahora de una novela titulada "El amor imposible" de Dumas. Dumas usaba negros; o sea, escritores que escribían para él y él ponía solo la firma. Los negros no tenían manera de publicar ni ganar nada con lo que escribían. Solo lo que Dumas quisiera darles por escribir. Galdós escribió torrencialmente, expansivo, a granel. Pero con mucho fundamento. Yo creo que Galdós echaba 12 horas al día escribiendo. Si no, no se explica todo lo publicado por él, empezando por los "Episodios Nacionales" y pasando por "Misericordia". Misericordia te pido, Señor, para pasar las horas, las inmundas horas de julio del 26.

 Ayer me dormí tarde y por eso hoy me he despertado también tarde. Ya está el molinillo de la mañana. Ya está la taza del wáter. Y el agua y los cigarritos. Podría a estas horas escribir los versos más hermosos del mundo. Pero la luz del día me lo impide. La gente va al mercadillo, a comprar. Yo ya no salgo a la calle. Es mediodía. Los tenderos abren de par en par su mercancía que es su razón de ser. Los taxistas acarrean gente. Y la mañana va pasando. Pasando de mí y de otros muchos. El mundo va rotando y cumplirá el día. La noche llegará tarde. Prohibido sufrir. Prohibido tocar. Oigo voces a lo lejos.

viernes, 3 de julio de 2026

 Andar calmadamente por las calles, mirar al frente o a los lados. Admirar a algún ángel que ha bajado del cielo en tempranas horas. Asistir al bullicio de la gente. Tomar un café no muy cargado. Y volver a casa con la cabeza llena de soledad mañanera. La calle no da mucho. Solo caras insomnes, cuarteadas por la sombra, adormiladas y tristes. Son las horas de antes de ir a comer. Son las horas indefinidas de andar por las aceras como quien anda por una rueda maldita, por el indefinido arte de no ser notado, por la manía de mirar rostros que no dicen nada. Es la soledad en infinitas maneras conformada. Es un paseo de piernas torpes, de oídos inflamados, de ojos amenazados por el incógnito más violento.

 Ya dije que la vida me gusta bastante poco pero he de vivir, qué duda cabe. Los amontonamientos de cosas iguales van a dar a un rincón de mi existencia, a un derrumbe de castillos anónimos, al brillo de un lucero consuetudinario. Los amarillos de sol cada mañana no dan de sí mucho más que lo vivido ayer. Las lunas ya acercan al cielo cuando ya es de noche. Y los acentos que giran tras las palabras ya son consejos que para nada valen. Los atormentados signos de la vida diaria solo valen para decir que el mundo es el mismo, aunque yo lo mire con admiración de lo creado. Es así. La vida toma el camino más recto hacia donde hay nada.

 Conozco enfermos mentales que no se deprimen, a los que da igual dormir cinco horas que diez, que viajan al extranjero sin ningún problema, que no han ingresado nunca en el hospital, etcétera. No parecen a mis ojos unos enfermos como Paco ni como yo. Yo pienso que esta gente tiene una enfermedad leve, eso que llaman TDH o algo así, fácil de tratar, que solo se caracteriza por tener algunos nervios o alguna forma de no poder concentrarse profundamente en lo que hacen. Son gente que tiene tics, que se confunde al hablar o que, simplemente, hace un montón de cosas que nunca acaban. No los considero yo enfermos mentales sino gente que se cree que lo es.

 Se sufre el doble. Si no vas de vacaciones, te fastidias y luego, encima, cuando seas viejo, te arrepentirás de no haber ido de vacaciones. Es lo que hay. Todo el mundo ha de buscar la manera de eso que llaman desconectar. Todo el mundo debe irse de donde vive y vivir un poco a lo loco unos días de desconexión de la vida diaria. El que no pueda hacer esto es un pringado, un paria, un demodé. La gente se va a la playa aunque casi no tenga asegurada la manutención. Hay también turismo religioso, a ver a la virgen a Lourdes o a ese sitio nuevo llamado Mendjugore. Todo el mundo huye del día a día, de la opresión diaria. Luego, encima, te lo cuenta.

jueves, 2 de julio de 2026

 Hoy hace viento, fenómeno atmosférico que no tenía lugar los veranos anteriores. El rumor de las hojas de los árboles trae una novedad sutil en estos días calurosos. La pena de quedarse en tierra se puede subsanar leyendo o escribiendo, como hago aquí. La vida no ofrece mucho. Es cicatera con los acontecimientos. Pero poco a poco, quizás salgamos de la cueva por unos días para ver yerba, ríos, montes, plantas aromáticas y algún animal salvaje. La luna llena alumbra las noches para volverlas de plata. El sol, ese inmenso dios de fuego nos permite la existencia, la respiración y el objetivo último del ser humano: sobrevivir.

 ¿Quién no tiene en la vida un impedimento, una espinita clavada, un resquemor, unos celos, una falta de autoridad, un deseo que no se cumple, etcétera, etcétera? La vida no es redonda como un balón sino que tiene muchas aristas picudas y asquerosas. La vida se va tornando difícil y llena de obstáculos con el tiempo. La edad, esa edad que ya está aquí nos impide salir de nosotros mismos, hacer cosas grandiosas por nuestro propio bien. Acobardamos y nos conformamos con el día a día que es como el agua de grifo, no como la corriente pura de un río, no como los otros cielos que nos esperan infinitamente, innecesariamente. Y nos convertimos en esos hombres y mujeres deseosos, anhelantes de cosas nuevas que nunca llegan.

 Hay una manera de desconectar de tu medio habitual que es viajando, largarte a otro lugar. Descansar está bien pero yo no trabajo, no desconecto de ningún trabajo. Estaría bien planear unos días más o menos lejos de casa, en algún hotel bonito a la montaña. La playa está demasiado lejos, podríamos ir en tren. Pero el tren, como todo el mundo sabe, falla. Podríamos ir en avión. Podríamos, podríamos que nunca lo hacemos. Cuando yo fui a las islas Canarias, toda la organización la llevó mi exnovia. No sé si sabría hacer yo unos preparativos como para ir de vacaciones.

 ¿No os acordáis de los cielos amarillos de noche? ¿No os acordáis de cómo se sudaba en la cama en las horas nocturnas con el aire quieto, quieto? ¿No os acordáis de esas horas imposibles en que el calor era fuego y luego, a la tarde, a eso de las 7 quedaba como un rescoldo de todo el día? ¿No os acordáis que ya a las 10 de la mañana ya se sudaba? Estas cosas no están sucediendo este verano. Hay brisilla, hay cuartelillo de 3 a 4, hay moderada temperatura todo el día. Los veranos parece que se atemperan. ¿Será que el efecto invernadero se está revirtiendo? Quizás la compra de tanto coche eléctrico ya da sus frutos en el medio ambiente. No lo sé. El caso es que este año el invierno ha sido muy húmedo y lluvioso y le verano está siendo moderado de calor.

miércoles, 1 de julio de 2026

 Cuando se hubo comido su café y sus sandwiches, se metió en el baño a mear. Y allí descubrió un mundo nuevo. Un fresquito que no había sentido en toda la mañana. Una musiquilla que le relajó totalmente. Un aislamiento del mundo exterior que ya estaba necesitando. Una caricia en todo el cuerpo como no había sentido nunca. Y se quedó allí sentado toda la mañana. Y no entró nadie. Y fue feliz porque notó una tranquilidad grande en todos sus músculos, nervios y orificios. Y luego fue a casa y no sintió la felicidad que sintió en ese retrete. Y volvió a la mañana siguiente. Y así todo el verano. Las huellas de un depredador son hondas. Al igual que la presa que huye.

 Ya he bebido mucha agua y me he fumado un cigarrito. Por las mañanas no soy persona hasta que me pongo a escribir estas cosas. Aquí no hay sitio para nadie. Llevadme al sur donde nací. Las niñas ya no quieren ser princesas. Madrid es muy grande. Se veía desde la planta de psiquiatría del Clínico. Una cantidad enorme de buhardillas y terrazas. Madrid ya son 7 millones y medio de personas. Madrid se convertirá en una de esas que llaman megalópolis. La casa está vacía de estímulos, está llena de horas para pasar vendidos a la causa. La causa es pasar el tiempo como sea. Voy a beber agua pero no fumaré otro cigarrito.

 El mundo no es sitio para nadie pero aquí estamos. Estamos como a disgusto, como metidos de capón en un lugar que no es nuestro, que habitamos con descortesía de años. Nos permiten estar aquí pero no nos lo merecemos y por eso estamos mal colocados, malqueridos, mal asentados en nuestras vidas. Nos pica el cuerpo y el alma de estar en el mundo cruel al que nos han echado sin permiso. Si lo sé, no vengo, decimos al destino canalla que tenemos. Nos dan cazalla y después champán que no podemos paladear a gusto. La gente anda rebuscándose el ombligo, con dolores de cuello y alma. Anda la gente dolorida y triste en este mundo feo donde se mata al deseo.

 No sé muy bien de qué escribir. Hoy estrenamos mes. El verano ya se va acabando poco a poco. No me molesta hoy el calor. A mediados de agosto ya parece otoño con eso de la vuelta al cole. Solo hay que esperar a que caigan los días. Porque el verano es duro para Paco y para mí. Demasiadas horas de sol, los días se hacen largos. Ayer leí de los libros que tengo encima de la mesa. De prosa y de verso. Algunos están bien, muy bien. Me sorprenden algunos versos buenos, expresivos, decidores y evocadores de algo. No sé el qué. Hoy iré a la biblioteca. Hoy ya es uno. Julio vendrá con la esperanza de ir a algún lado. Pero, ¿qué lado?

martes, 30 de junio de 2026

 Este verano me está costando leer, concentrarme para leer. Y no digamos escribir exceptuando esto del blog. Pero todos los veranos son así. Será que el calor me embota la mente. Hoy iré a la biblioteca a leer los periódicos y a ver si hay algún libro que cause baja y sea bueno. Si está muy manoseado, es bueno. Pero si está roto o sucio, no lo cojo. El verano pasado cogí uno de Benjamin Black, muy bueno. Yo no consigo altura literaria. Mis escritos duermen en un cajón. A lo mejor le dejo un libro de los que he escrito a un sobrino, a ver qué me dice pero no creo que les guste leer. La vida va paso a paso hasta desesperarnos y, cuando nos tiene ya muy desesperados, llega la vejez.

 Gonzalo Garcés, "Los impacientes", premio Biblioteca Breve año 2000. No hay quién la lea. Una sintaxis de locos y una oscuridad narrativa horripilante. Hoy va a hacer 36 grados. La temperatura del cuerpo humano es de 37 grados. Somos seres de sangre caliente. El lagarto no, el lagarto es de sangre fría. Mi hermano dice que las aves son unos seres muy complejos en cuanto a su constitución interna. Las aves tienen los huesos huecos para poder volar. No hay muchos insectos. Se están extinguiendo. Todos los veranos yo veía un escarabajo de color esmeralda. Hace ya cinco o seis veranos que no lo veo. El masivo atropellamiento de seres humanos en el mundo, va desplazando a los animales, que estaban primero. No sé si Dios estará de acuerdo con la demografía humana. Los humanos llegamos a todos los sitios. El lagarto no. El lagarto se queda semiquieto en su roca, en su piedra.

 Me ha costado mucho escribir el primer blog, el que va detrás de este. Es que estoy un poco adormilado porque ayer me dormí tarde. Suena la maceta y el puntero en una obra cercana. Un albañil que le hizo una obra a mi padre, hace ya muchísimos años, me dio eso: esos instrumentos para que picara en una pared. Por eso reconozco el sonido ahora. Me sollé toda la mano. Ayer no pudimos quedar con un amigo. Quizás pueda hoy y así se nos pasa un poco el tiempo. Marco Aurelio dice que no hay que enfadarse con las personas, hay que perdonarlas. Nada es mejor que estar en paz con uno mismo. El clima todavía es bonancible.

 El otro día sábado estuve en mi pueblo. Pude hablar con mi primo y con un señor que andaba en bicicleta. El bar estaba cerrado pues se habían ido los taberneros de boda. Y nada más. No se veía un alma por la plaza ni por las calles. Paz y tranquilidad a la máxima potencia. Luego fuimos a Segovia a celebrar el cumpleaños de mi padre. Y luego nos vinimos a la ciudad. No hubo mucho bullicio en la comida. No cantamos el cumpleaños feliz. Yo, a la salida del restaurante, por una trocha que hacen los tractores, vi un montón de saltamontes. Ya todo es pasado. Ya acude a mi punto kilométrico el tedio y la calma. No es poco poder vivir la vida no muy emotiva.

lunes, 29 de junio de 2026

Climáticamente, este verano no es como los anteriores. Ha llovido, hace aire fresco, no llegamos a 40 grados. No se pone el cielo amarillento por las noches. Hay nubes que tapan el sol de vez en cuando. No es fuego puro lo que hay entre las 3 y las 6 de la tarde. A mí lo que me quita de sufrir estos días que hago siempre lo mismo, es andar. Ando y renuevo con mis pasos, mi pensamiento. Y cuando llego a casa después de andar acude un poco de armonía en mi mente. La vida es ir haciendo cosas. Lo que pasa es que no me da por escribir textos literarios. Y tampoco por leer. Quizás sean quimeras lo que yo escribo, tonterías sin ningún tipo de base artística. Pero son mis escritos y debo perdurar en ellos.

 Ese hombre que está en la terraza de un piso mirando al mar. Puede que estén colmados todos sus deseos mientras bebe vino blanco, oye el rumor de las olas y ve las luces que en la noche brillan a lo lejos. Pero al día siguiente, llegan sus hijos y su mujer llenos de problemas a pasar unos días en el apartamento. Todo se trastocará. Los hijos dicen que necesitan dinero. Su mujer dice que hay que viajar a Biarritz. Ha venido con sus hijos un amigo con ojeras, con un corte de pelo inmundo y unas ganas de consumir droga que se le ve de lejos. La vida de este hombre que, como hemos visto, ama la soledad, se manchará con borracheras por la noche de sus malhadados vástagos y un insistente deseo de su mujer de viajar por el norte de la península. Ya lo veía venir. Ninguno de su familia puede estarse quieto leyendo un libro. Ya las noches mirando al mar acabaron. Ya ha llegado la vorágine a su vida. Su querida soledad se ha llenado de desorden y vicio. Se pregunta para qué se casó e hizo una fortuna. Se pregunta por qué es esclavo de su familia. Se pregunta cuándo volverá la soledad por su barrio existencial.

 Tengo que comprar patatas para hacer un puré. Tengo yo un protagonista de un relato que lo que más recuerda cuando es viejo son las patatas que llevaba a su madre para hacer la comida. Los días de posguerra de los años 40 en España fueron muy duros. De ahí sale "La familia de Pascual Duarte", de Camilo José Cela. Había mucha violencia en el ambiente esos años. Pascual usa su violencia de manera extrema. Son los llamados años del tremendismo en literatura, en novela. Está la novela "Nada" y está la novela "Entre visillos" de Matute. Y otras más. Luego llegó la novela social. Se escribió luego, un poco más tarde, "El Jarama" en la que existe el desencanto de unos personajes que ven que pronto llega el lunes. A mí me encanta esta novela porque se refleja, como en ninguna otra, la visión de unas gentes desguarnecidas de deseo, fijas en su lucha por la vida, claros ejemplos del realismo de la época.

No soy yo el que me he levantado esta mañana sino un trasunto de mí mismo. Adormilado, tonto para las cosas, olvidado de vivir, fracasado en la experiencia existencial. La vida es para vivirla, sí. Pero esta renuncia a conocer mundo, esta inoperancia para desear los goces de los elementos. Quizás todos los que conozco renuncian a la querencia de ver el mar, de aprovechar los días yendo de acá para allá viendo plazas e iglesias y prados y arboledas y bosques y castillos y hoteles y playas y recónditas esquinas de un pueblo lleno de vacas. Y recorriendo con el coche unos kilómetros ansiados y llenos de emoción. Para aquí. Quiero sacar una foto de recuerdo. Para acullá. Quiero mirar la bahía un momento. Para en el centro. Quiero ser un turista más de los que se meten en el bolsillo ese suvenir misterioso.


domingo, 28 de junio de 2026

 Las mangas de mi camisa se quedan ahí, en el puro verano. Un Madrid inmenso señala el tiempo de los cascabeles en el cielo. A veces mi sombra se descuida de mí y se va a dar un paseo por el asfalto más negro y venenoso. Los años dan sueño, dan el sueño de la edad que nunca se repite. Somos como los autobuses, somos como ¿las farolas? Ya dije esto muchas veces. Los libros están muy quietos, no me atrevo a abrirlos por si me dan una sorpresa desagradable. Ya el sol andará alto como ciertas nubes blancas algodonosas y tiernas. Ya la fe retornará a mi espíritu para hacerme ver qué frágil soy frente al mar, al eterno mar de los días.

 Se va uno incorporando a la mañana como el que se incorpora a la M50. Ayer hubo fiesta. Toda la familia reunida. Charlamos (me encanta charlar) y comimos buenas viandas. Los más pequeños andaban de allá para acá o se quedaban obnubilados con el móvil. Mi sobrino Carlos me habló de la cruz de granito que hay en la parada de taxi. Me dijo que hay gente que la besa y la toca. Mi sobrino Alberto habló del examen de cartografía marina. Se quiere hacer capitán. Yo acabé muy cansado ayer. Caí en la cama como un bulto, como un fardo. En mi familia hay abuelos y un bisabuelo. Los niños no quieren besos ni que los anden hurgando. Las mujeres de mis sobrinos estuvieron atentas a los niños. Son muy madres. Hoy todo vuelve a su cauce.

sábado, 27 de junio de 2026

Hace una mañana buena. El sol alumbra. El cielo azul incólume, brilla. Los pájaros suenan. Suenan chirridos de golondrinas. Nos vamos a poner en marcha pronto. El día también suena. Suena a reunión. Y a kilómetros. La vida se divide, la vida toma un camino. El resplandor del día llega a la tierra. A lo mejor, huesos. La seducción cuesta. Zibá, es el nombre. Merodeando por la carretera quizás, yendo de un lado para otro. Segovia es un pueblo. He soñado con una alarma. Dentro de lo que cabe, puede caber un calcetín o una bota. O un botijo. Los días pasan y se atrapan unos a otros y el tiempo augura otro tiempo y ya.

viernes, 26 de junio de 2026

 Suena la armónica del afilador. Dice Paco que ese sonido trae suerte. Qué sé yo. Me siento mal últimamente. Con un dolor de cuerpo indefinido. Los días están para vivirlos, no para sufrirlos, me dijeron en la agencia de seguros. Para tonto yo, dijo el joven al darse cuenta de que ese amigo no era un amigo sino un caos de palabras, un revoltijo de charlas vanas, una serie de mentiras y líos. Ojalá no llame hoy ese personaje, ese espantajo, ese full. Los días pasan y pasan y no dejan de pasar. Los días están hechos de horas que se extienden, que cunden de sol, que matan el ser dormido del que quizás tengamos noticia errónea, sensación exagerada, creencia absurda.

 Ahí viene haldeando la puta vieja Celestina. Calixto le ha regalado un manto y una onza de oro. Los criados no ven la hora de sacarle algún tesoro de los que guarda. Al final, mi hermano me saca a la realidad: no es para tanto la cosa. Los días pasan y hay acontecimientos, unos acontecimientos tontos, de ir de allá para acá. Las revistas del corazón sacan personajes que cobran por besarse o abrazarse en la playa. Los días, ya digo, pasan, pasan como rayos y truenos o como perros huidos o como la luz de las farolas. Los días no tienen piedad de nadie. Son los días como el sol que cae, son los días como una firma al pie de un documento, son los días eso: un cajón donde perdí el tiempo, un juego donde no se gana nada.

jueves, 25 de junio de 2026

 La amistad para mí es algo muy importante para que deje yo que la pisoteen estúpidos que hacen cosas raras y luego no hay respuestas para esas cosas raras que hacen los supuestos amigos. Nos hemos implicado con un amigo en el sentido de haberle ayudado a preparar una operación de rodilla. Quiero decir que le hemos llevado a una clínica, le hemos prestado unas muletas para la operación, le hemos acompañado en el proceso y le hemos escuchado un montón de cosas sobre la operación. Y ahora resulta que no se opera. Un mes hablando exclusivamente de la operación. Y no nos ha dado una explicación. Nos ha dejado con la sorpresa y estupefactos y sorprendidos sin explicación alguna. A la mierda con ese amigo. La amistad es agua cristalina que no ha de ser ensuciada con el barro.

 La vida cruje como una patata frita, cruje como un barro muy cocido, cruje como la sal entumecida. Voy a generalizar y diré que, piense lo que piense el ser humano, el ser humano ha de perecer un día. Durará más o durará menos la vida crujiente, el despertar de las emociones, la locura de vivir, pero el ser humano tiene como destino último la fosa, la fría fosa y el frío mármol que le archivará para lo eterno. Nadie que vive quiere morir, excepto los suicidas. Quizás el suicidio es el único tema filosófico, como dijo Sartre o Camus. Yo lo que creo es que no hay que aguantar a estúpidos para que luego, tengas que morir. Estúpidos y aprovechados no, por favor.

 Hay personas que son personas woke, a las que les gusta Buenafuente y esa gente; les gusta también los homosexuales y los transexuales; son los de todos, todas y todes. Se lo pasan bomba viendo cosas de LGTBI. Las personas woke son muy difíciles de entender, son muy rebuscados, no dicen nada de ellos y quieren saber todo de los demás. Son de tendencia comunista y ya se sabe que los comunistas son muy mentirosos, usan la mentira para tener razón o para ponerse por encima de los demás. Puedes estar con una persona woke de estas y no enterarte de qué trabaja, cuáles son sus ideas, etc. pero ellos se enteran de todo sobre ti y emiten un juicio que te condiciona al relacionarte con ellos. No me gustan los wokes estos, son de la piel del diablo.

 Cómo controlar los pensamientos, ahí está la clave. No es lo que nos pasa sino cómo procesamos mentalmente lo que nos pasa. Yo debo pensar en Paco, en cómo hacerme a la idea de que solo Paco es la compañía ideal. Los demás me han fallado como amigos. Son una panda de impresentables. Los veo cada tres meses que aparecen como fantasmas o tienen unos comportamientos extraños que nadie entiende. Los amigos son una full. No demuestran fidelidad alguna. No valen nuestra dedicación a ellos por ningún lado. Es mejor no verlos. La amistad no admite sospecha y sospecho mucho de todos los que tengo. No van por ahí los tiros, por esos infieles del cariño.

miércoles, 24 de junio de 2026

 A otra cosa, mariposa. Dicen que había un lugar en el que las cosas funcionaban de maravilla, pero nadie lo encontraba. Se oían rumores de ese lugar y decían algunos que estaba por España. Otros decían que estaba por China. Y las últimas averiguaciones decían que estaba en un valle dormido y tranquilo de Suiza. Muchos buscaron ese lugar para quedarse en él, para abandonar estos lugares que conocemos todos donde el vecino no cuenta, la amistad es imposible y hay que hacer cola para todo. La vida en los lugares habituales se estaba haciendo imposible. Por eso la gente se dejaba la piel para encontrar ese lugar donde reinaba la abundancia y la amistad, la fe y el amor, la belleza y la bondad. Pero ese lugar nadie lo ha encontrado todavía y muchos ya han empezado a pensar que es una quimera más de nuestro tiempo. Que alguien se lo ha inventado. Que no existe. Que Dios no puede haber pensado ese lugar. Que estamos condenados a nuestro lugar, el lugar conocido donde todo está podrido.

 Hay gente asquerosa por la vida que, por no apuntar en un papel de cinco por cinco centímetros, te dice: ya está apuntado en la tarjeta. Ya digo que hay gente que no quiere trabajar ni molestarse por los demás cuando su oficio es molestarse por lo menos un poco por los demás. Las enfermeras vagas que se creen víctimas de algo, no sé, del sistema, no hacen más que escaquearse de sus compromisos laborales. Y no hacen nada y quieren hacer menos que nada y se pasan las tardes tocándose el higo en un centro médico. Yo he sido testigo de esa indigencia laboral, de esos paseos por los pasillos, de esa negligencia, de ese deseo de no hacer nada o menos que nada.

 La enfermera que me pone la inyección me preguntó si íbamos de vacaciones. Lo hizo con desgana, casi con desprecio. Yo solo voy a ponerme una inyección. No sé por qué he de decir a esa enfermera si voy o no voy de vacaciones. Y así como me lo preguntó, que parecía un escupitajo la pregunta. En nuestras condiciones, ni Paco ni yo podemos ir de vacaciones. Paco sufrió un ingreso este año. Tampoco creo que por no ir de vacaciones te vaya a caer la ira del Señor. No pasa nada. Paco no puede conducir 400 o 500 kilómetros a la costa. Lo que si tengo claro es que para pasar el verano tranquilo, habrá que abandonar estas compañías asquerosas de nuestro lado. Yo le dije a esa enfermera que mi hermano no puede conducir. Le tenía que haber dicho un simple y rotundo no.

 Había un chiste que decía que fueron los padres de un niño al médico porque el niño no dejaba de masturbarse en todos los rincones de la casa. El médico le preguntó: ¿por qué lo haces? Y contesta el niño: me aburro, no tengo nada que hacer... Resulta que en la consulta del médico había unos pasteles del cumpleaños de su mujer. El médico dice a los padres: tengo que hablar con ustedes en privado. Y deja allí al niño y a los pasteles. El niño se come los pasteles. Cuando regresa el médico, pregunta: ¿cómo es que te has comido los pasteles? Y contesta el niño: me aburría, no tenía nada que hacer... A lo que responde el médico: cabrón, habértela meneao.

 Si me tocaran los millones alquilaría un chófer para un mes. E iríamos a todos los hoteles que no hemos ido. Solo pediría a Dios, si se hace presente esta mañana gracias a mis rezos, una historia en la que mi hermano y yo fuéramos algo más que pasto de las esquinas. El dolor está ahí, pisándonos los talones, los absurdos talones de Aquiles. Es de imbéciles no saber que estamos atados. ¿Por qué preguntó la enfermera si nos íbamos de vacaciones? Si sé le digo que sí, que estuvimos una semana en Mojácar, como mienten los tristes personajes de novela. Yo he estado en Mojácar. Yo he estado dormido, yo he estado sabiendo la respuesta todo el rato. A lo mejor hay algo detrás de la puerta cerrada.

 Adquiero hoy un ángulo difícil de llevar por las tierras edificadas que me dictan el paso. Poco a poco, soy sumiso a las esquinas. No me supero en insurrección, soy un insurrecto triste. El calor atenúa mis fuerzas hasta dejarlas temblando en la plaza Pizarro. Vendrán más veranos y más libros y un sustento y la medallita de la virgen y los agostos despoblados. No hay vacaciones para los enfermos mentales. No hay escapada de la ciudad, de los perros, de las calles, de los estúpidos bancos de madera. Yo solo puedo coger un autobús pero no lo recomienda la ley psiquiátrica de turno. Me pregunto si habrá Dios hoy por algún lado.

 Dulces eran sus ojos negros. Del tabaco me querían salvar. Pero yo dije no. Y volví a fumar más del paquete. Era muy caluroso el día. El ordenador bufaba. Los montes y las praderas nos tenían así: metidos en la cama hasta casi las once. El sol decía muchas cosas, que la faz de la Tierra estaba maldita. Ya no íbamos ni con unos ni con otros. La gente se volvía salvaje poco a poco. No merecía la pena una compañía de gente desordenada y loca, que daba voces o se quedaba callada. Solo mi hermano y yo nos atemperábamos bien, nos decíamos cosas lógicas, elocuentes y bonitas. Ayer estuve a 1500 metros y hablé con la familia. Hoy no sé dónde estaré y no sé si habrá Dios esta mañana.

 Y María se moja las ganas en el café. Magdalenas de sexo convexo. Las idas y venidas de mi cuerpo por las calles se tiñen de un azul oscuro. El presidente no sabía nada. Eso es lo que ha dicho y ha hecho reír a todo el hemiciclo. Hemiciclos del mundo romped las cadenas de la esclavitud. No sé qué me pasa esta mañana que me doy miedo. La pequeña Sullivan ataca de nuevo. No es lo mismo despertarse a las 10:00 que a las 7:00. Están en pie todavía las ganas de morirse por dentro. Es un full no perderse en el laberinto de las rosas rojas. El puño ya no agarra. Es manía ya sentirse triste en la mañana de los ojos azules.

martes, 23 de junio de 2026

¿Hay alguien ahí?, preguntaba Nicodemo al entrar en la cueva del saltamontes. Y no había nadie. Nunca había habido nadie. En millones y  millones de años, no había habido nadie en la cueva del saltamontes. Y aún así, Nicodemo entró con una linterna alumbrando su camino por la cueva. Olía a sulfuro. Fuertemente a sulfuro, índice del diablo. Y ensayó Nicodemo un monólogo sobre el sentido de la vida. Estábamos en una comedia de Calderón. La vida es una barca, Calderón de la mierda. Y pronto, al salir de la cueva, Nicodemo empezó a enloquecer, se lleno de espíritus malignos y salió de la cueva todo enfermo del alma. Y  llegó un apóstol y dijo: salgan los demonios de ese cuerpo. Y salieron. Y no se me ocurre más.

La vida es transitoria. ¿Hay alguien que se pueda oponer a la idea de que la vida es transitoria? Yo creo que nadie puede hacerlo. ¿Hay que disfrutar de la vida todo lo que se pueda? Solo si las circunstancias vitales te dejan. Las aceras que se manchan con las suelas de los zapatos tienen la respuesta a muchas cuestiones de la vida. La infinitud de las generaciones que han pisado esa acera y la seguirán pisando nos dice claramente que somos un rebaño adusto y cansado que anda y que anda sin saber muy bien por qué. No es disfrutar de la vida, es entenderla un poco, entenderla lo poco que nos deja entenderla.

 Nico es una persona desordenada que dice que va hacer una cosa y hace la contraria. Solo está preocupado por sus problemas, no escucha a nadie. Tiene dinero pero solo para él. Estuvo bien la invitación a conocer a sus amigos pero no puede ser esa invitación excusa para aguantarlo indefinidamente. Hubo dos días, lunes y viernes, que quedamos con él y no dijo nada, estaba callado. Nos tuvimos que ir sin saber lo que le pasaba. Luego, le pregunto que por qué estaba callado y me responde que no se acuerda. No quiero misterios en un amigo, si se le puede llamar amigo a este tipo que calla y va solo a su interés. El refrán mejor solo que mal acompañado se cumple aquí de forma completa.

Esta noche he soñado con Gelo, un amigo de la infancia. Estábamos charlando en un basurero no sé de qué. A mí se me había perdido un documento y aparece entre la basura. Hoy tengo que hacer un puré de patatas y zanahorias y cebolla. También tengo que calentar unos callos. Algo simple. El jueves haré ensalada campera, plato único. Los días de verano son terribles. Se hacen muy largos y la compañía no es la adecuada. Ese amigo que tenemos es una persona tóxica, egoísta y fea de alma. No me gusta. La dejaré de ver. Me apuntaré a algo, no sé a qué. La culebrilla de los soles y las lunas se cuela hasta el hueso central y lo corroe desordenadamente, hondamente, infelizmente.



lunes, 22 de junio de 2026

 Para que yo me arregle, se ha de arreglar la vida de Paco. Nada de ser el chófer de la familia cuando mi padre se pone malo. Eso es fatal para él. La vida va pasando y cometemos errores que han de subsanarse. Mi padre está ya muy mayor. El dolor de un brote psicótico hay que prevenirlo. Ni Paco ni yo pedimos nada, que nada se nos pida, pues. Yo me siente bien hoy si no se tuercen las cosas. Lo paso un poco mal todo el día metido en casa pero no me quejo, ya he asumido que no iré a la playa. El día a día nuestro no se nota en la familia, no damos qué hacer si estamos bien, así que no nos saquen de esta rutina nuestra.

 Es duro vivir del aire. De ese aire que casi no se mueve más allá de la ventana. Es un lujo el aire. Es un lujo no probado todavía por las mentes críticas. La luna esta noche ha estado muy presente, alumbrando el cedro antiguo, alumbrando mi habitación apagada, alumbrando mi deseo de huida a alguna parte. El lunes ha empezado para mí. Soy un campeón, pero no me lo dice nadie. Soy un campeón de la supervivencia en esta vida tan tramposa. Las cosas iluminan el día hasta ponerlo limpio y decoroso para poder vivirlo. Yo ya no sé cómo pasar la mañana ni la tarde.

domingo, 21 de junio de 2026

 Las hormigas trabajan en verano. Las cigarras, no. Así es el cuento. Luego, que cada uno saque las consiguientes enseñanzas de las fábulas. Puede parecer que la hormiga es especuladora. Pero para mí no. Para mí es trabajadora a secas. Luego come en invierno. Pero las luces de la ciudad se veían desde lo alto del Alto del León y allí no hacía calor. Qué tarde más buena en el Alto del León. Llama el menda para quedar. Siempre para quedar. No sabe otra cosa. La luna se ha repartido el cielo de la noche con las estrellas. La luna no entiende de luces, de alborotos que protagoniza. Hoy es 21, ya los días empiezan a bajar y las noches a ser más largas.



 Tengo que escribir aquí porque si no, no lleno las horas de la mañana. Da igual lo que escriba, es todo un acto de relleno, de rellenar los minutos. Es un escándalo el calor que hace, que cae como la mierda del cielo. Dormir sería la solución a mis problemas, dormir hasta que caiga la mañana y sea la hora de comer. Y luego, volver a dormir. Las terrazas de la plaza mayor de Madrid son caras pero tampoco muy caras: un café, 3´50. Y ves a mucha gente extranjera y variopinta al cambio. Solo los tontos toman las palabras al pie de la letra. Un metro bus me parece que son 6 o 7 euros: 70 céntimos la tirada. El metro a punto de partir trae cola literaria y cancioneril. Esperemos a ese metro y lleguemos a tiempo a la boda. ¿Qué boda? No sé. A una boda dichosa y divertida y bullanguera.

 Diario de un esquizofrénico, de un tal Christian. No es tal. Es una muchedumbre de citas de otros autores que dicen que la chusma ciudadana no sabe más que ver la tele. Maldito libro copiado de otros. Me gasté el dinero a lo bobo para leer a Séneca y a Montaigne. Sufro por los costados lo que no está escrito. Y también sufro por las sienes. Y también por las piernas. Esta brisita que viene desmonta la predicción del tiempo para hoy. Compraré una ensalada metida en un plástico y pan y el periódico, el bendito periódico que luego no leo porque viene eso de Zapatero. Bueno. A ver qué me depara el domingo aparte del fútbol y las malas artes de un destino pobre en circunstancias.

 Los largos días del verano. Maracuyá. A veces pienso que comen los burros y los gatos. No acierta todo el mundo la lotería; yo, menos porque no gasto mucho en el azar. Voy a fumar un cigarro. Con tal de que se pase el tiempo, fumo un cigarro o cigarrillo. A veces mi hermano es un mero bulto. Los del tiempo no aciertan siempre. Son humanos como tú y como yo. Como humanos que son, fallan. Corre brisa ligera y bastante refrescante a las once. Los burros son especie en extinción. Eran los que llevaban la carga. Millones de coches los han aparcado en la extinción. Pobres burros. La Manuela dice que casi se compra un local para oficinas. Yo no sé qué pensar de esta vida insulsa que hay aquí, cerca de mí. Laudatio finis terra Hispania est.

sábado, 20 de junio de 2026

 Te pido por  todos aquellos que luchan por la verdad, la justicia, la fe y la razón. Por el amor, la familia, la caridad, la solidaridad. La honra, la honradez. Y todo ese tipo de cosas que llevan al hombre a la felicidad y a la felicidad de los demás. No hay que juzgar. Yo juzgo en este blog pero no hay que juzgar. La gente elige. Los demás, miramos. Las cosas pasan de determinada manera, según se piensa que es la vida. La pena la llevamos todos en el alma o la llevaremos algún día. Por llegar antes no se cobra más, sino que por llegar antes se da la nota algunas veces. No hay que romper el reloj contra ningún castillo. La vida agota el fémur y lo deja hecho polvo. Solos no vamos a ningún lado. La feria tornará a imbéciles en dictadores, de eso no hay duda.

 Hay gentes que no asientan la cabeza. Tienen que estar aquí, allí y en el otro lado. Será por la educación recibida de sus padres, que les dejaron hacer y pensar gilipolleces. Yo quiero un Mercedes, papá. Lo tendrás, hijo, lo tendrás. Y así todo. Y luego iban a los institutos y a los demás sitios pisando fuerte, como si fueran especiales, como si el mundo solo estuviera hecho para ellos. Y sacaban un dos en inglés. Y un dos en lengua. Porque no hacían más que lucir uniforme y soñar con chalets que tenían los otros, soñaban con sueños que no eran suyos, soñaban con eso, con un Mercedes. Y no asientan la cabeza.

 Como dicen en mi pueblo, hay gente ambiciosa que quiere estar al plato y a las tajás. Tienen algunas maridos y olisquean los maridos de otras. Hablan con unos y hablan con otros y se quieren enterar de todo. Les conviene A pero también quieren conocer de B o de C. Son más putas que las gallinas. Guay del que ande tanteando a los demás. Le deberían cortar la lengua para que no pecara más. La lengua es el primer apéndice con el que se peca. Hablar y sondear, hablar y sonsacar. Hablar y cotillear. Qué malas las lenguas, a cuántos no habrán metido en el infierno las lenguas. Y los cotilleos que no vienen al caso. Y los curiosos, esos curiosos que ya tienen un pie en el error o en el pecado por querer saber cosas que no tendrían nunca que haber sabido.

 Las aceras amortiguan la tristeza de los pasos de la gente. Me ha salido un buen y melancólico verso, al estilo Sabina u otros poetas como Barral o Baena o Claudio Rodríguez. La poesía brota del desencanto de la vida, no hay más. La vida se revuelve como una serpiente pronta a morder y la poesía la evita, no quiere su mordisco venenoso. El país va mal y yo también. Los cromos de los niños relucen en sus manitas torpes todavía para arreglar un grifo. ¿O habrá ya niños que sepan arreglar un grifo? No se sabe. En la vida nunca se sabe. Intentamos saber y pegamos una patada a la lógica y la vida nos responde con otra patada, precisamente, a la lógica.

 Las aceras reciben los golpes, los amortiguan, los admiten, los sufren. La ciudad es como ese pasillo de casa en que nunca hay nadie. Todos sufriremos los embates del mundo, del siglo, del milenio maldito. Ya estamos a 2026. Quién lo diría. Los insectos no aparecen. Los insectos se los ha tragado la tierra, esa tierra que se vuelve mártir ambiental. Yo sufro en verano muy lentamente, muy difusamente. Los carritos de la compra se agolpan muy poco, no se agolpan en absoluto, quiero decir. Las lunas no aparecen, las lunas están flojas y no llenas, señal de carestía y dolor. Las aceras, ya lo dije, sosiegan los pasos, los duermen en sus baldosas íntimas.

viernes, 19 de junio de 2026

 No te atreves a tener que estar cabreado, eso no va contigo ya más. Di el paseo y charlé conmigo mismo. El que habla consigo mismo quiere hablar con Dios un día. Hay gente maleducada que excluye de la conversación a los demás. Eso me pasó en el cumpleaños. Pero se puede comprender. La zona es la zona, hay que explorarla. Y siempre habrá pensamientos nuevos, no todo es repetir y repetir. Cuando ando, ando con cosas nuevas en la cabeza y cuando escribo y cuando ceno un gazpacho y una manzana. Son las diez y  media. Hora casi de irme. La vida triunfa gracias a los inocentes y los que no alzan la voz. El que habla consigo mismo quiere hablar con Dios un día.

 Many boils spoil the broth. El caldo ya sabe poco. Es lo mismo todos los días. Al fin ya me he tenido que cabrear. Pero no volverá a suceder. Si quiero pipas de girasol, habrá pipas de girasol mucho rato. A mí no me ha insultado, me ha tratado con amabilidad. Todo era por el rollo de la rodilla, que no se aclaraba. Me lo aclaró todo mi hermano. La gente no es como él, él procura ser amable, lo que pasa es que estaba agobiado y por eso no hablaba. Hoy iremos a dar un paseo. Hoy hablaremos camino del supermercado, a ver qué vemos, marcas catalanas y alemanas. Ayer estuvieron antes de la hora. Tenían prisa. Tenían mucha prisa. La vida se reparte entre los ambiciosos del dinero y los que ambicionan un día tranquilo.

 Aceras que nunca se acaban, farolas que casi no alumbran, gente que no se conoce. Albedríos pocos, contados con los dedos de una mano. Exageraciones, crímenes, apuñalamientos, degollamientos. Porteras en los portales, asesinos de la idea, golfos bebedores de cervezas, pacientes de una enfermedad secreta, oculta. Buenas personas no reconocidas como tal, niños que berrean de la mañana a la noche. Gritos, muchos gritos y conversaciones en voz alta. Vecinos desconocidos de años ya. Niños que quieren llevar el carrito de la compra, que quieren el blubi ble, que no saben lo que quieren. Estaba todo hecho un asco, estaba todo sin concierto, estaba todo muy feo. Y luego, estaba yo.

 Esta era una persona muy callada. Pero le gustaba mucho saber de los demás, era también muy cotilla, muy curioseadora de los demás. era ella 100 porteras. Para lo suyo, era muy discreto, casi nadie sabía nada de ella, de su persona. Y esta persona se arruinó de tanto gastar y gastar. Pero no quería ser reconocida su ruina, así que siguió gastando. Le embargaron el piso y su mujer y sus hijos se fueron adonde sus padres. Y este hombre siguió llevando una vida normal, sin que se supiera que estaba arruinado. Hasta que un día, alguien cuiroseado por él, le vio durmiendo en la calle. Y dijo este cotilla: es una afición que tengo: dormir en la calle, es propio de almas oscuras. Y le preguntó al que le vio en la calle: ¿ya te han operado de la vesícula? Y el que le vio en la calle le dijo: sí. Ya me he operado. ¿Y tú? ¿ No dijeron que estabas en la ruina? Y dijo el curioso: no, no estoy en la ruina. Estoy en la calle, que no es lo mismo. Y el curioso callado y el hombre que le vio en la calle se quedaron con una cara de sorpresa que llegó a la vista de otro hombre que pasaba por allí.

jueves, 18 de junio de 2026

 Hoy he obtenido en este blog 1000 visitas. No sé a quién gusta este blog. La vida se redondea por los bordes. La gente es estúpida y cree todo lo que le cuentan. Una legión de periodistas para taparlo todo. Es inaudito. Un gobierno como una gusanera. Es algo no vivido en toda nuestra democracia. La vida sale al encuentro de los placeres. Ya no me divierte tanto lo que hice ayer por razones obvias. El caldo que lleva muchos cocimientos, se suele estropear. Cunde mucho la mala arte de robar. Algún día se irán y ojalá que su partido desaparezca de la faz de la tierra. Los mafiosos gobiernan. Los locos no entienden.

 El día avanza. Llegamos al hospital. Nos atiende un médico amable. Nos dice las cosas. Vamos por un pasillo. Vamos por otro pasillo. Nos tomamos un café bastante bueno. Nos montamos en un autobús. El cielo, allá alto, nos escuda, nos guarda, nos alienta. Es de día todavía. Comemos en un restaurante. Es de día todavía. Las gentes de izquierda roban. La gente oye cosas, ve cosas, sabe cosas. El cielo azul blanquecino, arriba, cunde en mentiras. Yo no sé nada. Yo no hice nada, etcétera, etcétera. Nadie hizo nada, es lo que nos quieren meter de tapadillo. Es de día todavía. Voy a Madrid, a la Plaza Mayor. Como un bocadillo de calamares. El cielo aturde, envenena, maldice nuestros oídos y nuestra vista. Somos sordos y ciegos.

 La mitad izquierda del corazón es la que más sufre. Me refiero al corazón, claro está, simbólico, no material. Porque esa mitad, la izquierda, es la que se preocupa hondamente por la pobreza de los demás, por la gente vulnerable, por la injusticia en el mundo. Y, como hay mucho de esas cosas, la mitad izquierda coronaria lo pasa mal. La mitad izquierda del corazón sufre mucho, se preocupa mucho por los demás. Algo de la mitad izquierda del corazón es siempre para los demás. Lo que pasa es que esa mitad, a veces, se vuelve del revés y da un vuelco y entonces, no hace más que sufrir por el portador de ese corazón. Y empieza el robo, una cosa que llaman cohecho y coacción y otra cosa que llaman egoísmo y ese lado del corazón empieza a ser de mentira, se pudre, se abotarga y se llena de una sangre infecta. Todo en el lado izquierdo del corazón.

 Hay una canción que dice: me lo fundo todo, todo, nada, nada. O algo así. Cuando te quema el dinero en las manos, ten cuidado. Vas a llegar  a viejo y quizás no tengas para pasar esa última etapa de tu vida. La jubilación es jodida. Yo lo paso bien y mal. Pero cuando no me valga, para eso tendré mi dinero. El dinero ayuda mucho a pasarlo muy bien pero se va como el agua. Y luego, a la larga, hay que tener algo ahorrado. La vida es un imprevisto constante: enfermedad, paso del tiempo que casi no se nota, accidentes, etcétera. Y para eso está el dinero. No quieras ser de esos que vive por encima de sus posibilidades. No quieras gastarlo todo en un momento. Pero si es así, luego la gente te dirá, como la hormiga a la cigarra, etcétera, etcétera.

miércoles, 17 de junio de 2026

Escribiendo este blog trato de entretenerme y consolarme de la vida mía que pasa como pasa una cigüeña por encima de la ciudad. Nada está dicho todavía. Los amores pasaron, las esquinas de los edificios, no. Las esquinas de los edificios se niegan a decir basta y siguen siendo una doblez inmensa que se repite por las calles como una maldición. Las esquinas bordan el aire, lo llenan de artificiosidad. Las esquinas es mejor doblarlas de día. De noche, son hasta traicioneras. El Retiro me está aguardando, con sus árboles enfermos, con su lago no muy inmenso, con sus paseos anchos quitados a la urbanización y a los edificios grandes, con el asombro de sus transeúntes andando, si no libres, un tanto despistados.

La suavecilla brisa que corría a las 11, ha dejado de correr a las 11:30. La vida es muy dura y, a veces, es dura por lo igual que pasan los días. Pero somos víctimas de unas circunstancias. Siempre las putas circunstancias. El paseo de hoy me hará sudar. Luego me ducharé a la tarde. Por fin es miércoles. Media semana ya va para adelante. Los excesos de luz solar tan fuertes se juntan en la retina y hacen estragos. Los azules que tiran a blanco son muy dañinos para la mitad izquierda del corazón. Los amigos no son tales si se aprovechan de los demás. Y ya no hay nada más que decir. Los altos cielos nos toleran, los soles recios nos alumbran, el verano no parece tener piedad de nosotros. Dictum est. Via tua somniat sanctum.

 Y no nos quejemos. Que lo hay muchísimo peor. Que las cosas no van tan mal excepto una rutina impuesta. Que nadie conoce al vecino. Que dejan el local hecho una mierda. Ponga coto a tales desmanes. En nombre del personal. La vida va dando castigo lento según pasan los minutos pero mañana habrá un avance informativo, un despejamiento de la incógnita. Las horas pasan lentas si no te metes en un metro a punto de partir. Si no buscas el mar en un vaso de ginebra. Hay que buscar un mar adonde sea. Hay que fluir como el agua, como los líquidos preciados. Hay que decir al día: aquí estoy, pásame la mantequilla y la mermelada. Me iré de excursión hacia la nada más pronto que tarde.

 Madrid me mata, dice la canción. O el dicho popular. A mí lo que me mata es la puta rutina. Hoy iré a andar. Porque no hace mucho calor. Cuando hayamos acabado con lo de los dientes y la operación, quizás ya podamos planificar algo. Por lo menos, ir a Madrid. No hemos ido este año al Retiro. Los veranos anteriores sí que íbamos. No vamos a ningún lado ya, sea por unas cosas o por otras. El rumor dulce de las hojas al suavecillo viento me dice que estoy atrapado en el tiempo que se repite como dos y dos son cuatro. Es inútil quejarse. Hay que dar a la vida algo para que no sepa amarga. Cuando todo acabe quizás el kilometraje se alargue más allá de la Gran Vía.

 El año pasado, el 21 de julio, a mi hermano Paco le practicaron una colonoscopia. Es una operación menor que no requirió ingreso en el hospital. Le extirparon varios pólipos. Fue cosa de una tarde y vinimos él y yo en el autobús. Pero se le quedó un pólipo al lado del apéndice. Y no se lo pudieron extirpar. Mañana jueves vamos a Puerta de Hierro a ver cómo se prepara para extraérselo. Yo creo que es como una operación de apendicitis y será también una operación menor que durará poco. Y luego está lo de los dientes. Mi hermano ya se limpia los dientes por la noche. Y eso es todo por ahora.

martes, 16 de junio de 2026

 Mucha o poca gente sabe lo que es convivir con un enfermo mental: sus cambios de humor, sus noches de insomnio, sus temores, sus suspicacias y su incomunicación. Por último, sus brotes psicóticos. La mayor parte del tiempo están bien, menos mal. Pero como haya algo que les moleste, no son personas de fácil trato. Con cualquier cosa se cansan. Las pastillas tienen efectos secundarios que no leemos porque el papel que lleva las pastillas es muy largo y difícil de recordar. Un día pueden estar tranquilos que al otro, no querer nada con nadie. Un día están tranquilos; al otro, se quejan de cualquier cosa. Yo soy un enfermo mental pero parece que estoy bastante curado de mi enfermedad. Mi hermano renquea más, le cuesta tener un comportamiento más normal.

 En lo único que encuentro algún consuelo es en la lectura. Los libros son reflejo de realidades que existen de verdad en el mundo. Si está bien pillada esa realidad, con unos personajes creíbles y con una historia bien contada, me ha ganado el escritor para seguir leyéndolo. Hoy, así que descanse un poco, me voy a poner a leer, como hice el verano pasado. Quizás vaya a la biblioteca también a leer algún periódico. Las penas son menos si encuentro alguna distracción. No viajaré pero leeré cosas interesantes. El verano son dos meses. Hay que encontrar el medio de pasarlos lo mejor posible. Todo me es hostil e inadecuado menos los libros.

 Las cosas, al sol y al aire y al desuso, se arrumban, se llenan de moho o herrumbre. Pero yo no soy una cosa y el sol me da vitamina D y el aire me tuesta la piel y no pienso en dejar de hacer cosas, no quiero caer yo mimo en el desuso. Aunque solo sea escribir en este blog. La política a mí ya me da igual. Es una especie de sufrimiento que todo español debe aguantar. Las noticias no me dicen nada. Repetición de sucesos, de guerras que no acaban, de accidentes. A lo que yo aspiro de verdad es ir a un sitio de una puta vez a ver si puedo hablar de mi libro. Ni que gane la selección me conmueve. Son gentes los futbolistas que, a mi modo de ver, ganan demasiado para lo que hacen. Yo creo que mi familia ha mejorado, hablamos más unos con otros y eso me llena de esperanza. Ojalá siga así mi familia. Yo seguiré rezando por los míos. La oración me salva de tanta ciénaga infecta, que no fango.

 Dice un articulista en el periódico que países como Italia, Inglaterra o Francia tienen en sus constituciones mecanismos para echar a un gobierno corrupto como este. Pero nuestra constitución no tiene margen de maniobra para nada. Y ya está bien de que un gobierno como este siga.  Damos una imagen al exterior de pena. Parecemos no una república bananera sino lo siguiente. Ay, España, que no encuentra dirigentes aptos en ningún sitio. Tendrían que venir marcianos a dirigir la nación. España siempre ha tenido unos gobernantes de chicha y nabo y regodeados en el robo al ciudadano. Debe de tratarse de una maldición. O como dijo un clérigo, por  España anda el diablo. Qué pena das, España, que nadie sabe dirigirte sin echar la mano a tus caudales públicos. 

 A lo mejor, de pequeños, cuando éramos niños, nos imaginábamos nuestra futura vida de un modo que no se ha cumplido o solo se ha cumplido en parte. A lo mejor, algún niño se imaginaba de mayor conducir un Ferrari. ¿Por qué no? Los niños son muy fantasiosos. Luego hay que acatar la realidad en forma de un Peugeot o un Renault. La vida nos descabalga de nuestros sueños así como va pasando el tiempo. La vida es un sitio feo donde se mata al deseo. Poco a poco nuestras expectativas se van truncando. ¿Cómo no advertiste a tiempo que perteneces a una clase social en la que no caben coches de lujo? También yo soñé con triunfar en las letras. Pero, ¿no fui capaz de ver mis condicionantes en mi vida como una enfermedad mental y todo ese tipo de cosas?

 Estoy atado a mi hermano y solamente ir a El pardillo, ya le saca de sus casillas. Como ayer, que después de venir de ese pueblo, tuvo problemas para dormir. Pues vaya rollo. Ya llegará mi oportunidad de viajar a algún lado, a la costa, supongo. Pero creo que pasará tarde, cuando mi hermano esté más estabilizado. Últimamente mi hermano está siempre cansado. Conducir ya no le gusta. Ni para el recorrido más mínimo. Este año mi hermano ha vivido otro brote psicótico. Y así es difícil contar con él. Lo único que se puede pedir es que no se estrese, que no haya conflictos en su vida y que no pase por un duelo, que son los requisitos leídos en internet, para que no le dé otro brote.

 No estoy acostumbrado a viajar y mucho menos solo. Llegó la pandemia y llegó mi sequía viajera. Paco ya no quiere coger el coche. Y tampoco hemos optado por otro tipo de transporte. A Paco no le gusta la playa. Esta semana santa, gracias a mi sobrino, he roto la rutina. Le estoy muy agradecido. Ayer pasamos la ITV y fuimos al Pardillo, donde había una pantalla gigante con el fútbol de la selección pero nos aburrimos y nos fuimos a pasear por el pueblo. El horóscopo me dice que va a haber en mi vida un montón de cambios. Pero yo no veo los cambios. Cuando pase el verano, me voy a apuntar a una asociación de escritores. Las puertas hay que abrirlas uno mismo, no esperar a que se abran solas.

lunes, 15 de junio de 2026

 Ayer, a eso de las 23:00 horas, se puso a llover. Ojalá sea una tendencia que se extienda al futuro verano que nos aguarda. O sea, que en adelante llueva. Aunque dicen todos los refranes que no se ha de pedir lluvia ni a julio ni a agosto. Ayer hablé con mi padre de cosas de sus trabajos antiguos, todos relacionados con conducir. Mi padre ha dado vueltas por toda España, por unas carreteras que no son las de ahora, con vehículos harto incómodos, de noche y de día. Mi padre ha llegado a cierto culmen en su vida. Yo también he llegado a cierto culmen que hace que ahora pueda vivir yo desahogado con mi hermano en un piso. Por ello, doy gracias a Dios y a haber tenido unos padres como los he tenido. Que han estado ahí cuando Paco o yo lo necesitábamos.

 Hay gente que decepciona al cabo de un tiempo. Y duele. Y ya no tienes ganas de verla. Paco dice que donde se cierra una puerta, se abre otra. Yo voy a intentar asociarme a un grupo de escritores aunque me cueste un dinero. La sede está en Leganitos y casi puedo ir andando desde Moncloa. Estaré con gente que le ha dado a la tecla y tendrá que ver más con mi vida. Me cuesta 42 pavos al mes. Y supongo que harán alguna actividad. Lo veré y si luego no me gusta, lo dejo. Vaya, ya estoy pensando en dejarlo y todavía no me he apuntado. Qué disparate. Pero bueno. La puerta la ha de abrir uno, no esperar a que se abra ella sola.

 Estoy yo con esto de los insectos. Antes, en verano, te encontrabas con un escarabajo verde esmeralda o de otro color muy llamativo. Ahora, no veo ni uno. Debe de haber insectos pues si no, no habría en el cielo ni golondrinas ni murciélagos. Es todo lo que deduzco. He leído en internet que las mayores polinizadoras son las abejas. Pero que no hay plantas que tengan exclusividad sobre los insectos que las polinizan. Se dan casos de que un árbol o planta esté adscrita a un polinizador en exclusiva pero son las menos. Y se da el caso de que pinos y robles encargan al viento su polinización. La novelita que yo escribí y se quedó sin continuar sobre un ciber insecto que viene del futuro al ahora más reciente, viene a solucionar un poco esta carencia de insectos pero no sé cómo articular los siguientes capítulos.

 Yo creo que uno ha de conformarse con lo que tiene. Es más: debe dar gracias a Dios por todo lo que le ha dado. Yo rezo a Dios por eso, porque Dios me ha cuidado y me ha hecho vivir una vida no muy mala dentro de lo que cabe. Mi hermano Paco no ha sufrido una esquizofrenia catatónica. Y por eso, doy gracias a Dios. Yo he llevado muy bien mi enfermedad y por eso doy gracias a Dios. Comemos todos los días, tenemos algunos amigos y conocidos y ya parece que los reproches en la familia han dado paso a la comunicación en la familia. Paco y yo somos enfermos pero la enfermedad nos ha respetado y llevamos una vida casi normal si no fuera por las pastillas que tomamos. Yo he llegado a ser profesor con plaza y por eso, doy gracias a Dios. Puedo dar gracias a Dios por muchas cosas. Y seguir vivo pues otros hubieran muerto o se hubieran bajado del barco por situaciones por las que yo he pasado.

La vida es según te vaya en ella. La vida, por lo tanto no es neutra. No se vive igual. No es lo mismo vivir en Aluche que en Majadahonda. No es lo mismo vivir en el barrio de Salamanca que en Majadahonda. Pero la tristeza y las crisis existenciales que provocan bilis negra se reparten por igual. El dinero no hace que la mujer que te abandona, vuelva. No es el dinero lo que quiere esa mujer que te deja sino ser feliz a tu lado. O quizás esa mujer ya es rica y está harta de dinero. Lo que quiere es alguien auténtico que tú no lo eres. La mujer que te ha dejado ha visto que eres un farfollas, uno que es indiscreto y tonto y que presume hasta de ti misma, como un trofeo. Y va y te deja. Porque no eres auténtico, cosificas a la gente. Y eso no gusta a nadie. Entonces la mujer rica e inteligente me conoce a mí y entonces mi vida cambia. Y entonces, ya tengo a alguien con quién hablar de mi libro.

 

 Todos los comunistas que he conocido son unos mentirosos. Los de Podemos también lo son pero creo que les queda ya poco en el convento. Una comunista mintió a mis amigos diciendo que yo era el que dirigía un taller de poesía cuando yo, en ese taller, no mandaba nada. Otro dijo una vez que la Wikipedia mentía o fallaba. Todos los comunistas quieren tener razón a toda costa y por eso mienten. La mentira es su aliada. Otra cosa que hacen los comunistas es enterarse de todo de todos los demás y ellos ocultan todo lo suyo. No dicen ni pío de sí mismos. Por esto y porque son también radicales, no me gustan los comunistas. Los comunistas son gente que, en realidad, no cree en quien tiene delante sino en un ideario obsoleto y estúpido que les condiciona y les hace ser falaces. Además, el comunismo nunca ha existido en el mundo como tal. Y menos, la dictadura del proletariado. Así que la gente comunista cree en un falacia inventada por su querido Marx.

domingo, 14 de junio de 2026

 He dejado de leer un libro de un húngaro que tiene un nombre impronunciable. Pero este tío, para contar que un personaje ha cambiado de acera, por ejemplo, se tira cinco páginas. Es un tío narrador muy, muy pesado. No pasa nada en el libro y una manera de contar muy abigarrada en las frases. Este hombre húngaro, comparado con Galdós no vale ni un pimiento. Y encima, le han dado el premio Nobel. No lo entiendo. No creo que nadie entienda que la acción no avance nada y venga frases largas aburridas y cansinas. Luego, estoy leyendo un libro sobre cuatro hermanos en Nueva York que es cojonudo. Cómo retrata los personajes. Cómo crea los capítulos tan interesantes. No como el húngaro, que no dice nada y lo llena todo de frases huecas.

 Este lunes, si todo sale bien, va a haber aventura. La contaré después de que haya acabado. Ojalá nos lo pasemos bien. Viento en popa a toda vela. La luz del día anuncia una buena venturanza. Voy a comprar el periódico y lo voy a leer a ver si me entero cómo va la corrupción y esas cosas tan bonitas que trae la gobernanza de este país. Y es que no hay desperdicio en estas gentes que abarcan y abarcan dinero, joyas y lo que haga falta. La cadena ser decía: no me lo puedo creer porque yo le conocía. Pues le conocías poco, diría yo. Subrepticiamente, mucha gente se está enriqueciendo, no solo los que salen en la tele. La corrupción me da a mí que va por capas y todas las capas se empapan un poco.

 El viernes regalamos a Fede unas muletas pues le van a operar de la rodilla. Quedamos a tomar café y se las dimos. Y el muy roñas no fue capaz de pagar un café. Después, no dijo ni media palabra y estuvo todo el rato manipulando las muletas. Es aburrido ya estar con él pues se pone a decir: ¿qué opinas de Sánchez? Y gilipolleces de esas. Pero me revienta esa actitud de no contar nada, de no hablar de nada que ya he visto en otros, que se callan y cansan a cualquiera. Dijo Cervantes que entre amigos no debe haber sospecha alguna. Bueno. Pues entre Paco, Fede y yo ya empieza a haber sospecha de que este tipo es un majadero, un tío estúpido que no sé si se quiere hacer el interesante o pasar por idiota.

Este fin de semana, entre otras cosas, he bebido mucho agua. He visto un película en antena 3 que duraba 4 horas. No la vi entera, claro. Me he sentido solo ayer por la tarde aun estando Paco conmigo. La soledad se percibe cuando no hay novedad en tus conocimientos personales de gente con la que tratar. Paco tiene una idea equivocada de mucha gente que nos rodea. La percepción errónea de nuestra persona y de las demás, provoca soledad. Lo que sí he percibido este finde es que en la plaza de Pizarro ya no están esos pobres que dan gritos y se alcoholizan con cerveza. Es aburrida la vida sin nadie con quién tratar, con quién charlar un poco. Y además, estos días son muy largos, muy largos hasta que por fin se hace de noche, aliviadora de penas.


sábado, 13 de junio de 2026

 Donde hay menos bulto hay más claridad. Los frailes dicen: un enemigo menos y una ración más. Son refranes crueles (habrá más) para cuando alguien se muere. La gente debe dejar espacio psicológico y material a los demás. La gente debe morirse. Es así de duro. Porque si no lo hace, se convierte en una carga molesta. Ya digo que es muy duro, pero es así. Yo ya me conformo casi con lo vivido. He hecho grandes cosas aunque la gente quizás no lo valore. Ya me he puesto alguna medallita que otra en este blog. De nada sirven las medallas si me da un cáncer de pulmón. Me iré de este barrio. La cosa está en cómo afrontaría yo una enfermedad. La cosa está en irse un poco digno, como don Rodrigo en la horca.


Gira el mundo gira en el espacio infinito, dice una canción. Hoy es San Antonio en mi pueblo. Las gentes más devotas suben una cuesta bastante importante y van a pie hasta la ermita. A lo mejor son gente que ha hecho una promesa para que alguien se cure o para pedir novio o novia al santo. Otros van en coche por el lado de Las Navas de San Antonio, el pueblo de al lado del mío. Ir por el lado de mi pueblo es algo arriesgado pues la zahorra hace que las ruedas resbalen. Pero se junta mucha gente allí a beber botellines y a comprar almendras garrapiñadas y juguetes para los niños. Yo recuerdo, de pequeño, que me antojaba de algún juguete. No recuerdo si me lo compraban o no. Es un festejo muy bonito porque es muy bonito el enclave de la ermita.

 El peso de la ley no cae lo mismo para unos y para otros. Y además, unos cometen delitos que no pagan. Parece que la ley no llega a todos los rincones ya desde pequeños. Un niño de hoy en día provoca y fuerza la voluntad de sus padres. Comete no un delito sino una falta a ver si le castigan. Y luego no le castigan. Entonces, volverá a poner en un brete a la autoridad paterna y así todo el día. Hará pequeñas acciones en contra de las normas de la casa e irá tanteando a sus padres una y otra vez. Todos los niños de hoy en día son así. Son poco obedientes y además retan a sus padres en un carrusel de atrevimientos que no son tenidos en cuenta. Debe de ser norma en la infancia actual. Yo no lo sé muy bien. Es por lo poco que he visto. Pero no me gusta un pelo.

Ayer anuncié a mi hermano que hoy habría tortilla. Me he levantado sin ganas de hacerla pero la haré. Lo prometido es deuda. Hay que ver la de expresiones que aprendí de mis padres y de mi pueblo pequeño de Segovia. En mi pueblo, Zarzuela del Monte, cuando uno se pone demasiadas medallas, se le dice: no te tires que hay cristales. Y también dicen eso de mucho ayuda el que no estorba en muchos bares y en la vida común. Yo un día entré a ver a un amigo en una tienda y reposé el brazo en una estantería. El dueño me dijo: no te tumbes. Los segovianos tienden a la exageración. Mi madre decía: ¿qué quieres que te den por ese dinero? ¿Una arroba? Y decían eso de desbalagado y otras cosas más.


viernes, 12 de junio de 2026

 Pasó lo siguiente: yo le di 20 euros y dos billetes de 10 euros para su hermana. Él envolvió el billete de 20 con los dos de 10 y se lo pasó a su madre para que los metiera en la hucha. La madre se dio cuenta y separó los billetes. Yo me di cuenta de la picaresca pero no dije nada. El caso es que lo estuve pensando si poner esto aquí o no pero ya lo he puesto. La verdad es que me dejó un tanto extraño este truco, me dejó pensativo. La verdad es que no sé si pensar que este país sigue estando lleno de pícaros. No sé si es bueno seguir tu interés en contra de los intereses de los demás. Me recordó a Lázaro, pero ese Lázaro literario se enfrentó a los coscorrones del ciego y al hambre.

 No tengo costumbre de escribir por las tardes. El hábito escritor lo tengo por las mañanas. Por la tarde paseo. Pero como ya he ido a Las Rozas durante cinco o seis días, hoy voy a hacer reposo. Paco va a freír chorizos (buen día si la sartén chía, como diría mi madre que en paz descanse). Unos chorizos que en el Ahorramas llaman oreados y que yo cocino con lentejas y patatas y salen muy buenos. El otro día me afeó un amigo de tertulia que yo hiciese de comer huevos fritos con salchichas. Cosa de nada, dijo, o algo así. También dice que él come con dos euros todos los días. Y pone el ejemplo siempre, siempre, de las judías blancas con chorizo. Que coma bacalao a ver si le sale a dos euros la comida diaria. O una merluza. O una dorada o pulpo. Está claro: el ahorro empieza en comer judías y no muchas todos los días.

jueves, 11 de junio de 2026

El jefe de la asociación donde yo iba, en Las Rozas, le dijo a mi hermano que le iba a romper la boca, que no le quería ni su propia familia y que era un desgraciado. Así que no me costó dejarla. Además, en la asociación había comunistas ricachones de León, de los peores. Los comunistas ricos parece que tienen que estar haciendo méritos de radicales todo el rato y son insufribles. Los que iban a la asociación eran ya de otra generación y no me entendía muy bien con ellos. En fin. Que estas amenazas del propio jefe y esta colección de leoneses raritos, dejé de ir. Ahora, el tiempo que no voy a la asociación, lo paso escribiendo, paseando o yendo a Madrid, cuyas calles son más libres y sensatas y divertidas.

 En la asociación donde yo iba, en Las Rozas, se estaba haciendo un taller de poesía. Venían dos voluntarios que se ofrecieron a llevarme en coche a mi ciudad después de ese taller. No debería haber accedido. Me di cuenta que los dos voluntarios eran comunistas de León, de los peores que hay. Uno de ellos no contó más que estupideces y no contó nada de sí mismo. Y el otro voluntario organizaba las cosas del taller sin contar con nadie. Resulta que un día, un voluntario, no sé a cuenta de qué dijo: estaba la Pasionaria. A mí se me revolvieron las tripas. Otro día me dejé llevar y critiqué a Podemos delante de un comunista de estos y me montó un rollo que no veas. Es lo que tienen los radicales: que no admiten crítica alguna. Una de las razones por que he dejado la asociación son estos dos comunistas que viven en las mejores urbanizaciones de la ciudad y presumen de tener una ideología obsoleta, radical y triste.