Las derechas tienen eso de que favorecen al empresario y a lo privado. Las izquierdas quieren la igualdad y el reparto. Hay forofos de ambas tendencias. Pero yo me pregunto: ¿por qué estoy escribiendo tanto hoy? ¿Qué dejaré para mañana? Pues no sé contestar a ninguna de esas preguntas. El caso es que estoy mejor escribiendo que andando tontamente por la ciudad. Porque en la ciudad no hay nada que me interese. No conozco prácticamente a nadie de la ciudad, todos son extraños. Y, para ver extraños, pues estoy mejor escribiendo cosas que se me ocurren, que me pasan por el intelecto, que me oprimen un poco el corazón. Y aquí sigo, bebiendo agua, fumando y escribiendo. Y todo en la vida es aleatorio, provisional y dejado al albur de la casualidad.
martes, 21 de abril de 2026
Ya se debe haber distribuido la riqueza por los pueblos como Moguer desde que Juan Ramón Jiménez tenía a bien escribir cuarenta o cincuenta poesías al día, allá por los años veinte. En tiempos de Juan Ramón Jiménez no estaba establecido todavía el euro millón así que hoy en día, a lo mejor a alguno de Moguer le haya tocado y así, de esa forma tan azarosa, se ha distribuido la riqueza. Porque a estos poetas de los años 20, les preocupaba mucho eso, la distribución de la riqueza. Y los jornaleros. Porque Juan Ramón Jiménez era de izquierdas. Y si todo el mundo pasara hambre sería la mejor manera de igualarnos y de distribuir no solo la riqueza sino la pobreza. Como pasa en Cuba. Que la pobreza está muy bien distribuida. Por eso, lo mejor que se puede hacer, en cuanto uno tenga uso de razón, es apuntarse a la izquierda y ser igualitario, muy igualitario.
Juan Ramón Jiménez fue de izquierdas. Escribía "cojer" y "jesta" en un intento de simplificar la lengua española. Este poeta mostró las penalidades de los jornaleros de su pueblo, Moguer. Moguer debe de ser bonito. Moguer debe de ser un pueblo grande, como son los pueblos andaluces. A lo mejor, hoy mismo, ha nacido un moguerense más para el mundo. Juan Ramón Jiménez me da a mí que era un tipo impresionante, apabullador, importante donde los hubiera. Escribió tantas poesías que se puede rellenar toda una estantería con ellas. Este poeta debió salir a cuarenta o cincuenta poesías por día. Le dieron el premio Nobel. Por algo será. Ya digo que Moguer debe de ser bonito. Me gustaría ir a Moguer a verlo. Ver sus casas, el río, si es que pasa el río y sus calles empinadas o no empinadas. Me siento quieto, afanosamente quieto por no poder ir ni a Moguer ni a Chinchón.
Podría darme un paseo por la ciudad pero prefiero estar escribiendo. Tengo muchos libros de poesía y de novela pero prefiero escribir. Así, suelto mis penas al aire y me entretengo. Habrá, como yo, mucha gente que escriba. Una vez fui yo a un taller literario. El señor que lo dirigía nos impuso escribir un capítulo diario de nuestra supuesta novela. Allí éramos 8 postulantes a novelistas. Como yo estaba trabajando, no me daba tiempo a escribir y un día me dijo el tipo ese que dirigía el curso: esto es novela, no cuento. Y dejé de ir. Pero me consta que son legión las gentes que escriben y escriben para sí mismos, para entretenerse nada más. Porque sus escritos no tendrán el apoyo de ser publicados. La escritura, al igual que la lectura, son buenas para el cerebro, hacen que el cerebro esté entrenado y la memoria y la parte del lenguaje de ese órgano están activas, dolorosamente activas para que luego pueda uno expresarse con propiedad e incluso, con elegancia.
Ayer hubo muchas visitas a este blog. Me quedé sorprendido. ¿A quién le interesará esto que escribo? Yo lamento poner en él muchas cosas personales. Pero es que este blog tiene a veces un esquema curativo, de escribir mis males para analizarlos. Me gusta escribir también de libros que he leído como he hecho últimamente con una biografía de Vicente Aleixandre, que fue un poeta que perteneció a esa generación llamada del 27. Aleixandre estuvo prostrado la mayor parte de su vida por problemas renales. Recibió el premio Nobel en nombre de todos los poetas de su generación. Fue un poeta total, que expresó de todo en sus poesías. Su poemario "Sombra del paraíso" fue muy aclamado. Hay que destacar la casa en la que vivió, que se llama Velintonia, desde donde Aleixandre ejerció su maestría con todo poeta que se acercaba por allí. Tuvo una intensa amistad con Miguel Hernández y su viuda.
Ángela de la Cruz es una coruñesa que se fue a Londres en los 80 a vender Biblias para no tener que pedir dinero a sus padres. Esta mujer es una artista y sueña con que sus obras prendan de las paredes del museo Reina Sofía. A esta artista le dio un ictus y está en una silla de ruedas. Le encanta dibujar como a mí me encanta escribir. Hace sus dibujos y luego, unos ayudantes pasan esos dibujos a cuadros o a esculturas. Esta mujer dice que en los ochenta había mucha más libertad creadora. Me parece que vive en Londres y tuvo una hija mientras padecía el ictus. La vida es muy azarosa, la vida te da y te quita. La vida comercia con la desgracia, la ilusión y el trabajo de todos los días.
Habría que pensar y repensar ese refrán que dice que mejor solo que mal acompañado. También hay un refrán que dice que una sola cabeza no llega a ningún acuerdo. Y otro que dice que amigos hay que tener hasta en el infierno. El otro día charlaba yo animadamente con un amigo. Salieron muchos temas a tratar. Me lo pasé bien, me olvidé de mí mismo y mis problemas por un rato. Fue muy buena experiencia. Y parece una tontería, ya ves, hablar de algo, de lo que sea. Hay que comunicarse, decir lo que sientes y cómo te encuentras al prójimo. El prójimo es esa caja de resonancia que sirve para que surja de ella algún consejo, algún deseo bueno para nosotros, algún cariño. El hombre y la mujer deben hablar, deben soltar lastre de ideas y problemas que se tienen y volcarlos en un oído amigo y bueno y consolador.
Tengo que estar aquí escribiendo como sea. Me he levantado relativamente pronto. Necesito que pasen las horas ocupado en algo. Si no, me da algo. La guerra de Irán parece que va hacia su fin. Ni a Irán ni a EEUU les compensa esta guerra para nada. A mí, el régimen teocrático de Irán me parece un anacronismo de la historia. Me recuerda a las cruzadas. Debe de ser muy duro vivir en ese régimen porque cualquier atisbo de oposición es cortado de manera fulminante con un montón de muertes. Como la que tenía mal colocado el pañuelo. Como los 30.000 manifestantes muertos que ha habido en ese país estos días de atrás. Y es un país ambicioso que reparte terrorismo por toda la región y quiere hacerse con bombas nucleares. Están locos los dirigentes de Irán. La vida en Irán para las mujeres es decepcionante, gris y opresiva.
A Morante de la Puebla le ha pillado un toro. Le han tenido que reconstruir los esfínteres. Morante de la Puebla padece depresiones. Morante de la Puebla torea muy bien. La vida del toreo fue muy bien retratada en "Sangre y arena" por Blasco Ibáñez. Blasco Ibáñez escribió "Los cuatro jinetes del apocalipsis", que va de la Primera Guerra Mundial. Yo la he leído. Ibáñez no tiene un estilo literario muy bueno pero cuenta bien las cosas. La estación de Villalba ha sido escenario para mí de muchas lecturas cuando venía yo de trabajar. La estación de Villalba es un cruce de trenes importante. La estación de Villalba es inconmensurable, vienen trenes hasta de Irún. Yo iba en esos trenes camino de casa. Cansado, lector y pensativo.
lunes, 20 de abril de 2026
La luna ya ha desaparecido del cielo. Ha venido el sol con mucha fuerza. Están estos escritos y está la radio. Están las ganas de fumar y está la calle a partir de las 7. Está la cerveza a un euro en la tienda del chino. Y están algunas cosas que no deprimen todavía. Los de los bares no quieren estos precios porque la gente no se sienta a tomar algo. Una cerveza, 3,30. Más de quinientas pesetas. Está un amigo con el que charlo de cosas de la vida, del sexo, de la paternidad, de las piernas al aire de las muchachas. Todavía las muchachas enseñan las piernas. El sol sale para todos y el aire todavía es respirable. No nos encojamos, no dejemos que se vaya la soga tras el caldero. No digamos tristemente: aquí no hay quién viva.
Recordemos que este gobierno de coalición, coalición con lo peor de la política que hayamos conocido, prometió transparencia y regeneración. Primer dato: el presidente se va en el Falcon a Benicasim, viaje de recreo. No dice el gobierno lo que ha costado el viaje. Por lo tanto, transparencia cero. Y así todo el rato. Y luego, descubrimos que la corrupción en este gobierno empezó en su inicio. ¿Dónde está la regeneración? Nos han engañado a todos. Ha engañado a la propia izquierda que ve cómo pierde estimación y votos. Todo es una máscara para tapar sobres y bolsas llenas de dinero. La televisión pública, tapando y apoyando a un gobierno corrupto y podrido. No hay mal que cien años dure.
La vida, con la edad, se vuelve más difícil. Ya no ves a esos amigos de antes. Ya te tienes que acoplar a tu soledad, aunque seas de carácter sociable, te gusta charlar, te gusta estar con gente. El coste de la vida te coarta de muchas cosas que antes eran fáciles. Ya no vas al bar. Quizás desees que venga otro gobierno, no este corrupto y extractor. Pero no hay otro gobierno. Unas latas de atún, 5 pavos. Y son lentejas. Ya casi no se va al bar: 3 cafés, 6 y pico euros. ¿Quién nos trajo a tal situación? Empezó la cosa con el aceite, creo recordar. La gente está harta ya. Por eso insulta y odia a su presidente, que no gobierna para "la fachosfera" y que ha levantado "un muro". Los presidentes realmente democráticos no son así. Este presidente será recordado por la historia como alguien odiado por el pueblo. Triste recuerdo. Triste presidente. Triste gobierno.
Quizás haya desilusión en la calle. Todo está tan caro que se hace difícil ir a la playa en verano toda la familia. Es muy triste este coste de la vida tan duro. Una barra de pan, un euro. No se cortan. Habrá gente que se estará forrando. En hostelería, a dos euros el café, la ganancia será estratosférica. Se emplea un adjetivo que define la carestía: precios desorbitados. O sea, que los precios se sitúan en una órbita inalcanzable. Es la política que hay: quieren sacarnos los untos para decir luego que emplean los impuestos en sanidad y educación. Pero no tienen presupuestos desde hace tres años y así, no sabemos dónde van los dineros. Y, además, hay corrupción. De la corrupción se ve tres o cuatro cabezas. Pero la corrupción es amplia. Todos se corrompen cuando hay corrupción, no solo esos que vemos en la tele. Se corrompe todo el tejido político y administrativo. Todos roban. Entonces, ¿vamos a hacer caso a eso que dice el gobierno de que los impuestos no son magia? ¿Dónde va el dinero? Nadie te lo dice.
Me he desempeñado como novelista tres o cuatro veces desde que estoy jubilado. Pero no se le puede pedir peras al olmo a un enfermo. Un enfermo padece. Padece de falta de concentración, se le van las ideas. No se concentra debidamente. Aún así, yo escribo aquí en el blog algunas reflexiones sobre la vida que llevo. Si yo me divirtiera y lo pasara felizmente, me quitarían la pensión. Así que suelo estar triste, para que no me la quiten. No puedo trasnochar, me desvelo y no duermo ya en toda la noche. Debo ceñirme a una rutina. A las 10 suelo estar ya en la cama. Tengo ya bastantes años. No puedo beber. La tranquilidad me procura estabilidad. No estoy para fiesta. Ni para viajes. Mi vida no tiene atractivo para mí. Ningún atractivo.
Quizás, no lo sé, hay que tener bastante autoridad para despertar a un viejo a las 8 de la mañana y ducharle. Yo veo mujeres en la residencia donde vive mi padre, que hacen un poco de todo. Y estas mujeres deben de tener también mucha humanidad, no actúan como robots. Tratan con seres humanos en el final de sus vidas y este es un punto delicado. Unos ancianos y ancianas se caen y se hacen una herida en la cabeza o en un ojo. Y ya acobardan tras la caída y ya no son los mismos. Otros ancianos han llegado a su vejez de manera muy precaria. Quizás estén bajo la influencia de alguna demencia. Y solo repiten: no. Es todo lo que dicen. Una residencia da para reflexionar mucho, para pensar en la miseria de la vida, del último tramo de la vida.
Ayer domingo, quedé con unas amigas. Y de los parlamentos que tuve con ellas dos, no saqué más que ideas negativas y lo que se suele llamar, mal rollo. Dijeron que en esta vida no hay gente buena, contaron de sus vidas, las dos llenas de inconvenientes. Todo era como para pegarse un tiro. No me convienen esta clase de manifestaciones porque me afectan, me llenan de negatividad mental. Pero luego, a la tarde vi a mi padre. Y me lo pasé bien con él hablando de cosas peregrinas y alegres. Otros días sí que me rio con estas chicas pero ayer se pusieron muy melancólicas, muy tristes, muy de pesadumbre. Bueno. La vida es una croqueta llena de tropezones. La vida es, como decía Forrest Gump, una caja de bombones.
Parece mentira pero hoy todo lo que tengo que hacer es comprar una empanada en el súper y ponerme una inyección esta tarde. Una inyección que es un antipsicótico. Pero un antipsicótico que tiene una biblia de contraindicaciones. Yo no me puedo divertir y de hecho, yo no me divierto. La vida mía es tan aburrida que pasa lenta, como dicen que son las torturas chinas. Escribo aquí para aclararme algunos temas, ponerlos por escrito, no vaya a pensar la gente que mi vida es una falla valenciana o una feria sevillana. En mi vida he estado borracho, no puedo beber alcohol. La vida mía no puede ni debe estar llena de emociones fuertes porque no dormiría, porque la excitación me vendría mal, porque la enfermedad afloraría como una negra flor crecida en el asfalto. Soy prisionero de una enfermedad. Y eso no lo quiere nadie.
A mí, me han dado una pensión. Si me la han dado es porque si yo hubiera seguido trabajando, estaría de baja todo el rato. Y habría que pagarme a mí y a un sustituto cada dos por tres. Porque la enfermedad mental es más dura que si padeces de una pierna o de un riñón. A veces te da el estado depresivo o a veces, te encuentras raro que no sabes ni lo que piensas. Entonces, la administración educativa supongo que habrá obrado de la manera más eficaz porque ya conoce otros casos de profesores enfermos mentales. Que los hay. Hay muchos casos de profesores así. Me consta porque he pasado por muchos institutos y en uno de ellos sustituí a una profesora con este caso. Y he visto, en alguna sala de profesores, algunos casos de desorden mental. No es tanto chollo cobrar una pensión, pues a mí, la enfermedad mental, ¿quién me la quita? No me la quita nadie.
Tengo en la mesa como unos 14 libros de poesía. Los voy leyendo de uno en uno, una poesía de cada libro. Y encuentro muchos hallazgos literarios, como yo digo. Muchas expresiones felices en que los poetas han estado lúcidos y excelentes en la manifestación poética. Pero me tengo que concentrar para leerlos, estos libros. Tengo que decirme a mí mismo: voy a leer poesía. Leo una poesía de cada libro, no más. Luego, cojo otro y leo otra poesía. Así hasta completar todos los tomitos de bolsillo que tengo. Lo paso bien. Me despejo de tanta vulgaridad que da la vida, este sol tan fuerte. Porque el sol así manifestado estos días es de lo más vulgar, de lo más detestable. Las poesías refrescan la mente hasta la hora de comer, hasta la hora de merendar, hasta la hora de dormir.
Resulta que soy un pensador. Vamos, que saco tema en estos blogs que escribo y les doy una interpretación a esos temas. Puede que algunos blogs sean demasiado personales. Es cuando este blog se convierte en algo terapéutico, cuando necesito decir alguna verdad mía, honda. Entonces no pienso sino que vierto alguna angustia. Estos días he estado triste, de bajón, nada del mundo me gustaba. Los calores sobrevenidos de abril me asqueaban. La claridad del cielo, de un azul que casi se pasaba a blanco, me ponía malo. Todo eran inconvenientes en mi vida. Las horas no pasaban. Me alíe con la radio para pasar el tiempo. La vida iba lenta, mohína, sin aliciente. Lo he pasado mal.
domingo, 19 de abril de 2026
Esta claridad del día me asusta y me acompleja. El cambio de hora me pilló mal. Son horas de no saber qué hacer. Tengo una historia que escribir pero nunca la escribo. La luz avasalla un poco mi voluntad. La luz da color verde a los árboles. Pero hace demasiado calor, no puedo con él. A lo mejor salgo con mi amiga y mato la mañana. El domingo está sobrio como los animales, como las peñas de las montañas, como un pájaro que no vuela. A veces lloro sin querer. Es el sino del ser humano: cumplir años. Mientras haya de comer no va mal la cosa. Una mujer tiró a su recién nacido al río a que se le comieran los peces. Un limpiabotas ha dado todos sus ahorros a un punto que vive del sable. La vida es así de cruda.
sábado, 18 de abril de 2026
Estos días de atrás tenía yo la autoestima muy baja y me creía inferior a lo que yo soy en realidad. También, eso que llaman la cultura del cuidado me afectaba. Cuando veía a ancianos o niños chicos sentía una especie de estrés en mi conciencia. La tensión que representa cuidar de un anciano lo he vivido yo en los tres últimos meses del año anterior. Mi hermano ha sufrido un brote en su enfermedad por eso mismo, por el estrés de haber cuidado de nuestro padre. No toleraré que Paco vuelva a hacer de chófer ni de acompañante de mi padre ya más. Le afecta y le conduce a una crisis. Hay que prevenir antes que curar. Y se pasa muy mal cuando tengo que estar pendiente de mi hermano con la crisis mental.
Tengo que comprar para mi padre una cámara de fotos de esas que llaman polaroid, de esas que sale la foto en papel al instante. Es un capricho que él tiene para fotografiar la casa del pueblo, según me ha dicho. El día 25, día de su cumpleaños, habrá comilona en Segovia. El quiere llevar en el bolsillo de su pantalón esa fotografía. Hay una tienda de fotografía en Majadahonda, así que ahora iré y la compraré si la tienen. La vida se va pasando. Ayer preguntaba yo a Paco si creía en la resurrección y Paco dijo que sí, que creía en ella porque hay evidencias físicas. Luego habló Paco de misterios como la sábana santa y otras cosas. Yo también creo que esta vida no es la única que existe. Ya otros pensaron lo mismo hace tiempo. Lo que pasa es que hoy en día hay mucho descreimiento. La gente piensa que la religión es un invento de los curas y que, además, todos son pederastas.
La nervadura de mi cerebro, mis neuronas, a veces se rebotan como pelotas de goma que estuvieran dando vueltas por mi conciencia. Y lo paso mal. Es sinuoso mi cerebro. Unas veces alegre y otras, triste. Es mi enfermedad. Un día, mi novia me compró un libro titulado "Bipolar", de una señora que la padecía, la bipolaridad. Y esa señora era un desastre. Yo no llego al desastre en mi vida, parece que controlo bastante pero cuando estoy triste, me hundo y no quiero hacer nada. Suelo tumbarme en la cama y que pasen los minutos. Suelo rumiar mi tristeza y darme al tenebrismo. Suelo parar y pensar en las cosas negativas a ver si se van de una vez. A veces se pasa mal con estas enfermedades del alma y hay que aguantar. Como decía una señora de la asociación: la mejor pastilla es la aguantinina.
No deja de ser un enigma para mí el tipo este. Se rodeó de corruptos y no le ha salpicado ni una gota. Su mujer y su hermano, perece ser que también aprovechados corruptos, no le hacen temblar. Es un tipo, ya te digo, muy misterioso. Que se está haciendo muy popular en las redes, que es odiado por muchos. Que toma medidas sobre la marcha, que su gobierno no tiene apoyos y aún sigue y sigue. Todo el gobierno gira sobre él, que es "el puto amo". Disfruta de todo lo que conlleva el poder, le gusta el poder. Anda como muy chulo, tiene unos andares entre pasota y chulo de barrio. Pero, ya te digo, este tío es un enigma envuelto en un laberinto.
viernes, 17 de abril de 2026
La parsimonia o lentitud de las once de la mañana. La última maldición del día al amanecer de la semana. Los últimos gritos que se oyen en el metro. Gritos callados, gritos del corazón herido. Quizás el viernes venga a suturar esa herida, la herida dolorosa del maldito madrugón. La vida avanza con y sin gritos. La guerra, los tiranos y los jetas hacen que la existencia sea bastante más dura. Aclárate, dolor de vivir, dime qué hay que hacer para pasar este monte de infeliz trasiego. Los currelas no son políticos. Los currelas no son la casta. Hasta que la vida trascienda a la propia vida, seguiremos atados a la vida.
Tengo un loro que no habla, una tristeza enamorada y un coche que no anda. Todos me dicen qué te pasa y yo no sé qué contestar. No sé si me pasa que no hablo con nadie. No sé si me pasa que me siento solo. No sé si hay una circunvalación tonta en mi cerebro que me tiene así, cansado de la vida. Todos se critican unos a otros como si fuera la cosa más importante que hubiera que hacer. Nadie colabora con nadie. Yo me levantado tarde. La vida que hay no me deja reír. Los últimos días de mi vida los he pasado viendo pasar las horas. Los libros ya no me entretienen, son amigos aburridos. El destartalado estado de mi alma no me deja reír. Yo, solo, triste, cansado de los días que pasan, admito que mi mente está en otro lado de la vida.
jueves, 16 de abril de 2026
Estoy yo escribiendo un relato de un ciber insecto. Este ciber insecto ha venido del futuro. Puede hacer videos y guardar información de todo lo que ve en el presente actual. Este ciber insecto detecta que no hay ya casi insectos en el planeta Tierra. Y tiene que hallar la solución a esta situación de extinción. Se alía con un ecologista que pasa por la estación de Atocha y lo recoge. El ciber insecto está metido en un huevo como de gallina. El ecologista está muy concienciado sobre el cambio climático. Pero, ¿cómo hacer para que desaparezcan todos los coches que están contaminando el mundo con la quema de combustibles fósiles? El futuro de donde viene el ciber insecto ya se mueve con energía de fusión. Hay un lugar en la Tierra que tiene la clave para sobrevivir al calentamiento global y ese ciber insecto sabe cómo cambiar el futuro del planeta.
La política está llena de lacayos, de una servidumbre grande dedicada al poder. Pero no hay mal que cien años dure. Y todos caen y no vuelven a salir en ningún sitio. Pero la alianza de izquierdas ha dejado una huella honda en los asuntos públicos. El decoro en el trato al adversario ha dejado paso al insulto, a la bronca, al "a ver si digo la cosa más hiriente y humillante y original esta vez". Pero la gente está harta de eso de "fulano humilla a mengano", como si la humillación gustara a alguien. Los políticos y periodistas van en un tren lleno de suciedad y maledicencia, lleno de palabras hirientes que solo gustan a esa gentuza de las redes sociales. A ver si se recupera la palabra justa y positiva, la palabra honesta. Y el insulto pasa a ser un recuerdo de esas hordas que llegaron una vez a la política.
Me gusta la revista religiosa Alfa y Omega del ABC porque toca temas de los desfavorecidos y también salen testimonios de gente que cree en Dios. Salen temas de cultura y de barrios olvidados. Salen temas sobre política tratados de otra manera que en el periódico normal. La vida nos sujeta a unos hábitos, a unas querencias que pueden mejorar. Somos seres queridos de Dios, aunque muchas veces parece que vamos a la deriva. El sol alumbra para todos. Todos tenemos derecho a alguna alegría de vez en cuando. Todos somos Job, todos somos Jonás. Pero a veces somos ese profeta que anuncia la palabra. Bebamos el vermú de la concordia y que acaben las guerras de una vez.
miércoles, 15 de abril de 2026
Era un camarero que llevaba una terraza entera. Era rápido, era gentil y era amable. Le dejamos 50 céntimos de propina, aunque la minuta ascendió a 8, 50. Habría que ir más al gimnasio o andar más al pueblo de al lado. Los médicos aconsejan ejercicio. Los que andan como moscones martirizando la lógica diciendo eso de que el patriarcado los ha llevado a una depresión, deberían pensar más en que son ellos los que labraron su destino y no instancias absurdas. Esto de que cada uno de nosotros crea su destino lo dijo Cervantes, hombre que luchó por la verdad católica en su tiempo. La verdad católica tiene la ventaja de la resurrección. La verdad de gente que se queja tiene como destino la depresión y el desaliento. Hoy comeré en un restaurante o casa de comidas. Es lo que importa de hoy.
El fascismo surgió de la mano de Mussolini. El nazismo, de la mano de Hitler. El comunismo surgió de Marx, luego de Lenin y luego de Stalin. Toda esta gente que he citado son aberrantes y odiosas en grado sumo. Se debería llamar a la gente de ultraderecha, neofascista o neonazis. Y la gente de ultraizquierda, neocomunistas. Porque todo lo ha borrado el tiempo. Hay gente que quiere la revolución. A mí me gusta la revolución silenciosa de las aulas y de los hospitales y de los juzgados. Pero hay periodistas que sueñan con destruir. Y también políticos que han destruido la convivencia pacífica de la gente con sus insultos y escraches y sus bocas como perros de presa. Les queda poco a esos políticos. Yo conocí a un idiota que no decía más que todos eran nazis. Eran nazis los que no le gustaban. Pero el nazi era él. Más bien un neonazi de ultraizquierda, que también los hay.
Decía Marat, ese revolucionario francés, que el fracaso existe cuando uno deja de esforzarse. Así que voy a escribir para no dejar de esforzarme. Hay gente que siempre está a sus cosas. Deja las cosas de los demás en un margen que casi nunca pisan. Sin embargo, cuando les ocurre algo, enseguida llaman. Es de sabios no acudir a la llamada de estos egoístas. Mi hermano no piensa ni en egoístas, ni siquiera piensa en aquellos que le han ayudado o le puedan ayudar en un futuro. Mi hermano casi no piensa en nada que no sea su propia biografía, por eso escribe tantos diarios. Mi hermano se pasa la vida escribiendo de sus dolores, de sus angustias, de sus pastillas.
En la jaula de mi vida estoy metido. No habrá aires en los que volar. Me tengo que hacer un croquis de cómo salir. Antes de ayer, lunes, estuvimos a Las Matas, a un restaurante llamado Van Gogh. Antes de ir tomar algo a ese restaurante, estuve yo en la biblioteca de ese pueblo. Vi autores ya vencidos, como Belén Gopegui. Y leí por encima algunas novedades como Claudio Rodríguez, un peruano. Dicen que hay tantos libros publicados que es muy difícil vender muchas cantidades. Luego, ayer martes, estuvimos a Madrid, a hacer una gestión. Cené un bocata de calamares. Vine muy pensativo de Madrid, muy humillado de mí mismo. Tener un libro publicado no debe ser motivo de mucho orgullo, creo. Porque hay infinitos.
martes, 14 de abril de 2026
Que a uno le tengan en cuenta no es fácil la mayoría de las veces. Pero cuando ha surgido una trabazón en las relaciones de ese uno, no quiere desprenderse de ellas. Porque esas relaciones le dan seguridad, le dan el aliento necesario para no sentirse solo al albur de la vida. Porque en la vida hay mucho albur, mucho azar que no sabe uno cómo hacer frente. Con la familia a favor es más fácil vivir, es mayor el equilibrio con que se viven las horas difíciles. El mundo da vueltas y vueltas y hace falta agarrarse a una mano amiga. Los días no son siempre simples y tranquilos como este martes rutinario sino que, a veces, traen tarea ardua a uno. Por eso es mejor tener a alguien de tu lado, ya digo, tendiéndote la mano.
Anda el día demasiado redondo, demasiado cargado de un horizonte gris. Anda el día lento, como una carro de bueyes. La armazón del día se parece a un armario lleno de ropa de lunes y de calle. Es penoso transitar las horas de un día que no da nada, que todo lo niega, que sustrae la emoción al espíritu. Duda trae el día de que algo suceda. Si no sucede nada, vamos bien. Hay que dar gracias al día porque no ha sucedido nada, nada malo. Me he levantado tarde y ya estaba el sol alumbrando, alumbrando un día tranquilo, anestesiante, largo en horas y pobre de ilusión. Cada hora que yo gaste en este día será para vivir pobremente, para dormir mi vida junto al sol.
Una mujer se debatía entre dos amores que la requerían. No sabía si decantarse por el abogado exitoso o por el arquitecto cosmopolita que había diseñado un edificio en Nueva York. El abogado era más guapo para su gusto pero el arquitecto tenía más salero, más ganas de vivir que el abogado. El abogado defendía causas financieras, de mucho dinero y la parte que se quedaba tras los juicios era grande. Los dos eran estupendos partidos, locuras de amor. ¿Y si se quedaba con los dos? No era fácil que coincidieran ambos pues tenían órbitas diferentes vitales. No sabía cómo se apañaría pero se quedaba con los dos: Inventaría mil excusas para no tener que renunciar a uno de los dos. Primeramente, escogería al arquitecto para los fines de semana. Los dos estaban muy ocupados en sus tareas así que era fácil que no se dieran cuenta. Los dos significaban amor para aburrir. Ella era escritora y escribiría de los dos. Lo que le contaran sería el argumento de sus novelas. Triunfaría amorosamente y novelísticamente. Fue pena que los dos la engañaran al mes de decirles que sí.
Me he levantado con la sensación de que este día es como otros, para vivirlo sin atención, sin mucha emoción. Un día iré a Segovia. Daré unos paseos por el Eresma. Caminaré la calle Real. Comeré y seguiré andando quizás haciendo fotos. Me aburriré. Pero me aburriré en la capital del cochinillo. Pasarán los días inútilmente. Pasará la rutina decadente y sucia. El día se irá gastando mientras el mismo horizonte me acortará la visión. Estos días de levantarse y ver el mismo paisaje me acortan la fantasía y me dicen quién soy yo. Solo soy un ciudadano al que le cortan las alas los días sin interés. Solo soy un viandante que no anda más que lo que anduvo ayer.
lunes, 13 de abril de 2026
El frío de abril nos pilla descolocados a todos porque estos días de atrás ha venido un calor grande. Toca abrigarse como en el invierno. Ya lo barruntaba mi hermano, diciendo eso de que "la semana que viene volverá el invierno". Las farolas tienen un foco luminoso que abarca la acera, un trozo de la acera, donde quizás se cometan los crímenes más horrendos. Las farolas son testigos de luz de más de una tropelía nocturna. Las noches que surgen tras el día luminoso hacen renacer en vez del sueño, la brutalidad más aberrante, el crimen más organizado, la lucha por sobrevivir a la vida y a la muerte por igual. Las farolas saben. Si las farolas hablaran. A lo mejor, en un futuro, las farolas hablarán.
No me gusta ni la gente soberbia ni la gente pasota. La soberbia porque se cree más que los demás. Y la pasota porque solo se preocupa de sí mismo. No aguantaría que una pasota pasara de mí y luego yo tuviera que ayudarla. Y no aguanto que una soberbia me diga lo que tengo que hacer. Los soberbios al final, no saben nada. Y los pasotas tampoco. Son gentes desdeñables que después de todo no hacen más que daño por sus imposiciones o su indiferencia. No me pidan que les haga caso. Que vayan allá con sus vidas y no se metan en las de otros ordenando o pidiendo algo que ellos no se pedirían a sí mismos. Muera la imposición y a la indiferencia que se pague con indiferencia.
No he llegado a acostumbrarme al cambio de hora. Me sobran eso, precisamente, horas. Dicen que hay que saber aburrirse. Además, con este frío seco que ha venido no sabe uno a qué atenerse. Nadie es mejor que nadie o así debería ser. Pienso en una compensación para mis sobrinos que tienen familia. Me estoy acabando la biografía de Aleixandre, el poeta total. Ya es hora de pasar a leer cosas que me gusten. También he acabado "Diario de un esquizofrénico" que no es tal, sino una diatriba sobre la incultura de las masas. Iré a Joaquín María López a ver si encuentro un verdadero diario de esquizofrénico que cuente cómo vivió el escritor su enfermedad. Sigo pensando en si mi hermano cae malo, si llamaría a una ambulancia, si le ingresaran o no, etcétera.
Hay que producir. Envuelto en buena imagen, todo es más sutil. Los de arriba y los de abajo siempre van pidiendo paso. Yo llevaba unos días de eutimia. Pero ya se han pasado. Vuelve la dura realidad. Dice una chica en internet que, cuando murió su abuela, empezó la carnicería familiar. Ojalá no empiece nunca mi propia carnicería familiar. No es dinero lo que yo persigo, más bien entendimiento. Y que no me quede solo con mi hermano para siempre. Y que a mi hermano no le dé el brote ya nunca más. Y que hablemos y que tomemos una caña y que nos llamen cuando vengan al parque. Y regalarle a mi sobrinito un juguete. Y que la vida funcione, no la rabia y el resentimiento. Y me pido un día de playa. Los castillos se ganan con el cubo y la pala.
domingo, 12 de abril de 2026
La avenida murió en la plaza.
La plaza murió en mi corazón.
Porque no había nadie.
Porque la luz se repetía en la soledad.
Iba yo andando.
E iba muriendo la ciudad que conocía.
Me acerqué a la linde de los bares.
Y no había nada.
La muerte parecía haber vencido al corazoncillo de las golondrinas.
Y saqué de mi paquete un cigarrillo que consumí a la altura de un enorme aparcamiento.
sábado, 11 de abril de 2026
Las pocas ocasiones que encuentro a la expansión del alma me hacen parecer a una farola: por las noches alumbra y por el día está ciega. Y está encorvada y aburrida todo el tiempo. Tengo que comprar tabaco. Tengo que dar un paseo. Tengo que escribir otro relato. Mi vida se asemeja a un barco al pairo. Dependo de los vientos que me llevan. Un viento sur, caliente y perezoso, recorría la ciudad heroica. Oviedo es grande pero más grande es Madrid. En Madrid se ven las cosas más variopintas de toda España. Me gusta Madrid y el viento que la recorre. No me gusta la política ni los políticos. Remover la mierda trae más olor. Me despido hoy de este blog hasta mañana. El domingo veo a mi amiga y charlamos.
Creo que mi padre me llamó campeón. Quizás por mis logros, por haber salido adelante de alguna manera. Sacarme la plaza de profesor fue un hito en mi vida. Yo creo que es lo más importante que he hecho en ella. Luego, han venido temporadas de estar yo bastante deprimido. Ahora parece que se ha abierto un mirar a las cosas con esperanza. Las rencillas antiguas parece que han desaparecido. Rezo todos los días por mi salud y la de mi hermano. Me faltaría quizás publicar alguna novela mía si ello fuera posible, si yo encontrara alguien que me ayudara a hacerlo. De todos modos, mi vida fluye bien, solo me gustaría ir a la playa este verano. Quizás tendría que ir solo. Ver el Mediterráneo. Los castillos se ganan con la arena y la pala.
Uno de la familia lo estaba pasando mal y todos los de la familia ayudaron. Así habría de ser siempre. Y parece que la familia empezó a hablar y a hacerse favores. Uno de la familia pensaba en comer todos juntos por el cumpleaños del abuelo. O fue idea de todos, una idea que surgió del ente familiar. Un día, un miembro de esa familia pudo salir de casa porque un sobrino suyo le llevó al pueblo. Y lo pasó bien. Cambió de aires, algo muy necesario para ese miembro de la familia. Se van viendo las necesidades y se van subsanando. Este miembro de la familia tiene dificultad para viajar solo pero un día de estos irá a Segovia a pasar el día. Y quizás se le quite el miedo a matar el tiempo fuera de casa. Bien por la familia. Bien por cada uno de sus miembros que se apoyan y hablan sin reparo.
Adelaida García Morales fue escritora y profesora de lengua y literatura. Escribió una novela corta que se llamaba "El sur". También hay una película del mismo nombre. Adelaida García Morales murió olvidada y sola. Agustín García Calvo la introdujo en el anarquismo. Hay también un librito que cuenta sus últimos días. Ese libro lo tengo yo. Lo vi en una biblioteca y luego, me lo compré pero cuenta la historia de esta escritora desde el punto de vista de una funcionaria de un ayuntamiento. Adelaida nació en Badajoz pero su familia provenía de Sevilla. Su padre era ingeniero de minas. Quizás cualquiera pude ser olvidado. Quizás cualquiera se puede perder en esta vida de lazos pobres. En este mundo de pocos amigos, de familias rotas.
viernes, 10 de abril de 2026
jueves, 9 de abril de 2026
Me acuerdo de algunas cosas de cuando sufrí una depresión profunda en el pueblo. Yo me había empeñado en dar clases a algunos chavales del pueblo. Y dejé esas clases. No podía. Luego estuvo lo del bar: que nos lo cerraron. Y yo estaba como un pelele al albur de las circunstancias. Me tiraba en la acera. No entendía nada. Creía que iba a haber otra guerra civil. Creía que había inflación, que las monedas que depositaban los bebedores en la barra no valían nada. Un día subí a la discoteca y me puse nerviosísimo. La música me salvó un poco. La música de un radio casete en el bar. Cantaba Luz Casal. Las palabras estaban gastadas, no decían nada. Nadie me hacía caso. Yo solo iba a los sitios. Yo no tenía más que pensamientos negativos. Mi madre me daba doble de pastillas. Las noches pasaban sin dormir. Me alegraba el olor a café y el trino de los pájaros porque anunciaban el fin de la tortura de la noche sin dormir. La madrugada nos encontraba a mi madre y a mí en la cocina. Mi madre me miraba con pena. Fue un verano espantoso. En la consulta del médico dije que tenía sida. Estaba delgado y demacrado. Era un guiñapo humano.
El hombre y la mujer caminarán juntos por el mundo mundial sin hacerse daño por que se necesitan. Todas las historias de feministas locas e histéricas pasarán a mejor vida. Los hombres buscamos a las mujeres en plan erótico o en plan inspiración para nuestras vidas. Esta afición del hombre por tener trato con la mujer es de antiguo. Y no solo es una afición sexual sino que las mujeres tienen una visión distinta del mundo y complementaria para los hombres. Dos hombres pueden charlar pero esa charla se reaviva y enciende si participa el punto de vista de una mujer. Hace la charla más interesante. Porque la mujer ve el mundo de una forma creativa y creadora. La mujer es poco destructiva. Su cuerpo está hecho para dar vida y protegerla. La mujer literata entiende mejor la pasión en los hombres. El hombre literato escribe de aventuras y dificultades. Las dificultades son menos con el aviso de un mujer fuerte y decidida.
Cuando uno se acostumbra a no beber, cualquiera que se emborrache le cae mal. Yo no he estado borracho en toda mi vida. Me diagnosticaron la enfermedad mental cuando tenía 18 años y ya no bebí nunca más. No es una cosa del otro mundo no beber pero en determinados círculos de la españolería sí que es raro no beber. En mi pueblo, por ejemplo, es muy raro no beber porque se bebe prácticamente desde que se tiene uso de razón. En las fiestas de mi pueblo se puede batir algún récor en esto del beber. Beber mucho es malo para el hígado y para la tensión arterial. La bajada después de beber es muy fuerte. Bebe, bebe que la vida es breve. Bebe y bebe y te olvidarás de todo por unos momentos.
El ser humano es un prodigio de la creación. Tiene manos para manejar un montón de instrumentos (y fabricarlos). Tiene un sistema locomotor muy meditado y armónico. El ser humano puede pintar y escribir con los pies y con la boca. El ser humano llevó a cabo una revolución cuando dejó de ser nómada y se instaló en poblaciones y sembró el campo y domesticó animales de los que se sustentaba. El ser humano inventó la escritura y, a partir de ese momento, creó la Historia. Pero también hubo quienes querían vivir sin dar palo a costa de los demás. Y de ahí surgió el ser humano político, un ser detestable por muchas razones.
Tengo yo un relato en el que cuento la desolación que vive una ciudad por unas bombas que estallaron en unos trenes en los que iban habitantes de esa ciudad. Llevo solo unas cinco páginas pero no sé cómo seguir. Ayer la leí y me gustó cómo estaba escrito ese relato pero hace falta reflexión para continuar. La vida de las personas se deberían respetar más. No decir eso de faltan doscientos. No acabar con las pruebas. Investigar quién fue el autor. No olvidar lo que pasó. Dar voz a las víctimas. En fin. Hacer todo lo que no se ha hecho.
miércoles, 8 de abril de 2026
El ser humano aguanta de todo, está hecho para resistir los embates de la existencia dura que hay en el mundo. La humanidad ha pasado por pestes que la han diezmado, por dictaduras asquerosas, por gobiernos de gente ladrona, mala y sinvergüenza, por pandemias que han dejado secuelas graves a mucha gente, por matrimonios duros de llevar, por niños desafiantes a la voluntad paterna, por sustancias que hacen volar y caer también, por enfermedades contagiosas y peligrosas. Y el que se haya salvado de todo esto, sale como un supermán de las peliagudas pruebas que la vida ofrece. Y luego, si ha sabido esa persona salir de ese examen al que le ha sometido el azar, la vida para él es más llevadera, como si no tuviera importancia.
Si yo viajara, tendría que llevarme todas las pastillas y rezar para que no me entrara el insomnio allá donde yo fuera. O que no me descompensara anímicamente y me entrara la manía, la temida euforia, como me entró en Soria que hizo que mi hermano lo pasara mal. Desde que fuimos a Soria, mi hermano y yo no hemos ido ni al pueblo a pasar un día y mucho menos a la playa. Los enfermos mentales tienen mucho problema para viajar porque su ánimo cambia al llegar a un sitio distinto. Paco es muy renuente a coger el coche y dar una vuelta siquiera de un día. Así que yo chupo rutina a mansalva. Paco no parece sufrir la rutina, se adapta mejor que yo a ella. Me gustaría coger la general y largarme, pero no conduzco. Tendré que recurrir al Alsa si me quiero mover.
Si la vida me da palo, yo la voy a torear, me parece que decía una canción antigua. La vida no para de dar palos. A veces no son palos fuertes sino unos palitos que te va dando diariamente para que sientas la rutina más dura de llevar, que los días son todos iguales. Eso es el palo que me da a mí. Otros palos serán de otra manera, serán palos fuertes, como quedarte sin dinero colgando de la brocha, como dicen ahora. O divorciarte, ese sí que es palo fuerte porque tienes que rehacer tu vida desde cero Y añorando una vida que estaba bien. Los palos de mi vida son la enfermedad mental y ya digo, esta rutina que no sé cómo matar muchas veces, no sé qué hacer para salir de mi puta casa y pasar un rato agradable en otro sitio, sea el que sea.
Me he quedado pillado con esas gentes con las que pasé el tiempo en el pueblo. Eran tres parejas, como se dice ahora, no matrimonios, las tres con hijos, dos hijos cada pareja. Una pareja la formaban mi sobrino y su mujer y su hijo Ángel y su hija Lola. Otra pareja la formaban el hijo de un primo mío del pueblo y su mujer y Beltrán y Mario, sus hijos. Y la otra pareja era amiga de esta última y venía de Torrelodones. Sus hijos eran Olivia y el rebelde Martín. La verdad es que eran un conglomerado que quizás responda a la realidad del mundo de hoy: prisas, estrés, ver de poder conciliar trabajo y familia. Se tiraron un tiempo estas parejas hablando de zapatos para los niños, por ejemplo. Luego discutían entre ellas quién hacía comidas, quién se ocupaba de los niños, quién limpiaba la casa, etcétera. El marido de la pareja de Torrelodones al final me preguntó que dónde había que firmar para cobrar una pensión a mi edad. Cuando le dije que estoy tomando pastillas a diario dijo que ya no le gustaba. Me lo pasé muy bien con ellos aunque no participé mucho. Dicen que en boca cerrada no entran moscas pero también se dice que hablando se entiende la gente. Su recuerdo revolotea en mi cabeza porque me gustó su forma de vida, sus luchas y los problemas que solucionaban como podían.
martes, 7 de abril de 2026
Me pregunta un amigo que qué es la felicidad y yo le contesto que cuando hay armonía en la vida de uno. El otro día fui al pueblo que estaba en fiestas. Y había armonía. La gente disfrutaba de cosas sencillas, charlando y dando paseos, atendiendo a sus hijos, que también vivían la armonía de sentirse queridos. Saludé a un montón de personas que hacía tiempo que no veía y me sentí dichoso de volverlos a ver. Eché unos cigarrillos al aire de mi pueblo, paseé, hablé de cosas bonitas, sentí el equilibrio de todo un pueblo. La felicidad no es ser uno exitoso en la vida. Es encontrar la armonía en los momentos del día, en esos dulces momentos en que todo gira como las estrellas con su música celestial que un día oiremos.
En mi pueblo hubo un cura que dijo que había mucha incultura en él. Y yo creo que es verdad. No sé si los chicos de ahora que van a la escuela de mi pueblo tienen interés en lo que dicen los maestros. Los de mi edad y los de diez años abajo da la sensación que no han hecho mucho caso a las lecciones. En el bar, por poner un ejemplo, muy pocos leen el periódico. Y por por poner otro ejemplo, un día estaban echando por la tele la película "Stalingrado". Y me preguntó el dueño del bar: ¿pero quién son esos que luchan en esa batalla? Le tuve que explicar un poco la II Guerra Mundial y lo de los nazis y los comunistas. Me pareció inaudito que, solo con el título de la película, los que allí había viéndola no la relacionaran con el peor momento de la historia del mundo. Pero bueno. Así están las cosas en mi pueblo.
Estos días tan frágiles en que no sé muy bien qué hacer se me revuelven todo en ir a pasear por la Gran Vía majariega. En el Quijote se hace una alusión a lo archiconocido diciendo que "eso lo saben hasta los pastores de Majadahonda". La ignorancia estaba muy extendida en tiempos de Cervantes. Cervantes, que leyó mucho, sabía mucho y como anduvo mucho (estuvo en batallas cruciales de la cristiandad, estuvo en Italia, estuvo en Argel, estuvo por toda La Mancha), también vio mucho. Y de lo mucho que anduvo y vio quizás salió ese libro tan afamado que ya harta nombrarlo. Dicen que se sabe poco de la vida de este escritor. La payasada más grande es presentarle como homosexual en un película extrañísima. Las mujeres que rodearon a Cervantes todas sabían leer, cosa inusual en la época. Todo lo que tiene que ver con lo literario ya me es ajeno, me cansa y me aburre. Soy incapaz hasta para pensar en un título de novela. No escribiré más estos meses. Pero seguiré leyendo.
Tenía dudas sobre si iba a ser capaz siquiera de rellenar este texto porque ayer no me salió más que una pequeña reflexión en este blog. Me está pasando que he dejado de creer en la escritura. Ya no tengo orgullo de escritor y no me sale ni una línea. He perdido todo el gusto por escribir. Lo último que he escrito va sobre la vejez. Y no me gusta mucho. A ver si me centro y me pongo a escribir una novela aunque sea corta para verificar que aún me motiva esto de las letras. Pero no sé qué asunto tratar: la ancianidad o la duda existencial o una invención surrealista. No sé. Sin ese deseo de contar cosas la vida es más aburrida, no se llena de ratos creativos y se me hace más largo el día.
lunes, 6 de abril de 2026
He rellenado un folio con libros que quiero leer sobre la esquizofrenia. Son diarios de gente que la ha padecido. A ver si aprendo cosas para poder evitar un brote de mi hermano. No creo que eso sea fácil pero estas experiencias escritas me vendrán bien para comparar quizás. A lo mejor me llevo una sorpresa y aprendo a cómo prevenir ese brote tan temido. De todas maneras serán unas lecturas interesantes pues a mí también me afecta una enfermedad mental. No sé si buscar en la librería de mi barrio o ir a Madrid a una librería de psicología que hay en Moncloa, en Joaquín María López
Está el día como lento, muy plomizo. Sa ha acabado la semana santa. Se abre el telón. Y aparece quizás un día que no queríamos que apareciera. Tendré que salir a la calle a ver qué hay en ella. Todavía me acuerdo de las parejas y de los niños de esas parejas. Andarán rodando un día como hoy en colegios y oficinas. La vida trae como consecuencia que hay que vivirla. Hace sol. Ayer hizo un calor fuerte, no de abril, más bien de junio. Comimos en el restaurante chino de camino a la estación. Fuimos a ver a mi padre por la tarde. Estaba bien, contento. Y no se me ocurre nada. Una niña quizás ande en bicicleta y un vecino no para de rascarse la cabeza.
domingo, 5 de abril de 2026
Dijo Jesucristo: el sábado está hecho para el hombre, no el hombre para el sábado. Dijo Anaxágoras, mucho tiempo antes de que naciera Jesús: el hombre es la medida de todas las cosas. Todo en el mundo está hecho por y para el hombre pues el hombre es el centro de la Creación. Digo hombre incluyendo a la mujer pero es que en las disciplinas sociales como Historia o Filosofía siempre se ha dicho "hombre" equivalente a "Humanidad". Se supone que "hombre" engloba hombre y mujer. Pero hay que creérselo, eso de que somos lo mejor creado por Dios. Nosotros mismos nos acoquinamos o nos creemos inferiores o nos entra una depresión. Pero que se sepa siempre que la mujer y el hombre, en la circunstancia que sea, es lo que mejor creó Dios después de Dios mismo.
El otro día, al sacar dinero del cajero, me dispensó dos de 50. Me fastidia llevar dinero de esas dimensiones, así que enseguida pensé en cambiarlos. Y fui a una administración de lotería y pedí un euro millón, que sale a 2, 50. Ya tenía cambiado un billete. Me faltaba el otro. Yo andaba con Paco y dijo que comprara yo un rasca de la suerte de la Once. Y lo compré. Por un precio de 5 euros. Entonces, lo rasqué con una moneda y un asterisco de esos que se rayan, no se veía bien. Y yo le dije a la empleada de la Once que me lo mirara. Y dijo la de la Once: en el cartón pone que no tiene premio. Pero no me enseñó la máquina que tienen ellos, que esa no falla. Así que pensé que la de la Once me había engañado. En fin. Ya tenía cambiado los dos billetes de 50. Había pasado una media hora y luego fuimos con el Fede, que casi no se contó nada. Le dije al Fede que esperara que le llame yo porque si no, ese tipo es muy cansino.
El niño Martín hace todo lo contrario de lo que sus padres quieren. El niño Martín está en un constante desafío. La niña Lola es un rabo de lagartija. La niña Lola es que es así, no sirve darle vueltas. Contó Carlos el de la Águeda que una tarde se quedó solo sin niños y tuvo la sensación de que estaba haciendo algo mal. De que le faltaba algo. Hasta tal punto es la relación padre-hijos. La paella estaba muy buena. Vi el fútbol, al Real Madrid. Muy flojo. En el trayecto del pueblo a aquí, salieron muchos temas a relucir. Torrente, presidente, decía el niño Ángel. Es la moda que hay. El niño Ángel estuvo contenido y le vi feliz. Tardé bastante en dormirme porque vine muy excitado. Me dieron la 1 y media. Como decía el personaje de "Diario de un cazador": oí el expreso de Valladolid.
El taxímetro echa humo para cubrir las necesidades de mujer y prole. La prole de hoy en día no es numerosa pero sí exigente. Hay que estar a la última en todo, no quedarse atrás de las novedades que suceden. Torrente, presidente, se dice ahora. He venido del pueblo muy contento y muy agradecido a mi sobrino y su mujer, que me han hecho un hueco para poder ir. No sé la cantidad de gente a la que he saludado. En un día he cruzado unas conversaciones más o menos largas que en dos meses en la ciudad. Y he estado con otras gentes como la Zara y Carlos el de la Águeda, sus vecinos de Torrelodones, con su hijo problemático Martín. Los niños de mi sobrino se han portado muy bien. La niña es increíble: se retuerce y se escabulle de cualquier atadura. Parece Houdini. Lo he pasado fenomenal.
sábado, 4 de abril de 2026
Estoy esperando la llamada de Carlitos para irme al pueblo. ¿Qué encontraré en el pueblo? No lo sé. Quizás gente con quién charlar. Con eso me conformo. Son las 10:00. Carlitos me dijo que a las 11:00. El sol alumbra. Espero que Paco lo pase normal aquí solo todo el sábado. No se tiene ni que estresar ni meterse en conflictos. Hoy será un día tranquilo en Majadahonda. Unos astronautas están dando la vuelta a la Luna, verán el lado oculto de la misma. Dicen que es algo épico e histórico. Ayer estuve en Gran Plaza II pero no encontré los libros que quería. Los buscaré por Moncloa. Ojalá lo pase bien y me traiga un buen recuerdo de mi pueblo.
viernes, 3 de abril de 2026
Estoy sentado. A mi izquierda, está la ventana abierta. No se oye ni un solo ruido humano; o sea, conversación, chiste, risas. No hay risas en la calle. ¿Cómo las va a haber si no hay chiste ni motivo para la risa? Yo, mañana, me voy al pueblo. Algo veré y algo comeré y beberé. A lo mejor, en el pueblo, hay algo de risa o de motivo para la risa. Mi pueblo es como un teatro y yo soy un personaje nada más. Ojalá llegue yo al tercer acto de la representación de ese teatro. Así soy más protagonista. Me lo tomaré como un libro en el que unos bañistas van al río. Se enfadan, ríen y el bar cierra a la noche. Andaré acompañado en ese teatro o iré como un personaje libre y altanero. No lo sé. En el pueblo hay poca gente y mucha gente a la vez. Y hay que tratar con todos. Es una pericia todo esto, incluye estar a bien la estancia. Ser un personaje de comedia y no de lo grotesco sentimental.
Hubo un día en clase de latín que sorprendí al profesor con la traducción de unos versos de Virgilio. Era una traducción libre, no sujeta a la sintaxis del excelso poeta, era una traducción que me saqué de la manga pero era bonita. Y luego dimos paso a la lección, una lección aburrida porque el profesor era aburrido. Pero yo demostré que, temprano por la mañana, mi vena poética tenía un sentido oculto y bello que en esa hora se desató. Todos los compañeros me miraron como si fuera increíble esa demostración poética, como si no cupiera en los planes de estudio ni en el currículo tal expresión de libertad creadora. Pero esa poesía tuvo lugar, se expresó una mañana de abril ante unos pocos y poco entendidos alumnos. Era de la "Eneida", o quizás de Ovidio. Ya no me acuerdo.
Al cielo lo manchan unas nubes blancas como borregos grandes que no saben dónde van. El destino de esas nubes es como nuestro destino. Quiero decir, como el destino de los seres humanos. Pues, ¿adónde vamos? ¿Sabe alguien decir qué sentido tiene la vida? El fulgor de lo que amamos aquí en la Tierra pasa pronto. Y nos quedamos desnudos con nuestro cuerpo y nuestra alma de pecadores de la pradera. Por eso el buen humor es necesario. Para darle una pincelada tranquila y serena a lo que nos ocurre. Para dominar un poco el absurdo del que ya hablaban los existencialistas. Para no llorar algún día lo que tanto nos ha costado conseguir. El humor hace que nos sintamos libres de pensar que venimos al mundo a desear otro mundo mejor que a lo mejor no existe. El humor, como a Mark Twain, nos vale como remedio a la vida, esa pasión blanca como una nube que cruza el cielo.
jueves, 2 de abril de 2026
Existe algo antediluviano en el ser humano que es la idea de montar bronca y molestar al que está al lado. Lo puede producir una ingesta estúpida de sustancias tóxicas. Pero como yo no consumo ninguna de esas sustancias, a mí que no me vengan con estupideces artificiales. A mí me gusta comer tranquilo, no meterme con nadie y pasear por el campo si a mano viene. La naturaleza es para mí fuente de inspiración. Evito la guerra con el prójimo siempre y mi inteligencia me dice a qué viene estar incordiando con ideas políticas hueras o con tontadas del fútbol o con que si la abuela fuma. Deseo vivir bien y no hacer caso a urracas parlanchinas de medio pelo.
No hace ni frío ni calor. Me fumo mis cigarritos. Cada uno tiene sus características humanas repartidas por todo el cuerpo y todo el alma. A mí no me gusta discutir. No me gustan las conversaciones nocturnas, prefiero irme a la cama con un buen recuerdo del día de antes. Tomo precaución con los botarates que hay ahora que se ponen llenos de sustancias alterantes de la conducta. Me gusta pasarlo bien o aburrirme llegado el caso pero no discutir. Las discusiones, para los políticos que hay ahora. Si hay alguien que me viene a buscar las cosquillas, le obvio y le anulo con una retirada a tiempo. No estoy yo, con lo que me ha pasado y con lo que me puede pasar, pendiente de gente que quiere alterar mi modo de vida tan tranquilo que llevo. Con lo mío tengo más que de sobra.
El arte es mirar un cuadro y sorprenderte de lo bien que está hecho. Hay un arte político, ese que hace que una nación se llene de progreso y orden y armonía en todas sus partes. Pero, ¿quién domina ese arte de llevar las riendas de un país confiado en sus dirigentes? Es como si el líder político estuviera escribiendo una novela, una novela creíble, estéticamente fiable y con final feliz. Pero la corrupción, si asoma, afea esa novela dirigida desde el poder. Y también se corrompe si no sigue las normas dadas por el pueblo a esa nación, que son las constituciones. Y también se destruye si existe mucha sopa boba dada desde el poder, el llamado clientelismo y nepotismo y los cargos a dedo. Las cosas que están mal hechas en política asoman rompiendo esa armonía aparente que existe y la novela del poder ya no se la cree nadie.
No tenemos remedio los seres humanos. Llevamos la guerra metida en lo hondo de nuestra alma. Una forma de guerra es el terrorismo, es una forma muy cobarde de hacer la guerra. Poner una bomba y salir corriendo. Matar a gente inocente que pasaba por allí, que no tenía nada que ver con las mierdas de esos terroristas. Los terroristas se amparan en un nacionalismo de izquierdas generalmente o religioso. Y defienden ese terror matando gente. Quieren doblegar al estado instituido democráticamente a base de muertos. Pero el estado reacciona y lleva drásticamente la guerra a esos otros estados terroristas. Y entonces, hay dos guerras declaradas: la terrorista y la del estado.
Los humos tóxicos con efecto invernadero: es lo que hace que la Tierra se recaliente. Los combustibles fósiles han de desaparecer de algún modo. Y que triunfe lo eléctrico. En un relato que tengo yo escrito, resulta que se descubre la manera de domesticar la energía de fusión. Y solo se tarda en llegar a Marte un par de días. Y Marte es colonizada por la humanidad. Y empieza una carrera para conquistar el espacio. Pero pongo en ese relato que no hay ni rastro de extraterrestres. Los extraterrestres no existen. No se encuentran planetas habitables, parecidos al nuestro. Somos únicos en el universo. Estamos solos en él. Y en ese futuro de progreso, empiezan las guerras en Marte también, haciendo que el espacio se convierta en otro mundo lleno de conflictos nacionalistas absurdos.
miércoles, 1 de abril de 2026
Espérate a jugar, dicen los de la brisca, ese juego de seis que se sientan a pasar un rato. Y hay veces que no se necesitan triunfos para ganar. Se llama ganar a encarte. Eso me gusta mucho. Porque es ganar sin emplear la fuerza sino la habilidad de que un tres o un as se lleve la baza. Y sin violencias de que alguien corte esa jugada que va de oros o de bastos pero que va aliada a las cartas, no truncada. Así debería ser la vida si el ser humano tuviera plena conciencia de lo que le interesa y conviene. La vida nos eximiría de violencia si las pulsaciones negativas se retiraran de la historia del hombre. Si el hombre juzgara limpiamente qué quiere. Y sin inconscientes latiendo en su mente. No habría guerras, no habría hambre ni dificultad en que la historia siguiera un devenir limpio, pacífico, absolutamente feliz, al encarte.
Antes, todos los que yo conocía se paseaban por el callejón del Gato donde unos espejos cóncavos reflejaban una distorsión de su realidad. Estaba yo viendo un esperpento. Pasaron unos meses decisivos, en pleno invierno: llovía, nevaba, hacía mucho frío en aquella estación que llevaba a Alcalá. Y me monté en un tren que me condujo a casa. Y en casa, yo iba previniendo una manera de ver las cosas diferente. Como una especie de comedia tranquila, de hacer reír. Y los personajes de esa comedia se encontraban en la Gran Vía majariega y hablaban. Por fin hablaban y hubo teatro y hubo sinceridad por fin. Y las cosas salieron como cosas que iban teniendo sentido.
Hoy estrenamos mes. Que no tengamos que decir quién me ha robado el mes de abril, como dijo Sabina hace mucho tiempo (estaba yo en primero de carrera). Cuenta esa canción que a una chica que está haciendo el bachillerato la preña uno que después se las pira. Y otros casos parecidos de abandono y desgracia. Yo me encuentro muy abandonado en mi día a día de no ser por estos escritos que me reconcilian conmigo mismo y por algunas ocasiones de andar con la gente (como por ejemplo, ayer, que estuve con mi sobrino y su mujer y sus hijos). No es fácil salir de una soledad diaria como la mía. En este blog, me encuentro con las letras, con los textos que ordenan un poco mi mente. Que la soledad no nos encuentre totalmente solos.
Se viene uno abajo si no hay en su vida un trabajo o faena en la que emplearse. Sobre todo, si es uno joven y con ganas de vivir. El trabajo significa dinero y el dinero, como dijo Rosendo, te invita al cine. En el trabajo pasan muchas cosas. Por eso dice el refrán que al que cuece y amasa, de todo le pasa. Yo tengo una idea de escribir una novela sobre los años que he tenido yo de pensionista. En esa época, yo he tenido que aliviar y soportar crisis de mi hermano gemelo Paco. Sería esta novela como la realidad de una enfermedad que es muy poco conocida. Nadie sabe decir a ciencia cierta qué es una esquizofrenia, que la caracteriza: alucinaciones, delirios, aislamiento y depresión, entre ellas. No sé si habrá un libro que lo cuente. La esquizofrenia rompe bastante la cognición de la realidad: eso quiero contar.
Si tú escribes una poesía (en este caso, un soneto) a la belleza de Flora (nombre ficticio de una mujer real) y luego un soneto sobre la brevedad de la vida y luego, un soneto a una mujer muy delgada y luego un soneto a un tiñoso y luego otro sobre la filosofía estoica; entonces, tú puedes ser un émulo de Quevedo. Pero el soneto ya no se lleva, se llevan los versos sin rima, se llevan los versículos, se lleva hacer el tonto de la poesía en general. Yo también hice versos hasta completar 6 libros de poesía de 60 páginas cada uno. Pero mi poesía no trascenderá. Andan esos libros por aquí almacenados en un armario, en el olvido. Quevedo fue un gran filósofo y católico. Yo soy un poeta del olvido, de la fe, de la razón y de los hombres y mujeres que son buenos en el mundo.
Mis dos sobrinitos viven la vida intensamente. Lola no se harta de subir y bajar constantemente por los obstáculos del columpio, con un afán propio de un escalador. Para adelante, siempre para adelante. Poniendo sus piececillos uno detrás de otro con un tesón fuera de serie. Ángel disfruta cada minuto de su vida. Chilla como una forma de manifestar el impulso vital que le conduce a jugar al fútbol, a jugar a lo que sea, pero con una pasión fuerte y única. Todo le parece nuevo, todo para gastarlo pronto, todo para vivir fuertemente la vida. Será un niño que quiera saberlo todo, probarlo todo, vivirlo todo. Con fuerza e intensidad.
Viene un mes difícil porque está regentado por Marte, el dios de la guerra. Yo, el sábado, me voy con mi sobrino y su mujer y sus niños al pueblo. Por fin puedo cumplir un deseo largamente deseado, salir de casa de un puta vez. Espero pasarlo bien. No sé a quién me encontraré en el pueblo pero espero sea para pasar un rato charlando animadamente. No pido más. Que me cuenten algún sucedido, alguna broma que contar por ahí, como ese que fue a Madrid y le dijeron eso de 7 y 6, 13, menéamela a ver si me crece. A ver si en el pueblo me cuentan algún chiste nuevo, algo con que pasar el rato, algo con que matar el sábado por la mañana y el sábado por la tarde. Las lunas se han puesto en hilera para decir carretera.
Ayudar al necesitado está bien pero si el necesitado se gasta lo que le has dado en algo no pactado, el necesitado te engaña. Necesito ver a mi hermano y darle un abrazo, dijo el necesitado. Yo le di para el autobús. Al otro día, el necesitado estaba por las calles y no me saludó. Cuando me saludó otro día, yo le dije: ¿no tenías que estar en Castro Urdiales? Me robaron el dinero unos moros y he estado en el hospital, dijo. Todo mentira. Así que los necesitados se vuelven mentirosos y usan añagazas para dar pena e inventarse una necesidad. Los necesitados andan por la calle sin preocuparse de nada y dando pena, una pena que no es creíble. Los necesitados solo necesitan salir de la calle, no un dinero ajeno que no sabe dónde se lo gastarán.
martes, 31 de marzo de 2026
Cuando el alba buscaba un dueño, un tropel de gentes lo pisotearon, lo volvieron aciago y doloroso. Así, el sol salía desaforado y no querido de las gentes. Hasta que un día, allá por el mes de mayo, el sol salió y todos lo buscaron, lo quisieron, lo amaron. El sol representaba el amor por la vida, por los años queridos, por los hijos que iban a la escuela, por los amigos que siguieron siendo amigos, por el mundo que quería paz y despensa, por los enfermos que sonreían, por las familias que volvieron a hablarse, por los enamorados que tenían un futuro. Y las guerras acabaron porque el alba encontró un dueño: un dueño hecho de gentes altaneras y dulces en su pensar.
Escapar a las convenciones no lo hace mucha gente. La gente suele pensar lo que piensa la mayoría. Alguna gente famosa desafía el pensamiento de todo un pueblo. Algunos personajes públicos piensan diferente, piensan a su manera, una manera muy propia, ellos quieren que su manera de pensar sea distinta, colorista, extravagante. Y por eso dicen cosas que rechinan en las orejas de los demás. Ayer vi a Alaska de joven cómo respondía a unas preguntas. Y lo hacía con originalidad de artista quizás. O de persona que tiene una gran idea del mundo. De persona no fácil de encasillar, de persona libre y enérgica, de persona que ha leído, que sabe, que no se deja dominar por el pensamiento de la mayoría.
Anda aire. El cielo azul impoluto no quiere llover. Ya llevamos un par de meses de sequía. Yo escribo. No escribo con tinta sino con caracteres digitales. Es esto más sostenible. La gente se saluda en la calle. Algún vecino que pasa, algún conocido o quizás un amigo bueno. Es muy difícil tener un amigo. Hoy es martes. La gente se ha escapado de vacaciones. Las carreteras se llenarán de automovilistas que aceleren o que se atasquen o que se choquen. Es difícil encontrar en el mundo un amigo bueno. Hoy ya no salgo a la calle para ver gentes extrañas. Quizás a la tarde pasee. Un amigo bueno es un gran tesoro. Quizás valga más que un tesoro. Para hablar, para entenderte, para recibir un consejo. Un amigo bueno hay que cuidarlo, amarlo, retenerlo.
No hay mal que por bien no venga. Mi hermano Paco se puso malo. Y esa enfermedad hizo que la familia se uniera. Ahora nos llamamos más, sabemos unos de los otros. En fin. Esto es otra cosa. La vida pasa rápida y hay que llevarla bien. La vida es como jugar a las cartas. No sabes qué carta va a venir. No sabes si tu jugada es mejor que las demás. El buen jugador confía en sus cartas. La vida es como un paseo. El paseo puede ser solitario o contar con amigos para darle. Si te acompañan en el paseo, hay comunicación. Si vas tú solo, vas hablando tú solo o vas hablando con Dios. Escaparse de la vida sería dar un paseo lejísimo, después de cruzar el Atlántico en avión o después de cruzar algunas fronteras. El amor a los demás decanta la vida en estar solo o no.
Ayer me costó dormirme. A veces pasa. Los domingos de resurrección marcan un hecho histórico. A lo mejor me escapo al pueblo el jueves santo. Si no me entra la pereza. Los días van pasando y ayer fui por primera vez a Las Rozas y volví andando. La mañana escupe luz por medio de su rey el sol. Es verdad. La mañana entroniza al sol, le da alas regias y mucha luz que desperdiciar. La mañana agobia al día a base de claridad inmanente. Ayer anocheció de repente, estaba yo escuchando una historia en Youtube y se hizo de noche. Y tiré el último rastro de dependencia. Un sillón. Un sillón antiguo y vacío. Hoy el día está radiante, soleado, luminoso. Homenaje a la deflagración solar.
lunes, 30 de marzo de 2026
Hoy lunes santo. Hoy esperamos la vacación con la excusa de un acontecimiento religioso. No iré a las procesiones. Me voy a duchar. Es eso lo que sé. La mañana grita su grito de luz en el cielo. Es casi ya mediodía. Al albur de la semana santa hago mi reserva de habitación en mi propia casa. Bebo agua, limito mi deseo a estar con mi hermano y con mi amiga. A lo mejor, vamos a El Escorial o no vamos. Lo más seguro es que no vayamos a ningún lado. Una torrija contiene el sabor de toda la semana santa metidos en casa. Una torrija llena de azúcar y miel. Las constantes vitales del día siguen ofreciendo motivo de vivir. Eso es lo que cuenta. Poco movimiento, poco andar por ahí. Hoy ni salgo a la calle.
Un besugo asado, unos pimientos rellenos de bacalao con bechamel. Una comida bien servida. Unos familiares que se juntan para hablar aunque sea de tonterías. La gente menuda que algazara la comida. Un niño que ha llegado antes de lo esperado. La comunión de los necesitados de comunicación. Todo lo ha despertado a la vida la enfermedad de mi hermano. Por ello, debo estar contento. Así pasarán días en que la calle sea excusa de hablar. Por fin hablamos los que recelábamos unos de otros. Es bonito que los hermanos hablen. Es bonito que un niño nazca. Es bonita la unión de los corazones. Solo hay que esperar a que la ayuda llegue para salir de estas calles tontas. La amiga del alma está también por aquí, hablando de griegos y romanos.
El vergel que hay en mi casa no está hecho de plantas exóticas ni de peces de colores. El vergel de mi casa está hecho de palabras. Libros que me esperan a la tarde y estos escritos que escribo por la mañana. Letras y letras y renglones torcidos y renglones en línea acaban apareciendo ante mis ojos de lector ávido de cosas y acontecimientos. Me voy a duchar. Son las once y media. La mañana está diciendo su triunfo, su doloroso placer de subir el sol a lo alto. La gente trabaja, la gente apoya un pie en la pared y rezuma dolor y rezuma aguante. Pronto vendrá la vacación y la gente descansará. Se lo merece. Se merece descanso y una torrija. Mientras, en mi casa todo va despacio, nadie se mueve del sitio, nadie apuesta a la carretera un desplazamiento mínimo.
Al escritor Bukowski le bastó escribir su vida para ganar lectores. Una vida digna de un trabajador que no trabajaba, de un hombre que vivió raramente, lleno de alcohol y sexo. Lleno de mendicidad, de trabajos sueltos y precarios. Yo vivo de una pensión que me dio el estado por ser enfermo mental. Conté mi vida en un libro. Ahora, la familia está más cerca, me llama por teléfono la familia, me la encuentro en la calle, me habla, la siento cerca. Es un triunfo. La enfermedad de mi hermano ha hecho que estemos unidos. Pero temo otra recaída y lo mal que lo paso. En fin. Los días van pasando y la enfermedad ya no se manifiesta de manera honda, redonda como la piedra de Sísifo que caía y caía. Mi mundo ha ganado en gente. Mi mundo ganará en enfermedad residual. Yo ya no debo temer tanto, creo.
La escueta mañana que se cuadra en la ventana da a luz el día de hoy. No trabajo, así que no merezco estar entre los que madrugan. Una penita verde se me mete en el corazón. Los brotes de primavera me dicen que el sol entibia la atmósfera del calorcillo ausente. Me voy a duchar después de que escriba. La lunas se van repitiendo como monedas gastadas. Las calles también están gastadas, están tranquilas como garfios de pirata viejo. Otro día sin saber muy bien qué hacer. Hoy hay pulpo con patatas cocidas. El lujo no lo entiendo, como no entiendo al que lo ostenta. Hoy se guarda un minuto de silencio o toda la mañana de silencio para honrar la memoria de los muertos que están bajo la tutela de Dios. Dios lo quiere, hágase su voluntad.
domingo, 29 de marzo de 2026
Expuestos a la voluntad de alguien que no vale un pimiento verde. A ver si nos hacemos los importantes nosotros. Los libros son grandes compañeros. Anda mucho aire hoy en la calle. No fui a ver a mi tía Isidora. Es penoso este existir de poca gente alrededor. Ella desea la soledad, le gusta la soledad. Quizás le parezca poco hablar con nosotros, tomar un café con nosotros. Dice que ya llamará, dice que tiene que hacer recados. Le di mucho dinero. Le ofrezco mi amistad y ella no la aprecia. Ayer vi una película de trata de personas. La mañana se agita hoy como se agitará mañana, lunes santo. Mejor callar y que hable ella, que diga tonterías como dice siempre. Lo poco gusta, lo mucho harta.
En el pueblo queda gente con la que poder charlar. También otros con los que mejor no charlar. En el pueblo dicen: menos mal que venís a vernos. Hay un bar aleatorio donde entra gente de toda clase y opinión. Hay una iglesia donde dan misa. Y hay demasiados recuerdos de mi juventud. Mi bicicleta está ya arrumbada en un rincón. La gente del pueblo es ya vieja o muy vieja. Yo mismo soy viejo. He bajado la cuesta del amor para descender al valle de la muerte. He cruzado ya una línea muy débil pero muy significativa que me dice que la pena andará rondándome más rato de lo normal. La mañana está subiendo, subiendo...
sábado, 28 de marzo de 2026
Ya he bebido agua. El agua que bebo me llena de una emoción leve pero dichosa y agradable. Me siento, cuando bebo agua, atado a una naturaleza bonita y gratificante. Luego, fumo un cigarrillo y me lleno de humo los pulmones pero quizás, más protegido el epitelio, más relajado el temor a sufrir un cáncer. El agua ordinario que sale del grifo me sitúa en un amor a las telúricas fuerzas de la naturaleza, me sitúan en una manera fácil de servir a mi cuerpo y a mi alma pues el agua abrevada es una forma de rendir culto a una fuerza sutil que tiene el mundo y los acuíferos y los canales que hace el hombre para que el líquido elemento entre en nuestro cuerpo purificándolo. El agua es sencilla pero también es muy fuerte su efecto en el cuerpo.
El malditismo que tiene la enfermedad mental la hace difícil de aceptar por los demás. La gente huye del loco, le mira mal, con recelo y con temor. La locura está mal vista, no se comprende bien. La locura te deja tirado con tus pensamientos negativos, con tu dureza existencial, con tu tánatos particular. Yo tengo en mi vida más de tánatos que de eros. Yo voy bajando una cuesta ya. Yo ya he apurado todo el amor que me ha podido dar la vida y ahora tiendo a la muerte más que al amor. El dolor de la vida solo la combato escribiendo o pensando bien de algunas cosas que veo todavía con ojos inocentes en mi vida, pero son cada vez menos cosas las que veo bien. Yo estoy perdido en la vida ya. Yo ya voy buscando la salida de este gris laberinto. Yo ya no amo a nadie. Más bien temo a a mi hermano, por ejemplo, a que tenga otro brote y le tenga que aguantar.
Ha desaparecido el dolor de la pierna derecha como por ensalmo. El bálsamo de Fierabrás es un motivo literario muy divertido en la formación de los personajes Quijote y Sancho cuando todavía se están pergeñando en la mente de Cervantes. Yo no tengo bálsamo de Fierabrás para curar las enfermedades mentales de gente que anda como fantasmas por Babilón. Ayer, en Madrid, vi gente, vi esa clase de gente con la mirada perdida. Cada vez son más y peor acondicionada su alma. Cada vez veo más personas con rasgos psicopáticos crueles y duros. Se nota mucho, yo, al menos, lo noto. Son jóvenes y más maduros. Miran desesperados su presente, sin un atisbo de mejora. Miran la vida que les hace débiles, miran a sus semejantes con la envidia del que está en otro círculo, en el círculo de la locura. La locura no es inventar un personaje. La locura es vivir la crueldad mental de la vida.
Tienes cabeza para tres sombreros y tienes culo para tres sillas. A mí me gustaría estar en Corfú, ciudad desde la que aquel tipo mandó una postal con la dirección equivocada a uno de los buzones de mi piso. Yo la leí: era muy agradable. Corfú es muy bonito o no se si se dirá bonita. Corfú es la quintaesencia del turismo mediterráneo. Crufú o Crasfú o Crisfú es el sitio donde uno se pierde en verano y del que se acuerda en invierno. Los corfusitos están muy contentos de que esa ciudad o isla o cabo o bahía se llene de turistas estúpidos durante todo el verano. Yo he estado en Corfú, ¿Y tú? Yo no he estado en Corfú porque no tengo medios ni infraestructura para estar en esa ciudad o isla. Me mola más la isla Utopía, creada por Tomás Moro, de difícil encuentro.
Mucho silencio el sábado por la mañana. No caí en el engaño del dueño del kiosco de prensa. Hoy, el periódico analiza libros publicados esta semana. Cuántos libros en tan poco tiempo. Yo me estoy leyendo un libro del Nobel de literatura del año 2025, un húngaro de nombre irreproducible en letras. La vida agasaja al que triunfa y puede conducir. Al que depende de las pobres circunstancias de una enfermedad, la vida le tritura y le cercena como cercenaba las manos Dios a un tal Blas de Otero. Y sajaba vivos a los ojos. Este Blas de Otero no hay quién lo entienda. Siempre se ha dicho que Dios abre los brazos al que le llama y le ama, no que le rechace de manera tan brutal. Pero bueno, la gente poeta es libre de pensar lo que quiera, para eso es poeta. Yo, como poeta, soy más bien pobre de versos, me salen unos versos lastimeros y poco transcendentales, no sobre Dios y sus crueldades.
viernes, 27 de marzo de 2026
Te han visto persignándote mil veces en el parque de los niños. Te tragas el telediario como si fuera una magdalena. Repites las frases que dicen los señores y señoras en el circo de los discursitos. Te veo bien aplaudiendo los insultos del gran jefe. Te han subido la moral con unas monedas más. A todo dices amén si lo dice ese que baila tras las cortinas con una urna. Es tu sino: decir sí a la barbarie que gobierna este país. Poco a poco y voto a voto ganarán los mismos y te llenarán los bolsillos de la menudencia. Ellos, en los cócteles, se gastan 16.000 euros de ala. ¿Y tú? ¿Cuánto te gastas en un cóctel?
A ver si paso una semana santa tranquila, dormida al sol y muerta a la puerta de mi casa. Cada día es más difícil ser feliz. Ya no hay armonía en ningún sitio. Ha parado la sopladora parece que definitivamente. Vivimos tiempos asquerosos, de mucha incertidumbre. Claro que a los tontos les da igual, viven al margen de todo. Están abriendo ferreterías por dentro de tu alma. Hay uno que se fuma un porro ya a estas horas. Hay gente dócil que vota a quien le sube la pensión. No es de extrañar. Parece que Paco se despierta. Tiene que haber armonía para que haya un poco de felicidad. Federico toma las de Villadiego y no dice ni mu. Acaso también mueren las vacas de viejas. En el campo hay caminos, hay cuadros de Van Gogh por todas las partes que mires. Ah, el campo feliz y bucólico descrito por los poetas.
Las luces del sol diseminadas crean el mediodía. Quizás Paco se raje de ir a Madrid. Paco se suele rajar muchas veces. El tonto de la sopladora sigue y sigue. Un palo de escoba espetá por culo no le estaría mal. Por fin obré. Me voy a duchar en breve. La Gran Vía estará llena de gente porque hoy es viernes. Tengo sed y voy a beber mucha agua. La pena de vivir se reparte que da gusto por entre las almas oscuras de la gente. Otro dirá: yo quiero la eutanasia. Virginia Wolf era una feminista de campeonato. Yo ya me abro y voy a la cocina y bebo y bebo. El mediodía es espada, el mediodía es un clavo sucio y herrumbroso que se cuela en la conciencia de cualquiera.
La gente habla. La gente no para de hablar. Si la gente dejara de hablar, ya no sabría qué hacer. La comunicación es obligada, es necesario decir cosas a otro ser que está al lado. La soledad crea cortisol, esa adrenalina que no se quema. Los muchachos de la calle aprenden a decir cosas modernas, a llamarse bro unos a otros. Envejeceré pronto y me moriré también pronto, qué pinto en esta vida. Una chica de 25 años ha recibido la eutanasia. Entonces, cualquiera puede morir así. La gente habla, se entera de cosas y habla aunque el interlocutor no preste atención. Mi hermano no duerme a su gusto. Mi hermano me habla y yo le hablo. Todo ok, todo va bien en nuestra casa. No discutimos. La sopladora ha parado.
Mi hermano no duerme bien. Y eso que se toma muchas pastillas. La mañana cojea en su luz diamantina. Hay ruidos de sopladora molestos. Estoy nervioso estos días pensando mil cosas malas. Parece que esta tarde vamos a Madrid. Me ahogo en un vaso de agua. No tengo obligaciones. Esto que escribo es terapéutico. Sigue la sopladora. Me cago en la puta que lo parió. A veces me lleno de dudas como se llenaría la cabeza de un hombre en el desierto. Las penas corren por mi estómago azulado y tormentoso. Hoy vamos a Madrid y nos reiremos mucho, de la gente que pasa, nos asombraremos de los modelitos. Hoy puede ser un gran día sino fuera por la maldita sopladora.
jueves, 26 de marzo de 2026
Dormir es tan beneficioso... Yo me tiraría dormido todo el día. Para que no me muerda la mañana con su luz. Para que no me mate la tarde con sus horas inmundas. El dinosaurio seguía allí. Madrid es muy grande, Madrid contiene el aliento de millones de personas. Hay gente que gana mucho y otra gente que gana poco. Ahorrar es imprescindible en este sistema pero no dejan ahorrar, todo está muy caro. La vida se intuye detrás de las cortinas de color azul. El que mira se da cuenta de que los libros son inútiles, son antiguallas de otras épocas, son enemigos de la gente.
No me puedo permitir ir a la playa, allá donde las conchas se rompen en pedacitos, allá donde la arena dice ay continuamente, allá donde las olas rompen la mañana y la tarde y la noche. No me lo puedo permitir porque mi hermano está malo. Porque padece una enfermedad mental. Debería yo pedir que no se ponga más malo de lo que está. Debería yo no pensar en la playa, ese lugar que se repite y se repite hasta en los días más tristes de la vida. Debería yo pensar en hacer una lasaña, una lasañita pequeñita que alimente a mi hermano y a mí. Y nada más. Nada más que el día entero y verdadero.
Los ojos de la mañana te miran, triste mortal. Y cuando te miran los ojos de la mañana, todo se trastoca y se pone mal. Hoy tengo que hacer lasaña. Y debo estar concentrado. En cuanto se llegue la una, me pongo a freír carne picada y espinacas. Y hago una bechamel honda y oscura. La luz del día me asombra, me llena de algún sentido que ni yo mismo sé cuál es. Ya no me da miedo la enfermedad mental. Lo asumiré y llamaré a una ambulancia. Mi hermano, cada vez que ingresa engorda, se pone mal. Ojalá no ingrese más veces, le pido a Dios. Ojalá los enfermos mentales se curen, se levanten un día de la cama y digan: hoy merece la pena vivir. La lasaña me espera.
Ya hace un gran rato que la mañana ha asustado a las tinieblas feas de la noche. Hoy será un gran día para vivirlo a tope. Hace sol, un calorcillo auténtico, ralentizado y airoso. Vendrán días de vacaciones y la gente cogerá la dulce carretera del sur o del oeste y hará kilómetros y será feliz por hacerlos y llorará cuando llegue a destino. La vida apunta a que somos tontos, estamos entontecidos por ideas de Marx, por ideas de Smith y por ideas de su puta madre. Así, llenos de ideas, vamos a votar un día quién nos represente. Otro sinvergüenza más nos dirigirá. La casta seguirá viviendo bien porque es la casta. Y luego están los ricos. Y luego están los animalitos del campo.
Parece ser que somos muchos, que no hay médicos para tanta gente. Que no hay comida para tanta gente. Que no hay aulas de 15 alumnos en ningún lado. Que somos legión en todas partes. Malthus fue un sacerdote inglés que dijo que los alimentos crecen aritméticamente (1+2+3...) y la gente crecía en ritmo geométrico (1 por 2 por 3...). Así, cuando se habla de medidas malthusianas se habla de reducir población. Nos han hecho creer poco a poco los políticos, el sistema en general y los ricos que no hay recursos para tantos que somos. Los ricos se reparten el pastel del mundo, el dinero. Empresas mastodónticas como Amazon y los bancos ganan cientos de miles de millones. Mientras, los ciudadanos nos peleamos por ser unos de izquierdas y otros de derechas en vez de estar unidos. Nos tienen divididos por la política y estamos inactivos ante el reparto del mundo. Somos gilipollas los ciudadanos si seguimos ideologizados por los políticos, esa casta que vive muy bien detrás de los empresarios y los bancos. Votad, votad y seréis los tontos necesarios.
miércoles, 25 de marzo de 2026
Si pierdo 400 euros, pierdo dinero. Si pierdo tiempo, pierdo un rato de mi vida pero si pierdo la tranquilidad, pierdo la paz en mi interior. El prólogo de "La Celestina" dice que en la calle todo es guerra, cristales rotos, aceras hostiles. Por la ciudad ya corre el aire de manera abundante. La distancia entre los viandantes es llamativa, descorazonadora y triste. La gente que habita las aceras anda lejos, anda torpe porque no ha aprovechado la oferta turística a tiempo. Luego vienen las noticias que dicen lo que ha ganado Málaga con el turismo. Ha ganado, probablemente, un cinco por ciento más que el año anterior. Han visitado Málaga un millón de gentes. La vida se refugia en una tienda de ropa o en un bar vacío y oloroso a vino. Yo ando por la ciudad y no veo a nadie ni nadie me ve a mí.
Escribo. Y después de escribir un rollo de estos, voy al grifo de la cocina de donde sale agua y bebo, bebo mucha agua. Para quitarme los nervios, para matar un gusano verde y asqueroso que trepa por mi estómago a las tripas inmisericordes. Y sigo escribiendo como lo haría Bukowski o como lo haría un Azorín borracho y barriobajero. Y luego de escribir estos rollos voy a la calle y las conversaciones de la gente tienen eco, un eco descorazonador porque en la ciudad ya hay más aire que gente, más atmósfera que ciudadanos. Porque todos, hasta el más pobre, han salido de la ciudad, han cogido una oferta turística de menú diario y se han ido a la playa, a la montaña, qué sé yo dónde han ido. Y la ciudad se queda tranquila, nerviosamente tranquila.
En una revista del corazón aparece un tipo, actor de comedias, que dice que no teme a la muerte, que cree que la muerte es un ciclo natural en la vida humana. No se tiene miedo a la muerte, claro está. Yo tampoco la temo. Pero hay que vivir la vejez, que es muy dura. Y en este mundo de lobos o de circunstancias adversas que se renuevan todos los días, hay que saber vivir. Hay que sobrevivir, mejor dicho. Y para eso yo creo que no existe un arma más poderosa que el dinero. El amarillo dinero que está de continuo enamorado. Yo llevo unos días que estoy con ansiedad, estoy rumiando internamente una desolación, la desolación de un quimera fea, anárquica y brutal.
Un amigo mío trabaja de personal de sala en un museo de Cuatro Vientos. Creo que solo tiene que vigilar un poco. Se levanta a las 7 de la mañana y regresa a su casa a las 4 de la tarde. Yo me levanto y escribo estas líneas según va avanzando poco a poco, la mañana. La mañana es como un jarrón de agua cristalina que se derrama sobre la noche que ha pasado en tinieblas puras. El comodín de la llamada a mi cuñado me ha dicho que la mañana es la parte del día que más daño hace a la pupila, la llena de luz inmensa y clara como un incendio de blanca consumición. La mañana no tiene perdón, te instala en el mundo de manera forzada y violenta, como un violador empecinado. El día comienza en la mañana, asesina a la noche de un duro golpe (la aurora) y luego sigue y sigue matando oscuridad.