Un ogro llenaba de terror el reino de Pascual, el rey. Pero Pascual y sus ministros sabían que no había tal ogro, sino una cueva por donde pasaba el viento y hacía ese ruido tan temido, tan estremecedor y tan oscuro. Pascual llevaba una economía extractiva, llena de impuestos por medio de ese viento. El ogro está a punto de llegar a las aldeas, proclamaban los ministros y ejércitos del reino. Hay que pagar a los soldados para detener al ogro. Y el pueblo pagaba y pagaba. Hasta que un pastor, siempre un pastor, averiguó el asunto, el ruido de la caverna, y quiso hacerlo saber. Y se lo cargaron. Y la gente del pueblo, por unos indicios que dejó el pastor, lo averiguaron y cayó Pascual, el rey tirano de la cueva y el viento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario