domingo, 10 de mayo de 2026

 Cuando yo era universitario, iba mucho a la biblioteca de la facultad pero no siempre entendía los libros que allí estaban depositados en los baldes. Los temas sobre los que trataban esos libros incomprendidos (en el sentido intelectual del término) eran, claro está, sobre lingüística y literatura. Para algunos autores de esos libros-misterio, todo era un símbolo de otras cosas. Toda la interpretación que hacían esos autores sobre la gramática era enrevesar más la gramática. Y la literatura, que es contar historias, se volvía un andamiaje de factores sociales, humanísticos, psicológicos y de todo tipo para hacer incomprensible la obra literaria. Por eso no entendía yo esos libros, porque perpetraban un atentado florido y pecaminoso contra las historias llanas de los narradores y contra la gramática simple de las lenguas.

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