Tengo un hormiguillo en el estómago que me produce cierta ansiedad y duda ante la vida. Creo que ese hormiguillo es común a la gente de mi especie. Ningún homo sapiens está seguro en la vida, no puede decir: estoy perfecto en mi vida, no necesito nada ni nadie para ser feliz. La infelicidad está a la vuelta de la esquina. Ningún ser humano, que yo sepa, aunque esté lleno de millones de dólares o de euros, puede decir: sé la clave del buen vivir, sé cómo se vive en la Tierra. Todos tenemos un hormiguillo, una desazón, un nerviosismo propio de nuestra especie. Todo el mundo padece de unas cosquillas feas que se nos instalan en la cabeza o en el estómago y nos dicen: no estás aquí a gusto, no puedes decir que dominas tu vida, no sabes, aunque te rías en una foto, qué te pueda pasar al siguiente minuto de tu vida.
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