martes, 21 de julio de 2026

 Me ha dejado el moro que me ha cortado el pelo un trasquilón importante. Pero bueno. Allí estaba el presidente haciéndose la foto. Con los vencedores. Con los fracasados no quiere hacerse la foto. La hipocresía destila mucho en este señor. Y las ganas de figurar y el amor que tiene a su imagen. Me he quedado sin cigarrillos. Voy a comprar hígado y tabaco. Ha habido un jugador que ni le ha mirado. La gente ya está harta de este señor, de este mercader de los saludos. Hoy no hará mucho calor pero según la tele oficial del reino vamos ya por la tercera ola de calor. No hay que ver la primera. La primera hoy en día es la ser. No veo la tele, la verdad. España es España, no un concepto discutible ni una estupidez hecha de pluribobos.

lunes, 20 de julio de 2026

 Cómo es el mundo de grande. Es enorme. Por la tele echan unos programas de extensiones enormes de terrenos nevados donde habitan los osos. Por la tele echan también terrenos calcinados en un perímetro de 70 kilómetros. Ancha es Castilla, decía un refrán en boca de Sancho. Las vidas de gentes que andan por la faz de la Tierra son cambiantes, sorprendentes, inestimables. Son tríos amorosos, son dos víctimas de los celos, ella y él y quizás los niños. Son relaciones de explotación. Son relaciones tóxicas donde uno solo se beneficia de la relación. Son hijos de puta que se meten en el bolsillo el dinero y no lo sueltan nunca. Son sisones de lo ajeno. Son una carga para la familia. Etcétera, etcétera, etcétera. En tus ojos apagados hay un eterno castigo.

 Los planes de Dios pasan por que todo lo que nazca, muera. Así hasta el final de los tiempos. Y nos tenemos que adaptar a esa circunstancia vital y mortal. Cuando nos hagamos viejos y acudan a nosotros enfermedades, hospitales, fallos de locomoción, catarros que no se curan bien, fallos orgánicos, pulmones averiados, etcétera, veremos la muerte como un descanso y moriremos aceptando pulpo por animal de compañía al otro mundo. Y ya está. Y no nos creamos más de lo que somos por llevar unas zapatillas de cien euros porque no, porque eres el mismo con ellas que sin ellas. Y, a lo mejor, un poco más tonto con ellas. La vida nos prueba constantemente. Volvería a hacerlo, son los celos.

 La energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma. Es una ley de la física. Todos nosotros somos energía y nos transformamos continuamente en otra energía superior. Al que es justo, el cambio no le importa, el salto de la energía. Mi sobrino me llevó al pueblo este sábado santo. Hizo algo por mí y por mi salud mental. Otros dicen: cogeos un tren e iros a León. Eso es muy fácil. Decir eso no cuesta nada. Hay gente que ayuda a la familia. Hay que valorarlo. Pero el que detecta una desesperación y hace algo, merece una loa. La vida es de sembrar amistad y darse ayuda mutua. La vida es para vivir como las hormigas, en plena comunidad.

 He ido a cortarme el pelo. Tengo que hacer una tortilla de judías verdes y jamón y, a eso de las 4, tengo que ir a la inyección. Por lo demás, aquí estoy con la resaca del partido de ayer. Fumé mucho durante el partido y hoy me he levantado mal, un tanto confuso y con la mirada perdida no sé dónde. A ver si la encuentro. No creo que llame Fede para quedar. Hoy no puedo quedar. Hoy es para descansar y para estar solo con Paco y dar un paseo y listos. El jueves vamos con mi padre a revisión de los oídos. El viernes pasado fuimos al Alto del León. Fue un error ir en viernes. Había atasco y mucha gente comiendo en el restaurante. Al Alto del León hay que ir un martes.

domingo, 19 de julio de 2026

 Comenté la noticia del periódico con los niños de la Currita y Carlos. Me miraron un tanto sorprendidos. Los niños aprenden cualquier cosa pero la televisión no comenta. La televisión solo emite imágenes. Les pregunté: ¿Os suena Castilla y León? Y les sonaba. Y luego también les sonaba las cosas de la noticia. Los niños se enteran de todo. Pero hay que ayudarles a comprender. Un niño que zascandilea continuamente no se entera de nada. El mundo de los adultos para ellos es complejo si nadie se lo explica. Pero lo que más me sorprende de los niños es que tienen unas ganas de saber enormes. Yo he dado clase a niños de 12 años. Cuando había armonía en el aula, se podía hablar con ellos de cualquier cosa, que ellos, lo entendían.

 Ya nos hemos hecho todos viejos. Hasta los hijos de la Currita son ya niños grandes. Y qué decir tiene de aquellos hijos que tuvieron algunos en el pueblo nada más casarse. Por ejemplo, el hijo de la Martita la de la Aguedita. Ese vuela libre adonde quiera. Muchos chicos grandes y apuestos y muchas mozas ya mujeres andan por el pueblo. Imitarán a sus padres quizás: se casarán y tendrán hijos. O se juntarán cuando menos. Lo que pasa es que en el pueblo, como suele decirse, no hay muchas oportunidades laborales. Tendrán que irse del pueblo e instalarse qué sé yo, en Torrelodones, en Segovia, en Villalba. Abrirán los ojos estos jóvenes en otros sitios que no es mi pueblo. Se emplearán en oficios o en empleos en otros sitios. La pena es que creo que no estudian mucho (solo lo creo, no tengo certeza) y así no brillarán mucho ni académica ni laboralmente.

 El césped brilla, el sol brilla, el plumaje de las urracas brilla, el verdor de los árboles brilla también y el cielo es espléndido en su brillo abarcador. España buscará el gol hoy por la noche (hora peninsular) y hoy habrá gente que se crea especial por acudir a misa. Hoy también serán sonadas las voces de ánimo al equipo de De La fuente. Mañana lunes, me cortaré el pelo y me pondré la inyección. Por la mañana me raparé al seis y por la tarde acudiré al ambulatorio. Los domingos de finales del mundial son especiales. No parecen domingos. Parecen la extensión de un sábado. Mañana lunes también habrá mucho absentismo, ese absentismo típico español. Cruz de navajas por una mujer.

 Hoy juega la selección española. A  mí lo que me gusta de esta selección, es como se repliega cuando el contrincante ataca. La pérdida de balón no es problema para la selección española: enseguida lo recupera. No me extraña que solo haya recibido un gol en todo el campeonato. Es que defiende de lujo. Y luego, tiene el gol por parte de muchos jugadores que también defienden. En realidad, todos defienden en este equipo. Yo diría que Lamine Yamal es el chocolate del loro. Le han hecho un penalti y ha metido un gol pero todo lo que ha hecho hasta la fecha es perder balones. Yo no le pasaría tanto el balón y se lo pasaría a Cucurella, que gestiona mejor el ataque y la defensa por la banda izquierda. Yo creo que España va a ganar aunque creo que Argentina juega muy sucio.

 Escribir aquí es la excusa para cuando termino un blog, ir a la cocina y beber toda el agua que puedo. La mañana del enfermo mental es resacosa por las pastillas de la noche y hay confusión mental y adormilamiento. La gente va de vacaciones para desconectar y para descansar. La playa es el lugar idóneo para hacer eso aunque también creo que vale el pueblo de los abuelos o la montaña fresca y llena de verde. Los días se suceden con la precisión de una maquinaria relojera. Hoy hay lentejas y mañana, también. Por lo menos, he acariciado la idea de ir a Alicante. Este verano está siendo benévolo, sin días a 40 grados. He mirado en internet algo de un tal Javier Peña, que ha sido testigo de recuperaciones ecológicas de gran envergadura. En tus ojos hay un eterno castigo.

sábado, 18 de julio de 2026

 Decía un filósofo de la antigüedad que no merece la pena sufrir en esta vida para colmar deseos que nunca llegarán a colmarse pues la vida del hombre no es digna de los deseos que esta vida pretende o crea. Uno quiere ir al mar y hacerse marinero. Una estupidez. Uno quiere casarse con Obdulia, la de Mariano el Tariro. Y es otra estupidez. Yo deseo la playa. La deseo porque hace mucho que no voy a ella. Es una estupidez. Ese filósofo murió enamorado de Telesfora la de Milene. Y era una estupidez. Todo lo que voy escribiendo es absurdo pero es que esto ha salido así, qué le vamos a hacer. Entiendo tus cuitas, profesor de matemáticas, estás rodeado de problemas. O los resuelves o acabas como una cabra.

Bebo mucha agua. El agua reblandece las heces, limpia los intestinos, limpia el riñón. El agua clarifica la sangre, la vuelve más fina. El agua se cuela por las venas que van al corazón. El agua baja hasta las arterias que llegan a las piernas. El agua calma la sed de las horas de la mañana. Dame sabor, querida, dame sabor y yo lo convertiré en un poco de amor, amor por ti, señora que mandas en mi corazón. Los poetas siempre están poetizando la vida. Ven un río y ven la metáfora de la vida que va a dar a la mar. Ven un gusano y ven al hombre cadáver. Ven una mujer y ya está la poesía ajustando versos para cantarla. Me veo a mí mismo y el verso que sale es aburrido y triste como una canción desafinada.

 Leo poesías de los poetas del 50 que quisieron hacerse famosos precisamente con sus poesías. Luego bebo abundante agua (unos 3 vasos de agua del grifo). El agua disuelve la sangre, limpia el epitelio de los pulmones, filtra los riñones de impurezas. Decía una vez Claudio Rodríguez que era un alto jornal salir a la calle y no notar la impureza de la vida. Decía una vez Caballero Bonald que el espejo nos muestra nuestra vida en un instante feroz. Decía Carlos Barral que los indicios de una vida tranquila pasa por hacer memoria de los acontecimientos pasados. Han abierto otra vez el bar latino de la esquina. Suena bachata, suena cumbia, suena la voz de los hijos del sur de América. El día ofrece horas. Horas que se llenan o no.

 Este era un hombre que allá por 1837, hacía portes con su caballo. Esta vez, le tocaba llevar la talla de un santo desde un pueblo pequeño a otro más grande. Como le dijeron que había bandidos en el trayecto, este hombre empezó su cabalgadura a las 3 de la tarde de un mes de julio con un termómetro que mercaba 43 grados. No se encontró con ningún bandido y a eso de las 10 de la noche, estaba frente a la iglesia donde un cura recibió la estatua del santo. Este hombre luego fue al ayuntamiento donde le indicaron que, en el otro pueblo, había un enfermo que necesitaba un médico. Y llevó al médico, que era ciego, a ver al enfermo. Y el médico ciego concluyó que el enfermo debía ir a un hospital. Y este hombre y su caballo llevaron al enfermo a ese hospital. Después, ese hombre llevó una carta de amor de una enfermera a un soldado que estaba en el frente. Y luego llevó a un muerto en batalla a su familia. Y luego, más tarde, este hombre llevó su alma al cielo sin parar de cabalgar.

jueves, 16 de julio de 2026

Lo que más odia Dios es a un soberbio. Porque hubo ángeles soberbios que quisieron quitarle de su poder. Luego, esos ángeles insurrectos se convirtieron en diablos. Luzbel, Satanás y otros más. No dudes de que en la vida te encontrarás con soberbios que piden y exigen lo que no tienes. Y, como son soberbios, cuando Dios haga ver que son soberbios, no te pedirán perdón. No pedirán perdón por eso, porque son soberbios. Pero quizás Dios los castigue. Los castigue haciéndoles ver que han insultado a las nubes y al sol. Tú vete escribiendo y así sacarás por el hilo, el ovillo. Y te enfrentarás al soberbio de algún modo. O sea, racionalizando el castigo que te está infligiendo ese puto soberbio. Escribe y notarás un descanso. Notarás que tú no has merecido ese trato del soberbio. Escribe y te consolarás. Escribe y retratarás al soberbio y a sus actos. Dios le derribará de algún modo. Porque ya he dicho que a Dios no le gustan los soberbios. 


Si hay alguien en este mundo que te saca de tus casillas, a lo mejor no sería malo que llevaras un diario o que escribieras lo que te hace esa persona. Solo como una consolación o un desahogo. Me acuerdo de que yo escribía dos o tres cuadernos de poesías para hacerme entender lo que me estaba pasando. Y no estaba mal, me sentía un poco mejor después de escribirlas. No tenían que rimar ni nada pero volcaba mi furia en esas creaciones ad hoc. Luego, lo mejor es confiar en el tiempo. El tiempo pone las cosas en su sitio. Si esa persona te ha jodido o te está jodiendo no puede estar todo el tiempo haciéndolo. La cosa acabará pero tú no olvidarás lo que te hizo. Porque la justicia, al final, actuará. Y es cuando tú te darás cuenta de que esa persona te hizo un mal innecesario. Y no pedirá perdón porque es mala persona. Lo ha sido contigo. Ya digo: escribe. Escribe y mata tu furia escribiendo.

 

 En Lisboa sobre la mar, barcas novas mandé labrar. En Lisboa cruzamos mi exnovia y yo el puente sobre el Tajo para ir a la playa. Yo venía de sufrir a mi hermana. Mi exnovia empezó a coger celos de mi hermano. Mis males no tenían fin. Duró poco o mucho luego nuestra relación pero acabó. La gente se piensa que un enfermo mental da problemas. A mí, los que me dieron problemas fueron mi hermana y mi exnovia que están como cabras. Las personas no diagnosticadas son las peores. Están locas y no lo saben. Nadie se lo ha dicho eso, que están locas. Yo, por mi parte, me considero un tipo ordenado, inteligente y con los pies en el suelo. A poca gente he dado problemas. He solucionado los míos como he podido. No debo nada a nadie. Hay gente que me debe excusas que nunca han proferido por su boca. El mundo está lleno de locos. Peligrosos locos sin diagnóstico.

 Qué se yo qué utilidad tendrá escribir aquí unas líneas. Me levanto con la resaca de las pastillas, adormilado, con la boca seca, un tanto confuso. Y escribo. La mitad de lo que escribo es sobre el ser humano en general. Lo poco que vale en el mundo. Somos polvo, somos humo. Eso es lo que digo. Y ya lo dijeron muchos antes que yo, así que no tiene mucho mérito volverlo a decir. El azul del cielo es inmenso, la vista no lo abarca. La creencia en Dios depende de cada persona. Las ilusiones de la gente deberían tenerse en cuenta y no chafarlas. Todos queremos ser millonarios porque así los deseos se cumplen. Todo se resume en la inutilidad de las opiniones particulares.

miércoles, 15 de julio de 2026

 A veces no soportamos los términos, las palabras. En unas ocasiones, porque se dicen en voz alta, demasiado alta para lo que es el que las dice. No hay que hacer mucho caso a esas palabras de tanto tono imperioso. Lo mejor, dejar que chille y chille hasta que se rebaje el que las emite. Ya se cansará. Y suele ser para pedir, siempre para pedir y exigirnos. No hay que hacer caso. Ya verá que no se le hace caso y cejará en chillar. En otras ocasiones, son palabras sibilinas que buscan hacernos daño por su desprecio, por el veneno que hay en ellas. Tampoco hay que hacer caso. Déjale que desprecie esa persona hasta que tenga que comer de tu mano. Ahí se humillará y dejará de insultarte con palabras despectivas. Las palabras son duras de oír si son altisonantes o rebuscadas. Pero, en ambos casos, no hay que hacer aprecio.

Cuentan de un sabio que un día tan pobre y mísero estaba. El mundo gira y no nos caemos. Pero sí que nos caemos. Nos caemos en otro sentido. Hay que hacer frente todos los días a mil y un inconvenientes o un solo inconveniente: la falta de ganas de vivir. Lidiamos con otras personas que son parientes o amigos. Vamos a la compra. Hacemos cosas repetitivas. Vemos los hijos crecer. Charlamos a veces en un bar para contarnos las desventuras. Compramos regalos, compramos libros que luego son malos. Vemos el partido de la selección. Conseguimos meternos en el bolsillo del pantalón muchas veces. Hacemos como si no pasara nada. Dormimos de lado o con la boca apuntando al techo. La noche es pasajera y paralela a un día que no cuenta en nuestra vida.

El cigarrillo de después de desayunar sabe muy bien. ¿Habrá otro, entre sí decía, más pobre y triste que yo? Tengo este panel para incrustar palabras. El padre y madre de familia de hoy en día tienen mucho mérito pues los niños salen exigentes y se cabrean y no se sabe por qué. Lo quieren todo porque ven mucho la televisión. En la televisión salen muchas cosas que los niños desean con fuerza. Con tanta fuerza que se expresan a gritos por tenerlas. Es una equivocación hacer caso a lo que digan los niños. Los niños son muy caprichosos. Los niños son voluntades errantes y maquiavélicas. No les importa los medios sino el fin. A los niños de hoy en día hay que sujetarles en su apetencia porque su apetencia es casi monstruosa. Por eso digo que tienen mucho mérito padres y madres de hoy en día.


 Un día, dejé de fumar. Inexplicablemente. Ayer por la noche me duché. Francia recibió dos goles por parte de España. No encuentro motivación para escribir ni para nada. Tengo libros por leer. Ayer también llevamos a mi padre a Gaes, centro de audición. Si quisiera escribir una historia bonita y sincera, me fijaría en otras novelas bonitas y sinceras. No sé qué me pasa en el cerebro que no me centro mucho en el día de hoy. Pasajera es la noche, como nosotros mismos. El aire hoy está quieto, como si fuera un perro o un niño muy obediente. Quizás hoy tenga algún interés, un sentido, una palabra con que nombrarlo. Por un beso de la flaca yo daría lo que sea.

martes, 14 de julio de 2026

 Son las doce en el reloj. Había un poeta de los de la generación del 27 que amaba esta hora. Y compuso muchos poemas para esta hora completa en la que el sol alcanza su cénit. Mediodía divino, día completo, perfección del día, etcétera, decía este hombre. Luego, tras la guerra mundial y el estallido de la bomba nuclear, este hombre se volvió más serio y meditabundo. Se llamaba este poeta Jorge Guillén y tenía una formación literaria y lingüística de primer orden que se manifestaba en su obra poética. Jorge Guillén amaba la vida simplemente manifestada en "un pájaro que se hunde en el azul" y en otras manifestaciones de la naturaleza simples pero importantes. El filósofo Savater dice que hay que tener mente curiosa e inteligente y unos gustos o deseos simples. Si es al revés, vas de cráneo por la vida.

Es como el cuento de los ratones: el ratón de Guadalajara invitó a un ratón de campo a pasar unos días en la ciudad. Había abundancia en la casa del ratón urbanita pero tuvieron que huir tres o cuatro veces de la escoba de la mujer de la casa y otras tres veces del gato. Entonces el ratón de campo llegó a esta conclusión: más vale vivir con poco y tranquilo que no en abundancia y temiendo la muerte. El ratón de campo tuvo cosas que contar a sus compañeros de madriguera. Y les dijo eso: que no merece la pena las riquezas si vana acompañadas de miles de sustos. Ay de los que amasan mucho dinero. Qué difícil su vida y qué complicación.


 Hoy tengo que hacer empanadillas. Debo estar concentrado pues es tarea ardua. Se ponen las obleas en la encimera de la cocina, se rellenan de tomate con bonito, se cierran las obleas y por fin, se fríen. Es tarea compleja pero luego, con un poco de pan, están buenísimas. La pasta de las empanadillas es muy frágil, es muy delicada, de ahí la dificultad de que se rompa la masa, de que se abra el condumio, etc. Las posibilidades de vivir una vida completa se reducen si no tienes mucho dinero. Pero la facultad de amar a los tuyos no te la quita nadie. Amemos a los cercanos, a los familiares y luego ya podemos amar a todo el mundo.

 Ayer por fin me dediqué a leer por largo rato. Fue un acto no deliberado ni muy pensado, solo que empecé a leer y no paré hasta pasada, creo, una hora. Tengo 4 lecturas. La que más me está gustando es la de los cuatro hermanos a los que suceden cosas derivadas de su adicción a las drogas, su orientación sexual o su relación con el dinero. Luego está la novela o especie de ensayo que compara la realidad actual con la vida de las monjas en el siglo XVII. Luego está la novelita de aquella niña que se hace ya mujer junto a un padre rarísimo, autista y asocial. Y luego está la novela que habla de una chica que va a morir de cáncer y que antes quiere cumplir unos deseos. Todas son aceptables, bastante buenas. He tenido que desechar una novela aburridísima de unos amigos que hablan de sus mujeres y que resultó insoportable su lectura.

Hoy hace más calor que ayer. No corre tanto aire. Pero a hoy hay que vivirlo como a ayer lo hicimos. Con la ilusión que nos quede entre las costillas. Según los autores del Barroco, somos barro y polvo y ceniza. También somos, se olvidaron de decir los del Barroco, algo de vida esperanzada. Luego, más tarde, vinieron los novelistas existencialistas y dijeron que el hombre es Sísifo y la peste y un desencuentro ante la vida. Pero se olvidaron de decir que el hombre es un poco de ilusión bajo la tripa. Parece mentira que haya habido tanto agorero y tanto desilusionante en esto de la literatura. No veían más que tragedia en el vivir del hombre en la faz de la Tierra. A ver si vienen otros con otras gaitas mejor templadas.


lunes, 13 de julio de 2026

 Nada malo nace del cambio, pero a los humanos nos sorprenden los cambios. Vienen generaciones que ya no saben mucho de latín. Rosa, rosae, rosam, rosi, rose, rosarum, rosibus. Nominativo, acusativo, genitivo, dativo y ablativo: así son las declinaciones de los nombres en latín. El alemán actual tiene declinaciones. El alemán es la lengua de la filosofía. Si uno ama las lenguas, termina amando a aquellas personas que la hablan. Yo me siento estos días como vacío de conocimientos porque quizás no los exprese. Yo creo que todo lo que sé se va a ir por el desagüe de la inexpresividad. Yo quiero hablar de mi libro. Me convenzo de un dicho que he oído estos días: no hay que aspirar al éxito, sino a gestionar nuestro fracaso. Todo, si lo pensamos, es un pequeño fracaso aquí en la Tierra. Todo es para que nos manifestemos humildes ante el Señor. Somos de barro, humo, ceniza y gas.

 Me está costando hoy escribir. No sé qué poner estas líneas. No sé si decir algo sobre política pero no me gusta la política. No sé si decir algo del día de hoy porque no veo en el día de hoy algo especial, aparte de este cielo que me cobija amablemente. Yo quisiera dar ánimos a aquellos que trabajan hoy hasta las dos de la tarde pero no sé si esos trabajadores me leen. Los encierros de toros no me gustan. Los días en tierra firme no me gustan. Por eso alabo a la mañana que me sustenta, que está guiada por el sol, que me acoge como un albergue para las tormentas (shelter for storm). La mañana, quizás, es más que la mañana y sí una manifestación de que el mundo está bien hecho. Yo, hoy, no soy nada en esta meseta oscura. Pero la mañana sí es algo aunque la gente no la desee como tal.

 No se me ocurre nada pero ante la mañana tan fresca de la que disfruto, mi piel me sugiere escribir de algo bonito. La mañana misma es algo bonito por su perfección. Ese azul colmado allá arriba, esos árboles vestiditos de verde, ese césped mullido, esos pájaros que alientan el cielo. Todo parece combinarse para ofrecer una estampa bonita, agradable a los sentidos, única en su expresión de belleza. Pero la gente no lo nota. Está la gente somnolienta, haciendo esfuerzos para mantenerse sobria bajo la luz matutina. La gente no nota nada especial hoy lunes sino la tiranía del trabajo, las horas dedicadas a la familia cuando se regresa de un mundo hostil. Entonces la gente no mira con ojos buenos lo que tiene la mañana, esa mañana que trepa como una colmena llena de miel, hacia lo alto.

 Gitanitos y morenos son los reyes del compás, decía un verso de Gato Pérez, ese cantante rumbero tan simpático. Hoy hago jamón con melón y mañana, empanadillas. La suposición de que estamos en el mundo para algo no es más que eso, una hipótesis de trabajo para seguir viviendo. Unos dicen que viven para sus hijos y se ve que sí pero al fin y a la postre, ni los padres de familia saben qué hacen en el siglo maldito que nos apabulla con sus condiciones existenciales adversas. No sabemos nadie qué hacemos en la Tierra ni lo que vayamos a hacer en el cielo. Los que están convencidos de un destino en su vida, pronto flaquean cuando se sienten solos ante ese mismo destino. Los humanos somos gente extraña, que no nos convencemos de que la vida es incomprensible. El mundo se encarga una y otra vez de confundirnos, qué duda cabe.

domingo, 12 de julio de 2026

 Hoy he dormido mal. No sé qué habrá pasado que he dormido en duermevela. Estoy cansado. Ayer hablamos con Fede. Fui a ver el cine de verano. Me pasé de mi hora de dormir. Entre la noche me he despertado varias veces. Dormir bien es importante para mi enfermedad. Hoy hay que bajar por las escaleras un sofá del piso de mi padre. Vendrán mis sobrinos. Me llamará mi hermana para despojar al piso de todo enser. No sé si será difícil hacerlo. Iré a ayudar pero estoy como cansado y un poco nervioso. Pasaré la mañana y me echaré una siesta a ver si me espabilo. Tengo que freír pollo que compré ayer.

sábado, 11 de julio de 2026

 Lo que yo veo no lo ve nadie. Veo un sol y la brisa. Veo vecinos extraños. Veo casi el fondo del vaso vacío. Me precio de observador y veo al funcionario y al psiquiatra y al alcohólico de la cara arrugada. Amortizo con mi mirada la sed de vivir. Voy con mis ojos por delante, voy observando la pobre vida de unos que no saben ni leer ni escribir. Los analfabetos no existen pero sí existen los que ni leen ni escriben. El 90% de los españoles no escriben. Ni un pobre diario escriben. Ni un cuento de final feliz para leérselo a su hijo. Los padres no inventan cuentos para sus hijos. Así nos va.

 ¿Te gustaría hablar de libros? Solo de libros. No de mí ni de ti. Solo de libros leídos por ti o por mí. Y así pasar una hora. Yo soy filólogo, ¿y tú? Los libros, las novelas, hacen desarrollar un instinto de supervivencia grande. Queremos ser como los protagonistas de esos escritos con final feliz, enamorados, orgullosos de ser quién somos, deseosos de paz y  prosperidad. Pero está la televisión, que nos enseña a odiar, como quiere el gobierno. Y están esos parlantes obsesivos con la idea de que somos tontos, cada vez más tontos. PS y el one son el presidente de gobierno. zp ha caído en la trampa del oro. Ya queda poco para que todo caiga por su propio peso.

 Solo hablo de libros. No de mi persona. No de llantos ni de quejas. Los libros salvan de la inmediatez del presente. Háblame de tus libros, yo te hablaré de los míos, de los que he leído yo. Ya he cocido unos huevos y me tengo que duchar. Eso es todo por hoy. Ya he dicho que corre abundante brisa. No hay ola de calor. Terrorismo climático, ¿qué será? Vivan los mundos de Sánchez. A mi lado derecho reposan los libros de poesía que no leo. No tengo paciencia ni concentración para leerlos. Esperaremos a que haga frío, mucho frío para leerlos. La ciencia fabrica de todo un poco, desde aparatos para el frío hasta medicinas para la soledad. Es lo que hay, soledad y pena distribuidas a partes casi iguales.

 Llora un niño chico. Desde la ventana lo oigo. Tendré que aceptar al amigo porque no pide. Tendré que aceptar la monotonía del día porque no hay otra monotonía disponible. Esto de escribir me cansa ya un poco, me llena la cabeza de palabras inasibles y confusas. ¿Te gustaría hablar de libros? ¿Es buena persona aquel que lee libros? Lee algún libro en las horas muertas de la mañana o de la tarde. Te sentará bien. Al menos, los personajes son como un espejo tuyo. Las vidas de los demás importan cada vez menos, son como pañuelos de papel. ¿Quién no ha visto un papel en el suelo lleno de mocos? Ya digo que la vida vale cada vez menos. La vida se esconde, la vida no fluye con otras vidas, la vida es superficial e individual como un pañuelo de papel.

 El verano por un oído me entra y por otro me sale. Corre abundante brisa. Resulta que ahora hay terrorismo climático. ¿Será terrorismo climático negar el cambio climático? No se sabe. Primero se inventa el término y luego ya veremos cómo se aplica. Los programas de la televisión pública han perdido el pudor informativo. Viejas glorias de El País y la Ser dominan la información a favor del gobierno. Nunca la televisión pública fue tan sectaria. En fin. Los dobleces del día me afectan por igual en el cuerpo y en el alma. Los asuntos de mi corazón no se arreglan con calor ni con cera de las iglesias. Ya estamos todos, pero sobran los idiotas del horror.

viernes, 10 de julio de 2026

 Me queda media hora para ir a comer. He leído un poco de un libro que me gusta. Los días se apañan para atraparme, para no dar un respiro a tanta igualdad. Yo invocaría a la igualdad de los días y no a la igualdad de hombres y mujeres para que rigiera mi vida. La igualdad de mis días hacen que tenga que disponer de toda mi inteligencia para pasar el rato. El año pasado me leí "Pasaje a la India", novela muy bella, muy dura. Y también "La chica del tren", muy bonita, muy salvaje. Temo por mi facilidad para caer en el desánimo, inventándome horas que me sobran pero lo daré todo por pasar un verano limpio de quejas y de errores. El verano es una charla en un banco con un maestro. El verano es largar a mansalva de este abominable gobierno.

"España es un concepto discutido y discutible". Eso dijo zp siendo él el presidente de, precisamente, España. De ese concepto vinieron todos los males a España. zp fue un gobernante sectario y malhadado que quiso arrinconar al pp. zp fue un muy mal gobernante que creó la división en España que ahora se está acentuando. Pero zp se ha enriquecido de mala manera, se ha postrado ante el becerro de oro. Y eso tiene consecuencias. zp tendrá juicios. zp ya no será el mismo después de que se compruebe que es corrupto. La democracia está arrinconando a zp y a su amigo sz. El psoe es un cubo lleno de mierda. El psoe ha robado, ha chantajeado, ha hecho la vida imposible a mucha gente. Los jueces de antes, que juzgaron al pp, ahora están juzgando al psoe. Y los hipócritas socialistas dicen ahora que estos jueces no valen, que persiguen objetivos políticos. No, querido tertuliano socialista: los jueces de ahora persiguen las malas artes de tu puto partido.

 Lo malo del verano es que se conforma de días informes, desusados, solo sacudidos por un partido de fútbol o una vista a Moncloa. La verdad es que cuando voy a Madrid me siento mejor persona, dispuesto a aceptar al otro, aunque el otro sea muy distinto a mí y no esté en las coordenadas vitales mías. sz debería dimitir. Él es el one, él es el eje de toda la corrupción. Ya ha maltratado la constitución de manera elocuente. Ya ha practicado el robo y el chantaje y el tráfico de influencias. ¿Por qué no se aparta? Huele como una oveja enferma todo su gobierno. No soy de unos ni de otros pero sí veo la podredumbre del gobierno. Ojalá sz se vaya.

Había un señor o señora que no tenía dónde dormir esa noche. Había pasado ese señor o señora por mil circunstancias desagradables y caóticas y muy tristes de ser vividas. Hasta que se encontró en la calle. En medio de la calle, exactamente. El gobierno no se sentía aludido ante esta tesitura de este señor/señora. Había, sí, oenegés que daban un bocadillo y un poco de café por las noches a estos señores o señoras que se quedaban al cielo raso, a la intemperie, al lado oscuro de la vida. Sería culpa de los impuestos, del machismo reinante, de los trans o de los trons, pero este señor/señora no entendían en ese momento de su vida de nada de estas cosas gubernativas. Y durmió en la acera, en la triste acera que yo tanto invoco en este blog.

  Ya parece que la fiebre de la playa ha desaparecido. No creo que vaya a Alicante. El que viaja se expone a mil inconvenientes y uno solo puede cometer muchos errores. Ha estado bien estar centrado en preparativos, en buscar el modo de ir, de dormir allí, etcétera. Pero no voy. Lo dejaré para cuando Paco esté mejor y quiera ir conmigo. Paco se estresó cuando tuvo que hacer de taxista y así le fue. Ojalá ya no tenga Paco que estar de aquí para allá y así no le dé el estrés y así no le dé el brote psicótico. Para eso están los taxis. La vida es un tonto devenir de ideas, deseos y máscaras.

jueves, 9 de julio de 2026

 Me imagino una riada de hostales en Alicante, todos muy pegados a la playa. Me imagino entonces también una riada de restaurantes, todos en calles cercanas a esos hostales. Quizás todos ellos, hostales y bares, sean modestos. Lo más seguro es que no luzcan mucho lujo ambos negocios sino que sirvan para pasar la noche y llenar el buche. Y no creo que Alicante sea muy lujoso, sino de gentes afanadas en el euro, afanadas en sacar rendimiento de uno como yo, que va a pasar unos días a bañarse, simplemente a bañarse. Porque ya estaba bien eso de "perdido en playas insomnes de dudosa luz y realidad".

 Me percato de que no hago comidas este verano. Ni siquiera tengo que planear nada con respecto a eso, a guisar o a preparar ni unas tristes monchetas en ensalada. El último gesto culinario que tuve fue cortar medio melón y echar encima lonchas de jamón. A veces, he comido un bocadillo y ya está. Todo ha surgido así por las idas y venidas de mi hermano al dentista. Mi hermano venía que no podía comer, así que solo comía yo. Este modo de operar se ha consolidado y apenas he cocinado nada este verano. Mi hermano se ha preparado lo suyo y yo lo mío. Y así, no he pisado la cocina a mediodía.

 Para mi enfermedad mental, yo tomo una sustancia, una sal que no está naturalmente en el cuerpo humano. Y mi psiquiatra tiene que controlar su presencia en sangre. Esa sustancia o sal es litio. Es curiosa la historia de esta sal en la historia de la enfermedad mental. Se usaba para fijar la urea en sangre de los enfermos terminales. Pero se dieron cuenta de que, cuando la aplicaban a estos enfermos, su depresión se atenuaba. Y de ahí se aplicó a los enfermos psiquiátricos como un estabilizador de ánimo y un potente antipsicótico. Pese a su antigüedad, es un medicamento de primera línea en psiquiatría, aunque ni los mismos psiquiatras saben cómo funciona. El litio. Una sal. Un medicamento eficaz. Que hay que medir. Por eso yo he ido hoy a hacerme un análisis de sangre y casi me mareo esperando en extracciones del Puerta de Hierro. Me mareaba oyendo los números sin que saliera el mío. Y cuando ya decidí largarme, sonó mi número: IMH270. Me ha sacado la sangre una adusta enfermera y adiós al ayuno. Casi me piro. Casi no lo logro. Pero lo logré. El litio, el zyprexa, la olanzapina. Lo que me permite vivir y me destruye los órganos. Lo que me ata a la cordura y lo que me va destruyendo el hígado. Las malditas pastillas que tengo que tener al lado. En fin.

miércoles, 8 de julio de 2026

 Haber estado haciendo gestiones para ir a Alicante ya me vale como tareas destinadas a un fin concreto. Con eso casi me valdría. Pero hay que llevarlo a efecto. Saldría un domingo a eso de las 15 horas. El hostal ya estaría elegido. Y luego, nada más llegar, iría a la playa. Tantas playas imploradas aquí en este blog se volvería una playa concreta, una playa que me llenaría la piel de agua de mar. Una playa ya hecha, no imaginada. Una playa única y perfecta en su diseño para mi disfrute. Hay que ir a Alicante. No me queda otra.

 Me resulta extraño pensar en la misma cosa todo el rato. Pero es que es importante para mí. Debería serenarme y verlo todo como una cosa normal que hace mucha gente. Gente que no tiene amigos de fiar. Gente que está sola y necesita un alivio de toda la matraca esta de levantarse y volverse a acostar sin novedad frente a sus ojos. Es natural que uno quiera huir, salvarse como puede de esta artimaña cotidiana que nos urden los días. Yo estoy venga pensar cómo hacerlo y así, me entretengo y sueño con un destino feliz. es cuestión de cronometría. Es cuestión de hacerlo, de atreverse a hacerlo.

 Como todo se disuelva en agua de borrajas, me daría pena. Total. El destino elegido es modesto y sencillo de llevar a cabo. Quizás saldría un domingo. Los domingos son de tráfico tranquilo. Es todo una novedad pero no tanto pues yo ya fui en autobús a algún sitio hace algún tiempo. Tengo que darme ánimos y hacerlo. El domingo pasaría rápido en el trayecto y en la llegada. Los días pasarán también muy rápido y casi ni me enteraré de haber estado de vacaciones. Desconexión es la palabra clave. A ver cómo me lo monto. A ver qué distancias me separan de la monotonía. A ver si todo se cumple de una vez.

 Me vengo abajo en cuanto lo de viajar. Pero tengo que viajar. Lo veo como un hito de este verano. Lo pienso mucho. Lo visualizo y no veo el problema. Pero luego lo pienso mucho, demasiado. Hoy he dormido bien. Muy bien. Ya es miércoles. Corre brisa. La oportunidad de alejarme es tentadora. Alejarme física y mentalmente de Majadahonda. O lo hago o no lo hago pero pensarlo ya me da ánimos algunas veces. Hay que hacer previsiones. Todo yo solo. Todas las gestiones las haré yo solo. De lunes a jueves. O de viernes  a lunes. No sé. No sé nada más que marcaría un antes y un después.

martes, 7 de julio de 2026

Todo está en los libros, decía una canción en la televisión a eso de media tarde. Pero no todo está en los libros. Viajar no está en los libros. Viajar está en un autobús o en una ciudad por descubrir. Yo quiero viajar y viajaré. Y el libro que me acompañe en el viaje, lo tendré como bueno. El día de hoy he tirado muchos libros leídos, otros que intenté leerlos y otros de los que guardo una memoria bonita. Los libros son ayudas en la educación sentimental del ser humano. Son los libros algo que nos ahuyenta el miedo a hacer cosas, a probar experiencias y a salir de un mundo inmóvil y terco.

 Hay libros que leo por leerlos. Solo quiero a ver qué pasa o a ver si aprendo algo. Sin embargo, hay lecturas que se me quedaron grabadas y no recuerdo nada del argumento. Eso me pasó con "El siglo de las luces", de Alejo Carpentier. Quiero decir que no recuerdo nada de la novela pero sí el ambiente universitario en el que yo leí esa novela: las aulas, el olor a humo de los pasillos, las lecciones de los profesores, las visitas a la biblioteca. Fue un libro que me enganchó. Que leí de corrido y del que ahora no recuerdo nada, solo recuerdo su ambiente idealizado que tenía yo como estudiante de letras en una facultad un tanto caótica, un tanto entrañable, un tanto formadora de mi corazón y de mi cabeza.

 Los libros dejan un recuerdo, qué duda cabe. Yo recuerdo una mañana en El Escorial leyendo a Baroja, una de sus novelas extrañas sentimentales y baratas de pasiones. Me parece que se titulaba "El mundo es ansí". Y cuando fijo el recuerdo en esa plazoleta con ese libro entre las manos pienso que ya no habrá otros libros ni otras mañanas como esa, tan felices. Porque todo ya pasó. Mi novia ya no es mi novia y El Escorial ha dejado de significar aquello que significó aquella maravillosa mañana. Baroja, fácil de leer, la plazuela entre sol y sombra (era primavera) y todo ya es ceniza en los labios como dice Machado. Una ceniza que en la memoria es entre dulce y amarga. Una memoria que casi duele por perdida que noto.

 Mi hermana y yo hemos hecho un expurgo de libros que había en la casa paterna. No se ha salvado ningún ejemplar. Todos han ido al contenedor de los papeles. He visto de reojo un "Tokio Blues", de Murakami. En ese libro, los tres personajes principales se suicidan pero me dio mucho gusto leerlo, está muy bien escrito. He echado a "los papeles" gramáticas de inglés, diccionarios de italiano y libros de cocina. También novelas que me han hecho pasar un buen rato y libros en inglés. En fin, el papel se supone que se convertirá en papel otra vez y así se ahorran cortar árboles. Eso es lo bueno del tema.

lunes, 6 de julio de 2026

 Como hemos dicho, si pensamos en cosas bonitas del mundo, el mundo resplandecerá. A lo mejor a nadie le resulta bonito el vuelo de estas aves negras y afiladas y su chillido en el aire. A lo mejor a nadie resulta bonito los álamos que están repletos de hojas, que bullen de un verdor exuberante. A lo mejor no resulta bonito este césped tan bien cuidado que adorna mi urbanización llenándole de una luz verde como la de pasar el semáforo, llenando el suelo de un matiz asilvestrado en contra del duro asfalto. Y quizás no es bonita esta mañana azul como el mar pero en lo alto. Pero todo es bonito. Todo merece la pena apreciarse. La vecina que no puede casi andar tiene un mérito enorme y hay que apreciárselo y decir: qué bonito su empeño, su fuerza de voluntad y sus arrestos.

No hay otro tiempo que el que nos ha tocado. Es una frase. Es un dictamen sobre nosotros mismos. Puestos a poner difícil la vida, pongámosla hasta cuando escribimos sobre ella. La vida sería más fácil si pensáramos cosas bonitas que hay en ella. No imposiciones que resultan obvias como que el mundo que vivimos no será ni el de 1903 ni el de 2309. Quizás el mundo no llegue al siglo XXIII. Quizás el mundo se deshaga en mil fragmentos o millones de ellos cuando algo haga crack, crack del todo. Pero ya hemos dicho que si ponemos el acento en lo bonito de este mundo, quizás este mundo nos resulte más atractivo y mejor. Pongamos el acento en el sol: ese astro fenomenal que está de guardia mientras dormimos al otro lado de la esfera para volver a salir, fiel a todo el mundo, por la mañana.

 

 Tanto pensar ayer en irme a Alicante y hoy es como un espejismo. Tengo la mente en blanco. No pienso en nada. Las ilusiones duran poco si no son avivadas por la voluntad. Cuatro días. Solo cuatro días para estar en la playa. Y quitarme este muermo de la ciudad. Lo planearé poco a poco. De la mañana y de los días que pasan y de la vida y de las aceras ya he dicho muchas cosas. Estoy harto de mentarlas. Hoy hablaré del gobierno. El gobierno está mal. Hay mucho corrupto; corruto, diría un amigo mío. Los corruptos van a lo que van. Vi un grafiti el otro día: los locos gobiernan, vivan los locos. No sé qué pensar de ese grafiti. Los locos deben tomar pastillas para estar cuerdos. Los locos no saben bien lo que dicen. El presidente de España dicen que es psicópata. Habrá elecciones y gobernará otra vez.

domingo, 5 de julio de 2026

 He oído en internet a unos guitarristas de rock muy afamados. Contaban historias de cantantes (singers) que andaban errantes por el mundo hechos unos zorros. Lo del cantante vagabundo también tiene que ver con el escritor sin fama literaria. El escritor sin fama literaria tiene que poner el doble de esfuerzo en lo que escribe. Simplemente, para creer que vale por sí mismo. El escritor sin fama literaria tiene unas cartas muy antiguas de gente con la que se escribió. La tinta de esas cartas ya es vieja, ya está desgastada. El escritor anónimo, sin premios, sin hipocresía, crea unos escritos muy buenos, muy atentos a la literatura de verdad. Los mundos de unos pocos llenan la luz de muchos. Pero el verdadero arte está escondido en cientos de anónimos artistas que luchan por el verso como titanes.

 Se dice mucho ahora: es brutal, es espectacular. O, este evento está levantando mucha expectación. La gente quiere novedades en sus tristes vidas. El verano, en ese aspecto, da esas novedades. El verano es como una liberación en forma de mes pagado por la empresa. El verano es coger una mochila e irte a recorrer España o el extranjero. Según el dinero de que disponga el vacacionista, así comerá en destino y así se lo pasará. Las familias son protagonistas de las vacaciones. Se va toda la familia. Al norte, al sur, al oeste o al este, España regala la emoción de las olas al moverse, por eso somos una península: rodeada de mar por todas partes menos una. La gente huye de su escenario de invierno. La gente quiere morir de amor a un pueblo como Santa Pola, que se llena estos días de un gentío apabullante, de un tropel de gente que equivoca la vida, de una masa veraniega que come, caga y mea.

 La última vez que Paco y yo fuimos de vacaciones, a mí me dio la manía, que es lo contrario a la depresión. Yo decía y hacía cosas raras, le di una semana de andar de cabeza. Entonces, es lógico que Paco no quiera ir de viaje a ninguna parte. Pero cuatro días los pasa uno de cualquier manera. O los dos. Yo quiero embarcar a Paco en un viaje. Lo hablaremos. Tiene que ser un viaje de pocos días. La enfermedad que tenemos nos impide muchas cosas. Por ejemplo, Paco no puede estar yendo y viniendo con el coche porque le crea estrés y del estrés pasa a un brote psicótico. Paco necesita estabilidad y eso pasa por no estresarse. Al hospital, en taxi.

 Decía un amigo mío al que llamaban "torero" de apodo, que el dinero era de derechas. El dinero es importante. Tener mucho hace que quieras gastarlo, que no te importe. Si no tienes dinero, estás todo el día pensando en, precisamente, el dinero. Y llamas hijo puta al que lo tiene. Por eso, el hijo del chiste quiere ser de mayor, hijo puta. No tengo yo dinero suficiente para alzar las campanas al vuelo. Por ejemplo: yo no puedo contratar a un chófer que me lleve a la playa. Es mucho dinero. Yo no puedo comer en un restaurante fino porque no es mi lugar. Es mucho dinero y no se corresponde por la clase social que tengo. No puedo comprarme un BMW. Es mucho dinero y me quedaría casi a cero en la cuenta. Hay muchos ejemplos de que yo no puedo gastar mi dinero alegremente. Me tomo algo en el Rodilla sin agobios, nada más.

 Como Paco tiene el rollo de los dientes pues no podemos hacer planes. Si no, yo quisiera que Paco y yo nos fuéramos a un sitio de playa. Voy a ver si este verano lo consigo. Iríamos a un agencia de viajes y allí, supongo que nos pondrían las cosas fáciles para eso, para viajar. Y luego, ya pegados el chapuzón, nos vendríamos a casa otra vez pero más satisfechos de la vida, por lo menos, yo. Ayer llamó un sobrino y no sé muy bien qué hablamos pero sirvió la conversación para romper un poco la monotonía y eso es bueno. A la monotonía hay que matarla, no hay que tener piedad de ella, es un enemigo a batir y al enemigo, ni agua. Da lo mismo ser de derechas que de izquierdas pero no da lo mismo tener dinero que no tenerlo.

La monotonía. Es ir a por el periódico un día domingo como hoy. Es dormir bien y desear no levantarte de la cama para no vivir. Es hacer como que eres tú pero no eres tú. Es que te coman las horas por dentro. Parece que vas y no sabes a lo que vas. Es como si las diez de la mañana fueran las 7 de la tarde. Lo mismo da. La telarañas del día comienzan a extenderse rápidamente y te atrapan y esperas a la araña y la araña no viene. Es ir por la calle. Simplemente, ir por la calle. Es un abundamiento de ti mismo que quiere salir del círculo. Es el círculo mismo en una esfera redonda, redonda que nunca se acaba. Es caminar lo andado y vivir lo ya vivido un montón de veces. 

 

 La monotonía. Es eso de despertarte por la mañana y no ver horizonte alguno al que tender. Es ver por la mañana el mismo dibujo del día apabullante por su similitud con los días de atrás. Es levantarte y mear pensando que ese día en que estás meando nada más levantarte no traerá ninguna novedad a tu vida. Es la asquerosidad de ti mismo en el mismo lugar de siempre a la misma hora y con las mismas pretensiones de vida que tuviste otros días repetidos como la meada del despertar. Es eso que te pasa una y otra vez. Ayer llamó un sobrino que me dijo que estaba trabajando. Charlamos un rato de homosexuales de izquierdas, de un mecánico despistado y de no sé qué más. La monotonía es eso que no permite que seas feliz, que hace que seas el muñeco tonto de un día igual. Que hace morirse los días a pie de la taza del wáter.

sábado, 4 de julio de 2026

También he leído yo algunos comics. Ahora, los comics aceptan cualquier tema, no son solo de aventura y acción de unos héroes como eran antes. He leído "The cartoonist", que va, precisamente de uno que dibuja comics y también estoy leyendo "El viaje", de un tipo que se divorcia y pierde un vuelo y está en un sitio perdido de Argentina. Tiempo ha, leí sobre la Alemania antes de Hitler, un Berlín pobre pero con mucha actividad cultural, jazz y esas cosas. Pero el libro que me está gustando es uno titulado "The nest" que quiere decir "El nido" y es una herencia de un padre a sus cuatro hijos que andan con el bolo colgando. Los niños siguen chillando, chillando, en la piscina. ¿Qué saldrá de esos niños chillones en el futuro? Nadie lo sabe. Nadie lo sabe.

 Chillan los niños en la piscina. Parece un jaula de locos el espacio dedicado al baño. Va a haber un eclipse total en agosto. Pero hablaré aquí de algún escritor. Yo leí a Herman Hesse en su día. Leí unos cuentos muy buenos de él y también su novela "El lobo estepario", de la que no recuerdo nada apenas. Herman Hesse estuvo muy de moda. También he leído estos días un libro del húngaro Nobel del 25. Para decir que un personaje cruza la calle, 5 páginas. Es un absurdo total ese libro que se titula "Melancolía de la resistencia", que también se podría titular: "Bodrio palabrero". En fin, me gustó mucho un personaje del gran Galdós que era profesor y repelaba la cabeza de sus alumnos hasta que aprendían la primera declinación.

 Moriremos sin soñar. Morir es irse de aquí. La energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma. Llamémosla energía, mejor todavía. ¿Y Buda y Mahoma? Con su pan se lo coman. Me acuerdo ahora de una novela titulada "El amor imposible" de Dumas. Dumas usaba negros; o sea, escritores que escribían para él y él ponía solo la firma. Los negros no tenían manera de publicar ni ganar nada con lo que escribían. Solo lo que Dumas quisiera darles por escribir. Galdós escribió torrencialmente, expansivo, a granel. Pero con mucho fundamento. Yo creo que Galdós echaba 12 horas al día escribiendo. Si no, no se explica todo lo publicado por él, empezando por los "Episodios Nacionales" y pasando por "Misericordia". Misericordia te pido, Señor, para pasar las horas, las inmundas horas de julio del 26.

 Ayer me dormí tarde y por eso hoy me he despertado también tarde. Ya está el molinillo de la mañana. Ya está la taza del wáter. Y el agua y los cigarritos. Podría a estas horas escribir los versos más hermosos del mundo. Pero la luz del día me lo impide. La gente va al mercadillo, a comprar. Yo ya no salgo a la calle. Es mediodía. Los tenderos abren de par en par su mercancía que es su razón de ser. Los taxistas acarrean gente. Y la mañana va pasando. Pasando de mí y de otros muchos. El mundo va rotando y cumplirá el día. La noche llegará tarde. Prohibido sufrir. Prohibido tocar. Oigo voces a lo lejos.

viernes, 3 de julio de 2026

 Andar calmadamente por las calles, mirar al frente o a los lados. Admirar a algún ángel que ha bajado del cielo en tempranas horas. Asistir al bullicio de la gente. Tomar un café no muy cargado. Y volver a casa con la cabeza llena de soledad mañanera. La calle no da mucho. Solo caras insomnes, cuarteadas por la sombra, adormiladas y tristes. Son las horas de antes de ir a comer. Son las horas indefinidas de andar por las aceras como quien anda por una rueda maldita, por el indefinido arte de no ser notado, por la manía de mirar rostros que no dicen nada. Es la soledad en infinitas maneras conformada. Es un paseo de piernas torpes, de oídos inflamados, de ojos amenazados por el incógnito más violento.

 Ya dije que la vida me gusta bastante poco pero he de vivir, qué duda cabe. Los amontonamientos de cosas iguales van a dar a un rincón de mi existencia, a un derrumbe de castillos anónimos, al brillo de un lucero consuetudinario. Los amarillos de sol cada mañana no dan de sí mucho más que lo vivido ayer. Las lunas ya acercan al cielo cuando ya es de noche. Y los acentos que giran tras las palabras ya son consejos que para nada valen. Los atormentados signos de la vida diaria solo valen para decir que el mundo es el mismo, aunque yo lo mire con admiración de lo creado. Es así. La vida toma el camino más recto hacia donde hay nada.

 Conozco enfermos mentales que no se deprimen, a los que da igual dormir cinco horas que diez, que viajan al extranjero sin ningún problema, que no han ingresado nunca en el hospital, etcétera. No parecen a mis ojos unos enfermos como Paco ni como yo. Yo pienso que esta gente tiene una enfermedad leve, eso que llaman TDH o algo así, fácil de tratar, que solo se caracteriza por tener algunos nervios o alguna forma de no poder concentrarse profundamente en lo que hacen. Son gente que tiene tics, que se confunde al hablar o que, simplemente, hace un montón de cosas que nunca acaban. No los considero yo enfermos mentales sino gente que se cree que lo es.

 Se sufre el doble. Si no vas de vacaciones, te fastidias y luego, encima, cuando seas viejo, te arrepentirás de no haber ido de vacaciones. Es lo que hay. Todo el mundo ha de buscar la manera de eso que llaman desconectar. Todo el mundo debe irse de donde vive y vivir un poco a lo loco unos días de desconexión de la vida diaria. El que no pueda hacer esto es un pringado, un paria, un demodé. La gente se va a la playa aunque casi no tenga asegurada la manutención. Hay también turismo religioso, a ver a la virgen a Lourdes o a ese sitio nuevo llamado Mendjugore. Todo el mundo huye del día a día, de la opresión diaria. Luego, encima, te lo cuenta.

jueves, 2 de julio de 2026

 Hoy hace viento, fenómeno atmosférico que no tenía lugar los veranos anteriores. El rumor de las hojas de los árboles trae una novedad sutil en estos días calurosos. La pena de quedarse en tierra se puede subsanar leyendo o escribiendo, como hago aquí. La vida no ofrece mucho. Es cicatera con los acontecimientos. Pero poco a poco, quizás salgamos de la cueva por unos días para ver yerba, ríos, montes, plantas aromáticas y algún animal salvaje. La luna llena alumbra las noches para volverlas de plata. El sol, ese inmenso dios de fuego nos permite la existencia, la respiración y el objetivo último del ser humano: sobrevivir.

 ¿Quién no tiene en la vida un impedimento, una espinita clavada, un resquemor, unos celos, una falta de autoridad, un deseo que no se cumple, etcétera, etcétera? La vida no es redonda como un balón sino que tiene muchas aristas picudas y asquerosas. La vida se va tornando difícil y llena de obstáculos con el tiempo. La edad, esa edad que ya está aquí nos impide salir de nosotros mismos, hacer cosas grandiosas por nuestro propio bien. Acobardamos y nos conformamos con el día a día que es como el agua de grifo, no como la corriente pura de un río, no como los otros cielos que nos esperan infinitamente, innecesariamente. Y nos convertimos en esos hombres y mujeres deseosos, anhelantes de cosas nuevas que nunca llegan.

 Hay una manera de desconectar de tu medio habitual que es viajando, largarte a otro lugar. Descansar está bien pero yo no trabajo, no desconecto de ningún trabajo. Estaría bien planear unos días más o menos lejos de casa, en algún hotel bonito a la montaña. La playa está demasiado lejos, podríamos ir en tren. Pero el tren, como todo el mundo sabe, falla. Podríamos ir en avión. Podríamos, podríamos que nunca lo hacemos. Cuando yo fui a las islas Canarias, toda la organización la llevó mi exnovia. No sé si sabría hacer yo unos preparativos como para ir de vacaciones.

 ¿No os acordáis de los cielos amarillos de noche? ¿No os acordáis de cómo se sudaba en la cama en las horas nocturnas con el aire quieto, quieto? ¿No os acordáis de esas horas imposibles en que el calor era fuego y luego, a la tarde, a eso de las 7 quedaba como un rescoldo de todo el día? ¿No os acordáis que ya a las 10 de la mañana ya se sudaba? Estas cosas no están sucediendo este verano. Hay brisilla, hay cuartelillo de 3 a 4, hay moderada temperatura todo el día. Los veranos parece que se atemperan. ¿Será que el efecto invernadero se está revirtiendo? Quizás la compra de tanto coche eléctrico ya da sus frutos en el medio ambiente. No lo sé. El caso es que este año el invierno ha sido muy húmedo y lluvioso y le verano está siendo moderado de calor.

miércoles, 1 de julio de 2026

 Cuando se hubo comido su café y sus sandwiches, se metió en el baño a mear. Y allí descubrió un mundo nuevo. Un fresquito que no había sentido en toda la mañana. Una musiquilla que le relajó totalmente. Un aislamiento del mundo exterior que ya estaba necesitando. Una caricia en todo el cuerpo como no había sentido nunca. Y se quedó allí sentado toda la mañana. Y no entró nadie. Y fue feliz porque notó una tranquilidad grande en todos sus músculos, nervios y orificios. Y luego fue a casa y no sintió la felicidad que sintió en ese retrete. Y volvió a la mañana siguiente. Y así todo el verano. Las huellas de un depredador son hondas. Al igual que la presa que huye.

 Ya he bebido mucha agua y me he fumado un cigarrito. Por las mañanas no soy persona hasta que me pongo a escribir estas cosas. Aquí no hay sitio para nadie. Llevadme al sur donde nací. Las niñas ya no quieren ser princesas. Madrid es muy grande. Se veía desde la planta de psiquiatría del Clínico. Una cantidad enorme de buhardillas y terrazas. Madrid ya son 7 millones y medio de personas. Madrid se convertirá en una de esas que llaman megalópolis. La casa está vacía de estímulos, está llena de horas para pasar vendidos a la causa. La causa es pasar el tiempo como sea. Voy a beber agua pero no fumaré otro cigarrito.

 El mundo no es sitio para nadie pero aquí estamos. Estamos como a disgusto, como metidos de capón en un lugar que no es nuestro, que habitamos con descortesía de años. Nos permiten estar aquí pero no nos lo merecemos y por eso estamos mal colocados, malqueridos, mal asentados en nuestras vidas. Nos pica el cuerpo y el alma de estar en el mundo cruel al que nos han echado sin permiso. Si lo sé, no vengo, decimos al destino canalla que tenemos. Nos dan cazalla y después champán que no podemos paladear a gusto. La gente anda rebuscándose el ombligo, con dolores de cuello y alma. Anda la gente dolorida y triste en este mundo feo donde se mata al deseo.

 No sé muy bien de qué escribir. Hoy estrenamos mes. El verano ya se va acabando poco a poco. No me molesta hoy el calor. A mediados de agosto ya parece otoño con eso de la vuelta al cole. Solo hay que esperar a que caigan los días. Porque el verano es duro para Paco y para mí. Demasiadas horas de sol, los días se hacen largos. Ayer leí de los libros que tengo encima de la mesa. De prosa y de verso. Algunos están bien, muy bien. Me sorprenden algunos versos buenos, expresivos, decidores y evocadores de algo. No sé el qué. Hoy iré a la biblioteca. Hoy ya es uno. Julio vendrá con la esperanza de ir a algún lado. Pero, ¿qué lado?