Lo que más odia Dios es a un soberbio. Porque hubo ángeles soberbios que quisieron quitarle de su poder. Luego, esos ángeles insurrectos se convirtieron en diablos. Luzbel, Satanás y otros más. No dudes de que en la vida te encontrarás con soberbios que piden y exigen lo que no tienes. Y, como son soberbios, cuando Dios haga ver que son soberbios, no te pedirán perdón. No pedirán perdón por eso, porque son soberbios. Pero quizás Dios los castigue. Los castigue haciéndoles ver que han insultado a las nubes y al sol. Tú vete escribiendo y así sacarás por el hilo, el ovillo. Y te enfrentarás al soberbio de algún modo. O sea, racionalizando el castigo que te está infligiendo ese puto soberbio. Escribe y notarás un descanso. Notarás que tú no has merecido ese trato del soberbio. Escribe y te consolarás. Escribe y retratarás al soberbio y a sus actos. Dios le derribará de algún modo. Porque ya he dicho que a Dios no le gustan los soberbios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario