No me mola el Fede. El Fede no se gasta ni un duro en invitar. El Fede se ha vuelto un chulo que lleva mocasines azules que le compra su madre. No puede pasear porque está mal de la rodilla y se tiene que operar. Le van a poner una prótesis. Ha buscado el mejor traumatólogo de Madrid pero sale muy caro para su madre, claro. Ha ido a clínicas, de la Luz y clínica Centro a ver qué le decían. Parece que ya sí le van a operar pero yo paso del Fede. Trata de vacilarme. El otro día me dijo de mala ostia: deja ya el tabaco. El Fede me revienta. El Fede es un animal de compañía como el pulpo, no hay quién la aguante. No hubo lágrimas, solo nieves eternas.
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