Gitanitos y morenos son los reyes del compás, decía un verso de Gato Pérez, ese cantante rumbero tan simpático. Hoy hago jamón con melón y mañana, empanadillas. La suposición de que estamos en el mundo para algo no es más que eso, una hipótesis de trabajo para seguir viviendo. Unos dicen que viven para sus hijos y se ve que sí pero al fin y a la postre, ni los padres de familia saben qué hacen en el siglo maldito que nos apabulla con sus condiciones existenciales adversas. No sabemos nadie qué hacemos en la Tierra ni lo que vayamos a hacer en el cielo. Los que están convencidos de un destino en su vida, pronto flaquean cuando se sienten solos ante ese mismo destino. Los humanos somos gente extraña, que no nos convencemos de que la vida es incomprensible. El mundo se encarga una y otra vez de confundirnos, qué duda cabe.
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