Me imagino una riada de hostales en Alicante, todos muy pegados a la playa. Me imagino entonces también una riada de restaurantes, todos en calles cercanas a esos hostales. Quizás todos ellos, hostales y bares, sean modestos. Lo más seguro es que no luzcan mucho lujo ambos negocios sino que sirvan para pasar la noche y llenar el buche. Y no creo que Alicante sea muy lujoso, sino de gentes afanadas en el euro, afanadas en sacar rendimiento de uno como yo, que va a pasar unos días a bañarse, simplemente a bañarse. Porque ya estaba bien eso de "perdido en playas insomnes de dudosa luz y realidad".
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