sábado, 25 de julio de 2026

Ayer estaba yo sentado en un banco de la Gran Vía cuando un joven de barba me dijo: ¿Ismael? Yo contesté: sí. Tú debes de ser un alumno mío. Él contestó afirmativamente. De cuarto de la ESO en el "Leonardo Da Vinci". A mí me jubilaron, le dije. Y le pregunté: ¿qué tal te ha ido? Y él contestó: estudié ingeniería aeroespacial y estoy trabajando en Alemania. O sea, que estás bien asentado, le apostillé. Y luego nos separamos. No quería indagar más. No quería que ese chico joven y bien asenderado me tomara por un pesado cotilla. Bastante me había dicho. Resumió su vida prontamente. Eran chicos todos los de esa clase de Matrícula de Honor. Se podía esperar estos éxitos de ellos. Lo que comenté luego con mi hermano es que se forman en España estos talentos y luego se van. Perdemos, por lo tanto, cerebros privilegiados.

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