miércoles, 29 de julio de 2026

Este tiempo de creación me viene bien. Escribo deseos y melancolías a partes iguales. Ayer una chica me pidió un cigarrillo y yo no se lo di. No sé si hice bien. Hoy puedo ganar millones o no ganarlos. Hoy la luz del día es imprevisible porque alumbrará mi decepción. Recorrí el mapa de la frustración demasiado pronto. Mi reloj marcó los días con rapidez. Da la sensación de que me lo estoy perdiendo todo. Los años han pasado y yo habito todavía un centro mesetario y triste. El que ande por ahí diciendo mentiras debería decir la más grande: Dios no existe. Y así, llenarse de una gloria estúpida. La luna, ya digo, es como un globo que aumenta la luz de la noche que falta le hace. Escabullirse del destino asignado no es posible por ahora. Maldita enfermedad de la mente.


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