Hay libros que leo por leerlos. Solo quiero a ver qué pasa o a ver si aprendo algo. Sin embargo, hay lecturas que se me quedaron grabadas y no recuerdo nada del argumento. Eso me pasó con "El siglo de las luces", de Alejo Carpentier. Quiero decir que no recuerdo nada de la novela pero sí el ambiente universitario en el que yo leí esa novela: las aulas, el olor a humo de los pasillos, las lecciones de los profesores, las visitas a la biblioteca. Fue un libro que me enganchó. Que leí de corrido y del que ahora no recuerdo nada, solo recuerdo su ambiente idealizado que tenía yo como estudiante de letras en una facultad un tanto caótica, un tanto entrañable, un tanto formadora de mi corazón y de mi cabeza.
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