Es como el cuento de los ratones: el ratón de Guadalajara invitó a un ratón de campo a pasar unos días en la ciudad. Había abundancia en la casa del ratón urbanita pero tuvieron que huir tres o cuatro veces de la escoba de la mujer de la casa y otras tres veces del gato. Entonces el ratón de campo llegó a esta conclusión: más vale vivir con poco y tranquilo que no en abundancia y temiendo la muerte. El ratón de campo tuvo cosas que contar a sus compañeros de madriguera. Y les dijo eso: que no merece la pena las riquezas si vana acompañadas de miles de sustos. Ay de los que amasan mucho dinero. Qué difícil su vida y qué complicación.
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