Hoy hace viento, fenómeno atmosférico que no tenía lugar los veranos anteriores. El rumor de las hojas de los árboles trae una novedad sutil en estos días calurosos. La pena de quedarse en tierra se puede subsanar leyendo o escribiendo, como hago aquí. La vida no ofrece mucho. Es cicatera con los acontecimientos. Pero poco a poco, quizás salgamos de la cueva por unos días para ver yerba, ríos, montes, plantas aromáticas y algún animal salvaje. La luna llena alumbra las noches para volverlas de plata. El sol, ese inmenso dios de fuego nos permite la existencia, la respiración y el objetivo último del ser humano: sobrevivir.
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