Cuentan de un sabio que un día tan pobre y mísero estaba. El mundo gira y no nos caemos. Pero sí que nos caemos. Nos caemos en otro sentido. Hay que hacer frente todos los días a mil y un inconvenientes o un solo inconveniente: la falta de ganas de vivir. Lidiamos con otras personas que son parientes o amigos. Vamos a la compra. Hacemos cosas repetitivas. Vemos los hijos crecer. Charlamos a veces en un bar para contarnos las desventuras. Compramos regalos, compramos libros que luego son malos. Vemos el partido de la selección. Conseguimos meternos en el bolsillo del pantalón muchas veces. Hacemos como si no pasara nada. Dormimos de lado o con la boca apuntando al techo. La noche es pasajera y paralela a un día que no cuenta en nuestra vida.
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