No se me ocurre nada pero ante la mañana tan fresca de la que disfruto, mi piel me sugiere escribir de algo bonito. La mañana misma es algo bonito por su perfección. Ese azul colmado allá arriba, esos árboles vestiditos de verde, ese césped mullido, esos pájaros que alientan el cielo. Todo parece combinarse para ofrecer una estampa bonita, agradable a los sentidos, única en su expresión de belleza. Pero la gente no lo nota. Está la gente somnolienta, haciendo esfuerzos para mantenerse sobria bajo la luz matutina. La gente no nota nada especial hoy lunes sino la tiranía del trabajo, las horas dedicadas a la familia cuando se regresa de un mundo hostil. Entonces la gente no mira con ojos buenos lo que tiene la mañana, esa mañana que trepa como una colmena llena de miel, hacia lo alto.
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