Me percato de que no hago comidas este verano. Ni siquiera tengo que planear nada con respecto a eso, a guisar o a preparar ni unas tristes monchetas en ensalada. El último gesto culinario que tuve fue cortar medio melón y echar encima lonchas de jamón. A veces, he comido un bocadillo y ya está. Todo ha surgido así por las idas y venidas de mi hermano al dentista. Mi hermano venía que no podía comer, así que solo comía yo. Este modo de operar se ha consolidado y apenas he cocinado nada este verano. Mi hermano se ha preparado lo suyo y yo lo mío. Y así, no he pisado la cocina a mediodía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario