Decía un filósofo de la antigüedad que no merece la pena sufrir en esta vida para colmar deseos que nunca llegarán a colmarse pues la vida del hombre no es digna de los deseos que esta vida pretende o crea. Uno quiere ir al mar y hacerse marinero. Una estupidez. Uno quiere casarse con Obdulia, la de Mariano el Tariro. Y es otra estupidez. Yo deseo la playa. La deseo porque hace mucho que no voy a ella. Es una estupidez. Ese filósofo murió enamorado de Telesfora la de Milene. Y era una estupidez. Todo lo que voy escribiendo es absurdo pero es que esto ha salido así, qué le vamos a hacer. Entiendo tus cuitas, profesor de matemáticas, estás rodeado de problemas. O los resuelves o acabas como una cabra.
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