Como hemos dicho, si pensamos en cosas bonitas del mundo, el mundo resplandecerá. A lo mejor a nadie le resulta bonito el vuelo de estas aves negras y afiladas y su chillido en el aire. A lo mejor a nadie resulta bonito los álamos que están repletos de hojas, que bullen de un verdor exuberante. A lo mejor no resulta bonito este césped tan bien cuidado que adorna mi urbanización llenándole de una luz verde como la de pasar el semáforo, llenando el suelo de un matiz asilvestrado en contra del duro asfalto. Y quizás no es bonita esta mañana azul como el mar pero en lo alto. Pero todo es bonito. Todo merece la pena apreciarse. La vecina que no puede casi andar tiene un mérito enorme y hay que apreciárselo y decir: qué bonito su empeño, su fuerza de voluntad y sus arrestos.
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