sábado, 11 de julio de 2026

 El verano por un oído me entra y por otro me sale. Corre abundante brisa. Resulta que ahora hay terrorismo climático. ¿Será terrorismo climático negar el cambio climático? No se sabe. Primero se inventa el término y luego ya veremos cómo se aplica. Los programas de la televisión pública han perdido el pudor informativo. Viejas glorias de El País y la Ser dominan la información a favor del gobierno. Nunca la televisión pública fue tan sectaria. En fin. Los dobleces del día me afectan por igual en el cuerpo y en el alma. Los asuntos de mi corazón no se arreglan con calor ni con cera de las iglesias. Ya estamos todos, pero sobran los idiotas del horror.

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