jueves, 21 de mayo de 2026

 Es malo sufrir ansiedad generalizada. El cuerpo no descansa bien. Es cosa de la enfermedad. Me tengo que aguantar (aguantinina, la mejor pastilla para los nervios). Me tengo que esforzar para estar ocupado y no pensar en el calor, en las paredes de la casa, en el agobio de estar metido en ella. Hasta las 6 no se sale de casa. Desde las 13:30 que se come, son 5 horas que algunas veces no sabe uno qué hacer. Pero el clima manda. El calorífico aire de las calles manda. Los álamos están estáticos y ascéticos, como los monjes antiguos. La vida va difícil, la vida es rara y tirana. Los días de calor se multiplican por cuatro. Nadie anda por la calle. Todo, hasta los crímenes, ocurren a la sombra. Ni para matar se quiere sudar, se quiere estar al sol.

 Como en alguna novela barata del oeste o como en alguna novela cara de un autor consagrado, afuera hace mucho calor. Todavía esperamos más mientras nos pudrimos metidos en casa. Se supone que las temperaturas seguirán al alza. Los padres dicen a sus hijos pequeños: no se puede salir fuera. Y el protagonista de los dos tipos de novela suda que se mata buscando al criminal. Me tengo que preparar para las estancias obligadas en casa. Ocuparé la habitación con libros, me tumbaré a oír kiss fm o cadena 100. Tengo también el periódico de los domingos, que vale para toda la semana. Hasta tengo una novela del corazón por si todo falla.

 Mi libro lo regalé a varios vecinos del pueblo. Y si ese libro se presta a otros vecinos pues ya habrá bastante gente que conozca la historia de cuando yo fui profesor. Es un libro breve y reflexivo. En él escribo sobre la educación. Se lee fácil, con un lenguaje llano. Quiere ser ese libro un reflejo de la situación de la educación pública en España. Sobre la interinidad. Se titula "El profesor enfermo". Las lunas surgen afiladas o llenas de luz como panderetas. Los soles se arriman a lo alto del cielo o es lo alto del cielo el que se arrima al sol. Por el sol vivimos, vemos, existimos. Para vivir nos asiste el sol. Para comer, el trabajo diario. Y para dormir, nos arrulla la oscuridad de la noche.

 Corre una brisa ligera como una liebre. Al año, son un millón de liebres abatidas por los cazadores. Algún día he de plantearme dejar de fumar, con esa tos que me entra al levantarme. Hoy puede ser un gran día, duro con él. Los días son grandes cuando existe una armonía que dura mientras el sol nos alumbra. Quizás hoy vaya a pasear con Paco por la tarde. Si no se echa atrás. Ayer compré un libro. Quizás sea de Lope. Intentaremos que las horas pasen plácidas y armónicas como notas musicales a la guitarra. Estos días ya conducen al verano, al sol fuerte, a la tarde larga, muy larga. Por fin parece que me quito la ansiedad de encima.

miércoles, 20 de mayo de 2026

 Doy las gracias a mi sobrino Carlitos por llevarme al pueblo en semana santa porque así esa semana se rompió y no me comí el tarro. Con la gente que se va y yo siempre me quedo. Lo único que  me esperaba en Majadahonda eran paseos a Las Rozas o un paseo en coche con mi hermano como mucho. El pueblo, además, estaba de fiesta y el arroz estuvo bueno. Lo habría pagado yo con mucho gusto pero no me enteré a quién había que pagar. El caso es que paseamos todos, me pareció buen rollo el que se llevaba y maté el sábado de manera excepcional. Se deben fomentar las ayudas en la familia y estar unos pendientes de otros pues así la unión es mayor. Gloria a las familias unidas y a la sensibilidad hacia los que sufren dentro de la familia. Y si algún día mi sobrino Carlitos o mi sobrina política necesitaran algo que yo pudiera hacer, no tienen más que decirlo.

 En mi pueblo todos los eventos ocurren en la plaza o en el salón. Me refiero a eventos como un homenaje al gaitero del pueblo, una disco móvil por lo de los quintos o un mercadillo con cantantes, que eso es lo que hubo el sábado santo que fui yo. En el salón se celebran comuniones o bautizos o alguna fecha memorable en las familias. Yo celebré mis quintos dos veces. En el último encuentro, Paco y yo nos liamos a contar chistes y estuvimos más de una hora. Luego, yo, con esa borrachera de palabras casi no pude dormir. No me vienen bien los excesos, como puede ser un exceso hablar demasiado. Pero bueno. A ver si hay otro encuentro de los del 69 y cuento unos cuantos chistes más.

 Hablando de avaricia, es avaricioso tentarse el bolsillo para no sacar nada de él. Pero bueno. No voy a hablar de tacaños y avariciosos. Esta semana santa se rompió el sábado santo que fui al pueblo y allí vi mucha gente. Yo tenía una idea de que alguna persona del pueblo estaba enfadada conmigo por circunstancias que han ido pasando. Pero no. Ismael, mi tocayo, me habló en términos muy amables. Mariano Lozano me saludó muy efusivamente. No debe de haber envidias sobre mí, sino que me aprecian en algo. La vida va pasando y cada uno de nosotros aceptamos nuestra suerte, mala o buena, y la suerte de los demás, que a veces, es desconocida. La gente no se hace mala sangre porque a mí me den una pensión sino que lo entienden al cabo de un tiempo largo. 

 El tema de este fin de semana ha sido la casa del pueblo, edificada en un lateral de la plaza. Hay otra casa en el pueblo que se ha quedado a medias de construir. Esta última casa parece que no concita más interés que la casa de siempre del pueblo. Estuvimos hablando con mi padre en la residencia precisamente de la casa del pueblo. A Paco no le gusta conducir, cada vez menos. Y, si queremos ir en autobús, hay que coger tres. Bueno. Dice mi padre que desea que Paco y yo nos quedemos con la casa. Otra opción es compartirla con mi sobrino. Unos días van ellos y otros, vamos nosotros. Como los de la Garabás. No sé si esa solución es buena. No sé nada más de la casa del pueblo. No debo obsesionarme con esa casa. Será lo que Dios quiera.

 Oí una charla en Youtube de ese que habla de libros. Habló de que actualmente estamos absorbidos por el móvil. Todo el mundo va pegado a ese aparato siguiendo grupos de wasap, lo de tik tok, lo de instagram y muchas cosas más que surgen en el móvil. La verdad es que una persona debería conformarse con concentrarse en el trabajo simplemente. La vida es cansina ya desde por la mañana para estar haciendo caso a miles de estímulos breves, el scrol ese de los demonios. El de Youtube decía que es muy difícil concentrarse una persona en la lectura de un libro después de todos esos estímulos que recibe en el móvil.

 Tengo que comprar aceite pero en el Hipercor, que hay oferta. Luego, tengo que comprar una coliflor y jamón york y pan bimbo porque, después de la coliflor, haré sándwiches mixtos con huevo. Todo avanza, todo cambia. Cuando hay un elemento que se queda en silencio o hay una persona que se queda en fuera de juego, el juicio de las cosas cambia. En lingüística esto se llama algo así como cambio de estructura. Es cuando un elemento muta y hace cambiar a los demás elementos. Yo tengo ideas obsesivas que, si no me las aclaran, se hacen más grandes y peligrosas para mi mente. No estuvo mal ayer. Hablamos y algo se aclaró. La vida son conversaciones. Cada vez estoy más convencido de que la vida son coloquios, diálogos, conversaciones.

martes, 19 de mayo de 2026

 El ramaje de los dulces sauces, el césped ameno, los perros que ladran, la vida que no se sujeta, el espíritu burlón de la mañana que surge, el aperitivo de un día que va a ir tranquilo y sedoso y lleno de ventura. Las plazas de los pueblos, muy tranquilas, van llamando a los vecinos a que disfruten del sol. Una vitamina que sale gratis, un accidente diario, un disco lleno de luz y ánimo para vivir. Una estrella que expande la luz, que llena de azul el cielo, que habita nuestros corazones, que crea las cosas porque las alumbra. El día merece que seamos felices. El día de hoy puede ser la confirmación de la primavera verde y llena de flores que lucen sus colores gracias a la luz de Manolo, de Lorenzo, de nuestro querido astro.

 La escritura crea belleza si nombras con ella las cosas bonitas de la vida. Este día me he levantado exultante, con mucha vitalidad. Espero que hoy surjan espíritus estupendos a mi  alrededor. Yo no soy Ana Frank. Yo no soy Hemingway. Soy todo lo que este día me depara, una sonrisa permanente para transitar las horas que vienen. Un deseo enorme de existir en la mañana y en la tarde y en crepúsculo anaranjado de las 9 de la noche. El día está muy bonito de vivir. La transparencia del cielo llama a respirar con fuerza. La vida empuja, saluda, hace enorme las ganas de vivir. Vive y sé feliz todas las horas, todos los tiempos, todos los aconteceres.

 Tengo que hacerme un análisis de sangre. Pero no me gusta la hora a la que me lo han puesto. Y llamo al hospital y no me cogen el teléfono. Y eso que hay 5 teléfonos para llamar. La administración en España es para llorar. La administración en España se ríe del usuario, le veja y le maltrata y no le hace ni caso. Es penoso llamar a cualquier sitio. Sale una musiquilla y luego te dicen que "todos los operadores están ocupados. Llame más tarde." Luego, llamas y sigue la musiquilla. Una musiquilla horrorosa, una musiquilla que degrada al usuario a un ser renqueante y torpe que se queda sin saber qué hacer. Y eso que en el volante te instan a llamar si no puedes acudir a la cita. Es todo muy español, muy laxo, muy de aquí.

lunes, 18 de mayo de 2026

 No me entran ganas de leer. Leyendo imaginas mundos aparte del tuyo y todo eso, pero no tengo ganas de leer. La mañana se va pasando y luego haré la comida. Quizás el jueves haga un conejo al ajillo. El truco está en freírlo bien, que se tueste. He llamado a mi sobrino y también a un amigo. Están bien. La vida es un recordatorio de la muerte. Es como el lado visible de la moneda cuando esta está tumbada sobre el suelo. Hasta que se haga la hora de leer, voy a escribir. Escribir me consuela, me hace tilín en el cerebro. Escribir de algo, quizás hace que se olvide ese algo. La luna está ahí. Y el planeta al que refiere. Debemos estar tranquilos ya que nadie nos persigue más que el paso de los días.

 Hoy no me salen cosas divertidas pero ya dije una vez que el lunes no hay que estar pensando en el viernes. Hay que disfrutar el lunes como se disfruta cualquier otro día. El que tenga la habilidad de apurar las horas del lunes pues puede sentirse orgulloso y satisfecho, como el rey emérito. Hay que salir de la capital, hay que tumbarse en la hierba a tomar al sol ahora que ha salido. Hay que echar unas horas en el trabajo y llevarlas bien. Al trabajo, con alegría. Y el lunes ha de pasarse en armonía vital, en conciencia de ser humano contento y satisfecho consigo mismo. Una buena compañía el lunes puede valer mucho más que un viernes con mala compañía.

 El lunes quedamos con Fede. El martes fuimos a Colonia Jardín. El miércoles fuimos a ver a nuestro padre. El jueves quedamos con nuestra cuñada. El viernes estuvimos sacando cosas del piso. El sábado quedamos con nuestro sobrino. Todo un carrusel de ir y venir a los sitios en autobús. A veces, el autobús nos agobió. Otra vez se montaron chavales que empezaron a gritar y a empujarse. Otra vez no supimos bien qué pintábamos allí. Esta semana no hago nada, ni me desplazo ni voy a ningún sitio. Solo escribir aquí historias raras, excéntricas, olvidadas desde que se escriben. Nada merece la pena ser recordado. Nada vale el hecho de que quede en la memoria.

Este era un hombre que padecía de los nervios y un día le invitaron a cenar. Nunca le habían invitado a cenar, así que pensó que el que le invitó a cenar quería algo de él. Y se puso muy nervioso. No era mala persona el que le invitó a cenar pero era casi un extraño para él. Y empezó a pensar y pensar cuestiones como la casa del pueblo, los niños, el prado grande, etcétera. Y cuando acudió a la cena se sentó y esperó mientras cenaba. Pero el que le invitó a cenar habló de vaguedades, de cosas absurdas, de lo cotidiano. Y se le pasaron los nervios. Y al acabar de cenar era ya muy tarde. Y esta historia no me ha salido muy bien, no tiene sentido alguno. Como muchas de las cosas de la vida.

Y esto que escribo es para pasar el rato. También es para comunicarme a mí mismo mis sensaciones. Y hoy no son muy buenas. Hoy me he levantado con estupor, con rarezas varias. Y lo pongo. Y me quedo un tanto aliviado después de escribirlo. Somos gente quizás. Somos criaturas livianas y torpes. Somos debilidades que andamos de allá para acá con un objetivo difuso. Quizás andemos con un perrito del ramal pero es igual. Nos sentimos flojos desde que nos levantamos a vivir la vida. Porque no sabemos. Porque nuestro cerebro no atrapa la idea final de la existencia. Lamento escribir esto un lunes pero es lo que hay. No me invento una historia de risa. No sé más que me he salido de la cama con el engaño de la vida en los ojos.

 Y me despierto y me extraño de la vida. De cómo es la vida. Tanto cuerpo, tanta alma, tanto organismo oficial. Me tiento las ropas y veo que soy pero no soy. Y estas sensaciones las escribo aquí. Debemos cuidarnos los seres humanos unos a otros mientras estemos vivos. No queda otra que esperar momentos de debilidad para echar una mano. La vida es compleja a veces. La vida no se sabe muy bien qué es. Surgió Dios un tiempo. No me centro para escribir. Hoy me he levantado y, ya digo, he dudado de mí. Las playas están barridas por el agua de mar. Hay gente en silla de ruedas. Las cosas nos rodean, nos llenan el espacio, nos miran. Diré hoy no a todo lo de alrededor, a todo lo que hace mi vida.

domingo, 17 de mayo de 2026

Y parece que el sol se sostiene sin que nadie lo sujete. Y van dos días o tres en que la mañana no está llena de nubarrones. Tengo que comprar manzanas y bollos. Y la prensa. Y no tengo muchas ganas de escribir. El horóscopo me ha dicho que disfrute de lo que ofrezca el día y que mi lado oscuro no lo estropee. La vida es como un columpio o quizás como un túnel o a lo mejor, como un cuento triste contado en el invierno si es que deja la televisión. Y luego, la vida puede ser como un juguete, como un atardecer de mayo o como una playa misteriosa. El final nadie lo sabe. Quiero decir su propio final. Cada uno somos lo que queramos ser en alguna medida.

sábado, 16 de mayo de 2026

 El otro día fuimos a ver a mi cuñada a charlar un rato, ya que me dijo en su día que fuéramos a verla. Montamos en el 132 en Moncloa. A la altura de los colegios mayores, se subieron al autobús unos chavales estúpidos de 15 años y empezaron a dar gritos, a empujarse, a hacer el vándalo. Me pusieron la cabeza como un bombo. Los odié profundamente. Nadie del autobús se atrevió a decirles nada. Menudo está el patio. Luego, la conversación con mi cuñada fue un poco unilateral. Se pasó el rato, tomé café y nos venimos. En el metro, todo fue mucho mejor. Vaya semanita que llevo de ir y venir a los sitios. Me ha descolocado un poco esto de las excursiones que hemos hecho.

 Había un señor en mi pueblo que se llamaba Guillermo que me caía muy simpático. Al hijo de este señor le llaman Pepe el largo. Este señor me parece que vivía en Móstoles y tenía una costumbre muy curiosa: se recorría toda la comunidad de Madrid con su bono transportes. Yo ya la he recorrido siendo profesor. Siempre he pensado en coger un cercanías y acercarme a los barrios de Madrid. El otro día leí un artículo sobre Móstoles y decía el articulista que Móstoles es como una comunidad autónoma o algo así. En Móstoles, decía, se trabaja para vivir, no se vive para trabajar. La gente que no da un respiro al cuerpo por ganar un poco más, debería pensárselo. De pobres no vamos a salir y el dinero en sí mismo no da la felicidad. Está todo oscuro ahí fuera y es mejor estar en casa que no buscando oro donde no lo hay.

 Yo creo que si uno lee novelas u otro tipo de libros o escribe, un diario por ejemplo, mantiene la mente ocupada y sana y como centrada en el aquí y ahora. Este blog no es estilo diario en el que se vaya contando cada cosa que vaya ocurriendo pero escribirlo me centra por la mañana al tener que contar algo, lo que sea, lo que buenamente acuda a mis meninges. Esto que escribo es como escribir sobre lo que escribo, es una reflexión sobre el hecho de escribir. La gente hoy en día lee los mensajes del móvil pero esos mensajes no son algo creado, algo buscado y una novela sí lo es. Y ya digo: leer y escribir mantiene la mente alerta y centrada.

 Resulta que se ha muerto un actor de la película "El gladiador". No sé ya más que decir. Hoy me he levantado muy obtuso, muy reacio para las letras y las reflexiones y cuentos. Una canción dice: cuántos cuentos en tan poco tiempo. He leído un soneto de Lope sobre la vanidad del mundo, cómo todo se pierde por el camino, hasta las más altas empresas que el ser humano llega a alcanzar. Es un soneto muy barroco, del desengaño del mundo. Y es verdad: nadie se queda aquí eternamente a disfrutar de lo conseguido sino que nos vamos consumiendo tristemente. Lo que era fama y poder se convierte, al final de los días, en sordera, incomprensión del mundo y quizás, demencia senil.

viernes, 15 de mayo de 2026

 Los jefes mandan. Las últimas lunas salen con un esfuerzo grande, no iluminan apenas, no marcan la noche con su marchamo. Los cerdos comen y engordan, salen de la cochiquera y buscan lombrices y bichos y ranas y se las comen. Los cerdos es lo que tienen, comen y comen y comen. El día está turbio, lleno de nubes ásperas, de nubes obtusas y cansadas. El primer día de junio será muy llevadero, será de dejarse arrastrar por los acontecimientos. Las casas de los pobres no se mueven del sitio, menos mal. Solo faltaba que las casas de los pobres se movieran con el viento. En Móstoles hay mucha gente, mucha gente, nadie se atrevería a contarla. Nulle die sine pane lucrando.

 Esta era una mujer que siempre quiso formar una familia. Era de padres divorciados y la experiencia de divorciarse no la quería para ella. Ella buscaba un hombre fiel que le diera hijos. Y lo consiguió. Consiguió tener de un hombre tres hijos a los que cuidó así se le partiera el alma al hacerlo. Y los tres hijos tuvieron siempre padre y madre, al estilo antiguo, al estilo de los padres de otros tiempos. Y los hijos crecieron e hicieron viejos a esos padres que seguían unidos, que no querían el divorcio porque no creían en él. Porque el divorcio para ellos era una cosa muy mala, muy mala, de la que siempre estuvieron huyendo. Y, al cabo del un tiempo, los hijos salieron de casa y estos padres se hicieron compañía, mucha compañía de padres viejos y cansados.

Este era uno que iba siempre con una libreta en el bolsillo superior izquierdo de su camisa e iba apuntando todo lo que veía. Si veía una mujer guapa, la describía a lo lejos: sus ojos, sus labios, su cabello hasta que se hartaba de poner adjetivos a esa mujer. Si veía un hombre feo, muy feo, también lo describía con los adjetivos que este hombre había aprendido de un diccionario de adjetivos muy moderno, venían en ese diccionario hasta adjetivos en inglés, venían adjetivos que valían para todo y para todos. Además, este hombre también describía las fachadas de las casas, los autobuses, las aceras de un barrio u otro barrio. Y es que este hombre se recorría en la EMT un montón de barrios al cabo del año. ¿Y por qué describía este hombre todo lo que veía? No se sabe. Nunca se supo para qué lo hacía.

 

 Unos hacen, otros piensan. Unos van y vienen, otros se quedan. Quedarse quizás signifique leer algún libro, echar unos cigarrillos, dar un paseo por la ciudad para no perderse. La vida reparte sus desdichas y sus libertades. La vida no parece tener término medio: no da a todos por igual. La vida es como un cóctel en el que se mezclan muchos ingredientes, pero el cóctel, al final, solo tiene un sabor último. La gente pudiente se aloja en los mejores hoteles. La gente que depende de algún mal, se aloja en su propia casa. Y ve pasar el tiempo, ve pasar cómo pasan otros la vida, ve cómo lucen esas estrellas lejanas.

jueves, 14 de mayo de 2026

 En este mundo, la generosidad, que vaya por delante. Así funciona el sistema en el que vivimos, creo yo pensar. El dinero en la cartera no cumple su función. Que vayan y vengan los euros. Al final, ese desprendimiento de tu patrimonio, regresa. Da propinas porque a ti te gusta que te las den. No encierres en una cueva mísera al dinero. El dinero está hecho para que corra, se gaste, vaya de mano en mano. La vida, como decía un primo mío, es un gasto. Gasta, pues. Mi primo tenía una idea de la vida espléndida: quería reírse, caer bien, divertirse y no miraba el dinero. Se puede mirar el dinero un lunes. Pero no estar pensando toda la semana: ¿cuánto me he gastado? Gasta, compra, vive, date un gusto cada vez que puedas. Tres euros no son más que monedas. Un bollo de chocolate lo mejora enteramente.

 El trabajo es duro de llevar. Si tratas con clientes, los clientes son exigentes y a veces, no saben muy bien qué quieren. Por eso quizás tiene más psicología un taxista que 20 psicólogos. Los taxistas se fijan en las caras, en los ademanes, en los tics de las gentes que se sientan atrás. Y ya saben de antemano cuál individuo les va a dar la tarde. Así las cajeras de supermercado, los dueños de una tienda, etcétera. Lo que hay que tener en cuenta es que se vive de los clientes y no se debe morder la mano que te da de comer. Ahí consiste la psicología que se aplica a cada uno de estos, sin estridencias, con la voz en calma, dando y quitando, hasta que el cliente cede: lléveme por donde se vaya más rápido.

Qué cansancio extra el del que está en lunes y quiere que ya sea viernes. Yo creo que hay que vivir los lunes igual que los viernes. Deseando que pase el tiempo no hacemos más que ser más viejos antes de tiempo. Yo creo que hay que disfrutar de los lunes lo que tengan los lunes de bueno. Una charla con las compañeras cajeras o teleoperadoras, un café, me refiero. Hay que salvar al lunes y al martes de su inercia hostil. Hay que vivir la vida todos los días independientemente de si unos días con fama de malos preceden a los que tienen buena fama, como los viernes. Todo los días hay que salir del trabajo y aprovechar. Darte un gusto. Un pastel de chocolate, por ejemplo. Un paseo al otro pueblo. De Aluche a Móstoles, por ejemplo. Y allí, en un parque, disfrutar de los árboles de los lunes.

 El mar está agonizando, dice una canción de Serrat. Esta canción debe de ser de los años 70. Y ya marca la tendencia del ecologismo reinante hoy en nuestros días. Cuando canto este verso de esa canción que se llama "A quien corresponda" y está montada a base de una solicitud administrativa en la que el cantante-poeta advierte de los males de su presente (por ejemplo, "el mundo cayó en manos de unos locos con carné"). Ya digo. Serrat, muy  inteligentemente, hace una relación de males de su tiempo (que las manzanas no huelen, que nadie conoce al vecino) en el EXPONE. Y luego, solicita,  a quien corresponda, "se sirva tomar medidas". Pero lo que me sorprende siempre al cantar yo esta canción, que me gusta mucho, es esa idea de que el mar está agonizando. ¿Estaba agonizando ya en los 70 el mar? ¿Qué quería decir Serrat con este verso? ¿Tan mal estaba ya el mar? Ahora debería estar muerto ya el mar si en los 70 estaba agonizando. En fin. No sé qué pensar de ese verso. Ojalá fuera mentira que el mar estuviese agonizando.

 Tengo yo un libro que ofrece una semblanza biográfica de cada autor, notas aclaratorias que facilitan la comprensión del texto, panorama de la sociedad y cultura de la época, estudio de la poesía de la época centrado en temas de amor y paso del tiempo. Es una antología del renacimiento y barroco sobre poesía. El mundo está hecho de expresiones que, al cabo del tiempo, hay que interpretar. Del Barroco hasta nuestros días han pasado 300 años. Las cosas que pasaban en el siglo XVII nos son ajenas en muchos aspectos. Hay gente que investiga ese pasado por si sirve para nuestro presente. Historiadores, estudiosos de la literatura, sociólogos, psicólogos, etcétera, pueden ver en esas épocas algún indicio que haya perdurado en la nuestra. O algún pensamiento que sigue siendo válido. O costumbres. O corrientes políticas que podrían dar luz a las de hoy en día por su validez y racionalidad.

miércoles, 13 de mayo de 2026

 Lo mejor que se puede hacer con un autor, es leerlo. Me estoy leyendo las poesías de Claudio Rodríguez. Es un poeta que exhibe mucho su conocimiento de la naturaleza. Las nubes, las tareas del campo, el asombro de una casa con sus miembros bien avenidos, el alto jornal de haber hecho bien las cosas día a día, la labranza, la cosecha, etcétera, son símbolos y situaciones que este poeta usa para sus poemas. También me estoy leyendo a Cernuda. Es un poeta más oscuro, de pasiones más bien tristes, que reflejan un malestar en la vida. Habla mucho este poeta, entre símbolos ocultos, de las relaciones humanas chungas, del amor que no se llega a alcanzar del todo, etcétera. Pero son muy buenos los dos, qué duda cabe.

 El domingo pasado, después de estar con nuestro padre, Paco y yo fuimos a El Pardillo. Cuando llego a El Pardillo, siempre me acuerdo de esa narradora no muy conocida pero de la que yo leí 3 o 4 novelas. Ya que no cruzo la bahía de Cádiz o me siento en una plaza de un pueblo del norte, por lo menos revivo los argumentos de esas narraciones tan buenas que empiezan con una universitaria y acaban con la búsqueda de un abrigo de piel. Son novelas las de esta escritora que no llegan a contar grandes dramas humanos como los tochos de Tolstoi o Dostovieski pero que sí cumplen con la encomienda de entretener por un rato, no muy largo, pues son breves. Y me acuerdo de ella y de mis escritos, que tampoco son muy allá.

 Ayer Paco y yo fuimos en el 561 hasta el metro Colonia Jardín. Antes de ir yo me imaginaba que nos iban a atracar pues por esa zona y Casa de Campo y Batán yo había leído que había mucha delincuencia. Paco no temía. Nos fuimos a la una del mediodía y, lo que hicimos nada más llegar, fue comer en esa terracita que a mí tanto me gustó cuando fuimos con los amigos de Fede. La comida no fue muy allá. Hablaban a nuestro lado unas cajeras del Dia. La idea era estar un rato en las mesas que había metidas en el bosque, en las mismas mesas en las que estuvimos ese día con Fede y sus amigos. Paseamos un poco y amagó la lluvia así que nos fuimos. Y entonces, tuvo lugar la conexión. No una conexión muy ortodoxa sino llena de la emoción. Y Paco, al venir, dijo que vio "caras distendidas". Y yo pensé que habíamos matado 3 horas y no había tenido que cocinar.

Te regalo una rosa, un día entre abril y mayo, dice la canción. Todos deberíamos tener algún día en que saborear la primavera. Y no dejarla a los pies de la monotonía de los días que pasan. Algunos tenemos in mente la región de la Toscana por las películas. A lo mejor en un pueblecillo de Cuenca se puede saborear esa primavera española que la ciudad no deja ver. A lo mejor hay que salir de la provincia para ver brotes verdes en otro sitio. La floración nos aguarda más allá de la Gran Vía madrileña. Un campo de amapolas, su visión, a lo mejor nos resarce de días ásperos, de días de oficina, de días sin vino ni rosas.

martes, 12 de mayo de 2026

Largo se le hace el día a quien no ama y lo sabe. Por eso, busca en la calle porque esta solo y no es culpa suya. Pero como no ama ni hay quién le ame, tiene pocas habilidades sociales, poco fondo humano con que decir hola, aquí estoy, en esta barra de bar, etcétera. Y poco a poco se desliza hacia la soledad, hacia el abismo de uno único en sus problemas, con la Pasionaria en la cabeza, con un montón de mierda política en la cabeza. Y sabe que ya eso no le vale, pero no sabe sustituirlo por otra cosa. Porque eso desayunaba cuando niño. Porque la bandera roja, porque qué malos los otros, porque no me gusta esta sociedad, porque la revolución y mueran los tiranos ya no habiendo tirano. ¿Y si fuera el que hay una especie de tirano?

 Parece que llevo unos días de conformismo con lo que tengo en mi vida. Acepto pulpo como animal de compañía con mucho agrado, no le doy muchas vueltas. Por las noches, me tumbo en la cama contento. Hoy voy a pasar de misterios, de intríngulis que la gente tiene respecto a sus vidas. No volveré a pulsar el botón verde. La visita se pospondrá para siempre, me da la impresión. Desayuno, me fumo un cigarrillo y olvido, trato de olvidar. La vida conduce su línea de salvación muy allá, demasiado allá y, a veces, no hay manera de agarrarse pero, al final, como se suele decir, Dios aprieta pero no ahoga. Sujetaré en mis brazos lo que da la vida y ya parece que no llueve por las mañanas.

 A la hora del baile tomaron Madrid, la apartaron de su resistencia, la hicieron claudicar. La capital ya no fue la misma. Los intelectuales desaparecieron por la costa y se fueron muy lejos. Los militares rompieron carteles y rompieron estatuas. Los que quedaron, los que no llegaron a un puerto de salida, se sometieron a juicios injustos, a todo tipo de humillaciones. Una dirigente se inventó aquello de "no pasarán". Y quedó para la historia. La ciudad del imperio, la ciudad de la república murió ese día. Ya no hubo perdón ni gato en la cornisa. Ya no hubo comunistas alegres persiguiendo una utopía. Ya llegó la dictadura, ya llegó el puño pero no para arriba.

 La comunicación es muy importante pero si no hay nadie al otro lado de la línea pues la comunicación no existe. Así que olvidaré la comunicación. Lo opaco y lo escondido no me gusta. Pero no pasa nada. Declinaré intentar de nuevo tender un humo, una señal, un deseo de conectar. Hay gente que desea no ser interrumpida en su privacidad, en su mundo, en su vida. Es lo mismo. Lo que pasa es que ya no intentaré más pulsar un botón, decir hola, qué tal estás y esas cosas que no valoran algunas personas. Algunas personas se sienten molestas si llamas, si das a la luz verde, si intentas saber ¿qué? Nada de nada.

lunes, 11 de mayo de 2026

 Yo crucé las calles debajo de una lluvia torrencial. Ella no salió de casa. Quizás no la vuelva a ver y, si la veo, la saludaré y nada más. El domingo que viene, no pienso verla. He visto a una ancianita en una tienda de mascotas que guardaba entre sus manos la comida de su perrito. He oído a un hombre que nos decía a mi padre, a mi hermano y a mí en la residencia que es así, hijos y padre juntos, como mejor se está. Le di las gracias porque me animó mucho esa alabanza de la familia unida, de los corazones que hablan sentados y en buena compaña. La vida pasa pronto y es mejor estar unidos: la familia, los hijos, los sobrinos, los nietos, etcétera.

 Tengo que deshacerme de unos libros que tengo en un trastero. Para ello, existen empresas que los cargan y se los llevan a domicilio. Los días se suceden. Los virus crean polémicas, son difíciles de detectar y de tratar. Las lunas también se suceden, alumbrando las noches. La chica que se tomaba un café en diez minutos puede que haya salido de mi entorno personal. Soledad se hacía llamar Sol. ¿No es ello un indicio de preponderancia? Ni lo sé ni me importa. La gente anda por las calles con su perrito, los supermercados hacen su negocio y los drogadictos apuran su droga hasta las heces porque es muy cara. Es muy cara la droga, sí señor.

El agua del mar debe de estar muy fría. El perfil del cielo convive con un baile lento. Hay un momento que tengo metido en el seno de mi pequeña tragedia. Las luces de neón ya pasaron a la historia. Las llamadas de teléfono están en mi agenda. Para pane lucrando tengo mis ahorros. Es pronto en la mañana gris de mayo. No hay ruido ni aspecto de que algo se mueva. Los federicos andan sueltos por el barrio. La canción de la primavera aun ha de sonar durante un tiempo. Es lugar común echar la culpa al tiempo atmosférico de lo que nos pasa. Dudo de mi sombra, que asoma su oscuridad en cuanto deja de llover. Una duchita no vendría mal. Así sea siempre: que no pase nada.

domingo, 10 de mayo de 2026

 Abraza tu dolor, siéntelo dentro. Teme lo que crees malo que te va a pasar. No dudes de que estás atado a unos seres que tienes al lado. La compañía tiene esas cosas, la compañía falla a veces. Los niños se cogen rabietas, los hermanos tuercen sus sustancias del cerebro y dan voces y se comportan incoherentemente. Eres la garantía de esa compañía que te atrapa ya para muchos días. Y no hay solución. No puedes tirar a la basura a esos que te rodean, los tienes que aceptar, que cuidar, que dar conversación. Tienes que enseñar el mundo tan triste que habitas a esos que viven a tu lado. Y se puede poner más triste ese mundo si todo se tuerce. Así que abraza tu monotonía. Es mejor que cualquier disgusto.

Se ha metido el tiempo en aguas. Mayo viene muy lluvioso. Ya es un tercio el que llevamos vivido de este mes. A veces me siento como que el tiempo debe pararse y algún acontecimiento pudiera sacarme de la rutina. Pero luego, nada. Ni un acontecimiento se hace presente ni se para el tiempo y un ladrón me roba el mes de abril. Quizás una conversación, un viaje, un romperse el día a favor de lo inusual, nada de eso hay en este tiempo que vivo. A lo mejor una puerta que se abre y enseña lo que oculta, una visión de algo glorioso y ameno. Un paseo en catamarán por la bahía de Cádiz. Visitar una plaza de un pueblo antiguo del Norte. No sé. Todo se vuelve ceniza en los labios, todo apunta a lo mismo y no hace diana. Todo tiene igual color. La mayoría del tiempo transcurre en el mismo escenario. No hay final, ni feliz ni triste. No hay el desencadenamiento de la emoción.

 Cuando yo era universitario, iba mucho a la biblioteca de la facultad pero no siempre entendía los libros que allí estaban depositados en los baldes. Los temas sobre los que trataban esos libros incomprendidos (en el sentido intelectual del término) eran, claro está, sobre lingüística y literatura. Para algunos autores de esos libros-misterio, todo era un símbolo de otras cosas. Toda la interpretación que hacían esos autores sobre la gramática era enrevesar más la gramática. Y la literatura, que es contar historias, se volvía un andamiaje de factores sociales, humanísticos, psicológicos y de todo tipo para hacer incomprensible la obra literaria. Por eso no entendía yo esos libros, porque perpetraban un atentado florido y pecaminoso contra las historias llanas de los narradores y contra la gramática simple de las lenguas.

 No sé muy bien de qué escribir esta mañana, esta mañana que ha surgido pronto, que ha surgido bien intencionada, pulcra y lavada por la lluvia de la noche. Los domingos tienen un no sé qué de pereza intelectual y del cuerpo que nos dirigen hacia un desencanto grande. Las nubes aquilatan en el cielo todo el agua que va a caer hoy. Las nubes son mejor que el oro porque llevan el líquido preciado, el transparente y demoledor jugo de la tierra. Una gran transferencia de lluvia entre el cielo y la tierra tendrá lugar hoy, si la atmósfera se porta como ayer y antes de ayer. Agua, agua y agua, como cuando los dinosaurios pastaban toneladas de hierba en el jurásico, como cuando el ser humano no había hecho su aparición en el mundo.

 Personas que hacen estupideces o no aceptan sus responsabilidades hacen que pierdas la fe en el ser humano. Es como ese que va al mismo sitio que tú y se pone en un lateral de la Gran Vía para no charlar contigo. Además de enfermo mental, idiota. O ese ministro que no dimite ante una barbaridad. O ese ministro que se atreve a discutir la gestión de un juez porque afecta a la mujer del presidente. O esa estúpida que no llama para quedar porque prefiere estar en el gimnasio. Y así muchos comportamientos en la vida pública o en la vida privada que no son lógicos, que te llenan de resquemor por la naturaleza humana que no se comprende.

sábado, 9 de mayo de 2026

 A este gobierno le sospechan fraude electoral por no sé qué cosas que han pasado en Correos. No debería ni levantar una sola sospecha el gobierno en estos temas. El fiscal general condenado por revelación de secretos privados se debería callar. El presidente que se retiró cinco días a su casa debería haber dejado que actuara la justicia. El ministro de justicia debería callar sobre la actuación de la justicia. El Constitucional debería dejar hacer a los otros órganos de la justicia y respetar sus decisiones. La corrupción del gobierno tendría que hacer que este gobierno dimitiera. La actuación de ministros creando gresca debería estar prohibida. En este gobierno pasan cosas irregulares y como de mafiosos y no pasa nada.

 Esta tarde, muy probablemente, a eso de las 3 de la tarde, veré el telediario y después, veré la película que empieza a las 4. Mientras veo la película, me bebo 3 litros de agua aproximadamente. En estas películas no salen actores conocidos y eso me parece muy bien porque lo que prima es el argumento y no el lucimiento actoral de ningún tipo de esos de Hollywood, que tienen ya un ego superior a cualquier trama que se invente el guionista. Si, además la película es francesa o de otro país, me mola mucho más. Y ya, si dicen que está basada en hechos reales, me flipa, me gusta muchísimo. La película acaba a las 6 y ya es muy buena hora para merendar o dar un paseo por la ciudad y ya está acabado el sábado. Ver una película de estas tiene, por lo tanto, muchas ventajas. A mi hermano no le gustan, no las ve. Y eso que se pierde.

 Voy a hablar de economía. Si un gobierno niega la vivienda a aquellos que más lo necesitan; o sea, a los jóvenes, que de esa manera, se emancipan y habitan el suelo patrio, pues ese gobierno no ha sido previsor. La vivienda es básica y hacerla asequible debe ser tarea importante para un gobierno. Y más para un gobierno que se dice progresista y moderno. No es así como están las cosas en España. Así que el joven bien preparado huye de España. Se le ha formado a ese joven muy bien preparado para que dé rendimiento en otro sitio. Así también pasa con los sueldos. Dicen, no sé muy bien, que los jóvenes que acceden al trabajo, cobran poco y en el alquiler de un piso se les va el 70% del sueldo. Esto está mal pensado. El gobierno interviene en el mercado inmobiliario y echa la culpa a las autonomías de cómo llevan el tema de la vivienda. A mi modo de ver el tema de la vivienda debe ser global, llevado desde el Estado y es el Estado el que ha fallado con esto de la vivienda. Vivienda muy cara, carísima, gobierno muy malo, malísimo.

 La amistad bien entendida no tiene ni un rasgo de queja ni de sospecha. Pero una amiga que se lo pasa muy bien ella sola y que para quedar un domingo por la mañana hay que esperar a que vaya al gimnasio y haga unos recados y tenerme pendiente de ella y sus historias pues es índice de que yo no le intereso mucho. Luego, tomando café, dura cuarto de hora. O sea, que no se hace más que de rogar. Y así no es una amistad. Yo creo que ni los domingos por la mañana nos veremos pasando algún tiempo. Porque es un poco humillante, porque esta chica piensa en su cuerpo más que en sus amigos. Y porque es, más que nada, una cantamañanas. O sea, una singer mornings.

 Mariano Lozano, uno de mi pueblo, dice: amigo que no da y navaja que no corta, que se pierdan, ¿qué importa? No sé si la amistad se puede medir en esas instancias, pero puede que este refrán tenga mucha carga de razón. Desde luego, los amigos que se hacen de rogar no son muy amigos tuyos pues deberían desear verte y pasar un rato junto a ti. Y los que encima, piden, pues para qué hablar. Tengo yo una amiga que me dedica poco tiempo, que me da poco tiempo y creo que el tiempo es como lo básico que se puede dar. Así que la amistad que yo tengo con esa amiga está en el alero pues ni tiempo quiere darme. Esta amiga es vigoréxica, dice que el cuerpo es un templo. Pasa más tiempo en el gimnasio y paseando que con cualquier amigo. Yo le digo a ella que le gusta la soledad y ella dice que no. Pero le gusta más la soledad que sus amigos.

viernes, 8 de mayo de 2026

 Como llueve y hay que estar en casa... Bueno. Hay que estar en casa porque uno quiere. Pero bien preparado, puede uno ir a cualquier sitio. El caso es que como nos habíamos acostumbrado a tanta y tanta sequía, unas gotas de más, ya nos asustan. No nos asustemos y salgamos a la calle con botas y un chubasquero y con ganas de reírnos del cielo. Que no es para tanto. Además, el asunto es intermitente. Tan pronto cae como cede. Las nubes grises casi negras imponen un poco pero cuando uno se acostumbra, ya da igual. No sé quién dijo que hay cambio climático. El calor de abril pasado así lo atestigua pero estas lluvias lo desmontan. Yo ya no sé qué pensar. ¿Y si el cambio climático ha pasado a mejor vida? ¿Y si ya la contaminación con efecto invernadero está declinando? Ya digo que no sé qué pensar.

 ¿Usted es el que ha escrito las comedias, en total seis? Así se dirigía el comisario del gobernador a un hombre de media talla, un poco acongojado y con una daga al cinto. ¿Y todas han pasado la censura real? Sí señor, respondió el hombre. El comisario dijo: cuenta vuesa merced con doce actores, pero dos están enfermos, uno con la sífilis y otro con pulmonía. ¿Se podrán escenificar sus comedias con estas bajas? Atienda vuesa merced que tiene que estar usted y sus comediantes disponibles 6 días que dura la feria de San Ildefonso. Sí señor. Sí podremos. En otras peores nos hemos visto. El comisario miró a los ojos al empresario teatral y le dijo: al alcalde le ha gustado más que ninguna la obra que lleva por título "El castellano celoso". Esa será la que inaugure las fiestas. De acuerdo, dijo el empresario. No hay ningún problema. El comisario, ya más sosegado dijo: y le seguirá "La dulce Dorotea". De acuerdo, de acuerdo. Vaya con Dios, se despidió el comisario y se zampó en otros legajos y asuntos que había encima de su mesa.

 El otro día oí decir a un tipo por la Gran Vía de Majadahonda: está el tiempo tonto, está el día tontorrón. Lo que está es un tiempo de lluvia como ha caído esta mañana. Y esta tarde está todavía más oscura. Se levanta viento y los pájaros andan de aquí para allá, como si barruntaran otro chaparrón de una hora como el que ha caído, ya digo, esta mañana. Como así no se puede ir a Madrid, pues me he puesto a inventar aquí inicios de historia que pueden tener continuación o no, eso depende de mi pereza o de mi voluntad. Pero a este blog ya solo cabe darle fin, pues me he entretenido mucho contando de la atmósfera y el cielo y el amago posible de lluvia y solo, para acabar, decir que toca pasar horas en casa, así que más vale tener entretenimiento que no estar uno comiéndose las uñas mirando por la ventana cuando va a caer esa esperada lluvia. De hecho, ya son las 4 y media y ya está cayendo un lluvia bastante poderosa.

 Como el cielo está gris o casi negro, voy a escribir aquí otro ensayo de historia que podría alargarse si es mi deseo en un documento Word, luego, más tarde, así que lo vea yo conveniente si el relato mereciese la pena. Y empieza así: Mariano, el de la Genoveva, pidió un chato y una rata frita que aparecieron de la mano de Ramón, el mochuelo, sobre la madera de la barra de la taberna. Y Mariano empezó a comerse un lomo de la rata, cuando apareció Mauricio el ronco por la puerta, muy intranquilo, muy desmedrado. Y Mauricio el ronco dijo: ¿a que no sabéis? Han encontrado muerto a Don Mariano, el cura, con una raja de oreja a oreja en su casa. Un asesinato. Ya está allí la guardia civil junto con el alcalde. Dicen que debe de haber sido alguien conocido del cura. Le ha abierto la puerta sin ningún problema. Y dijo Mariano, el de la Genoveva: he sido yo. Esta mañana, a las 8. Ha sangrado más que un gorrino. Estaba harto de que mi mujer me dijera que Don Mariano se metía con Marx y los comunistas. Los curas deben hablar de Dios, no de política. Y empezó a comerse el otro lomo de la rata.

 Esto que escribo aquí debería ser un ensayo para que esta tarde toda llena de nubes negras, la dedicara a inventar una historia. Y la historia podría empezar así, más o menos a la buena de Dios: Jacinto se había caído de un avión. No sabe cómo había llegado a esa isla que parecía desierta. El caso es que cuando cobró de nuevo la conciencia, ya estaba en una playa muy larga de la que no vio el confín. Solo recordaba el histerismo que se había adueñado del pasaje y de la tripulación después de oír por el altavoz: "hemos perdido el segundo motor". Todo fueron gritos en los que se llegaba a oír por diversas voces: "nos vamos a matar", "Dios mío, sálvanos" y muchos que llamaban por el móvil en un deseo de despedirse de alguien, de los seres queridos. Y el que no tenía seres queridos, quizás de algún ser odiado. Jacinto había sobrevivido a eso: al histerismo, a la desesperación y al golpe del avión contra el mar. Resulta que, cuando Jacinto dio unos pasos por la playa, lo vio. Vio el avión allá lejos semihundido en el mar y un montón de cadáveres arrojados a la playa. Unos, violentamente muertos, a puro golpe; otros, mutilados, sin cabeza o sin piernas. Le costó creer que él no hubiera muerto.

 La emoción más grande que yo he vivido encima de una bicicleta la viví cuando mi tío Francisco nos dijo a mi hermano, a mis primos y a mí que íbamos a subir por la carretera a Las Navas de San Antonio, el pueblo de al lado de Zarzuela del Monte, pueblo donde yo nací. Tendría yo escasos 10 años. En misa (había que ir a misa), yo estaba deseando que se acabara. Mi tío Francisco se pilló una bici y fuimos unos cuantos primos a la carretera. Se subía una pendiente recta y luego, había un descansillo. Después, venían unas cuestas en curva que ya no existen. Yo me alegré mucho de que pude subir esas cuestas sin bajarme de la bici, una BH de color rojo. Parece que la estoy viendo. Fue algo mágico llegar al otro pueblo en bici para un niño como yo. Al volver me tiré todo el rato frenando pues me dio miedo la cuesta abajo. Nunca se ha repetido esta épica bicicletesca hasta que un día, en el pueblo, me levanté a las 7 de la mañana y me hice unos 100 kilómetros yo solo, viendo campos de girasoles y huyendo de mastines a la entrada de algún pueblo.

 Ya sé que se hace peligrosa la conducción, el tráfico, que hay que ir con paraguas a todos los sitios, que los zapatos se mojan, que todo se moja, que hasta el alma se moja, pero a mí me encanta que llueva. Este agua de mayo cae en los campos como una bendición divina. Luego salen unos trigos gordos y rubios, unos centenos abundantes y una cebada que da para hacer mucha cerveza. Los manantiales y los acuíferos subterráneos se llenan de un agua pura y dulce. Las fuentes, esas fuentes que surgen entre unas piedras en el campo, se llenan de un agua cristalina y extraordinaria. Las ciudades se sacuden la polución, el hollín de las esquinas de las calles, el humillo asqueroso de los tubos de escape. La gente está en casa hasta que escampe y, mientras escampa, se dan a la jodienda, al amor más esencial. En fin. Todo tiene sus ventajas si las sabemos ver.

 Voy a escribir sobre los payasos desde mi experiencia. Yo he ido al circo dos veces en mi vida, ya mayor, no de niño. La última vez que fui, el circo era una gran carpa y estaba todo muy bien organizado, con su director que anunciaba los espectáculos, etcétera. Me acuerdo de que salía al escenario una grande elefante hembra en la que los niños se hacían fotos montados en ella. Era una elefanta muy, muy dócil. Todavía había animales en los circos. Salieron unos camellos enormes. Pero yo estaba esperando con ansiedad a que salieran los payasos. Solo recuerdo que salieron dos: uno joven y otro mayor. Y solo recuerdo que se tiraron cubos de agua uno al otro. Fue un tanto frustrante. Recuerdo otra vez que yo fui a un circo mucho más pequeño. Fui por mi cuenta un domingo. Y los payasos montaron un espectáculo con un coche que daba explosiones y frenazos. Unos payasos se caían, el coche traqueteaba, eran bastantes payasos en la actuación, me lo pasé genial porque, de tanto carcajearme, perdí la conciencia de vivir. Estuve riendo a carcajadas todo lo que duró el espectáculo de estos artistas de la risa. No me cabe duda: los payasos son el alma del circo.

 A Jovellanos, ese hombre ilustrado que llegó a ser ministro, que nació en Asturias, que mandó hacer carreteras, puentes y demás, que estuvo presente en la Constitución de 1812 en Cádiz, también le tocó hacer la reforma del teatro como espectáculo vivo. Y es que el teatro de entonces no era como el de ahora, en el que todos los espectadores están callados. En el teatro de entonces se gritaba a los actores en plena actuación. Me parece que no podía haber actrices en las tablas, se les tiraba objetos a los actores. Había tantas cosas monstruosas y fuera de la realidad en los teatros, que eran absurdas las mismas obras que se componían. Hasta que Leandro Fernández de Moratín escribió eso de "El sí de las niñas" que es obra inmortal y bastante conocida hoy en día por la serenidad y racionalidad que hay en la exposición de los hechos dramáticos. Por la unidad de lugar, tiempo y acción y por la calidad del lenguaje usado. Y empezó entonces a escribirse otro tipo de dramaturgia más cabal, sin tantos adefesios y tanto abuso de la tramoya. Y el público se fue educando, educando hasta hoy, que está serio y callado durante la representación.

 Con ayer, llevamos dos días de lluvia. Ojalá se prolongara esta situación hasta el mes de junio. La lluvia, cuando uno ya se hace a ella, ya no es tan incapacitante, sino que coge uno el paraguas y va a cualquier parte. Peor es un calor propio de agosto que no deja ni respirar, digo yo. Los cielos se encapotan y son oscuros como un cine. La lluvia moja y cala y da color a los trigos cuando nacen. A los trigos requemados dedica Machado una canción que dice: tus ojos me recuerdan las noches de verano, noches largas sin luna a orillas del mar salado. Digo yo también que la humedad, ahora en  primavera, es mejor que esa luz y calor inmisericorde que traía abril y mayo últimamente. Que Dios quiera llover pues. Que el agua baje del cielo y que del otro cielo nos venga alguna señal para creer en nuestra bendita resurrección.

 El mundo está hecho de farolas y farolillos, de compañeros y compañeras de la vida, de fiestas y fiestecillas y festejos, de siestas y de noches que se pasan dormido uno sin darse cuenta de las horas. Se tienen hijos como Marco y como Ángel e hijas como Marta y como Lola. Caen lluvias, lloviznas y chaparrones. Luce el sol durante muchísimo tiempo por estos lugares españoles. Como dijo Cervantes: no es el que más títulos tenga, sino el que más hace el que más vale. Y también dijo Cervantes: dos linajes hay en esta vida: los que tienen y los que no tienen. Y también dijo Cervantes: el que mucho lee y el que mucho anda, mucho sabe y mucho ve. Terminaré con dos refranes que se dicen mucho en el Quijote: allá van leyes donde quieren los reyes y, por último, doctores tiene la iglesia.

jueves, 7 de mayo de 2026

He comprado, por deseo de mi padre, una cámara de fotos instantánea. Pone en las instrucciones que su mal uso puede provocar incluso la muerte. A ver si se llega el día de celebrar en Segovia el cumpleaños de mi padre y me olvido de la cámara. Mi padre quiere fotografiar la casa del pueblo y la huerta. Tiene una edad que no se le puede negar nada. Ojalá lo pasemos bien comiendo y riendo todos juntos ese día. La vida se va llenando de tantos acontecimientos que no caben ni en la cabeza ni en el corazón. Los días aumentan en luz y menguan en tranquilidad y reposo. Nosotros, Paco y yo estamos hechos al reposo, al sosegado paso de las horas. Quizás algún día nos demos cuenta de que no podemos vivir en el piso. Y entonces, veremos que hacemos.

 Hay un tipo de enfermo mental que tiene siempre la cabeza gacha y no participa de la conversación. Ni Paco ni yo pertenecemos a ese tipo y por ello, doy gracias a Dios. No nos hemos puesto gordísimos y hemos trabajado y hemos comprado una casa y somos independientes. De eso doy gracias a Dios. Yo estuve con mis padres apuntado a una asociación de familiares de enfermos mentales. Y había unos casos de incapacidad muy graves. Mis padres nos han trazado un sendero por el que hemos transitado, un sendero no exento de obligaciones, un taxi para mi hermano y unos institutos para mí en los que educar. Por eso doy muchas gracias a Dios.

 Hubo un tiempo en que mi hermano y yo estuvimos pendientes de mis padres. Y lo pasamos mal. Quizás no estábamos preparados para atenderlos. Recuerdo unos veranos en el pueblo en que mi madre no comía apenas. Hablábamos con una vecina, la Magdalenita, de que yo tenía que hacer la comida, de que nos aburríamos como hongos y encima, estábamos preocupados. Un día de esos, fuimos a El Espinar y yo, allí, paseando por una alameda, me hundí totalmente. Pensé que me iba a dar una depresión. Paseábamos con mi madre por la zona del pueblo llamada caño cagón. Los días pasaban muy lentos. Luego, en la ciudad, también estábamos todos alrededor de los abuelos. Hasta que mi madre murió. Y mi padre no ha dado casi tarea excepto cuando se ha puesto malo unos días.

miércoles, 6 de mayo de 2026

 El escultor sabe lo que hace: junta dos hierros grandes y los coloca al lado del mar y dice, ¿qué sé yo? Que eso es una sirena o el símbolo de no sé qué. El poeta junta miserablemente unos versos que nadie entiende, ni siquiera él, y dice que son palabras que anuncian un futuro, inminente además. Y así va el mundo, lleno de cosas abstractas que hay que adivinar pero solo si nos da la gana. Cristo murió por nosotros, los seres humanos. Pero eso, ¿en qué cabeza cabe? Por eso hay tanto descreído de las artes, de la arquitectura, de las administraciones, de las religiones. Porque nos lo ponen muy difícil. Solo hay que creer, nos dicen. Hay que creer en la declaración de la renta, en unos funcionarios que no hacen nada, en la resurrección de la carne, en los impuestos y en el presidente. Pero, ¿quién cree en nosotros, en los ciudadanos?

El agua de mayo es muy preciada. Lástima que no caiga. Yo leí antiguas novelas de posguerra que no entendí. Yo iba con amigos al baile. Me sentía bien pedaleando encima de mi bicicleta, esa antigua bicicleta que vendí por 5000 pesetas. Las ranas croaban a mi paso por el puente encima del río. Luego, desviaron la carretera y ya no pasa por el puente. Leí también versos que no me gustaban, que no me llamaban la atención porque formaban poemas extraños, largos, sin rima ni concierto. Pero la mañana surgía de cualquier modo esos días de atrás. No volverán esos días de atrás, ahora todo es nuevo. Es nueva la luz que me alumbra, es nueva la ausencia de insectos, es nueva tanta contaminación, es nueva la falta de agua y ya no croan las ranas ni en el puente ni en el paseo que hay al lado del río. Cuando los ríos no corran, ¿quién nos dará el agua precisa?

 Digamos cosas bonitas. Un verso acertado, por ejemplo. Las hojas como medallas de la primavera. El acertado trino del ruiseñor me despertó una mañana. Cálmate, Marisa, no todo está perdido. Me quedé más solo que la una pero aún lucho por ser alguien en esta tierra maldita. Los puentes de cuatro días se me atragantan en la carretera que no visito pero hago lo posible por ser feliz en mi destierro vacacional. La luna luce y las estrellas no, pero tengo la dicha del cielo raso sobre mi cabeza. Las cosas son así, ajenas a mi  voluntad, pero me despierto con un verso en mi cabeza y lo extiendo con las palabras variopintas que salen de mi corazón.

 Problemas y más problemas es lo que vamos cosechando en este mundo de Dios. Unos se resuelven felizmente y otros, los vamos arrastrando hacia una calle sin salida. Luego, los problemas irresueltos se convierten en una desdicha grande al cabo del tiempo. Así es la vida humana. Yo tenía un periquito que se me escapó un día de la jaula. Otro día paseaba yo por el pueblo donde nací. Y otro día me encontré a mi hermano delirando un poco, torciéndosele la mente a episodios enfermizos. La vida va sembrando una semilla futura llena de inconvenientes. Las cosas no son lineales, las cosas se retuercen como ramas de árbol martirizado por el viento.

martes, 5 de mayo de 2026

 Yo leí a Juan Marsé pero su narrativa la encontré demasiado extraña. Yo leí a Cela pero su narrativa era también un poco extraña. Leí a Delibes y este sí que empieza y acaba las historias linealmente. Luego leí a la Puértolas que empezaba de una manera y luego torcía el argumento de manera insólita. La Puértolas no sale en los libros de texto. En sus novelas, ninguno de estos autores se quejan de la dictadura ni de la falta de libertad política. En "El Jarama", que dura argumentalmente toda la mañana y la tarde de un domingo en diálogos vivos, nadie habla de política ni de la guerra, creo recordar. Nadie que escribiera en tiempos de la dictadura, se quejaba de la misma. La asumía como que tenía que estar. Ni siquiera sibilinamente hablaban de ella en sus historias. Es un dato que es significativo de lo mal o de lo bien que se estaba en esa dictadura.

 Esta semana a lo mejor viene movidita. Es lo que me da en mi espíritu. Quizás cojamos el coche para ir a algún lado. Y allí donde vayamos, se me agudizará el sentido literario de la vida recordando por ejemplo a la Puértolas o a algún otro escritor que yo haya leído. En la biblioteca de Las Matas vi yo una pequeña colección de libros de Belén Gopegui, escritora que no se ha vuelto a saber de ella, como de la Puértolas. Hay escritores y escritoras que ya pertenecen a un pasado, a una forma de hacer novelas, al olvido también quizás. Pues no hay quién hable de ellas y sí de raros nombres ingleses que escriben hoy en día best seller sobre temas anodinos o no tan anodinos. Lo único que sé es que últimamente no leo más que libros de poesía, no de narrativa, y ya me está cargando.

Hubo un momento en la tertulia en la que uno dijo: es que tú practicas el sonambulismo político. Y entonces, el aludido empezó a decir unas cosas extrañísimas que le dijo su abuela antes de morir, empezó a divagar con una bicicleta que le regaló su padre para pasear en el pueblo y dijo no sé qué de la extrema derecha y de la derecha extrema, que nos iban a llevar a la catatumba. Y luego se lio a llorar y tuvieron que echarle del plató. Había entrado en una depresión profunda allí mismo, en directo, aunque el mal ya venía de lejos pues se acababa de divorciar de su mujer y sus hijos no le querían. Y entonces, el moderador preguntó: ¿qué entiende usted por sonambulismo político? y el hijo de puta contestó: no sé, me lo inventé para crear confusión en ese contertulio. Me cae mal. Y entonces el moderador expulsó a ese provocador y ya de paso mandó poner dibujos animados en la parrilla de la programación hasta que llegaran las noticias. Y le pegó una ostia al del sonambulismo político, ya fuera de cámaras.

Todo le había salido mal en la la vida, así que se quería morir. Huérfano de padre y madre desde los 14 años. Con trabajos precarios toda la vida, con amigos que no eran tal, con una novia que le abandonó. Se pudo comprar un apartamento, eso sí. Y en el departamento, lloraba ahora su soledad a sus 40 años. Si salía a la calle, todo era recuerdo de algo, solo recuerdo de cuando fue un poco feliz. Si miraba al futuro, le parecía poco y malo lo que le quedaba por vivir. Trabajaba en una pollería despiezando pollos, cosa que le recordaba a la muerte todas las mañanas y las tardes. Pero no se mató. Siguió viviendo su vida precaria, con ideas malas en la mente pero quería ver cómo se acababa la película suya, a ver si había alguien que le diera un poco de protagonismo en la vida, a ver si le tocaba la lotería, a ver si un fin de semana tocaba el optimismo alguna vez. A ver si el Real Madrid ganaba la Champions. A ver algo más allá de su propia vida. 


lunes, 4 de mayo de 2026

 Toda ciencia tiene sus términos o palabras propias de ella. Así, la palabra "trama" es, en literatura, el desarrollo del argumento en la historia. Otras palabras como mojiganga o zarabanda eran bailes del siglo de oro ejecutados por un número limitado de actores con intención satírica. Heptasílabo o endecasílabo son versos de 7 y 11 sílabas respectivamente. En lingüística, el pretérito perfecto simple se limita con el pretérito perfecto compuesto: "yo amé" limitado por "yo he amado". Perfecto, en gramática, quiere decir tiempo acabado. Puede haber un tiempo acabado en el futuro (el futuro perfecto) en la expresión "yo habré amado". Performativo es toda clase de discurso que, al ser pronunciado, provoca una acción. Como por ejemplo: "yo te enviaré rosas". Es una promesa, una acción que debe ser cumplida. Pronombre es toda aquella palabra que ocupa la misma función de un nombre (ellos, te, yo, nuestro, etc).

 El vendedor de perritos en Nueva York se gana la vida. En Alaska, cazan ratas para dar de comer a los perros de tiro. En Madrid capital, los taxistas hacen recorridos cortos las más de las veces para llenar lo que los taxistas dan en llamar la hoja. Los niños autistas no hablan, no dicen esta boca es mía. Dan un poco de pena y desesperación. Los de mi pueblo se levantan pronto para trabajar y ganarse la vida, también, como los de los perritos de Nueva York. Todo es un poco lo mismo, todo es para ganar dinero, ese señor de los anillos desde la época de los fenicios. El dinero no se puede comer, dijeron los indios de las llanuras del middle west a los rostros pálidos. Ojalá no se cumpla la profecía. Para profecía la de Einstein, que dijo que la IV guerra mundial iba a ser con palos y piedras. El dinero recorre el mundo como un día lo recorrió el comunismo.

 Apenas un atisbo de grandeza es lo que siento yo por toda la fantasía desplegada estos tiempos de atrás. La luz no acierta a alumbrar tantas horas dedicadas a la invención. Unos renglones tibios, doloridos, que no llegan al gran público. Walt Disney sí llenó el mundo de dibujos. Sí hizo que las historias se distribuyeran por el mundo. Nos ponemos la camisa antigua de los escritos y vamos buceando en personajes creados un día y ese mismo día muertos en las tripas del ordenador. Dejamos que algún cara dura lea nuestras historias y se elevan un poco pero sin la fuerza de lo universal. Yo ya no sé qué hacer con estas parturientas voces de mi literatura. No sé qué hacer, si valen algo.

Las noches de autopista envejecen el dolor. Arrancamos de día y surgimos también de la noche sin la luz de la aurora. Es pronto para decir que estamos derrotados, que no vivimos nada de la mañana ni de la tarde. Otros habrían abandonado la pizarra mucho antes, antes de que la humillación hiciese llorar en los pasillos, tantos pasillos. La vida fue ir y venir del pueblo, ese pueblo que besa ya la lona en nuestros días. Haz bien y no mires a quién, decía mi padre, ya nonagenario. La playa espera una carambola, un azar preciso, un coche y un conductor. Pero es la luna la que rige las noches, la claridad de las noches ineludiblemente, tajantemente. Oigo el ladrido de los relojes muy lejos, demasiado lejos.

domingo, 3 de mayo de 2026

 El mundo de las letras, como todos los mundos, se llena a veces de chupópteros a los que dan premios literarios por toda su obra escrita y su obra escrita no vale un pimiento. Pero bueno. Se trata de ir rellenando renglones, de revisar los escritos, de ver qué bueno o malo escribí yo hace tiempo. Y nunca gané un premio. Ni el del ayuntamiento de Valdepeñas. Yo vivo bien sin premios. Ya tengo un premio que es mi pensión. Mi pensión por haber aguantado en la enseñanza. Otros por menos se han muerto. La vida te va dando premios y castigos, aunque no merezcas ni unos ni otros. La vida es descabellada, llena de huesos duros, altanera, fría como un témpano, dolorosa y vivaz.

"Una habitación con vistas" es una película que, en mis años de universitario, me hizo sentir especial. La vimos en el paraninfo de la universidad. Fue algo apoteósico que me recorrió todo el alma. Está basada en un libro del mismo título. Lástima que hoy en día no haya bichitos como había en aquel entonces. Lástima de veranos que se eternizan. Lástima de contaminación con efecto invernadero. Las capas azules están sucias. Millones de desplazamientos de coches de combustión tapan el azul, lo llenan de un hollín muy denso, lo pringan todo de una ceniza fea y asquerosa, sucia, indeseada. Pero bueno. La vida continúa. Algún día habrá remedio para toda esa masa de nubes negras que suben al cielo.


sábado, 2 de mayo de 2026

 María, la mujer que se ha arrejuntado con mi sobrino, le llama, precisamente, Carlitos. Y eso me llena de ternura y emoción. Pues para la familia, mi sobrino ha sido siempre Carlitos. Así, en diminutivo. Es como si dijéramos: me he comprado un cochecito. ¿Es que el coche que se ha comprado ese menda es pequeño? No. Es que el diminutivo está cargado de cualidades afectivas. Los diminutivos, en español, y creo que en otras lenguas, es de suponer, tienen una carga afectiva grande. Así que mi sobrina política llama a mi sobrino, Carlitos. Y Carlitos será siempre Carlitos, por muy grande que sea. Pero su hijo, a lo mejor se convierte en Angelote o Gelote, aún siendo pequeño todavía. Y ese es el truco de los diminutivos y los aumentativos en español, que de lo pequeño hacen grande y de lo grande, pequeño. O afectivo y enternecedor.

 La mañana se logra levantándose uno pronto, recibiendo en el cuerpo los rayos de la madrugada. La mañana se alcanza si uno despierta al fulgor del día que nace, no metido en la cama torturando al colchón, pobrecito. La primera ráfaga de sol que anuncia la jornada es fundamental para sentirse bien todo el día. Hay que madrugar y hacer inspiraciones grandes de aire, que entren en los pulmones grandes dosis de O2, de oxígeno lento. Y no fumar. Y no hartarse uno de magdalenas pringadas en el café con leche. Y decir al que está a tu lado, si es que no vives solo: merece la pena saludar al día que nace justo cuando nace. Y el otro dirá: ya, ya. Y empezará el día de este modo tan tonto y así todo el día, recibiendo la luz del sol, comiéndose uno a sí mismo como si fuera uno un caníbal atroz y vehemente. Como dice la canción: estoy perdido en un bar, ¿dónde estás, maldita?

 Cuando vine de comer de Guadarrama, me puse a oír la radio. Radio 5 todo noticias. Hablaron del 1º de mayo. Muy reivindicativo. Que suban los salarios, muerte a los empresarios. La locutora decía que lo que se ha ganado, no se puede perder. Que se reparta la tarta. La vivienda fue protagonista en las manifestaciones, ya que es un derecho, el de la vivienda digna. Vivienda para mi menda. La gente iba con sus niños a la manifestación ya que los niños deben saber cuáles son sus derechos, los derechos de los obreros. A los niños, tratadlos con cariño. Magoo, Magoo. Luego, hubo una entrevista a Pepe Álvarez, el jefe de la UGT. No estuvo mal. Estuvo muy razonable, no exaltado, no radical. Vino a decir que si viene la derecha, se acabarán los progresos del obrero. Y que los de EEUU celebran la fiesta del obrero en septiembre. Y que las manifestaciones de este 1º de mayo han sido muy internacionalistas. Y que todo es un caos últimamente. Le doy la razón. Viva el obrero aunque vaya sin sombrero.

 Resulta que ayer fuimos a Cercedilla. Estaba todo como una mina de gente. Coches aparcados inverosímilmente, los restaurantes a tope. Nos tuvimos que volver a Guadarrama, donde, milagrosamente, encontramos dónde aparcar. Y comimos en un restaurante de esos imaginativos, de fusión que llaman. Paco y yo comimos un cordero deshuesado y a la plancha. A mí no me gustó. Resulta que eran, a la sazón, hilillos de carne de cordero. Fede comió gambas. Luego estuvimos otro rato en Villalba y luego,  a casa. Dos horas de reloj en el coche pues también hubo retenciones en la carretera de La Coruña. Yo me pregunto: ¿dónde está la crisis? Si todo el mundo tiene 300 euros que gastar en una comida. Si todo el mundo sale como loco de la gran ciudad. Si todo el mundo gasta y gasta y gasta.

viernes, 1 de mayo de 2026

 A mí lo que me fastidia de las películas y de las novelas es que el protagonista no muere hasta el final de las mismas. Y yo digo: pues si se tiene que morir el protagonista por una cuestión lógica como es un tiroteo a cinco metros o una bomba que estalla, también a cinco metros, o que se caiga por un puente, esta vez a veinte metros de altura o cosas así por el estilo pues que se muera y que ya siga la novela de otra manera, aunque sin protagonista. Que dejen la muerte del protagonista al final para las novelas o películas de fantasía, que ahí cabe todo. El quijote no muere más que al final de sus aventuras pero es que el libro que escribió Cervantes casi es un tratado de filosofía, con tantas reflexiones y refranes en boca de Sancho o del mismo quijote. ¿Para qué dio Dios alas a la hormiga? Para morir más aína, dice un refrán del Quijote. O sea, que no debemos aspirar a las alturas de nosotros mismos porque nos la pegamos.

 Es difícil saber por qué las antiguas poesías o  poemas rimaban y ahora, los poetas ya no se ocupan de ella, de la rima. Las canciones pop de hoy en día sí riman. Si leemos a un poeta actual comprobamos que los versos no están medidos y no hay rima de las palabras de final de verso. Voy a poner un ejemplo: "esas aves que vienen/de otro lugar o cumbre,/o labio de hojas ocres,/o tal vez de otro tiempo,/son pájaros sin canto,/acaso sin edad". Estos versos son de un tal Manuel Jurado, de su libro de poemas "La esfera de plata", ganador del premio "Blas de Otero". Resulta que sí hay medidas para el verso en este poema, son heptasílabos o versos de 7 sílabas, pero no hay rima alguna. Ya no hay rima en los versos, cuestión que da más libertad al poeta. Lo que sí debe haber en el poema es una musicalidad, un ritmo, como si fuera una canción el poema. Y digo yo, ¿a qué estoy escribiendo de la rima de los poemas actuales? No lo sé. Solo que ha salido el tema y ya está. Y a mí la rima de los poemas actuales me da una higa. Y los poetas de hoy en día con su pan se lo coman.

 Si las previsiones se cumplen, iré con Paco y con Fede a Cercedilla a comer de menú. Hoy es el día del obrero, 1º de mayo. La gente se concentrará en las calles pidiendo aumentos de sueldo, menos horas de trabajo, menos calamidades y desgracias en el tajo, más tiempo para el bocadillo; si hay fútbol, salir antes; más cursos de reciclaje; más opciones para dejar un trabajo y coger otro; mejores escuelas para la preparación de los hijos que no tengan que soportar lo que soportan sus padres, los obreros; mejor sanidad para curar el estrés, los accidentes de trabajo y los inconvenientes propios que conlleva trabajar de lunes a viernes; lucharán todos los días los obreros por la jornada laboral de 30 horas. Muera el trabajo, dirán todos a una. Porque el trabajo es una maldición y el que diga otra cosa, miente.

 En el mundo hay muchos que son más papistas que el papa. Y quieren descollar en ese ámbito exagerándolo todo. Y sacando de sus casillas a la religión o a la ideología de turno. Pero bueno. Ya decía Séneca y otros muchos que la bondad está en el término medio. Los que se salen de madre para defender algo que ya de por sí es radical creo que hacen un poco el ridículo. Ridículo viene de "ridere" latino: lo que es tan raro y extremo que hace reír. Así hay cantantes, actores, intelectuales, artistas, etcétera que defienden la expropiación de casas, la fiscalización de los ricos, la paralización de todos los desahucios, el reparto de todas las riquezas como si estuviéramos en plena revolución bolchevique. Y no se sonrojan si te dicen que te quieren. Y no se sonrojan si dicen muerte a cualquier empresario.