miércoles, 20 de mayo de 2026

 Doy las gracias a mi sobrino Carlitos por llevarme al pueblo en semana santa porque así esa semana se rompió y no me comí el tarro. Con la gente que se va y yo siempre me quedo. Lo único que  me esperaba en Majadahonda eran paseos a Las Rozas o un paseo en coche con mi hermano como mucho. El pueblo, además, estaba de fiesta y el arroz estuvo bueno. Lo habría pagado yo con mucho gusto pero no me enteré a quién había que pagar. El caso es que paseamos todos, me pareció buen rollo el que se llevaba y maté el sábado de manera excepcional. Se deben fomentar las ayudas en la familia y estar unos pendientes de otros pues así la unión es mayor. Gloria a las familias unidas y a la sensibilidad hacia los que sufren dentro de la familia. Y si algún día mi sobrino Carlitos o mi sobrina política necesitaran algo que yo pudiera hacer, no tienen más que decirlo.

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