El tema de este fin de semana ha sido la casa del pueblo, edificada en un lateral de la plaza. Hay otra casa en el pueblo que se ha quedado a medias de construir. Esta última casa parece que no concita más interés que la casa de siempre del pueblo. Estuvimos hablando con mi padre en la residencia precisamente de la casa del pueblo. A Paco no le gusta conducir, cada vez menos. Y, si queremos ir en autobús, hay que coger tres. Bueno. Dice mi padre que desea que Paco y yo nos quedemos con la casa. Otra opción es compartirla con mi sobrino. Unos días van ellos y otros, vamos nosotros. Como los de la Garabás. No sé si esa solución es buena. No sé nada más de la casa del pueblo. No debo obsesionarme con esa casa. Será lo que Dios quiera.
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