viernes, 8 de mayo de 2026

 Como el cielo está gris o casi negro, voy a escribir aquí otro ensayo de historia que podría alargarse si es mi deseo en un documento Word, luego, más tarde, así que lo vea yo conveniente si el relato mereciese la pena. Y empieza así: Mariano, el de la Genoveva, pidió un chato y una rata frita que aparecieron de la mano de Ramón, el mochuelo, sobre la madera de la barra de la taberna. Y Mariano empezó a comerse un lomo de la rata, cuando apareció Mauricio el ronco por la puerta, muy intranquilo, muy desmedrado. Y Mauricio el ronco dijo: ¿a que no sabéis? Han encontrado muerto a Don Mariano, el cura, con una raja de oreja a oreja en su casa. Un asesinato. Ya está allí la guardia civil junto con el alcalde. Dicen que debe de haber sido alguien conocido del cura. Le ha abierto la puerta sin ningún problema. Y dijo Mariano, el de la Genoveva: he sido yo. Esta mañana, a las 8. Ha sangrado más que un gorrino. Estaba harto de que mi mujer me dijera que Don Mariano se metía con Marx y los comunistas. Los curas deben hablar de Dios, no de política. Y empezó a comerse el otro lomo de la rata.

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