Este blog no es para alzarme poéticamente sobre la realidad. Tampoco es para narrar cosas estupendas. Es simplemente para que yo me extienda en mis cahiers de dolences, como decían los del tercer estado en la revolución francesa. O sea, cuaderno de quejas. Estamos algunas veces más muertos que vivos, estamos saboreando las paredes del cementerio en algunas ocasiones. Somos de barro, somos muy frágiles de vez en cuando. Las lunas, como el sol, esta maldición, van marcado noches y días muy vulgarmente, siempre a 24 horas, no cambia, no sucede nada especial. La vida sí cambia a peor, a estar confinados, a no salir, a no vivir nuestra simple vida.
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