sábado, 16 de mayo de 2026

 El otro día fuimos a ver a mi cuñada a charlar un rato, ya que me dijo en su día que fuéramos a verla. Montamos en el 132 en Moncloa. A la altura de los colegios mayores, se subieron al autobús unos chavales estúpidos de 15 años y empezaron a dar gritos, a empujarse, a hacer el vándalo. Me pusieron la cabeza como un bombo. Los odié profundamente. Nadie del autobús se atrevió a decirles nada. Menudo está el patio. Luego, la conversación con mi cuñada fue un poco unilateral. Se pasó el rato, tomé café y nos venimos. En el metro, todo fue mucho mejor. Vaya semanita que llevo de ir y venir a los sitios. Me ha descolocado un poco esto de las excursiones que hemos hecho.

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