Hoy es el cumpleaños de mi padre. Ayer estuve con él charlando en la residencia. Hablamos de la familia, de los que ni siquiera llaman cuando hay algún problema. Pero mi padre me dio un buen consejo sobre aquellos que están ensoberbecidos: espera a que pase el tiempo, me dijo. La verdad es que a mí no me molestan mucho esa gente que se cree algo porque luego hay otros de la familia que me han ayudado. La verdad es que los que ayudan se ganan un espacio en el corazón y los que llevan a sus hijos a ver al bisabuelo, se llenan de razones para ser amados. La vida quiere amor, contacto, calor humano y buen humor. El que ofrezca estas cosas será llamado santo o ángel o buen samaritano.
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