Los objetos desnudos redondean su realidad. Se materializan de golpe tras la ventana. Hoy es viernes. La cultura del ocio da mucho juego. Comer en un sitio, bailar en otro, ver un museo. Las luces que lucen por la noche indican el tipo de humanidad que vamos creando. Esto era un padre de familia que, como no podía dormir, sale con el coche a recorrer Madrid. Y lo que ve, le hace un ser envidioso de todo, cotilla de todo y miserable al fin de la madrugada. Deseo un paseo por el fondo de las almas más turbias de la noche. Y lo consigo, ya que hasta el currito de turno tiene el alma fea, carcomida por los goles de Cristiano Ronaldo. La vida va surgiendo como de un pozo muy hondo, no de los rezos a Dios que de pequeños nos enseñaron. La existencia se destila con una envidia fuerte y giratoria como los besos que da el diablo a las almas que se pierden.
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