lunes, 4 de mayo de 2026

 El vendedor de perritos en Nueva York se gana la vida. En Alaska, cazan ratas para dar de comer a los perros de tiro. En Madrid capital, los taxistas hacen recorridos cortos las más de las veces para llenar lo que los taxistas dan en llamar la hoja. Los niños autistas no hablan, no dicen esta boca es mía. Dan un poco de pena y desesperación. Los de mi pueblo se levantan pronto para trabajar y ganarse la vida, también, como los de los perritos de Nueva York. Todo es un poco lo mismo, todo es para ganar dinero, ese señor de los anillos desde la época de los fenicios. El dinero no se puede comer, dijeron los indios de las llanuras del middle west a los rostros pálidos. Ojalá no se cumpla la profecía. Para profecía la de Einstein, que dijo que la IV guerra mundial iba a ser con palos y piedras. El dinero recorre el mundo como un día lo recorrió el comunismo.

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