Me parece que de Madrid a Albacete hay unos 200 kilómetros. Allí paraba el autobús que llevaba a la costa. Me fumaba un cigarrillo y luego, otros cuantos kilómetros para llegar al pueblo donde mi novia y yo pasábamos las vacaciones. Era un itinerario que no sé si podría yo hacer solo. Me da mucho miedo pensarlo. Y cansancio. Conozco una de la asociación que se hacía este recorrido varias veces en los meses de julio y agosto. La arenilla se colaba por los zocos de tiendas y los patios de los apartamentos. El agua de mar estaba todo el rato venga sonar: plas, plas, plas. Y los castillos de arena se hacían con el cubo y la pala. Y con las manos mojadas.
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