miércoles, 13 de mayo de 2026

 Ayer Paco y yo fuimos en el 561 hasta el metro Colonia Jardín. Antes de ir yo me imaginaba que nos iban a atracar pues por esa zona y Casa de Campo y Batán yo había leído que había mucha delincuencia. Paco no temía. Nos fuimos a la una del mediodía y, lo que hicimos nada más llegar, fue comer en esa terracita que a mí tanto me gustó cuando fuimos con los amigos de Fede. La comida no fue muy allá. Hablaban a nuestro lado unas cajeras del Dia. La idea era estar un rato en las mesas que había metidas en el bosque, en las mismas mesas en las que estuvimos ese día con Fede y sus amigos. Paseamos un poco y amagó la lluvia así que nos fuimos. Y entonces, tuvo lugar la conexión. No una conexión muy ortodoxa sino llena de la emoción. Y Paco, al venir, dijo que vio "caras distendidas". Y yo pensé que habíamos matado 3 horas y no había tenido que cocinar.

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