Las hormigas trabajan en verano. Las cigarras, no. Así es el cuento. Luego, que cada uno saque las consiguientes enseñanzas de las fábulas. Puede parecer que la hormiga es especuladora. Pero para mí no. Para mí es trabajadora a secas. Luego come en invierno. Pero las luces de la ciudad se veían desde lo alto del Alto del León y allí no hacía calor. Qué tarde más buena en el Alto del León. Llama el menda para quedar. Siempre para quedar. No sabe otra cosa. La luna se ha repartido el cielo de la noche con las estrellas. La luna no entiende de luces, de alborotos que protagoniza. Hoy es 21, ya los días empiezan a bajar y las noches a ser más largas.
domingo, 21 de junio de 2026
Tengo que escribir aquí porque si no, no lleno las horas de la mañana. Da igual lo que escriba, es todo un acto de relleno, de rellenar los minutos. Es un escándalo el calor que hace, que cae como la mierda del cielo. Dormir sería la solución a mis problemas, dormir hasta que caiga la mañana y sea la hora de comer. Y luego, volver a dormir. Las terrazas de la plaza mayor de Madrid son caras pero tampoco muy caras: un café, 3´50. Y ves a mucha gente extranjera y variopinta al cambio. Solo los tontos toman las palabras al pie de la letra. Un metro bus me parece que son 6 o 7 euros: 70 céntimos la tirada. El metro a punto de partir trae cola literaria y cancioneril. Esperemos a ese metro y lleguemos a tiempo a la boda. ¿Qué boda? No sé. A una boda dichosa y divertida y bullanguera.
Diario de un esquizofrénico, de un tal Christian. No es tal. Es una muchedumbre de citas de otros autores que dicen que la chusma ciudadana no sabe más que ver la tele. Maldito libro copiado de otros. Me gasté el dinero a lo bobo para leer a Séneca y a Montaigne. Sufro por los costados lo que no está escrito. Y también sufro por las sienes. Y también por las piernas. Esta brisita que viene desmonta la predicción del tiempo para hoy. Compraré una ensalada metida en un plástico y pan y el periódico, el bendito periódico que luego no leo porque viene eso de Zapatero. Bueno. A ver qué me depara el domingo aparte del fútbol y las malas artes de un destino pobre en circunstancias.
Los largos días del verano. Maracuyá. A veces pienso que comen los burros y los gatos. No acierta todo el mundo la lotería; yo, menos porque no gasto mucho en el azar. Voy a fumar un cigarro. Con tal de que se pase el tiempo, fumo un cigarro o cigarrillo. A veces mi hermano es un mero bulto. Los del tiempo no aciertan siempre. Son humanos como tú y como yo. Como humanos que son, fallan. Corre brisa ligera y bastante refrescante a las once. Los burros son especie en extinción. Eran los que llevaban la carga. Millones de coches los han aparcado en la extinción. Pobres burros. La Manuela dice que casi se compra un local para oficinas. Yo no sé qué pensar de esta vida insulsa que hay aquí, cerca de mí. Laudatio finis terra Hispania est.
sábado, 20 de junio de 2026
Te pido por todos aquellos que luchan por la verdad, la justicia, la fe y la razón. Por el amor, la familia, la caridad, la solidaridad. La honra, la honradez. Y todo ese tipo de cosas que llevan al hombre a la felicidad y a la felicidad de los demás. No hay que juzgar. Yo juzgo en este blog pero no hay que juzgar. La gente elige. Los demás, miramos. Las cosas pasan de determinada manera, según se piensa que es la vida. La pena la llevamos todos en el alma o la llevaremos algún día. Por llegar antes no se cobra más, sino que por llegar antes se da la nota algunas veces. No hay que romper el reloj contra ningún castillo. La vida agota el fémur y lo deja hecho polvo. Solos no vamos a ningún lado. La feria tornará a imbéciles en dictadores, de eso no hay duda.
Hay gentes que no asientan la cabeza. Tienen que estar aquí, allí y en el otro lado. Será por la educación recibida de sus padres, que les dejaron hacer y pensar gilipolleces. Yo quiero un Mercedes, papá. Lo tendrás, hijo, lo tendrás. Y así todo. Y luego iban a los institutos y a los demás sitios pisando fuerte, como si fueran especiales, como si el mundo solo estuviera hecho para ellos. Y sacaban un dos en inglés. Y un dos en lengua. Porque no hacían más que lucir uniforme y soñar con chalets que tenían los otros, soñaban con sueños que no eran suyos, soñaban con eso, con un Mercedes. Y no asientan la cabeza.
Como dicen en mi pueblo, hay gente ambiciosa que quiere estar al plato y a las tajás. Tienen algunas maridos y olisquean los maridos de otras. Hablan con unos y hablan con otros y se quieren enterar de todo. Les conviene A pero también quieren conocer de B o de C. Son más putas que las gallinas. Guay del que ande tanteando a los demás. Le deberían cortar la lengua para que no pecara más. La lengua es el primer apéndice con el que se peca. Hablar y sondear, hablar y sonsacar. Hablar y cotillear. Qué malas las lenguas, a cuántos no habrán metido en el infierno las lenguas. Y los cotilleos que no vienen al caso. Y los curiosos, esos curiosos que ya tienen un pie en el error o en el pecado por querer saber cosas que no tendrían nunca que haber sabido.
Las aceras amortiguan la tristeza de los pasos de la gente. Me ha salido un buen y melancólico verso, al estilo Sabina u otros poetas como Barral o Baena o Claudio Rodríguez. La poesía brota del desencanto de la vida, no hay más. La vida se revuelve como una serpiente pronta a morder y la poesía la evita, no quiere su mordisco venenoso. El país va mal y yo también. Los cromos de los niños relucen en sus manitas torpes todavía para arreglar un grifo. ¿O habrá ya niños que sepan arreglar un grifo? No se sabe. En la vida nunca se sabe. Intentamos saber y pegamos una patada a la lógica y la vida nos responde con otra patada, precisamente, a la lógica.
Las aceras reciben los golpes, los amortiguan, los admiten, los sufren. La ciudad es como ese pasillo de casa en que nunca hay nadie. Todos sufriremos los embates del mundo, del siglo, del milenio maldito. Ya estamos a 2026. Quién lo diría. Los insectos no aparecen. Los insectos se los ha tragado la tierra, esa tierra que se vuelve mártir ambiental. Yo sufro en verano muy lentamente, muy difusamente. Los carritos de la compra se agolpan muy poco, no se agolpan en absoluto, quiero decir. Las lunas no aparecen, las lunas están flojas y no llenas, señal de carestía y dolor. Las aceras, ya lo dije, sosiegan los pasos, los duermen en sus baldosas íntimas.
viernes, 19 de junio de 2026
No te atreves a tener que estar cabreado, eso no va contigo ya más. Di el paseo y charlé conmigo mismo. El que habla consigo mismo quiere hablar con Dios un día. Hay gente maleducada que excluye de la conversación a los demás. Eso me pasó en el cumpleaños. Pero se puede comprender. La zona es la zona, hay que explorarla. Y siempre habrá pensamientos nuevos, no todo es repetir y repetir. Cuando ando, ando con cosas nuevas en la cabeza y cuando escribo y cuando ceno un gazpacho y una manzana. Son las diez y media. Hora casi de irme. La vida triunfa gracias a los inocentes y los que no alzan la voz. El que habla consigo mismo quiere hablar con Dios un día.
Many boils spoil the broth. El caldo ya sabe poco. Es lo mismo todos los días. Al fin ya me he tenido que cabrear. Pero no volverá a suceder. Si quiero pipas de girasol, habrá pipas de girasol mucho rato. A mí no me ha insultado, me ha tratado con amabilidad. Todo era por el rollo de la rodilla, que no se aclaraba. Me lo aclaró todo mi hermano. La gente no es como él, él procura ser amable, lo que pasa es que estaba agobiado y por eso no hablaba. Hoy iremos a dar un paseo. Hoy hablaremos camino del supermercado, a ver qué vemos, marcas catalanas y alemanas. Ayer estuvieron antes de la hora. Tenían prisa. Tenían mucha prisa. La vida se reparte entre los ambiciosos del dinero y los que ambicionan un día tranquilo.
Aceras que nunca se acaban, farolas que casi no alumbran, gente que no se conoce. Albedríos pocos, contados con los dedos de una mano. Exageraciones, crímenes, apuñalamientos, degollamientos. Porteras en los portales, asesinos de la idea, golfos bebedores de cervezas, pacientes de una enfermedad secreta, oculta. Buenas personas no reconocidas como tal, niños que berrean de la mañana a la noche. Gritos, muchos gritos y conversaciones en voz alta. Vecinos desconocidos de años ya. Niños que quieren llevar el carrito de la compra, que quieren el blubi ble, que no saben lo que quieren. Estaba todo hecho un asco, estaba todo sin concierto, estaba todo muy feo. Y luego, estaba yo.
Esta era una persona muy callada. Pero le gustaba mucho saber de los demás, era también muy cotilla, muy curioseadora de los demás. era ella 100 porteras. Para lo suyo, era muy discreto, casi nadie sabía nada de ella, de su persona. Y esta persona se arruinó de tanto gastar y gastar. Pero no quería ser reconocida su ruina, así que siguió gastando. Le embargaron el piso y su mujer y sus hijos se fueron adonde sus padres. Y este hombre siguió llevando una vida normal, sin que se supiera que estaba arruinado. Hasta que un día, alguien cuiroseado por él, le vio durmiendo en la calle. Y dijo este cotilla: es una afición que tengo: dormir en la calle, es propio de almas oscuras. Y le preguntó al que le vio en la calle: ¿ya te han operado de la vesícula? Y el que le vio en la calle le dijo: sí. Ya me he operado. ¿Y tú? ¿ No dijeron que estabas en la ruina? Y dijo el curioso: no, no estoy en la ruina. Estoy en la calle, que no es lo mismo. Y el curioso callado y el hombre que le vio en la calle se quedaron con una cara de sorpresa que llegó a la vista de otro hombre que pasaba por allí.
jueves, 18 de junio de 2026
Hoy he obtenido en este blog 1000 visitas. No sé a quién gusta este blog. La vida se redondea por los bordes. La gente es estúpida y cree todo lo que le cuentan. Una legión de periodistas para taparlo todo. Es inaudito. Un gobierno como una gusanera. Es algo no vivido en toda nuestra democracia. La vida sale al encuentro de los placeres. Ya no me divierte tanto lo que hice ayer por razones obvias. El caldo que lleva muchos cocimientos, se suele estropear. Cunde mucho la mala arte de robar. Algún día se irán y ojalá que su partido desaparezca de la faz de la tierra. Los mafiosos gobiernan. Los locos no entienden.
El día avanza. Llegamos al hospital. Nos atiende un médico amable. Nos dice las cosas. Vamos por un pasillo. Vamos por otro pasillo. Nos tomamos un café bastante bueno. Nos montamos en un autobús. El cielo, allá alto, nos escuda, nos guarda, nos alienta. Es de día todavía. Comemos en un restaurante. Es de día todavía. Las gentes de izquierda roban. La gente oye cosas, ve cosas, sabe cosas. El cielo azul blanquecino, arriba, cunde en mentiras. Yo no sé nada. Yo no hice nada, etcétera, etcétera. Nadie hizo nada, es lo que nos quieren meter de tapadillo. Es de día todavía. Voy a Madrid, a la Plaza Mayor. Como un bocadillo de calamares. El cielo aturde, envenena, maldice nuestros oídos y nuestra vista. Somos sordos y ciegos.
La mitad izquierda del corazón es la que más sufre. Me refiero al corazón, claro está, simbólico, no material. Porque esa mitad, la izquierda, es la que se preocupa hondamente por la pobreza de los demás, por la gente vulnerable, por la injusticia en el mundo. Y, como hay mucho de esas cosas, la mitad izquierda coronaria lo pasa mal. La mitad izquierda del corazón sufre mucho, se preocupa mucho por los demás. Algo de la mitad izquierda del corazón es siempre para los demás. Lo que pasa es que esa mitad, a veces, se vuelve del revés y da un vuelco y entonces, no hace más que sufrir por el portador de ese corazón. Y empieza el robo, una cosa que llaman cohecho y coacción y otra cosa que llaman egoísmo y ese lado del corazón empieza a ser de mentira, se pudre, se abotarga y se llena de una sangre infecta. Todo en el lado izquierdo del corazón.
Hay una canción que dice: me lo fundo todo, todo, nada, nada. O algo así. Cuando te quema el dinero en las manos, ten cuidado. Vas a llegar a viejo y quizás no tengas para pasar esa última etapa de tu vida. La jubilación es jodida. Yo lo paso bien y mal. Pero cuando no me valga, para eso tendré mi dinero. El dinero ayuda mucho a pasarlo muy bien pero se va como el agua. Y luego, a la larga, hay que tener algo ahorrado. La vida es un imprevisto constante: enfermedad, paso del tiempo que casi no se nota, accidentes, etcétera. Y para eso está el dinero. No quieras ser de esos que vive por encima de sus posibilidades. No quieras gastarlo todo en un momento. Pero si es así, luego la gente te dirá, como la hormiga a la cigarra, etcétera, etcétera.
miércoles, 17 de junio de 2026
Escribiendo este blog trato de entretenerme y consolarme de la vida mía que pasa como pasa una cigüeña por encima de la ciudad. Nada está dicho todavía. Los amores pasaron, las esquinas de los edificios, no. Las esquinas de los edificios se niegan a decir basta y siguen siendo una doblez inmensa que se repite por las calles como una maldición. Las esquinas bordan el aire, lo llenan de artificiosidad. Las esquinas es mejor doblarlas de día. De noche, son hasta traicioneras. El Retiro me está aguardando, con sus árboles enfermos, con su lago no muy inmenso, con sus paseos anchos quitados a la urbanización y a los edificios grandes, con el asombro de sus transeúntes andando, si no libres, un tanto despistados.
Y no nos quejemos. Que lo hay muchísimo peor. Que las cosas no van tan mal excepto una rutina impuesta. Que nadie conoce al vecino. Que dejan el local hecho una mierda. Ponga coto a tales desmanes. En nombre del personal. La vida va dando castigo lento según pasan los minutos pero mañana habrá un avance informativo, un despejamiento de la incógnita. Las horas pasan lentas si no te metes en un metro a punto de partir. Si no buscas el mar en un vaso de ginebra. Hay que buscar un mar adonde sea. Hay que fluir como el agua, como los líquidos preciados. Hay que decir al día: aquí estoy, pásame la mantequilla y la mermelada. Me iré de excursión hacia la nada más pronto que tarde.
Madrid me mata, dice la canción. O el dicho popular. A mí lo que me mata es la puta rutina. Hoy iré a andar. Porque no hace mucho calor. Cuando hayamos acabado con lo de los dientes y la operación, quizás ya podamos planificar algo. Por lo menos, ir a Madrid. No hemos ido este año al Retiro. Los veranos anteriores sí que íbamos. No vamos a ningún lado ya, sea por unas cosas o por otras. El rumor dulce de las hojas al suavecillo viento me dice que estoy atrapado en el tiempo que se repite como dos y dos son cuatro. Es inútil quejarse. Hay que dar a la vida algo para que no sepa amarga. Cuando todo acabe quizás el kilometraje se alargue más allá de la Gran Vía.
El año pasado, el 21 de julio, a mi hermano Paco le practicaron una colonoscopia. Es una operación menor que no requirió ingreso en el hospital. Le extirparon varios pólipos. Fue cosa de una tarde y vinimos él y yo en el autobús. Pero se le quedó un pólipo al lado del apéndice. Y no se lo pudieron extirpar. Mañana jueves vamos a Puerta de Hierro a ver cómo se prepara para extraérselo. Yo creo que es como una operación de apendicitis y será también una operación menor que durará poco. Y luego está lo de los dientes. Mi hermano ya se limpia los dientes por la noche. Y eso es todo por ahora.
martes, 16 de junio de 2026
Mucha o poca gente sabe lo que es convivir con un enfermo mental: sus cambios de humor, sus noches de insomnio, sus temores, sus suspicacias y su incomunicación. Por último, sus brotes psicóticos. La mayor parte del tiempo están bien, menos mal. Pero como haya algo que les moleste, no son personas de fácil trato. Con cualquier cosa se cansan. Las pastillas tienen efectos secundarios que no leemos porque el papel que lleva las pastillas es muy largo y difícil de recordar. Un día pueden estar tranquilos que al otro, no querer nada con nadie. Un día están tranquilos; al otro, se quejan de cualquier cosa. Yo soy un enfermo mental pero parece que estoy bastante curado de mi enfermedad. Mi hermano renquea más, le cuesta tener un comportamiento más normal.
En lo único que encuentro algún consuelo es en la lectura. Los libros son reflejo de realidades que existen de verdad en el mundo. Si está bien pillada esa realidad, con unos personajes creíbles y con una historia bien contada, me ha ganado el escritor para seguir leyéndolo. Hoy, así que descanse un poco, me voy a poner a leer, como hice el verano pasado. Quizás vaya a la biblioteca también a leer algún periódico. Las penas son menos si encuentro alguna distracción. No viajaré pero leeré cosas interesantes. El verano son dos meses. Hay que encontrar el medio de pasarlos lo mejor posible. Todo me es hostil e inadecuado menos los libros.
Las cosas, al sol y al aire y al desuso, se arrumban, se llenan de moho o herrumbre. Pero yo no soy una cosa y el sol me da vitamina D y el aire me tuesta la piel y no pienso en dejar de hacer cosas, no quiero caer yo mimo en el desuso. Aunque solo sea escribir en este blog. La política a mí ya me da igual. Es una especie de sufrimiento que todo español debe aguantar. Las noticias no me dicen nada. Repetición de sucesos, de guerras que no acaban, de accidentes. A lo que yo aspiro de verdad es ir a un sitio de una puta vez a ver si puedo hablar de mi libro. Ni que gane la selección me conmueve. Son gentes los futbolistas que, a mi modo de ver, ganan demasiado para lo que hacen. Yo creo que mi familia ha mejorado, hablamos más unos con otros y eso me llena de esperanza. Ojalá siga así mi familia. Yo seguiré rezando por los míos. La oración me salva de tanta ciénaga infecta, que no fango.
Dice un articulista en el periódico que países como Italia, Inglaterra o Francia tienen en sus constituciones mecanismos para echar a un gobierno corrupto como este. Pero nuestra constitución no tiene margen de maniobra para nada. Y ya está bien de que un gobierno como este siga. Damos una imagen al exterior de pena. Parecemos no una república bananera sino lo siguiente. Ay, España, que no encuentra dirigentes aptos en ningún sitio. Tendrían que venir marcianos a dirigir la nación. España siempre ha tenido unos gobernantes de chicha y nabo y regodeados en el robo al ciudadano. Debe de tratarse de una maldición. O como dijo un clérigo, por España anda el diablo. Qué pena das, España, que nadie sabe dirigirte sin echar la mano a tus caudales públicos.
A lo mejor, de pequeños, cuando éramos niños, nos imaginábamos nuestra futura vida de un modo que no se ha cumplido o solo se ha cumplido en parte. A lo mejor, algún niño se imaginaba de mayor conducir un Ferrari. ¿Por qué no? Los niños son muy fantasiosos. Luego hay que acatar la realidad en forma de un Peugeot o un Renault. La vida nos descabalga de nuestros sueños así como va pasando el tiempo. La vida es un sitio feo donde se mata al deseo. Poco a poco nuestras expectativas se van truncando. ¿Cómo no advertiste a tiempo que perteneces a una clase social en la que no caben coches de lujo? También yo soñé con triunfar en las letras. Pero, ¿no fui capaz de ver mis condicionantes en mi vida como una enfermedad mental y todo ese tipo de cosas?
Estoy atado a mi hermano y solamente ir a El pardillo, ya le saca de sus casillas. Como ayer, que después de venir de ese pueblo, tuvo problemas para dormir. Pues vaya rollo. Ya llegará mi oportunidad de viajar a algún lado, a la costa, supongo. Pero creo que pasará tarde, cuando mi hermano esté más estabilizado. Últimamente mi hermano está siempre cansado. Conducir ya no le gusta. Ni para el recorrido más mínimo. Este año mi hermano ha vivido otro brote psicótico. Y así es difícil contar con él. Lo único que se puede pedir es que no se estrese, que no haya conflictos en su vida y que no pase por un duelo, que son los requisitos leídos en internet, para que no le dé otro brote.
No estoy acostumbrado a viajar y mucho menos solo. Llegó la pandemia y llegó mi sequía viajera. Paco ya no quiere coger el coche. Y tampoco hemos optado por otro tipo de transporte. A Paco no le gusta la playa. Esta semana santa, gracias a mi sobrino, he roto la rutina. Le estoy muy agradecido. Ayer pasamos la ITV y fuimos al Pardillo, donde había una pantalla gigante con el fútbol de la selección pero nos aburrimos y nos fuimos a pasear por el pueblo. El horóscopo me dice que va a haber en mi vida un montón de cambios. Pero yo no veo los cambios. Cuando pase el verano, me voy a apuntar a una asociación de escritores. Las puertas hay que abrirlas uno mismo, no esperar a que se abran solas.
lunes, 15 de junio de 2026
Ayer, a eso de las 23:00 horas, se puso a llover. Ojalá sea una tendencia que se extienda al futuro verano que nos aguarda. O sea, que en adelante llueva. Aunque dicen todos los refranes que no se ha de pedir lluvia ni a julio ni a agosto. Ayer hablé con mi padre de cosas de sus trabajos antiguos, todos relacionados con conducir. Mi padre ha dado vueltas por toda España, por unas carreteras que no son las de ahora, con vehículos harto incómodos, de noche y de día. Mi padre ha llegado a cierto culmen en su vida. Yo también he llegado a cierto culmen que hace que ahora pueda vivir yo desahogado con mi hermano en un piso. Por ello, doy gracias a Dios y a haber tenido unos padres como los he tenido. Que han estado ahí cuando Paco o yo lo necesitábamos.
Hay gente que decepciona al cabo de un tiempo. Y duele. Y ya no tienes ganas de verla. Paco dice que donde se cierra una puerta, se abre otra. Yo voy a intentar asociarme a un grupo de escritores aunque me cueste un dinero. La sede está en Leganitos y casi puedo ir andando desde Moncloa. Estaré con gente que le ha dado a la tecla y tendrá que ver más con mi vida. Me cuesta 42 pavos al mes. Y supongo que harán alguna actividad. Lo veré y si luego no me gusta, lo dejo. Vaya, ya estoy pensando en dejarlo y todavía no me he apuntado. Qué disparate. Pero bueno. La puerta la ha de abrir uno, no esperar a que se abra ella sola.
Estoy yo con esto de los insectos. Antes, en verano, te encontrabas con un escarabajo verde esmeralda o de otro color muy llamativo. Ahora, no veo ni uno. Debe de haber insectos pues si no, no habría en el cielo ni golondrinas ni murciélagos. Es todo lo que deduzco. He leído en internet que las mayores polinizadoras son las abejas. Pero que no hay plantas que tengan exclusividad sobre los insectos que las polinizan. Se dan casos de que un árbol o planta esté adscrita a un polinizador en exclusiva pero son las menos. Y se da el caso de que pinos y robles encargan al viento su polinización. La novelita que yo escribí y se quedó sin continuar sobre un ciber insecto que viene del futuro al ahora más reciente, viene a solucionar un poco esta carencia de insectos pero no sé cómo articular los siguientes capítulos.
Yo creo que uno ha de conformarse con lo que tiene. Es más: debe dar gracias a Dios por todo lo que le ha dado. Yo rezo a Dios por eso, porque Dios me ha cuidado y me ha hecho vivir una vida no muy mala dentro de lo que cabe. Mi hermano Paco no ha sufrido una esquizofrenia catatónica. Y por eso, doy gracias a Dios. Yo he llevado muy bien mi enfermedad y por eso doy gracias a Dios. Comemos todos los días, tenemos algunos amigos y conocidos y ya parece que los reproches en la familia han dado paso a la comunicación en la familia. Paco y yo somos enfermos pero la enfermedad nos ha respetado y llevamos una vida casi normal si no fuera por las pastillas que tomamos. Yo he llegado a ser profesor con plaza y por eso, doy gracias a Dios. Puedo dar gracias a Dios por muchas cosas. Y seguir vivo pues otros hubieran muerto o se hubieran bajado del barco por situaciones por las que yo he pasado.
La vida es según te vaya en ella. La vida, por lo tanto no es neutra. No se vive igual. No es lo mismo vivir en Aluche que en Majadahonda. No es lo mismo vivir en el barrio de Salamanca que en Majadahonda. Pero la tristeza y las crisis existenciales que provocan bilis negra se reparten por igual. El dinero no hace que la mujer que te abandona, vuelva. No es el dinero lo que quiere esa mujer que te deja sino ser feliz a tu lado. O quizás esa mujer ya es rica y está harta de dinero. Lo que quiere es alguien auténtico que tú no lo eres. La mujer que te ha dejado ha visto que eres un farfollas, uno que es indiscreto y tonto y que presume hasta de ti misma, como un trofeo. Y va y te deja. Porque no eres auténtico, cosificas a la gente. Y eso no gusta a nadie. Entonces la mujer rica e inteligente me conoce a mí y entonces mi vida cambia. Y entonces, ya tengo a alguien con quién hablar de mi libro.
Todos los comunistas que he conocido son unos mentirosos. Los de Podemos también lo son pero creo que les queda ya poco en el convento. Una comunista mintió a mis amigos diciendo que yo era el que dirigía un taller de poesía cuando yo, en ese taller, no mandaba nada. Otro dijo una vez que la Wikipedia mentía o fallaba. Todos los comunistas quieren tener razón a toda costa y por eso mienten. La mentira es su aliada. Otra cosa que hacen los comunistas es enterarse de todo de todos los demás y ellos ocultan todo lo suyo. No dicen ni pío de sí mismos. Por esto y porque son también radicales, no me gustan los comunistas. Los comunistas son gente que, en realidad, no cree en quien tiene delante sino en un ideario obsoleto y estúpido que les condiciona y les hace ser falaces. Además, el comunismo nunca ha existido en el mundo como tal. Y menos, la dictadura del proletariado. Así que la gente comunista cree en un falacia inventada por su querido Marx.
domingo, 14 de junio de 2026
He dejado de leer un libro de un húngaro que tiene un nombre impronunciable. Pero este tío, para contar que un personaje ha cambiado de acera, por ejemplo, se tira cinco páginas. Es un tío narrador muy, muy pesado. No pasa nada en el libro y una manera de contar muy abigarrada en las frases. Este hombre húngaro, comparado con Galdós no vale ni un pimiento. Y encima, le han dado el premio Nobel. No lo entiendo. No creo que nadie entienda que la acción no avance nada y venga frases largas aburridas y cansinas. Luego, estoy leyendo un libro sobre cuatro hermanos en Nueva York que es cojonudo. Cómo retrata los personajes. Cómo crea los capítulos tan interesantes. No como el húngaro, que no dice nada y lo llena todo de frases huecas.
Este lunes, si todo sale bien, va a haber aventura. La contaré después de que haya acabado. Ojalá nos lo pasemos bien. Viento en popa a toda vela. La luz del día anuncia una buena venturanza. Voy a comprar el periódico y lo voy a leer a ver si me entero cómo va la corrupción y esas cosas tan bonitas que trae la gobernanza de este país. Y es que no hay desperdicio en estas gentes que abarcan y abarcan dinero, joyas y lo que haga falta. La cadena ser decía: no me lo puedo creer porque yo le conocía. Pues le conocías poco, diría yo. Subrepticiamente, mucha gente se está enriqueciendo, no solo los que salen en la tele. La corrupción me da a mí que va por capas y todas las capas se empapan un poco.
El viernes regalamos a Fede unas muletas pues le van a operar de la rodilla. Quedamos a tomar café y se las dimos. Y el muy roñas no fue capaz de pagar un café. Después, no dijo ni media palabra y estuvo todo el rato manipulando las muletas. Es aburrido ya estar con él pues se pone a decir: ¿qué opinas de Sánchez? Y gilipolleces de esas. Pero me revienta esa actitud de no contar nada, de no hablar de nada que ya he visto en otros, que se callan y cansan a cualquiera. Dijo Cervantes que entre amigos no debe haber sospecha alguna. Bueno. Pues entre Paco, Fede y yo ya empieza a haber sospecha de que este tipo es un majadero, un tío estúpido que no sé si se quiere hacer el interesante o pasar por idiota.
Este fin de semana, entre otras cosas, he bebido mucho agua. He visto un película en antena 3 que duraba 4 horas. No la vi entera, claro. Me he sentido solo ayer por la tarde aun estando Paco conmigo. La soledad se percibe cuando no hay novedad en tus conocimientos personales de gente con la que tratar. Paco tiene una idea equivocada de mucha gente que nos rodea. La percepción errónea de nuestra persona y de las demás, provoca soledad. Lo que sí he percibido este finde es que en la plaza de Pizarro ya no están esos pobres que dan gritos y se alcoholizan con cerveza. Es aburrida la vida sin nadie con quién tratar, con quién charlar un poco. Y además, estos días son muy largos, muy largos hasta que por fin se hace de noche, aliviadora de penas.
sábado, 13 de junio de 2026
Donde hay menos bulto hay más claridad. Los frailes dicen: un enemigo menos y una ración más. Son refranes crueles (habrá más) para cuando alguien se muere. La gente debe dejar espacio psicológico y material a los demás. La gente debe morirse. Es así de duro. Porque si no lo hace, se convierte en una carga molesta. Ya digo que es muy duro, pero es así. Yo ya me conformo casi con lo vivido. He hecho grandes cosas aunque la gente quizás no lo valore. Ya me he puesto alguna medallita que otra en este blog. De nada sirven las medallas si me da un cáncer de pulmón. Me iré de este barrio. La cosa está en cómo afrontaría yo una enfermedad. La cosa está en irse un poco digno, como don Rodrigo en la horca.
El peso de la ley no cae lo mismo para unos y para otros. Y además, unos cometen delitos que no pagan. Parece que la ley no llega a todos los rincones ya desde pequeños. Un niño de hoy en día provoca y fuerza la voluntad de sus padres. Comete no un delito sino una falta a ver si le castigan. Y luego no le castigan. Entonces, volverá a poner en un brete a la autoridad paterna y así todo el día. Hará pequeñas acciones en contra de las normas de la casa e irá tanteando a sus padres una y otra vez. Todos los niños de hoy en día son así. Son poco obedientes y además retan a sus padres en un carrusel de atrevimientos que no son tenidos en cuenta. Debe de ser norma en la infancia actual. Yo no lo sé muy bien. Es por lo poco que he visto. Pero no me gusta un pelo.
Ayer anuncié a mi hermano que hoy habría tortilla. Me he levantado sin ganas de hacerla pero la haré. Lo prometido es deuda. Hay que ver la de expresiones que aprendí de mis padres y de mi pueblo pequeño de Segovia. En mi pueblo, Zarzuela del Monte, cuando uno se pone demasiadas medallas, se le dice: no te tires que hay cristales. Y también dicen eso de mucho ayuda el que no estorba en muchos bares y en la vida común. Yo un día entré a ver a un amigo en una tienda y reposé el brazo en una estantería. El dueño me dijo: no te tumbes. Los segovianos tienden a la exageración. Mi madre decía: ¿qué quieres que te den por ese dinero? ¿Una arroba? Y decían eso de desbalagado y otras cosas más.
viernes, 12 de junio de 2026
Pasó lo siguiente: yo le di 20 euros y dos billetes de 10 euros para su hermana. Él envolvió el billete de 20 con los dos de 10 y se lo pasó a su madre para que los metiera en la hucha. La madre se dio cuenta y separó los billetes. Yo me di cuenta de la picaresca pero no dije nada. El caso es que lo estuve pensando si poner esto aquí o no pero ya lo he puesto. La verdad es que me dejó un tanto extraño este truco, me dejó pensativo. La verdad es que no sé si pensar que este país sigue estando lleno de pícaros. No sé si es bueno seguir tu interés en contra de los intereses de los demás. Me recordó a Lázaro, pero ese Lázaro literario se enfrentó a los coscorrones del ciego y al hambre.
No tengo costumbre de escribir por las tardes. El hábito escritor lo tengo por las mañanas. Por la tarde paseo. Pero como ya he ido a Las Rozas durante cinco o seis días, hoy voy a hacer reposo. Paco va a freír chorizos (buen día si la sartén chía, como diría mi madre que en paz descanse). Unos chorizos que en el Ahorramas llaman oreados y que yo cocino con lentejas y patatas y salen muy buenos. El otro día me afeó un amigo de tertulia que yo hiciese de comer huevos fritos con salchichas. Cosa de nada, dijo, o algo así. También dice que él come con dos euros todos los días. Y pone el ejemplo siempre, siempre, de las judías blancas con chorizo. Que coma bacalao a ver si le sale a dos euros la comida diaria. O una merluza. O una dorada o pulpo. Está claro: el ahorro empieza en comer judías y no muchas todos los días.
jueves, 11 de junio de 2026
El jefe de la asociación donde yo iba, en Las Rozas, le dijo a mi hermano que le iba a romper la boca, que no le quería ni su propia familia y que era un desgraciado. Así que no me costó dejarla. Además, en la asociación había comunistas ricachones de León, de los peores. Los comunistas ricos parece que tienen que estar haciendo méritos de radicales todo el rato y son insufribles. Los que iban a la asociación eran ya de otra generación y no me entendía muy bien con ellos. En fin. Que estas amenazas del propio jefe y esta colección de leoneses raritos, dejé de ir. Ahora, el tiempo que no voy a la asociación, lo paso escribiendo, paseando o yendo a Madrid, cuyas calles son más libres y sensatas y divertidas.
En la asociación donde yo iba, en Las Rozas, se estaba haciendo un taller de poesía. Venían dos voluntarios que se ofrecieron a llevarme en coche a mi ciudad después de ese taller. No debería haber accedido. Me di cuenta que los dos voluntarios eran comunistas de León, de los peores que hay. Uno de ellos no contó más que estupideces y no contó nada de sí mismo. Y el otro voluntario organizaba las cosas del taller sin contar con nadie. Resulta que un día, un voluntario, no sé a cuenta de qué dijo: estaba la Pasionaria. A mí se me revolvieron las tripas. Otro día me dejé llevar y critiqué a Podemos delante de un comunista de estos y me montó un rollo que no veas. Es lo que tienen los radicales: que no admiten crítica alguna. Una de las razones por que he dejado la asociación son estos dos comunistas que viven en las mejores urbanizaciones de la ciudad y presumen de tener una ideología obsoleta, radical y triste.
En verano hubo un señor que se puso a vivir en el retrete de una cafetería de esas llamadas Rodilla. Fue a hacer de vientre allí y allí se quedó. Todo estaba muy limpio y se oía una musiquilla muy bonita, muy acogedora. Se compró un libro y se sentó en la taza. Y ya venga leer unas aventuras que pasaban en el casquete polar ártico, lo que le producía un frescor mental que le recorría todo el cuerpo. Y no venía nadie ni a orinar ni a defecar, con lo que estuvo tan a gustito allí metido toda la mañana. Hay que saber dónde nos metemos, cuánto gastamos, qué amigos tenemos, qué hacemos de más en esta vida. Si no, los imprevistos nos acecharán más pronto que tarde. Y nos llevarán a un sitio feo, a una ruina que no la vamos a ver venir.
Había un momento en los conciertos de Rosendo en que este decía: ¿y al enemigo?. Y el público contestaba: ni agua. Quizás el enemigo somos nosotros mismos con nuestra condescendencia a los actos malos que cometemos. Como lo hace el menda, tiene mucho perdón. Pero llega el tiempo en que esos deslices grandes o pequeños nos pasan factura. Es como decía San Agustín: me he dado cuenta de que mi mayor problema soy yo mismo. Ya de pequeño, he observado una conducta fea en un niño. Me parece mentira tanto engaño en un niño. Así será de mayor y las hará más gordas. Va tejiéndose ese niño una mala fama de mala persona. Pero es así. En algún sitio ha aprendido esos tejemanejes. La gente pondrá distancia entre ese futuro adulto porque no es trigo limpio. Y llegan las soledades porque a la gente no le gusta lo malo porque es feo. Lo malo es feo.
Siempre pienso que las cosas van a ser muy complicadas. Luego, resultan de lo más simple. Hay escritores y otros artistas que, al final de sus vidas acaban en la miseria, abandonados, pobres. Y a los que no son artistas también les pasa. ¿Qué tiene que pasar para llegar a ese estado de vida? La dilapidación de los bienes. El hecho de gastar y gastar sin medida. Es lo más fácil. Lo que quiero, lo compro sin más. Hasta que comprando lo innecesario, te falta lo necesario. Y de ahí viene la crisis económica de una persona. Y también estar en soledad perdidos unos amigos que eran de pacotilla, de pasar el rato. No amigos de verdad que te puedan asesorar o ayudar. Y la familia también desaparece, no quiere líos que no se ha buscado, sino que te has buscado tú por querer tener de todo y al final, no tener de nada.
miércoles, 10 de junio de 2026
Lo normal es tener dos nervios por muela pero mi hermano tenía cuatro. Así que he estado esperando casi dos horas a que saliera del dentista. El dentista le ha dicho a Paco que, en situaciones normales, esta endodoncia dura un par de horas y media. También le ha dicho que no coma torreznos (le ha debido parecer mi hermano un poco bruto). A las tres comeremos fuera. Mi hermano, cosas blandas. La vida se va enredando en cosas de salud y bienestar. Paco dice ahora que hay que dejar de fumar. Dejaremos de fumar los dos a la vez pues uno solo es muy difícil hacerlo.
El ciber insecto de ficción que yo he creado puede hablar. En el año 4567 en que he situado la acción, el desarrollo del cerebro de muchos animales hace que puedan hablar. Estoy creando, pues, una utopía, esto es, un futuro bonito para la humidad, contrario a distopía. Pero yo soy consciente de que la gente, por lo común piensa: a dónde iremos a parar. Por las circunstancias presentes que vemos y conductas animalescas que presenciamos en el presente. Vamos, que la gente se imagina un futuro muy negro. Esto no es de ahora. La gente miraba al futuro y se lo imaginaba lleno de guerras y de acciones violentas y ciudadanos estrafalarios. La moral se iría a la porra y no habría ya ni matrimonios, ni hijos con madre y padre y todo eso. La política dominaría a los ciudadanos creando una casta, como ya se está viendo. En fin, que mi utopía es muy irreal, no hay quién se la crea.
A mi hermano le dolía una muela el fin de semana. Era medianoche del domingo. Dimos muchas vueltas hasta que llegamos al hospital y allí le recetaron antibiótico. Se lo tomó y pudo dormir pues llevaba unos días que no dormía bien. Entonces, el lunes fue a una clínica dental y le pusieron una serie de citas para ir arreglando su dentadura. El otro lunes ya fue y le hicieron un curetaje. Como fue por la mañana, no pudo comer por la anestesia. Hoy miércoles vuelve a ir a que le hagan una endodoncia. Y tiene que ir también el viernes. Y así hasta que le arreglen la boca del todo.
A veces es difícil escribir en este blog. No sabe uno por dónde tirar. Me voy a imaginar el pueblo donde nací. A esta hora, en la plaza quizás esté aparcado un pick up municipal que conduce un primo mío que es técnico de mantenimiento. La gente quizás se dirija a comprar en el supermercado que sale de una calle más allá de la plaza. Y poco más se puede contar. Esta es la actividad diaria del pueblo. La gente se cruza y se da un saludo o no se habla por alguna rencilla del pasado. La gente hace mucha vida en casa porque en la calle no la hay. El bar acoge a algún agricultor que ha madrugado, quizás. En el bar es donde las conversaciones son más largas. Ya he escrito esto y me ha costado así que no escribo más.
martes, 9 de junio de 2026
Más vale atenerse a una conducta justa y piadosa que no estar pendiente de que se ha hecho algo mal en la vida y lo tenemos como un dolor su recuerdo, el recuerdo de esa fea acción que se ha cometido. Lo malo es como lo feo, no lo queremos, lo rehuimos. Me refiero a lo que tiene que ver con la moral. Así te juzgan luego. Los abusos a los demás se pagan con una mala fama de por vida cuando ese abuso se hace palpable a los ojos de todos. Y por algo material, se pierde todo valor moral. La gente no debería cosechar de lo ajeno. La gente no se da cuenta del escándalo que lleva el hacer el mal, pero lo lleva. Más vale quedarse comiendo macarrones que no comer en cinco tenedores con dinero robado.
El desengaño barroco tiene la fase amorosa que va diciendo: disfruta de tu hermosura, mujer, porque todo luego será sombra de lo que fue. Y luego dice, en tono religioso o moral: todo en esta vida se torna ceniza, polvo, humo. No somos nadie. Pero tampoco hay que fustigarse. Hay que disfrutar lo que tenga de bueno la vida. Las relaciones humanas bonitas hay que hacer que perduren todo lo que se pueda. Así, una pareja que ha criado unos hijos y ha llevado una vida unida es bonito que sigan juntos en la vejez, cuando los hijos se han ido del nido familiar. Y así unos hermanos que viven juntos que se han ayudado en mil inconvenientes. Y así las personas que son amigas y desean eternizar su amistad hasta la muerte. Hay muchos motivos para que perduren los lazos humanos porque son eso, bellos y verdaderos a ojos de los demás y a ojos de Dios.
El que oye la palabra de Dios y la obedece está salvado de este mundo transitorio. ¿O no es este mundo transitorio? Yo lo digo mucho en este blog: somos gente que anda por el mundo durante un tiempo limitado. Este mundo no nos asegura nada. Puedes estar en lo alto o en lo bajo de este mundo pero en este mundo no hay certeza. Todo es engañoso y triste en este mundo porque desaparecemos de él algún día. Y si robamos o hacemos cosas feas a la moral, no digo a la vista de Dios, sino a la moral que todo ser humano, por el hecho de serlo, entiende, nos estamos matando en vida. Porque toda la gente sabe qué está mal y qué está bien. Y así nos juzgarán los que han sabido que hemos hecho el mal. Y así seremos juzgados cuando muramos. Dirán: mira, este hizo la vida imposible a este otro. Y en su entierro, sacarán todas su tachas y morirá de forma fea y amoral.
No se acaban nunca los problemas. El ser humano es lo que tiene. Que nunca descansa en paz mientras está vivo. Y así días, semanas y años. El mundo es muy complejo y está lleno de sorpresas desagradables que masticar con el corazón y con el alma. La lucha es diaria pero dicen que no hay mal que cien años dure. De vez en cuando viene a visitarnos el impedimento, la pena, la indisposición, la inconveniencia y mil males más. Para hacernos la existencia difícil y complicada. Ojalá todo lo que siga de aquí en adelante se pueda sobrellevar porque si no, menudo rollo.
lunes, 8 de junio de 2026
Y si no estuviera en sus manos poner coto a tales desmanes, mándeles copiar cien veces: esas cosas no se hacen. Estos son versos de una canción de Serrat que se titula "A quien corresponda". Es una canción muy actual, ha llegado fresca al siglo XXI porque aclara los males de nuestro tiempo. Y hay en ella una conciencia ecológica en un par de versos que son: "el mar está agonizando" y "las manzanas no huelen". Esta canción es de primeros de los 80. Ya entonces se notaba que se echaban muchas porquerías a los sembrados, frutales y demás. Los pesticidas matan muchos animales. Y los herbicidas matan mucho alimento que nutre a esos animales. A ver si inventan algo que no sea tan aniquilador. Me tengo que informar en la red sobre esos animalitos que mueren día tras día por la acción del hombre. La imagen de la avioneta que fumiga campos enteros debería pasar a la historia.
Ayer vi una película, una españolada, de un cateto que se apunta a la brigada paracaidista. Le hacen muchas bromas hasta que viene su madre a verle. Los paisajes urbanos son muy bonitos en esta película: grandes muros dados de cal que acotan el cuartel, árboles, merenderos, etcétera. Luego, la compañía va a la guerra con Marruecos. Y ya no seguí viéndola porque me aburrí de tanto tiroteo. El otro día oí en internet a un filósofo hablar de que la maldad o algo así reside en las prisas que tenemos los seres humanos hoy en día y la negación del otro. Se obvia al semejante, no se le tiene en cuenta. Ya nadie puede hablar de su libro. La gente no pregunta a nadie qué tal está, qué piensa, qué hace, etcétera. Lo malo es que, si negamos al que tenemos al lado, nos negamos a nosotros mismos.
Hay hitos históricos que está rompiendo el papa en España. Como hablar en el congreso. No sé si a estas horas ya ha hablado. Tendrá mareada la cabeza. Venga discursos. He oído en la radio que en EEUU van a soltar 32 millones de mosquitos manipulados en laboratorio para que se apareen con las hembras y las dejen estériles. Esta medida evitará malaria y dengue. Hay científicos que se han manifestado en contra de esta medida. Es intervenir en la naturaleza. Yo lo que quiero saber es dónde están los insectos. No hay ni moscas. Insectos debe de haber pues de ellos comen las golondrinas y los murciélagos y a esos sí que los veo. Tengo yo un relato sobre un ciber insecto que regresa al pasado, a nuestro pasado y este ve cómo la Tierra se va arruinando ecológicamente. No sé si tengo eso que llaman eco ansiedad, pero estoy preocupado por la extinción de especies. No creo que sea bueno que tantos animales estén en peligro de extinción. Quizás detrás de ellos, vayamos los seres humanos quizás por un desastre alimentario o algo así.
domingo, 7 de junio de 2026
Cuando a uno le hacen el vacío, se siente mal. Y peor si los que hacen el vacío ni se dan cuenta. Es una falta de educación. La luna ilumina aquella noche que muere dulce y fantástica por horas de falsa oscuridad. Los días acuden al hombre para que los llene de dicha y de pasión. Hay que ver cómo es la vida. Una triste situación. Yo estoy en una fase de aceptación de lo que me toca vivir. El autobús que me llevare a la playa, buen autobús sería. Parada en Albacete a echar un cigarrillo. Los planes laboriosos en mi mente ya han acabado. Solo deseo una feliz armonía en los recovecos de mi existencia, no deseo nada más que vivir. Vivir es ya un privilegio en el mundo en que vivimos en el que muere gente todo el rato por violencia y enfermedad.
Dicen: cría buena fama y échate a dormir. Los negocios empiezan a creerse que su producto es mejor que el de cualquiera pero luego, empiezan a escatimar, precisamente, en el producto. Y lo que al principio era de buena calidad, luego todo se convierte en algo trivial y de poco valor. Como han cogido un status bueno, empiezan a dar poco por mucho dinero. Hasta que la gente les pilla en su propio renuncio. Y es que el engaño dura poco. Porque llega alguien que compara unas cosas con otras y dice: esto no sabe a nada o este mueble está hecho de lo peor o este lo que sea no vale lo que cuesta. Y la fama se revierte y ya no hay más venta porque la gente se ha quitado la venda de los ojos del prestigio falso en que se basan esas empresas. Y ya la gente deja de comprar ese producto porque está hinchado de una fama que no merece.
Son las 10:40. No sé bien de qué escribir. Había por la plaza unos ciudadanos tristes que bebían cerveza, hablaban mal y quizás también tomaran droga. Han desaparecido casi todos. Será por efecto de la policía. Los habrán deportado a sus países, no sé. La verdad es que a esa gente habría que rehabilitarla y que trabajara en algo al cabo de algún curso, alguna acción humanitaria que se siguiera con ellos. Son gente que no hacía nada en todo el día y esperaban la noche para beber y drogarse. Acababa uno o dos dormidos en un banco del parque. No es que dieran mala imagen. Es que, como me dijo el dueño del supermercado, se hacían daño a sí mismos.
Está bien que la familia esté unida. Así no hay tantos rencores y sinsabores. Cada familia o parte de familia habla un lenguaje y hay que entenderlo. Una familia es como las notas de un piano: está formada por personas y cada persona tiene un nota especial. Pero lo bueno es a ver si se puede formar una canción. Ayer vi una película precisamente de una familia. Cada miembro tenía algo que guardar que no comunica. Hasta que se comunica. Y ya todo se resuelve. La vida es como unos tubos que hacen un sonido. Si el sonido es desagradable, la vida está llena de hórridos ruidos. Si el sonido es armonioso, se vive bien. La felicidad es cosa de armonía con las cosas de la vida. Y la familia es de las cosas importantes de la vida.
sábado, 6 de junio de 2026
El reloj marca Casio marca la hora. Cá sío, cá sío, cá sío, Casio. Los demás van andando o corriendo, según sean las prisas. Ayer vi a un docente muy estresado, muy fuera de sí al defender sus derechos. No hay que ponerse así. Dilo despacio y sin tanto énfasis. Que te va a dar algo. Los docentes hemos aguantado mucho. Hasta que no me saqué la plaza iba de la Ceca a la Meca. Madrid ya ha recibido al papa. Qué dirá y qué no dirá con la situación política que hay en España. Bueno. Las gentes peregrinas que oirán la misa en la Cibeles serán, calculan, un millón. Yo lo veo mucho un millón. Que llegue el mensaje del papa a todos aquellos que quieren oírlo.
Me he dado cuenta de una vez que Paco no puede hacer 400 kilómetros para ir a la playa. Y además, no le gusta la playa ni viajar. No somos viajeros, no podemos ser viajeros. Así que me conformo con las lecturas de este verano y sanseacabó. El verano ya llega y yo oigo conversaciones en las que uno dice que va a ir a Tenerife y luego, a Mallorca. En agosto hay una especie de diáspora como la judía. Todos se van. Pero no quiero yo hablar de los que se van. Las golondrinas chillan alegremente, el sol ya no castiga. Los peces del mar van a verte cuando te bañas se quejan los pescadores. El azul del cielo es como una puerta eterna abierta a la luz. No hay insectos. Los insectos representan el 80% de las especies de la Tierra.
Me preguntó el del bar del pueblo que qué tal este tiempo sin vernos. Y yo le dije que unos ratos mal y otros, bien. Eso ya lo sabemos todos, contestó. Luego, me alejé de la barra. Y es que la vida es así. Dicen que no hay mal que por bien no venga. Y hay males que acercan a la gente y la hacen más humana. La vida, según va pasando, se llena de sorpresas y cosas nuevas por vivir y lo viejo da paso a lo nuevo que puede ser mejor. Los días de andar con reproches parece que han pasado. Ya no somos una cofradía que exhibe un dolor por un supuesto maltrato. Ha habido perdón. Ha habido acercamiento y es mejor para todos.
viernes, 5 de junio de 2026
Me parece que yo he leído bastantes libros a lo largo de mi vida y me ocupo de seguir leyendo todo lo que puedo porque los libros son, a menudo, muy interesantes, son una lección de vida y se basan en realidades que quizás algún día me tocará vivir a mí o ya las he vivido. Los libros no son más que amigos que me acompañan en una sucesión de personajes a los que les pasan cosas, como me pasan a mí. Yo tengo un tendencia, a veces, de que estoy en un sitio y quiero contar ese sitio. O sea, mi mente se pone en modo novelista y empiezo a contar mentalmente lo que veo o siento. Los novelistas que consiguen atrapar el momento, captar la acción o el diálogo inventado pero sacado de una realidad y esa realidad es atractiva, esos son buenos.
La vida pasa y no sabemos del todo para qué pasa. Un padre de familia tiene su sentido en cuanto que vive para su familia que ha formado. Pero ni aún así sabe ese padre o madre de familia para qué pasa la vida. Estamos como inválidos frente a la vida en el sentido de que no tenemos la certeza del vivir a cien por cien resuelta. Comentamos casos tristes y nos entristecemos nosotros mismos y una sombra negra recorre nuestra frente. Somos vulnerables, somos una pieza de ajedrez en un tablero tonto y sin sentido. Somos lo que queremos ser cuando la vida nos mantiene felices y con cierta estabilidad pero ya digo: no sabemos del todo ni qué somos ni lo que pintamos en esta perra vida. Así nos hizo Dios: la perfección de la Creación y también las piezas que pueden caer de un momento a otro.
Hay escritores que juegan en primera división, como lo hizo Vargas Llosa. Pero a mí, "La ciudad y los perros" y "Conversación en la catedral", no me gustaron. Me gustó "La tía Julia y el escribidor". Digo que hay gente escritora que es encumbrada a los altares de la literatura. Otros, como yo, intentamos escribir a eso de las 4 de la tarde y no estamos motivados siempre, pero tenemos escritos entretenidos como el que más. Y llenos de imaginación. Lo que pasa es que somos desconocidos. Me pregunto si habrá otra gente como yo que escribe y no es notada en el mundo de las letras. Y no me pregunto, sino que casi sé que la hay. Hay gente que, cuando viene del trabajo y descansa, se sienta a escribir su novelita o su relato porque tiene esa vocación. Y luego lo leen los amigos o publica una tirada breve pagada de su bolsillo, como yo hice con "El profesor enfermo", que no es muy mala novelita del todo. En todas las profesiones hay escalones. No todo el mundo es conocido por lo que hace, pero lo hace.
jueves, 4 de junio de 2026
Resulta que tengo que cumplir un horario y estar la mañana ocupado pues me he levantado muy pronto. Y, aunque no escriba más que chorradas, voy a estar escribiendo blogs de estos hasta el hartazgo. Aunque demuestre poca clase al decirlo, es lo que hay. Mi pueblo, a estas horas, ya anda bastante despierto. Pero despierto para poca cosa, me supongo. Algunos trabajan (y viven) en Segovia; o sea, que no se los nota en la población rural. Muchos quintos míos ya no viven en el pueblo, el pueblo da poco trabajo. Mi pueblo está bien situado (cerca de Ávila y cerca de Segovia) pero no se sabe aprovechar en mi pueblo tal tesitura ni para vender melones al lado de la carretera. Mi pueblo se va gastando de gentes y de acontecimientos pero siempre hay una fiestecilla que montar. En mi pueblo se bebe mucho y luego se habla de lo mucho que se bebió cierto día. Y que a uno, se le cayó el cubata y ja, ja, ja, ja. No encuentro en mi pueblo a ningún amante de los libros, de la lectura. No hay en mi pueblo otro como yo. Y no es autoadulación. Es una verdad.
Aquí, en la ciudad, siempre hay ruidos. Siempre hay una obra, una reforma, una reparación municipal. Golpes y chirridos toda la mañana. Claro, algo tenía que tener vivir en la ciudad. También hay en la ciudad una biblioteca con títulos de los años ochenta, de parejas "que viven su particular crisis". Todas las novelas de esa biblioteca son así, de matrimonios que "sufren sus diferencias en una isla a la que van de vacaciones". Yo, la verdad, vista una mujer, ya he visto todas. Lo que quieren, después de juntarse contigo, es mandar y mandar en todos los órdenes de la vida. Y acaparar todo el dinero posible. La novia que yo tuve no quería hijos. Me lo pasé bien con ella, que duda cabe, pero también discutí muchísimo con ella. Las gallinas que entran por las que salen. Pero casi que no me gustó. Cogió ella envidia. Regañábamos. Un rollo. Ya no la quiero ni ver ni como amiga. Ojalá encontrara yo en mi vida a una escritora. Creo que entonces, yo lo pasaría bien. Pero, ¿dónde está la escritora?
El libro bueno, bueno de verdad, que me estoy leyendo, es de una tal Cynthia Sweeney y se titula "De buena familia". Es, la verdad, un libro muy bueno, con trazos psicológicos de los personajes estupendos. Es la historia de cuatro hermanos y una herencia pero también se cuentan cosas muy humanas, que tocan el corazón. En un capítulo del libro se habla, muy humanamente, de las consecuencias del atentado de las Torres Gemelas. La verdad es que llega a tocar la fibra ese hombre que se pone a buscar restos de su mujer entre las ruinas del edificio. Y al final, encuentra un zapato al que pondrá, como recuerdo, en una repisa de la cocina. Para no olvidarla, para tener algo suyo. Luego, el libro habla de un tal Leonard, que es un hacha para los negocios. Te vas dando cuenta de que los cuatro hermanos necesitan demasiados créditos bancarios para poder vivir, para poder pagar su forma de vida. Y ves el agobio que eso representa. Y cómo los cuatro están ahogados por la falta de dinero por el hecho de vivir los cuatro en el centro del mundo, en Nueva York, que es carísimo.
- Si yo escribiera de mi infancia, tendría que rememorar el río Moros, que este año se ha desbordado en el invierno de tanta lluvia que ha caído. En el seno de ese río habitaba el barbo, que podía ser grande y que, cuando lo pescábamos, iba a parar a las fauces del tío Facundo. El tío Facundo era un comunista reconcentrado que cantaba la internacional para entretenerse. Un día le dije yo que todo eso estaba pasado de moda, que ya no pegaban esas ideas y se enfadó conmigo. Le herí en lo más hondo pues quizás a sus ochenta y tantos años, seguía creyendo en la revolución obrera. De todos modos el tío Facundo era hombre amable y conversador, que tuvo unos 7 u 8 hijos a los que tuvo que montar una pollería para subsistir y de ahí que a todos ellos los llamaran en mi pueblo los polleros. Hay muchas historias en mi pueblo, tantas como gentes lo habitan. Se podría escribir un libro con ellas pero yo no lo voy a hacer. Sería un rollo tremendo.
Ayer me costó dormirme. Me tuve que tomar una pastilla. Me dormí a eso de la una. Esta mañana, encima, me he levantado a a las 8 de la mañana. Pero, ¿dónde voy yo a las 8 de la mañana? He desayunado y me he vuelto a tumbar. Pero solo he aguantado hasta las 8 y media. No podía más estar en la cama. Llevo un par de libros, un par de lecturas, realmente buenas. Pero no puedo tampoco pasarme la mañana leyendo. Tampoco me concentro tanto como para eso. Podría ponerme a escribir blogs a granel pero creo que tampoco podría hacerlo. En fin. Hoy preveo fumar más de la cuenta y se me va a hacer la mañana muy larga y quizás también la tarde. Podemos pasear a Las Rozas para matar una hora o dos. El tiempo parece que acompaña, que ya no hace un calor inhumano.
miércoles, 3 de junio de 2026
Me tengo que cortar el pelo. Es elección que no me gusta. No me gusta que me anden tocando la cabeza. Pero tengo ya mucha cabellera. Las farolas dan luz, nos indican qué está pasando por la noche. Ya veremos cuando las farolas, además de dar luz, graben las cosas que ocurren. No si veré eso alguna vez. Me parece que en China ya ocurre. Los días se suceden como unas natillas de postre o como las golondrinas chillonas. La verdad de la vida nadie la sabe. Andamos unos creyendo en Dios; otros, creyendo en el dinero; otros creen en sí mismos. Así anda la cosa. Es difícil creer en algo que no podemos tocar ni ver. Ahí está el truco. ¿Qué promete el dinero? Una vida buena. Pero, ¿después?
Mi calle es un anuncio de ciudadanos y farolas. Prescindibles unos y aceptadas otras porque no hay otra cosa. Pero para Dios son importantes estos transeúntes que se juegan la vida todos los días. Los ciudadanos se juegan la vida todos los días porque quieren ser algo, quieren sobrevivir a la seguridad social y a la política impuesta y a los libros que leyeron de pequeños (El pájaro verde, por ejemplo). Estos transeúntes o personajes de la calle quieren ser felices pero el sistema no los deja. Los impulsa a odiar a los otros ciudadanos, que son rojos, que son fachas, que son homosexuales, etcétera. La vida es muy dura para el peatón expuesto al odio. Pero yo sé, me da en la nariz, que esos señores de la ciudad quieren ser libres, quieren que nadie les diga a quién tienen que odiar. No quiere el transeúnte medio dividirse en gente que odia, sino avenirse con el vecino para jugar un tute. Me consta.
Para la muchacha es básico ese veraneo clásico, alejada de esas fábricas que no dejan respirar. Un verano en Aranjuez. Los movimientos que ejecute yo hoy no trascienden para nada. Me tengo que cortar el pelo, es toda la novedad. Las aceras destilan polvo adherido en los zapatos. No todo dura eternamente, ni siquiera perdura en los cortos años que no es dado vivir. La vida es andar breve jornada. Yo quizás estoy vivo de milagro. De nada me puedo quejar estando como están las cosas por el mundo. Y escribo. Me dejan escribir. Todo este jaleo de guerras y refugiados nos debería molestar tanto que haríamos cualquier cosa para pararlas. Pero los países, como las personas, van en fila india, solo cabe uno. Hay que mirar que las naciones se preocupen de otras naciones a las que no le van tan bien las cosas.
A la rutina se la puede combatir con las palabras, inventando algo con frases que expresen algo nuevo. Pero también se la puede combatir con acciones: coger el coche y hacer algún kilómetro. La rutina es muy básica, simplemente es lo que hiciste ayer que vas a hacer mañana. Hay personas que aguantan muy bien la rutina, la igualdad de los días. Pero a otras personas, la monotonía de la ventana y de la casa en general, les va penetrando las sienes y las va torturando. Piensan estas personas en lugares distintos, en horas peculiares, en actividades estimulantes y no hallan en sus vidas más que tiempo que pasa sin decir ni mu. Es triste para estas personas que no pase nada, que no haya algo exuberante y extraordinario que haga removerse su espíritu. Mientras, esas personas quizás escriban algo, expresen su desesperación de alguna manera.
martes, 2 de junio de 2026
Tengo la sensación de estar solo, sin amigos. Dejé de ir a la asociación pero allí los amigos no los creía yo verdaderos. Dejé de ir a Colón pero el horario de verlos era pésimo. Solo voy con Paco y Fede. Conozco a otras personas en la ciudad con quien charlar. Últimamente, me quedo mucho tiempo en casa, descansado del sol y el calor. No hago amigos nuevos. Estaría bien hablar con una persona que me dijera: yo también escribo y leo. Las soledades queridas son buenas pero vivir en precariedad de conocidos no es muy bueno. Hay que conocer gente, hablar con personas que tengan tus mismos quehaceres vitales, que piensen y te digan lo que piensan. La vida es breve para vivirla aislado.
Por algún callejón de Toledo canta un rastafari. One Lord, let´s get together and be all right. Yo estaba mal. Mi familia no me gustaba. Caminé deprimido por las calles de la antigua capital de los godos. Ahora, la familia parece otra cosa, no me da qué pensar, no pienso mal de ella porque me ha ayudado. Es muy reconfortante saber que tu familia está ahí para ayudarte, no para darte quebraderos de cabeza. Y que tu familia ya tiene voz y habla. Y que se paran en la calle contigo y no solo dicen hola y adiós. Ha pasado el tiempo para bien. Y a mi hermano le asistieron. Y a mí también. La familia es lo que conoces desde pequeño. Y jugaron contigo y te hicieron gracietas y se rieron contigo y sufrieron también contigo. Y todo es bonito si los ves a tus familiares y charlan y quieren saber de ti y tú de ellos.
La ermita de San Saturio está a las afueras de Soria. Por ese camino yo fui como fuera Machado con su mujer, ya enferma. Machado tiene unos versos muy fuertes, muy elaborados. Canta a Castilla igual que a la lógica y al sentimiento. Tengo yo un libro de Machado que lo leo despacio, de poema en poema. La tierra de encinas y pinares tiene en Machado un cantor de primera. La luz de la tierra y la luz de Dios también sale en la obra poética suya. Machado fue hombre que hablaba consigo mismo. Hoy me acuerdo de Machado pero no me sé de memoria ninguna poesía suya. Solo un recuerdo borroso de algunas composiciones. Solo sé que fue un hombre que cantó a las estelas de la mar que somos cada ser humano. Fue un hombre que se murió con poco equipaje, como los hombres de la mar. Machado nació en Sevilla y murió en Francia, agobiado por la guerra entre hermanos.
lunes, 1 de junio de 2026
Queda lejos aquel lugar de los caminos largos a una ermita. Queda lejos ese lugar de playa inmensa. Los años se han venido y todos me han pillado aquí, quizás escribiendo estas cosas. No sé qué daría yo por vencer esta monotonía de horas que imponen disciplina. No sé qué es el sol alumbrando terreno amplio. Las cosas se van quedando adheridas en los bordes de algún órgano atrofiado. Son muchos los que se van, un 84 %, según el telediario. Yo ya no tengo ganas de escribir. Voy a comprar tabaco. La luna ya salió y se metió y el turno de la guardia ya tuvo lugar. Las cosas no son tan sencillas como matar en el corazón tanto deseo.
Christian y Patricia salen en el Diez Minutos muy sonrientes, parece que les va bien la vida. Pero solo lo parece. Pueden irse a dar un remojón a una playa idílica pero terminarán discutiendo fuera ya de eso que llaman foto call. Luego, en esa misma revista salen otros que se besan, que hacen paddle surf, que son pobres en su interior de caras alegres, que discuten más incluso que la pareja obrera que habita los barrios humildes. Y puede que sea todo una cuestión de dinero. Fotos por dinero. Otro día saldrán que no se llevan bien, que ha habido rencillas o falta de parné. En fin, todo se resuelve de la manera más pragmática, cobrando por un divorcio lo mismo que cobrando por unos besos. Pero cuando no están juntos, ya nada es lo mismo. Todo se rompe, hasta los corazones de los famosos. Y, cuando se recomponen los trozos, algo queda dañado para siempre.
Las gargantas chillan cuando el corazón se harta. Es en todos los sitios igual. La pena de vivir tiene sus límites. Las cosas repetidas que se suceden hacen que el vaso rebose. No es una revolución lo que se avecina en mi vida sino una férrea disciplina. Un negar las cosas en mis tripas. Un mandar al carajo mis deseos y llenarlos de horas muertas, para que se aplaquen. Un día será el que me libere y ande como Lázaro anduvo, como los dioses pequeños vinieron a la Tierra. Los designios de Dios nadie los conoce pero los va aventando como los perros, los va articulando en su tránsito terrenal. No hay nada nuevo bajo el sol, no hay lugar para la queja, no sabe uno de quién está rodeado. Todo es magaña, todo es desilusión y ninguna traza de que mejore el horizonte.
Va la maraña detrás de lo que se dice. El encuentro de las gentes es difícil, cada uno va a lo suyo, la vida es muy estrecha, solo cabe uno. Es difícil que alguien te diga hola, te conozco de andar por el barrio, yo también leo y escribo lo que puedo. No hay suficiente formación entre la gente. La gente deja los estudios con rapidez, como si le quemaran los libros en las manos. Tanto libro que se publica para nada. Yo he estado leyendo uno del premio Nobel del 25, un húngaro. Y cuenta las cosas de forma muy rara, muy enrevesada para no decir nada. Hasta que me ha hartado esa forma de contar. Y he dejado de leer ese libro que no sé ni cómo se titula. No sé qué de la melancolía. Un rollo macabeo. Un engaño literario. Una prosa obtusa. No leí más.
Un taxi que iba veloz en la noche, a 120 por hora. Aravaca. Ferraz. Luego, esperar. Y luego, el sueño de cada día. Anoche estuvimos Paco y yo por la carretera, buscando una respuesta que no llegaba. Todo cerrado. Una mentira en internet. Al fin, el hospital, ese viejo recurso. Yo me dormí con ganas y hoy me he despertado tedioso, cansado de la rutina diaria. Aquí escribo, como un condenado de las letras españolas, como un guía de palabras tristes, como el hacedor de frases aburridas. Hoy será lunes hasta las 12. La luna llena de ayer se interpuso entre mi corazón y las cosas. He dormido bien, demos gracias a Dios y no queramos comer pan de trastrigo.